024 Revista Evangelizar

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EL INFORMATIVO DE LA DICESIS DE SONSN-RIONEGRO #24

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  • Julio | 1

    EvangelizarJulio de 2015 | N24

    Revista de Ayudas PastoralesDicesis de Sonsn-Rionegro

  • Julio | 32 | Evangelizar

    La prctica de la confesin nos llega por el ejemplo y las instrucciones de Jesucristo, quin nos ense que la naturaleza humana puede ser usada por Dios, como un instrumento de gracia y de perdn. l dijo Sepan entonces que el Hijo del Hombre tiene poder sobre la tierra para perdonar los pecados (Mt 9:6; Mc 2:7-10; Lc 5:21-24). La palabra hebrea que us, fue ben Adam, que quiere decir Hijo de Adn. Esta era la manera hebrea de decir una persona humana. Jess fue glorificado en Su Humanidad, puesto que por ella l nos redimi. l le transmiti esta autoridad a los Apstoles la noche de Pascua al decir a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados. De esta manera le entreg a los Apstoles el poder de dar Paz (v 21), que es nada menos que la reconciliacin del hombre con Dios.

    El texto aclara cmo se debe efectuar la Confesin. El representante de Cristo o sea el sacerdote, debe decidir si perdonar o retener. El penitente debe confesar cada uno de los pecados mortales, incluyendo todo lo que lo puede separar de Cristo. Si el sacerdote juzga que hay arrepentimiento, debe darle la absolucin, porque la Pasin de nuestro Seor hizo mrito para cada pecador arrepentido. Solo si la persona no muestra deseo de correccin, el sacerdote puede retener o sea negarse a dar la absolucin segn (Mt 7:6) no den las cosas sagradas a los perros.

    De una manera o de otra, el Sacramento de la Penitencia ha estado en prctica continua en la Iglesia. Su existencia en todas las Iglesias del primer Milenio, incluyendo a las separadas de Roma, muestran su apostolicidad. La actual disciplina Catlica de

    confesin secreta, se origina temprano en la edad media aunque hay indicaciones de su uso en pocas anteriores. Antes de esto, la confesin de los pecados comprenda largas penitencias pblicas para pecados graves como el adulterio, el asesinato y la apostasa de la fe. Gracias a Dios es mucho ms fcil ahora. Lo importante era reconocer que los pecados graves son una horrible ofensa a Dios, y por lo tanto deben ser poco frecuentes entre los bautizados, aunque a veces no es as. En los siglos segundo y tercero se discuti fuertemente sobre la posibilidad de recibir ms de una vez el Sacramento de la Penitencia, despus del Bautismo. Los rigurosos como Tertuliano abandonaron la Iglesia y su movimiento pas a la historia. La prctica del Sacramento hoy en da no fomenta el pecado, como ellos pensaban. Todo lo contrario se requiere humildad para confesar los pecados. Adems trae mucha paz el or las palabras del sacerdote que en el nombre de Jess dice Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espritu Santo. Es el deseo de Cristo que oigamos esas palabras.

    Aunque Dios puede perdonar los pecados directamente, esto requiere un motivo perfecto o sea amor a Dios y lamento por haber ofendido a un Dios tan bueno. Una motivacin imperfecta sera, que no nos hemos arrepentido totalmente del pecado y regresado a Dios. No todos pueden estar a la altura del momento, as que en vez de excluir a la persona que est luchando con el pecado quizs por toda la vida, Cristo nos ha dado un Sacramento en el cual, l nos levanta aunque nuestro arrepentimiento sea dbil e imperfecto. Esto muestra la dependencia del Sacramento de la gracia y la misericordia de Dios. Como dijo Jess mismo, no he venido a salvar a los justos sino a los pecadores.

    CONFESIN CON UN SACERDOTE

    Julio | 3

    Asesor GeneralMons. Fidel Len Cadavid Marn

    DirectorP. John Jairo Olaya Ballesteros.

    DiagramacinSilvia Giraldo

    Consejo editorialDelegados de Pastoral

    Coordinador generalVicara de Pastoral

    ImpresinPeridico El Mundo

    DireccinDicesis de Sonsn-Rionegro

    Curia EpiscopalCalle 51 No 47-31

    Tel: 531 5252www.diosonrio.org.co

    FotografaDicesis de Sonsn-Rionegro

    Sugerencias

    vipastoral@diosonrio.org.co

    A LOS SACERDOTESPbro. Luis Carlos Salazar

    CONFESIN CON UN SACERDOTE

    LITURGIA DEL DOMINGOPbro. Javier Arturo Marn Carvajal

    XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

    XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

    XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

    XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

    FORMACIN DOCTRINALPbro. Luis Javier Otlvaro lvarez

    EL SACRIFICIO NICO Y DEFINITIVO DE CRISTO

    JESS CONSUMA SU SACRIFICIO EN LA CRUZ

    LA CRUZ PARA EL CRISTIANO

    CONTROVERSIAS RELIGIOSASPbro. Oscar Charlarca

    SER VERDAD QUE EL HOMBRE DEL SIGLO XXI VIVE MUY PAGADO DE SI MISMO?

    CAMBIO DE ACTITUDPbro. John Jairo Olaya

    LA ENCCLICA LAUDATO SI (ALABADO SEAS)

    NUESTRA REALIDADMons. Gilberto Muoz Ospina.

    TERRORISMO: VIOLENCIA CONTRA LA POBLACIN

    VIDA FAMILIARPbro. Nelson Patio Villa

    SNODO EXTRAORDINARIO DE LA FAMILIA

    La vocacin y misin de la familia

    en la Iglesia y en el mundo contemporneo!

    ESPACIOS PARA CRECERPbro. Jorge Ivn Martnez Lpez

    FAMILIA RELIGIOSA HIJOS E HIJAS DEL FIAT

  • Julio | 54 | Evangelizar

    XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOLiturgia de la Palabra: Ezequiel 2, 2-5; Salmo 122; 2 Corintios 12, 7-10

    Evangelio segn San Marcos (6, 1-6)

    Preguntas para el dilogo Textos para profundizar

    Una rana viva ya desde haca mucho tiempo en su pozo. All haba nacido y se haba criado. Todava era una rana pequea y sin importancia. Un da recibi la visita de otra rana. De dnde vienes t?, le pregunt. Yo vengo del mar, respondi la rana visitante. Dime, el mar es tan grande como mi pozo?, pregunt la duea de casa, y salt de un lado al otro de su pozo. Contest la rana del mar: Amiga ma, Cmo puedes comparar el inmenso mar con tu pequeo pozo?. Entonces dijo la rana del pozo: Nada puede ser ms grande que mi pozo. T eres mentirosa. Sal de aqu de mi pozo, y en seguida.

    Todos estamos en la tentacin de cerrarnos ante algo nuevo. Tenemos miedo a lo desconocido. Lo que est fuera de nuestro horizonte limitado no cuenta.

    La gente de Nazaret ya tiene una imagen hecha del joven que sali de su pueblito. Piensan conocerlo. Para ellos, Jess no puede ser otro que el que vean jugar y correr desde nio en las calles de su pueblo. Y esto a pesar de que se haban quedado asombrados de l. Reconocen su sabidura y sus grandes milagros. Quedan maravillados, y empiezan a vislumbrar la presencia de Dios en su persona.

    Sin embargo, esta admiracin del primer momento no se convirti en fe. Al contrario, Jess lleg a ser para ellos un escndalo. Bblicamente escndalo se denomina la piedra en la que alguien tropieza y cae, obstculo que impide llegar a la fe. (Tomado de Encuentros Bblicos, Padre Martn Weichs svd).

    Pautas de reflexin

    1. Catecismo de la Iglesia Catlica (CEC) n. 613-614

    2. Carta encclica Ecclesia de Eucharistia n. 11 20

    3. h t t p : / / e s . c a t h o l i c . n e t / o p /articulos/20412/cat/130/es-necesario-el-sacrificio.html

    EL SACRIFICIO NICO Y DEFINITIVO DE CRISTO

    Los primeros cristianos utilizaron ampliamente la terminologa sacrificial del Antiguo Testamento para expresar el valor sacrificial de la vida, pero especialmente de la muerte de Jess. De todo el Nuevo Testamento se deduce que la vida/muerte de Jess fue y sigue siendo una entrega a Dios/Padre por la humanidad y en ella encuentra expresin el significado autntico del sacrificio.

    Jess entiende su muerte como un sacrificio de expiacin, por el cual, estableciendo una Alianza Nueva, con plena libertad, entrega su vida -su cuerpo, su sangre, para el rescate de todos los hombres (CEC 1362-1372, 1544-1545). De sus palabras y actos se deriva claramente su conciencia de ser el Cordero de Dios, que con su sacrificio pascual quita el pecado del mundo (cfr. Jn 1,29).

    La enseanza de San Pablo es en esto muy explcita: Cristo nos am y se entreg por nosotros en oblacin y sacrificio a Dios de suave aroma (Ef 5,2; Rm 3,25). Es el amor, en efecto, lo que le lleva al sacrificio: Dios prob su amor hacia nosotros en que, siendo pecadores, Cristo muri por nosotros (Rm 5,8; Ga 2,20). Y por eso ahora en l tenemos la redencin por la virtud de su sangre, la remisin de los pecados (Ef 1,7; Col 1,20).

    Sacrificio nico y definitivo: La carta a los Hebreos, por su parte, contempla a Cristo como sumo Sacerdote, y su muerte, como el sacrificio nico y supremo, en el que se establece la Nueva Alianza. En l se ensea que los antiguos sacrificios judos nunca podan quitar los pecados, por mucho que se reiterasen (10,11), y que por eso mismo estaban llamados a desaparecer a causa de su ineficacia e inutilidad (7,18). Ahora, en cambio, en la plenitud de los tiempos, en la Alianza Nueva, nos ha sido dado Jesucristo, el Sacerdote santo, inocente e inmaculado (7,26-28), que siendo plenamente divino (1,1-2; 3,6) y perfectamente humano (2,11-17; 4,15; 5,8), es capaz de ofrecer una sola vez un sacrificio nico, el del Calvario (9,26-28), de grandiosa y total eficacia para santificar a los creyentes (7,16-24; 9; 10,10.14).

    La Iglesia vive continuamente del sacrificio redentor, y accede a l no solamente a travs de un recuerdo lleno de fe, sino tambin en un contacto actual, puesto que este sacrificio se hace presente, perpetundose sacramentalmente en cada comunidad cristiana. De este modo, la Eucarista aplica a los hombres de hoy la reconciliacin obtenida por Cristo una vez por todas para la humanidad de todos los tiempos. En efecto, el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucarista son, pues, un nico sacrificio. Ya lo deca elocuentemente san Juan Crisstomo: Nosotros ofrecemos siempre el mismo Cordero, y no uno hoy y otro maana, sino siempre el mismo. Por esta razn el sacrificio es siempre uno slo. Tambin nosotros ofrecemos ahora aquella vctima, que se ofreci entonces y que jams se consumir.

    1. En qu consiste el sacrificio de Cristo?