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norah

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    Presentacin

    Palabras de su carsimo esposo

    Remembranzas de agosto:

    Perdura tu ejemplo, poema

    Laura Zambrano

    La falda descosida, relato

    Osmn Morote

    Norah es nuestra bandera, narracin

    Yeni Rodrguez

    A mi manera

    letra de la cancin

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  • 9Guardan los pueblos y las clases sus propias memorias como un derecho consagrado a mantener sus propias historias. Aqu, queremos guardar la me-moria de Augusta La Torre Carrasco difundiendo parte de lo que ella fue e hizo contado por sus compaeros; ninguno es poeta, narrador o compositor pero cada uno ha puesto lo que su corazn siente.

    Hemos tomado adems, las palabras que en Memorias desde Nmesis, le dedica su carsimo esposo, el doctor Abimael Guzmn Reinoso, quien hace 23 aos permanece aislado e incomunicado en la Prisin Militar de la Base Naval del Callao, prisin que se debe cerrar porque carece de sentido que se mantenga un rgimen de exterminio cuando la guerra popular termin hace 23 aos y los internos como el mencionado ya cumplieron 80 aos de edad.

    Incluimos tambin la letra en castellano de la cancin A mi manera, cuya gran difusora la argentina Mara Martha Serra Lima sola cantar por radio para disfrute y encanto de nuestra Norah. A 70 aos de su nacimiento entregamos este pequeo recuerdo de una gran mujer de nuevo tipo, que se ha de contar entre las grandes heronas de la historia de nuestro pueblo.

    Crculo Femenino Mara Parado de Bellido

    presentacin

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    Palabras de su carsimo esposo

    En cuanto al despertar del amor: la vida tuvo a bien muy pronto ensearme que la mujer es la ms hermosa criatura que puebla la tierra; y de amores... Augusta La Torre Carrasco, camarada Norah... un siempre, y, gracias a la vida... por la inmensidad recibida.

    (Memorias desde Nmesis pg. 24)

    As surgi y se forj la Fraccin Roja en la primera etapa de organizacin y desarrollo inicial del Comit Regional de Aya-cucho, su composicin fue la del Partido entonces, en esa regin, campesinos e intelectuales. Entre sus miembros y quienes ms bregaban en la militancia en general sealemos a Francisco, Arturo y Jorge; pero muy por encima de ellos y de altsima calidad en ciernes, como el tiempo demostr, descollaba la ca-marada Norah, Augusta La Torre Carrasco. A ella la conoc el ao 1962; militaba en la Juventud Comunista, al ao siguiente ingres al Partido y tras largo batallar de veinticinco aos de marxista-leninista-maosta, pensamiento gonzalo, como maos-ta y antirrevisionista indeclinable devino la ms grande herona del Partido y la revolucin. La camarada Norah ha sido la ms alta expresin y ejemplo de esa Fraccin Roja que dio luz y fuerza comunista al Partido desde los albores de Ayacucho y an sigue vivificndolo.

    (Memorias desde Nmesis pg. 75)

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    EL REGRESO AL COMIT REGIONAL DE AYACU-CHO. En julio de 1968, Norah y yo volvimos a Ayacucho, nos habamos casado en febrero del 64. Norah viaj a la Rep-blica Popular China, a la Escuela de cuadros en 1966; a su retorno trabaj en Lima y Cajamarca.

    (Memorias desde Nmesis pg. 168)

    Por qu volvimos a Ayacucho? Dos razones nos movieron. Una y principal, despus de la Reunin Extraordinaria de enero del 68 el Partido entr en una situacin compleja, difcil y riesgosa, la divisin devino peligro creciente. La otra, en Ayacucho haba surgido una tendencia campesinista y militarista que opona bases a direccin, similar en esto a Patria Roja y con la cual tuvo algunas vincula-ciones. El Comit Regional de Ayacucho entonces, ms an en las nuevas circunstancias, era el ms importante y consolidado comit del Partido; sin embargo, el desarrollo de la intensa lucha interna de esos aos hizo saltar sus problemas y debilidades, de direccin en especial. Adems; por esos tiempos, los paredistas llegados a la Comisin Poltica introdujeron la totalmente extraa obligacin de expresar, en cada reunin, lealtad al Secretario General como prueba de no estar conspirando, pretendiendo exigirla a todos; lo que aparte de su incapacidad poltica y posicin no proletaria, mostraba el ambiente que el liquidacionismo paredista comenz a desenvolver en el Partido.

    Volv a la Universidad Nacional San Cristbal de Huamanga. Nuevamente por concurso ocup la ctedra de Filosofa, en la todava Facultad de Educacin, que impart hasta mi retiro de la universidad ayacuchana. As retornamos al terruo, a nuestro querido Ayacu-cho, a sus crepsculos evocadores, a la limpidez incomparable de su cielo serrano en noches de mayo ahtas de estrellas, a la luminosidad asombrosa de su hermosa Plaza Sucre cuyos matices de luz se quie-bran en la catedral y los portales para perderse a lo lejos Ayacucho

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    se haba expandido, la poblacin aumentado, pero la cordialidad calurosa de su pueblo, su hospitalidad, seguan expresndose alimen-tadas por su tenaz combatividad nunca desmentida. Y, comprensible y necesariamente, la tendencia al desarrollo que se experimentaba mostraba el notorio atizamiento de la lucha de clases. La Univer-sidad igualmente haba crecido y, lo de mayor importancia, la raz popular de su poblacin estudiantil aumentado; las posibilidades que encerraba eran ms y mejores que las de 1962. En esta segunda estada ayacuchana vivimos en varios domicilios; de lo que recuerdo, ocupamos hasta tres casas distintas en diversas cuadras de un mismo jirn, el jirn San Martn. Pero obviamente, ms todava conside-rando lo antedicho, el Comit Regional de Ayacucho volvera a ser el centro de nuestras vidas, de Norah y ma, como la de muchos otros camaradas; algunos ya conocidos por su lucha en la conformacin del Comit del 62-63, otros nuevos a quienes recin conocamos, y a buenos amigos del Partido con el tiempo llegados a militantes.

    En el Comit Regional de Ayacucho la direccin haba sido copa-da por una posicin derechista, tendencia campesinista y militarista que contrapona el trabajo campesino al citadino, considerando revolucionarios slo a quienes estaban en el campo, pero no viendo el traslado del centro del trabajo del Comit al campo, sino prestan-do atencin nicamente al desplazamiento de algunos, e incluso de aquellos a quienes juzgaban revolucionarios, generando sectarismo y marginamiento de camaradas e imponiendo sus criterios autoritaria-mente. Todo lo que cre serio malestar en las filas partidarias y de la Juventud, ms an cuando mediante un golpe de mano sustituyeron al secretario del Comit. En esas circunstancias volvimos a Ayacucho (es bueno recordar que yo era secretario nacional de organizacin); y la direccin regional pretendiendo aislarnos, dispuso que ningn camarada se vinculara con nosotros. Medida no solo contraria a las normas, sino absurdo que revirti contra ellos, haciendo volar en pedazos, al poco tiempo, el cerco tendido en torno nuestro.

    Mas el problema era derrotar esa lnea derechista revestida de fraseologa revolucionaria y recuperar a los camaradas hacindolos avanzar, lo cual demandaba desarrollar la lucha de dos lneas para barrer sus criterios y deshacer sus entuertos. Tarea que poda cum-

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    plirse partiendo de las bases sentadas en la formacin del Comit, la reagrupacin de la izquierda, la voluntad de hacer la revolucin que animaba a la militancia, incluyendo a los propios camaradas susten-tadores de las posiciones errneas y considerando, principalmente, la firme adhesin al marxismo-leninismo-pensamiento maotsetung, a este en especial, que guiaba a los militantes. Pinsese, adems de las condiciones de los sesentas en el pas y la regin, en particular, en la inmensa repercusin de la Gran Revolucin Cultural Proletaria que entonces iluminaba el mundo y, represe sobre todo, que en esa lucha participamos seis cuadros formados en China, no haca mucho. El maosmo pues, el pensamiento maotsetung de esos aos, gui la lucha por la reconquista del Comit Regional de Ayacucho haciendo del mismo la fortaleza que defendera la vida del Partido en los aos venideros.

    Se reagrup la izquierda y reimpuls la Faccin Roja para seguir un plan en funcin de recuperar la direccin del Comit derrotando la tendencia derechista: desarrollar la lucha de dos lneas tomando el problema campesino como central y movilizar las organizaciones de masas en apoyo de la lucha interna contra el derechismo de fraseolo-ga revolucionaria. Reunida la direccin regional se trat la situacin poltica y la lucha interna contra Patria Roja principalmente; se ana-liz la situacin y perspectiva del Regional sancionndose un plan a seguir, apuntando a una conferencia que resolviera la lucha orgni-camente y, sobre todo, cmo desenvolver la construccin del Comit dentro de la Reconstitucin del Partido tomando por base la unidad partidaria; aplicando en concreto las posiciones sustentadas en las medidas propuestas a la sesin de Comisin Poltica Ampliada de se-tiembre del 67, y lo planteado en Profundizar e intensificar la lucha interna en la prctica revolucionaria. Acordndose, asimismo que, como secretario nacional de organizacin, acudira eventualmente a algunas reuniones de direccin del Comit, mantenindoseme infor-mado de su marcha a travs del camarada Francisco, su secretario poltico, esto es su responsable como se usaba decir. La camarada Norah fue incorporada a la direccin regional con la tarea especfica de encabezar la Juventud Comunista como delegada del Partido. Al poco tiempo, los derechistas pretendieron poner a la camarada Norah

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    como responsable formal del Comit para apartarla de la conduccin de la Juventud y soslayar su obligacin de rendir cuentas a la Confe-rencia, antes del cambio de direccin y reajustes organizativos que se venan; pero la maniobra fue desenmascarada y rechazada.

    (Memorias desde Nmesis pg. 168-170)

    LA LUCHA POR L