21 salones / 21 versiones

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    29-Mar-2016

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la inspiracin de este ensayo recae en el dilogo, a veces suscitado a veces olvidado, entre la arquitectura de la casa y la vivencia interior. en pocas palabras, la obvia pero a la vez ingrata relacin entre forma y uso. dicha experiencia interior implica la variacin de la vida misma, transiciones y reinvenciones hechas por la mano no artstica, consciente y no consciente de sus protagonistas: los residentes.

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<ul><li><p>121 SALONES21 VERSIONES</p><p>mara anglica meja pimientamichelle ocampo daniel salcedofabin medina miguel olaya</p><p>Un estudio de caso de los salones de los apartamentos de las Torres del Parque</p></li><li><p>21 SALONES21 VERSIONES</p></li><li><p>21 SALONES21 VERSIONESUn estudio de caso de los salones de los apartamentos de las Torres del Parque</p><p>Monografa para la opcin en Arquitectura y CiudadDepartamento de Arquitectura Facultad de Arquitectura y DiseoUniversidad de Los AndesMayo de 2009</p><p>mara anglica meja pimientamichelle ocampo daniel salcedofabin medina miguel olaya</p></li><li><p>Investigacin y textos:</p><p>Fotografas:</p><p>Diseo editorial:</p><p>Mara Anglica Meja Pimienta</p><p>Michelle OcampoDaniel SalcedoFabin Medina</p><p>Miguel Olaya</p></li><li><p>Gracias a:</p><p>Alessandra y Pablo, lvaro, Amalia y Giselle, Amparo y Jorge, Ana Gabriela, Andrs, Angelika, Amelie y Eva, Carolina, Miguel y Pablo, Claudia, Shawn y Siena, Felipe Arturo y Lui-sa, Francisco, Ins y Daniel, Juan Camilo, Lily, Mara Cecilia, Marta, Martn, Rosario y Dieguito, Santiago, Sara, Stefania y Matilde por darle la oportunidad a la investigacin de existir. </p><p>Michelle, Daniel y Fabin por ser cmplices en esta visita a la arquitectura domstica de Rogelio; por registrar y editar ingeniosamente los espacios con sus temperaturas y texturas. </p><p>Santiago por las numerosas visitas de prueba a su apartamento y por confesar sus opi-niones como artista frente a este experimento. </p><p>Ins y Daniel por refrescar la investigacin con nuevas y muy acertadas ideas; por permitirme visitar su casa en naturaleza de biblioteca. </p><p>Miguel por apoyar la posproduccin del documento y por dejar huella de su sensibili-dad grfica y arquitectnica en cada una de las pginas. </p><p>Fabio por compartir accidentalmente su idea en una maana de febrero; por guiar y comentar la investigacin. </p><p>Rafael por su firme ayuda tras una y otra temtica para esta monografa.Antonio por alimentar con cada encuentro mi fijacin por la arquitectura; la emocin </p><p>que genera habitar y observar el espacio y su relacin con mi oficio. Fabio Zambrano por dar espacio a mis reflexiones fanticas en sus cursos de historia </p><p>de Bogot a travs de la plaza y los barrios. </p><p>agRadEcImIENtOS</p></li><li><p>cONtENIdO</p><p>El objetivo 4</p><p>Contextualizacin histrica del proyecto 13</p><p>Aspectos del proyecto 19</p><p>Introduccin al estudio de caso 29</p><p>Presentacin del material 31</p><p>Interpretaciones 51</p><p>Conclusiones 61</p><p>Referencias 63</p><p>Apndice 65</p></li><li><p>El ObjEtIVO</p><p>la inspiracin de este ensayo recae en el dilogo, a veces suscitado a veces olvidado, entre la arquitectura de la casa y la vivencia interior. En pocas palabras, la obvia pero a la vez ingrata relacin entre forma y uso. Dicha experiencia interior implica la variacin de la vida misma, transiciones y reinvenciones hechas por la mano no artstica, consciente y no consciente de sus protagonistas: los residentes. </p><p>La vida cotidiana no est hecha solo de sentimiento, sino tambin de creacin, y el </p><p>arte es considerado como paradigma de toda actividad creadora y productiva. </p><p>Sierra 1996, 32</p><p>No es claro si la arquitectura consider la continuidad de la vivienda ms all del impecable taller de proyectos y la fijacin de los primeros pilotes. Todo indica que los arquitectos hablan de vivienda y espacio, mientras los habitantes hablan de casa y uso. Sin embargo, la intencin de estas lneas no </p></li><li><p>12</p><p>es agitar bruscamente la genialidad del diseo residencial ni la metodologa arquitectnica impartida en la academia. Se busca reflexionar sobre el medio que hace posible el nexo entre los habitantes y la arquitectura a travs de un reino que, por su aparente quietud y reducida escala, ha sido desligado del sofisticado proceso arquitectnico. En concreto se hace referencia a los artefactos y lgicas que guan el proceso de amoblamiento, capaces de convertir el espacio genrico y desnudo en una casa; lejos de la finalidad de un museo o un monumento. </p><p>Son muchos los interrogantes que despierta la obser-vacin consciente de la casa. Cmo se usa? Qu opiniones hay sobre ella? En qu ideologa se inspir su creador, el res-ponsable de la envolvente estructura? Cul es la naturaleza de los artefactos que habitan el espacio? y consecuentemente Cul es el carcter de la casa? El tema implica enfrentarse a dualidades como forma y contenido, arquitecto y habitante, rigidez y mutabilidad, unidad inmobiliaria y universo mobi-liario. Estas dualidades son fsica, terica y emocionalmente incluyentes. </p><p>Comedor, dibujo de Xavier Monteys.</p><p>Comedor de las Torres del Parque.</p></li><li><p>13</p><p>A la luz de lo anterior, el presente ensayo extrae sus ms interesan-tes conclusiones del estudio de caso de un espacio particular de la casa cuyo lienzo es a la vez un proyecto arquitectnico especfico: los salones de los apartamentos de Residencias El Parque de la ciudad de Bogot. </p><p>La metodologa que guiar las prximas lneas se resume a continuacin: Contextualizacin histrica del proyecto.Aspectos del proyecto.Introduccin al estudio de caso.Presentacin del material.Interpretaciones.Conclusiones. Se reitera entonces: el espacio a observar es el saln de las unidades </p><p>habitacionales, unidades cuya piel envolvente son las Residencias El Parque del arquitecto Rogelio Salmona, mejor conocidas como Torres del Parque. </p></li><li><p>cONtExtualIzacIN hIStRIca dEl pROyEctO</p><p>Ese trozo decisivo de ciudad [el centro] adquiri, entre </p><p>1955 y 1970 un carcter urbano y arquitectnico seala-</p><p>do por dos hechos bsicos: El primero, la inexistencia, en </p><p>ese lapso, de una planeacin integral del sector, e inclu-</p><p>so de una reglamentacin estable de alturas permisibles, </p><p>densidad y espacios libres o pblicos, puesto que stas </p><p>ltimos normas fueron variando segn las presiones e </p><p>intereses de propietarios y promotores. El segundo, el </p><p>predominio total en el sector de la arquitectura comer-</p><p>cial de estilo internacional</p><p> Tllez 2006, 178</p><p>los primeros bocetos del proyecto Residencias El Parque, o mejor conocido como Torres del Parque, se remontan a </p><p>Dibujo para el proyecto de las Torres del Parque, 1965 segn apareci en Credencial Historia 114, junio de 1999.</p></li><li><p>16</p><p>Uno de los primeros es-quemas, en volumen nico, para las Torres del Parque que realiz Rogelio Salmona en 1963. Tllez 2006,180.</p><p>1964. Seis aos despus se concretara la construccin de las Torres con-virtindose as en una obra arquitectnica fundamental dentro del centro de Bogot. Desde el Anuario de Arquitectura Colombiana hasta la revista de arquitectura Proa hacen referencia a las Torres del Parque como un proyecto que buscaba solucionar el problema de densificacin de la ciudad as como nutrir el paisaje del entonces cotizado Centro Internacional.</p><p>Las Torres estuvieron lideradas por el Arquitecto Rogelio Salmona en colaboracin de los colegas M.V. Acosta, C. Castillo, L. Martnez, U. Ri-poll, M.V. Tllez, L.E. Torres y E. Zrate. El impulso financiero recay en </p></li><li><p>17</p><p>una de las empresas industriales y comerciales del Estado: el Banco Central Hipotecario (BCH). Dicha organizacin, fundada en 1932, estaba vinculada al Ministerio de Hacienda y Crdito Pblico. Paralelo a su funcin de captar ahorro, el BCH lideraba convocatorias y programas de financiamiento para proyectos residenciales (Saldarriaga y Carrascal 2006, 29). </p><p>Segn Rogelio Salmona: Obra Completa 19592005 (Tllez 2006), para lo que concierne a las Residencias El Parque, el BCH se apart de su poltica tradicional de brindar vivienda a las clases medias en focos urbanos alejados del centro histrico de la capital. Tllez (2006, 178) recuerda el discurso arquitectnico vigente en la dcada del 60 en cuanto al proceso de urbanizacin de Bogot: () una necesaria densificacin de los sectores centrales de la ciudad, en preferencia a una continuada dispersin de la mis-ma. El autor menciona la incursin de dos hoteles en la zona as como el conjunto residencial Bavaria y uno adyacente al Hotel Tequendama. </p><p>Las Torres del Parque y la renovacin urbana del barrio colonial Santa Brbara fueron las ltimas grandes iniciativas de urbanismo y cons-truccin del BCH en la dcada del 60.</p><p>Entre el abanico de los diversos proyectos arquitectnicos del siglo XX, las Torres del Parque fueron seleccionadas como Monumento Nacio-nal casi veintisiete aos despus de su inauguracin (Tllez 2006, 184). La </p></li><li><p>18</p><p>Fotos de la autora</p></li><li><p>19</p><p>ntima relacin que existe entre el Proyecto y el imaginario bogotano es el reflejo de la acertada insercin de las Torres en el centro capitalino en dos naturalezas: 1. Como obra de arte dentro de la ciudad y 2. Como solucin de vivienda. </p><p>La ideologa de Salmona en cuanto al poder de la arquitectura para asombrar (las relaciones sociales y poticas que surgen de la experiencia urbana) logra cristalizarse en las Torres. La estructura permite el dinamismo entre el espacio pblico y el espacio privado. Los empinados volmenes se abren a la ciudad para recibir no solo el impresionante paisaje sino los tran-sentes que en ella habitan. </p><p>En una entrevista concedida en 1999 a El Malpensante, Salmona, hablando de su propia obra, resaltaba el valor emotivo de la arquitectura y la diversidad de espacios que un nico conjunto es capaz de brindar:</p><p>A m me gusta que la arquitectura sea tranquila, serena, que uno pueda des-</p><p>cribirla a medida que la recorre, que la conoce, que la vive. Me gusta la </p><p>arquitectura que produce una emocin contenida, no una emocin a gritos. </p><p>Tambin me gusta que tenga una gran variedad dentro de la mayor unidad </p><p>posible, porque la idea de un conjunto me parece importante. Me gusta crear </p><p>espacios variado sin que se pierda la armona en el conjunto. Y busco que al </p><p>pasar de un espacio a otro, por medio de los recorridos, vayan encontrando </p></li><li><p>20</p><p>ambientes sorpresivos. El objeto de la arquitectura es, como deca LeCorbu-</p><p>sier, crear espacios increbles.</p><p>Posada Barbosa 1999, 34</p><p>La proyeccin de entes comerciales y zonas sociales, entre otras disposicio-nes arquitectnicas, responden a la tipologa del mercado residencial de cla-se media de entonces, no solo a nivel local sino internacional. En el artculo Nuevas ciudades, publicado en la revista Proa en 1966, aparecen las si-guientes palabras de Lewis Keeble, entonces presidente del Town Planning Institute de Londres:</p><p>La promocin de vida social e instituciones no es ni mucho menos labor de </p><p>los planificadores; su trabajo est relacionado con solares y edificaciones, </p><p>pero puede contribuir su xito si consigue aumentar al mximo su accesibili-</p><p>dad. La pauta aceptada generalmente, y que ha demostrado ser satisfactoria, </p><p>es que deberan existir comercios locales, una guardera infantil y espacios </p><p>abiertos, en un radio de cinco minutos a pie desde cada casa, y una escuela </p><p>primaria a no ms de 10 minutos de cada vivienda.</p><p>Keeble 1966, 2</p></li><li><p>aSpEctOS dEl pROyEctO</p><p>Aunque el conjunto de las Torres del Parque es hoy re-</p><p>conocido como una de las mejores obras arquitectnicas </p><p>latinoamericanas del siglo XX, su construccin a co-</p><p>mienzos de los aos setenta estuvo rodeada de fuertes </p><p>polmicas. No era fcil entender por qu unos edificios </p><p>de apartamentos no eran juiciosamente rectangulares, </p><p>como lo eran todos, sino que se torcan en curvas ascen-</p><p>dentes que parecan caprichosamente escultricas.</p><p>Arango 1999</p><p>Fachada del Tercer Anteproyecto. 4arquitecturas 1999, 35</p><p>las residencias el parque estn ubicadas entre las calles 26 y 27, lindando con la Plaza de Toros Santamara en el sentido occidental y la carrera 5ta en el oriental. Las particularidades del terreno (8.046 m) fueron ingeniosamente trabajadas por </p></li><li><p>22</p><p>el arquitecto, en especial la pendiente del sector hacia la ciu-dad recurriendo a soluciones escalonadas (Proa 1967, 11).</p><p>El proyecto consta de 294 apartamentos distribuidos en tres masas arquitectnicas de alturas y dimensiones hete-rogneas. La forma general y las alturas estn resueltas en funcin del contorno urbano (Proa 1972, 8). El rea prome-dio de las unidades habitacionales es de 128 m y cuentan con tres o cuatro dormitorios, sala comedor, cocina y dems servicios para el confort (hall de entrada, estudio, lavande-ra, terraza). En resumen, cada edificio goza de las siguientes caractersticas:</p><p>PlantasApartamentos</p><p>AlcobasNiveles por apartamento</p><p>AscensoresLocales comerciales</p><p>Cafetera</p><p>tORRE c32</p><p>1171 a 4</p><p>1, 2 o 338</p><p>tORRE a39</p><p>1123 a 42 o 3</p><p>34</p><p>tORRE b2265</p><p>1 a 41, 2 o 3</p><p>271</p><p>La curvatura de las fachadas responde al deseo del arquitecto por maximizar la luz en los interiores as como por ofrecer espacios de diversa naturaleza dentro del mismo complejo. </p></li><li><p>23</p><p>Si bien la distribucin de los tres volmenes establece un dilogo con la ciudad inmediata, es evidente la relacin es-pacial entre ellos. </p><p>Como se mencion en el apartado 1, el Complejo goza de unidades comerciales y zonas comunales. Segn la revista Proa en una de sus ediciones de ao 1967, las Torres contaran con 17 almacenes, una guardera infantil, una ca-fetera, una sala de reunin, 70% de rea libre con jardines y 2 plazoletas y parqueaderos bajo cubierta. El nmero de los parqueaderos ha variado; se han reducido los lmites origi-nales y con ello ampliado el nmero total. </p><p>Desde el uso de materiales como la ocupacin del te-rreno corresponden a las caractersticas locales del proyecto. En una entrevista realizada al arquitecto Daniel Bermdez (2009) para fines de esta investigacin, este comparti (...) claro que s, el Proyecto fue una solucin a la vivienda; a la vivienda del sector no a la del pas. </p><p>Cada unidad habitacional es el reflejo de los prin-cipios generales del conjunto; a su vez la sumatoria de los apartamentos en sentido agregado influye en estructu-</p><p>Sistema de generatrices de trazado de las Torres del Parque.Tllez 2006, 185.</p></li><li><p>24</p><p>racin de la totalidad. El artculo Torres del Parque, publicado en 4arqui-tecturas expres lo siguiente: </p><p>La implejidad formal de cada torre obedece en realidad a un esquema geom-</p><p>trico sencillo y repetitivo que integra las razones morfolgicas de relacin </p><p>con el contexto con las tipologas de apartamento; se trata de de un mdulo </p><p>bsico que se repite y se une al anterior de tal manera que conforma una </p><p>estructura radial. La lgica ortogonal y la radial se combinan para producir </p><p>un volumen</p><p>4arquitecturas 1999, 40</p><p>En cuanto a la experiencia interior de los apartamentos, es evidente la forma como el espacio responde a los principios generales del proyecto. De ma-nera orgnica las unidades se deforman para incorporar el paisaje urbano y con este, la penetrante luz de la ciudad. La decisin de cubrir con ladrillo tanto las fachadas de los tres edificios como sus reas adyacentes, responde al genuino inters del arquitecto por la identidad que este materail establece con el contexto local. Dada la existencia de ventana corrida, es de esperar que la ventanera goce de una extensin tan impresionante como la del la-drillo mismo.En general, las posiciones frente a los espacios de las Torres, resaltan la so-lucin fluida y continua de la zona social permitiendo as la separacin y </p></li><li><p>25</p><p>caracterizacin del saln y del comedor. El ya mencionado arquitecto Ber-mdez, hace alusin a la eficiencia de las zonas de circulacin en 120 my la forma acertada en que se pens el proyecto del saln y el comedor. Si bien la existencia de ngulos no ortogonales exige una especial atencin por parte de los habitantes a...</p></li></ul>