18 Teorico Moderna 18 2012 Campagne

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    07-Dec-2015

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18 Teorico Moderna 18 2012 Campagne

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<p>Materia: Historia Moderna</p> <p>Ctedra: Campagne </p> <p>Terico: 18 </p> <p>Fecha: 12 de octubre de 2012</p> <p>Tema: La reforma protestante en el continente (IV): continuacin del anlisis de la doctrina luterana (la reforma de los sacramentos y de la eucarista; el sacerdocio universal de los fieles; la libre interpretacin de la Biblia; la negacin de la supremaca papal; la supresin del monacato; la abolicin del culto a los santos).Dictado por: Fabin Alejandro Campagne</p> <p>Revisado y corregido por: Fabin Alejandro Campagne-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-</p> <p>Profesor Fabin Campagne: Ayer pudimos ver en su totalidad la primera pieza del programa de reforma religiosa luterana, la doctrina madre: la doctrina de la justificacin por la sola fe. Hoy vamos a analizar las seis que nos restan, seis doctrinas que se desprenden vamos a comprobarlo de inmediato casi como por necesidad de la teora del Sola Fide. Menciono rpidamente las seis piezas del programa de reforma de Lutero que trabajaremos durante el terico de hoy: la reforma de los sacramentos y de la eucarista; el sacerdocio universal de los fieles; la libre interpretacin de la Biblia; la negacin de la supremaca papal sobre la Iglesia universal; la supresin del monacato y la disolucin de las rdenes religiosas; la abolicin del culto a los santos.* * * *</p> <p>Comencemos con la reforma de los sacramentos, y en particular con la del ms importante de todos ellos, la eucarista. La eucarista es, sin dudas, uno de los grandes temas de la historia cultural del siglo XVI. Detrs de aquellos debates, por momentos feroces, que en la poca se daban respecto del sentido profundo que caba asignar a la hostia consagrada estaba la divinidad real y materialmente presente en la materia ritual consagrada, o no lo estaba? cualquier historiador de la cultura ms o menos entrenado rpidamente percibira que lo que se estaba produciendo en el seno de la cultura europea era un lento pero inevitable deslizamiento desde lo que podramos calificar como una pragmtica de la presencia, de corte netamente arcaico, hacia una pragmtica de la representacin, de trazos decididamente modernos, deslizamiento que tuvo un rol muy importante en la evolucin de la cultura simblica de Occidente, como voy a tratar de demostrar durante la clase de hoy.Tenemos que explicar qu son los sacramentos en primer lugar. Suele contraponerse, me parece que con mucho tino, la tica de los sacramentos protestantes a la esttica de los sacramentos catlicos. Tiene sentido esta contraposicin porque los sacramentos catlicos son puestas en escena con un contenido teatral muy marcado, ceremonias en las cuales lo visual, lo gestual, lo auditivo, lo olfativo y hasta lo gustativo cumplen un rol de primer orden. En su forma ms elaborada, no caben dudas de que los sacramentos catlicos interpelan a los cinco sentidos en su conjunto. Cuntos y cules son los sacramentos de la Iglesia catlica? Son siete. El nmero se fija de manera definitiva a mediados del siglo XII. Segn la tradicin es Pedro Lombardo en sus Sententiae quien determina el listado que luego heredarn los siglos siguientes. Los Cuatro Libros de las Sentencias (Libri Quattuor Sententiarum) fueron redactados durante la dcada de 1150.En este listado encontramos rituales muy diferentes entre s:</p> <p> tres ceremonias de iniciacin o ritos de paso: el bautismo, la confirmacin, y el sacramento que hasta el Concilio Vaticano II se llamaba extremauncin y que en el presente se denomina uncin de los enfermos. un sacrificio ritual, incruento, por el cual no se derrama sangre ni se emplea ninguna afilada cuchilla, un sacrificio sublimado y estilizado, pero sacrificio al fin: la eucarista. un ritual penitencial, disciplinario: la confesin auricular, tambin llamada sacramento de la reconciliacin o de la penitencia. dos dispositivos diseados para instaurar en el mundo social colectivos imaginarios, en concreto, los dos que se necesitan para otorgar sustento a la eclesiologa gregoriana, que como ustedes saben son el laicado y el sacerdocio: el matrimonio y el orden sagrado (la fbrica de sacerdotes de la Iglesia romana).</p> <p>Sabemos cuntos y cules son los sacramentos de la Iglesia catlica, pero an no sabemos qu son. En trminos antropolgicos se los puede concebir como manifestaciones dramticas de la potencia sagrada en el mundo de la materia. Suponen una suerte de intromisin del orden sobrenatural en el orden natural, una suerte de lanzarse al mundo de la divinidad. En trminos teolgicos se los caracteriza como efusiones extraordinarias de gracia sobrenatural. Ustedes ya saben la fenomenal importancia que la nocin de gracia tiene para la economa de la salvacin cristiana. Pues bien, si los sacramentos son usinas capaces de producir volmenes extraordinarios de gracia, y si la gracia resulta la herramienta clave para la regeneracin de los hombres, ipso facto se deduce que la frecuentacin de los sacramentos por parte de los fieles se vuelve imprescindible en el seno del universo cultural catlico. </p> <p>Una ltima aclaracin de tipo general. Ustedes ya saben tambin, porque lo hemos visto la semana pasada, que en el marco de la Iglesia romana la administracin de la economa sacramental es monopolio excluyente de los sacerdotes consagrados. Ellos y slo ellos pueden abrir estos grifos de los que manaran volmenes superabundantes de gracia salvfica. A excepcin de algunos casos in extremis, que no hacen ms que confirmar la regla, y dejando de lado el ambiguo rol que los contrayentes juegan durante la celebracin del matrimonio cristiano, queda claro que los laicos no pueden administrar sacramentos. </p> <p>La eucarista no es solamente el ms importante de los siete sacramentos: es el ombligo ritual del catolicismo tradicional. No existe ceremonia ms importante, no hay ceremonia ms relevante en el contexto de la Iglesia romana que la eucarista. De hecho, se trata de un artefacto cultural mucho ms audaz de lo que en principio podemos imaginarnos. La eucarista es mucho ms que la clsica estampita de los nios catlicos de nueve o diez aos, vestidos de gris y blanco, que con las manitos en actitud orante hacen fila para recibir su primera comunin. La eucarista abarca este aspecto social caracterstico de la celebracin de los rituales religiosos en el seno de sociedades fuertemente secularizadas. Pero tambin implica otras dimensiones que la sociologa de la cultura no puede dejar pasar por alto. A poco que empleamos con la eucarista la mirada etnogrfica que yo recomendaba durante la clase de ayer, lo primero que descubrimos es que esta relevante ceremonia del cristianismo tradicional no es sino un ejercicio ritual de antropofagia, un ritual durante el cual los fieles manducan a su dios, ingieren a la entidad a la que tributan honores divinos.Esta vecindad conceptual entre canibalismo y eucarista fue muy explotada por los polemistas anticatlicos durante el siglo XVIII, tanto en Francia como en Inglaterra. Fijmonos en lo que sucede con la Encyclopdie de Diderot y DAlembert. Ustedes saben que la Enciclopedia fue prohibida y permitida en muchas oportunidades, segn el cambiante humor de la ms o menos complaciente censura del moribundo Antiguo Rgimen de la segunda mitad del siglo XVIII. Para que los volmenes pudieran salir publicados, y para que adems pudieran simultneamente transmitir ideologa iluminista, los editores debieron recurrir a ingeniosos ardides. Uno de estos artilugios fue la manipulacin de los paratextos, que por lo general abundan en este gnero literario particular. Un paratexto tpico del gnero enciclopdico son las palabras sueltas que aparecen al final de cada uno de los artculos, para remitir al lector a otros artculos de temtica similar dentro de la misma coleccin. Como ustedes podrn apreciar, aquellas palabras funcionaban como una suerte de lejano antecedente de los actuales hipervnculos de Internet. Por caso, si el lector se detena en la lectura del artculo Volcanes en uno de los tomos finales de la Encyclopdie, al final del texto sin dudas iba a hallar trminos suelos como Terremotos, Geologa, o similares, invitndolo a continuar leyendo artculos de temtica conexa en otros tomos de la obra. Ahora bien qu suceda si un lector lea el artculo Eucarista en la Enciclopedia? Se iba a encontrar con un artculo muy ajustado, respetuoso y preciso en trminos teolgicos, hasta el punto de que pudo pasar la censura eclesistica sin ningn tipo de inconvenientes. Pero si el lector tena la suficiente paciencia como para concluir la lectura de la voz Eucarista, una de las palabras finales con las que se iba a encontrar, remitindolo a un artculo de temtica emparentada en otro tomo de la obra, era Antropofagia. Se trata evidentemente de una boutade, de un scherzo de los editores, en el que el censor no repar, y por ello el volumen en cuestin pudo ver la luz con estas caractersticas. Pero conociendo la ideologa ilustrada de los editores de la Enciclopedia creo que en esta estratagema se detecta mucho ms que una simple bromas: se trataba de una evidente bajada de lnea, de una sutil tctica pensada para transmitir pensamiento ilustrado en un contexto de censura efectiva.</p> <p>En Inglaterra suceda exactamente lo mismo. De hecho, la censura en la isla era mucho menos severa en el siglo XVIII que en Francia. En Francia todava poda resultar muy peligroso blasfemar o burlarse de los dogmas o de las prcticas catlicas en pblico, muy peligroso, como lo demuestran dos escndalos de la dcada de 1760: el affaire Calas y el affaire del Chevalier de la Barre. El joven Caballero de la Barre fue mutilado horriblemente por orden de un tribunal real por haberse resistido a quitarse el sombrero cuando pasaba por las cercanas de una procesin de Corpus Christi que portaba la hostia consagrada. Escndalos con estas caractersticas fueron los que instaron a Voltaire a lanzar su famosa campaa pblica contra la supersticin y el fanatismo, bajo el lema craser linfme, aplastar al infame. Para Voltaire el infame era el oscurantismo religioso en cualquiera de sus vertientes, tanto catlica como calvinista.En la Inglaterra dieciochesca, en cambio, no slo no corra peligro quien formulaba una diatriba anticatlica, sino que suceda todo lo contrario: los brulotes con tales caractersticas estaban positivamente connotados. Inglaterra construy gran parte de su identidad nacional durante toda la Edad Moderna pensndose en gran medida como la contracara de todo lo catlico, de todo lo papista y de todo lo romano. Fjense lo que sobre la relacin canibalismo-eucarista afirmaba el mximo pensador iluminista ingls, David Hume, en un libro de 1757 titulado Historia natural de la religin: Debe reconocerse que los catlicos romanos constituyen una secta muy bien instruida, y sin embargo Averroes, el famoso rabe, que sin duda haba odo y conoca las supersticiones egipcias, declara que de todas las religiones la ms absurda e insensata es aquella en la que los fieles se comen a su divinidad despus de haberla creado. Creo ciertamente que en todo el paganismo no se puede encontrar una doctrina que de tan ancha entrada al ridculo como la doctrina de la presencia real, pues es tan absurda que elude la fuerza de todo argumento.Dejemos de lado por ahora las polmicas entre catlicos y protestantes, y avancemos en el anlisis de la eucarista entendida en si propia. En el mundo catlico la eucarista es la mxima epifana de lo numinoso en el mundo de la materia, la suprema manifestacin de lo sagrado en la esfera de la materialidad. Por qu motivo? Porque la eucarista no representa al dios de los catlicos: es el mismsimo dios de los catlicos. Es por ello que ante la hostia consagrada los catlicos se arrodillan y veneran a dicho objeto como a su dios, como si la mismsima divinidad estuviera all, de cuerpo presente, sobre la mesa del altar. Hay que comprender que el Dios cristiano, y muy especialmente en su versin catlica, ha sido siempre una divinidad particularmente enamorada de la materialidad. Desde la perspectiva catlica la sustancia divina no se fusion con la materia en una nica oportunidad sino en dos. La sustancia divina primero se fusion con la materia en ocasin de la Encarnacin, cuando el Verbo divino, aquel avatar eterno e increado del que hablbamos ayer, se human para transformarse en un dios encerrado en un cuerpo, en un hombre-dios. Pero existe una segunda fusin de la sustancia divina con la materia desde el punto de vista catlico: la eucarista. En cada porcin de la materia eucarstica consagrada se encuentra real y materialmente presente la eterna e increada sustancia del Dios de los catlicos. Es por ello que la eucarista podra caracterizarse como una segunda Encarnacin, como una Neo-encarnacin.</p> <p>Quien en los ltimos aos mejor ha pensado esta relacin dialctica entre las dos Encarnaciones es una historiadora contempornea, Lee Palmer Wandel. En el 2006 public por la prensa de la Universidad de Cambridge un libro al que le puso ttulo La eucarista durante la Reforma. Encarnacin y liturgia, dedicado a estudiar las diferentes concepciones que sobre la eucarista se tenan durante el Renacimiento, tanto en el mundo catlico como en el protestante. Wandel hace algo muy poco frecuente para un historiador. En las conclusiones del libro se imagina un episodio, describe un evento imaginario pero desde todo punto de vista plausible en el contexto de las dcadas finales del siglo XVI. Wandel imagina una misa celebrada en la Capilla Sixtina, cuando el templo contaba ya con los celebrrimo frescos de Miguel ngel. El fresco que Miguel ngel pinta sobre la pared en la cual se encuentra el altar de la capilla es el que representa al Juicio Final. Este fragmento, extremadamente conocido, est dominado por la figura de Cristo Juez, imaginado por Buonarrotti como una divinidad particularmente herclea, gloriosa, apolnea. Se trata de un verdadero dios solar, de rostro radiante, que se opone sin contemplaciones al rostro demacrado con que suele representarse al Mesas supliciado en los crucifijos catlicos. El de Michelangelo es un dios muy corpreo, muy humano. Se trata de un juez celestial que por otra parte est juzgando entidades corporales. Segn la escatologa cristiana, al final de los tiempos, en el contexto de la Parousa, resucitarn los cuerpos de todos los hombres y mujeres que alguna vez pisaron la tierra. Ello implica que en el contexto de la Segunda Venida de Cristo hombres y mujeres sern juzgados en cuerpo y alma. La escatologa cristiana imagina en rigor de verdad dos juicios post-mortem para los seres humanos: el individual y el colectivo. El individual tiene lugar inmediatamente despus de la muerte de cada persona. En el caso de este juicio individual la entidad sometida a juicio es el alma del hombre o de la mujer en cuestin. Pero habr un segundo juicio colectivo al final de los tiempos, durante el cual los hombres sern juzgados en cuerpo y alma, y no slo en espritu. Este alucinado evento apocalptico es el que est describ...</p>