6.7. Ecumenismo, Diálogo Interreligioso. Pobreza

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    13-Sep-2015

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Ecumenismo, Dilogo Interreligioso. Pobreza

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UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYAPROGRAMA DE HUMANIDADESTeologa

Ecumenismo y Dilogo interreligioso Enrique Vega Dvila

A) Mediacin socio-analtica1. Proselitismo y ataque entre las denominaciones cristianas.2. Desconocimiento de las denominaciones cristianas y de las grandes religiones y, por ello, prejuicios.3. Apologtica reactiva.4. Desconocer las exigencias de la koinonia: hacia dentro y hacia fuera.5. Olvidar la libertad de consciencia y la libertad religiosa.

B) Mediacin hermenutica1. Ex 22, 21:Al extranjero no maltratars ni oprimirs, porque extranjeros fueron ustedes en la tierra de Egipto.

2. Lc 1030 Jess le respondi:Un hombre que bajaba por el camino de Jerusaln a Jeric fue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejndolo medio muerto. 31 Casualmente pas un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y sigui adelante. 32 Luego pas por all un levita, y que al verlo dio tambin un rodeo y sigui adelante. 33 Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sinti compasin de l. 34 Se le acerc, le cur las heridas con aceite y vino, y se las vend. Luego lo mont en su propia cabalgadura, lo llev a una posada y cuid de l. 35 Al da siguiente, el samaritano sac dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: Cuida a este hombre. Si gastas ms, te lo pagar a mi regreso. 36 Pues bien, cul de aquellos tres te parece que fue el prjimo del hombre asaltado por los bandidos?37 El maestro de la ley contest:El que tuvo compasin de l.Jess le dijo:Ve, pues, y haz t lo mismo.

3. Jn 1721 Te pido que todos ellos estn unidos; que como t, Padre, ests en m y yo en ti, tambin ellos estn en nosotros, para que el mundo crea que t me enviaste. 22 Les he dado la misma gloria que t me diste, para que sean una sola cosa, as como t y yo somos una sola cosa: 23 yo en ellos y t en m, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que as el mundo pueda darse cuenta de que t me enviaste, y que los amas como me amas a m.

4. San Justino, Apologa II, 7Y aun algunos que profesaron la doctrina estoica, sabemos que han sido odiados y muertos, pues por lo menos en la tica se muestran moderados, lo mismo que los poetas en determinados puntos,porla semilla del Verbo, que se halla ingnita en todo el gnero humano.

5. Concilio Vaticano II, Constitucin dogmtica Lumen gentium15. La Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunin bajo el sucesor de Pedro [28]. Pues hay muchos que honran la Sagrada Escritura como norma de fe y vida, muestran un sincero celo religioso, creen con amor en Dios Padre todopoderoso y en Cristo, Hijo de Dios Salvador [29]; estn sellados con el bautismo, por el que se unen a Cristo, y adems aceptan y reciben otros sacramentos en sus propias Iglesias o comunidades eclesisticas. Muchos de entre ellos poseen el episcopado, celebran la sagrada Eucarista y fomentan la piedad hacia la Virgen, Madre de Dios [30]. Adase a esto la comunin de oraciones y otros beneficios espirituales, e incluso cierta verdadera unin en el Espritu Santo, ya que El ejerce en ellos su virtud santificadora con los dones y gracias y a algunos de entre ellos los fortaleci hasta la efusin de la sangre. De esta forma, el Espritu suscita en todos los discpulos de Cristo el deseo y la actividad para que todos estn pacficamente unidos, del modo determinado por Cristo, en una grey y bujo un nico Pastor [31]. Para conseguir esto, la Iglesia madre no cesa de orar, esperar y trabajar, y exhorta a sus hijos a la purificacin y renovacin, a fin de que la seal de Cristo resplandezca con ms claridad sobre la faz de la Iglesia.

16. Por ltimo, quienes todava no recibieron el Evangelio, se ordenan al Pueblo de Dios de diversas maneras [32]. En primer lugar, aquel pueblo que recibi los testamentos y las promesas y del que Cristo naci segn la carne (cf. Rm 9,4-5). Por causa de los padres es un pueblo amadsimo en razn de la eleccin, pues Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocacin (cf. Rm 11, 28-29). Pero el designio de salvacin abarca tambin a los que reconocen al Creador, entre los cuales estn en primer lugar los musulmanes, que, confesando adherirse a la fe de Abraham, adoran con nosotros a un Dios nico, misericordioso, que juzgar a los hombres en el da postrero. Ni el mismo Dios est lejos de otros que buscan en sombras e imgenes al Dios desconocido, puesto que todos reciben de El la vida, la inspiracin y todas las cosas (cf. Hch 17,25-28), y el Salvador quiere que todos los hombres se salven (cf. 1 Tm 2,4). Pues quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazn sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvacin eterna [33]. Y la divina Providencia tampoco niega los auxilios necesarios para la salvacin a quienes sin culpa no han llegado todava a un conocimiento expreso de Dios y se esfuerzan en llevar una vida recta, no sin la gracia de Dios. Cuanto hay de bueno y verdadero entre ellos, la Iglesia lo juzga como una preparacin del Evangelio [34] y otorgado por quien ilumina a todos los hombres para que al fin tengan la vida. Pero con mucha frecuencia los hombres, engaados por el Maligno, se envilecieron con sus fantasas y trocaron la verdad de Dios en mentira, sirviendo a la criatura ms bien que al Creador (cf. Rm 1,21 y 25), o, viviendo y muriendo sin Dios en este mundo, se exponen a la desesperacin extrema. Por lo cual la Iglesia, acordndose del mandato del Seor, que dijo: Predicad el Evangelio a toda criatura (Mc 16,15), procura con gran solicitud fomentar las misiones para promover la gloria de Dios y la salvacin de todos stos.

6. Concilio Vaticano II, Constitucin pastoral Gaudium et spes27. Descendiendo a consecuencias prcticas de mxima urgencia, el Concilio inculca el respeto al hombre, de forma de cada uno, sin excepcin de nadie, debe considerar al prjimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente, no sea que imitemos a aquel rico que se despreocup por completo del pobre Lzaro.

En nuestra poca principalmente urge la obligacin de acercarnos a todos y de servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ese anciano abandonado de todos, o de ese trabajador extranjero despreciado injustamente, o de ese desterrado, o de ese hijo ilegtimo que debe aguantar sin razn el pecado que l no cometi, o de ese hambriento que recrimina nuestra conciencia recordando la palabra del Seor: Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a m me lo hicisteis. (Mt 25,40).

7. Concilio Vaticano II, Declaracin Dignitatis humanae2. Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coaccin, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que acte conforme a ella en privado y en pblico, slo o asociado con otros, dentro de los lmites debidos. Declara, adems, que el derecho a la libertad religiosa est realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razn natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurdico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil.

8. Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis reditengratio4. Hoy, en muchas partes del mundo, por inspiracin del Espritu Santo, se hacen muchos intentos con la oracin, la palabra y la accin para llegar a aquella plenitud de unidad que quiere Jesucristo. Este Sacrosanto Concilio exhorta a todos los fieles catlicos a que, reconociendo los signos de los tiempos, cooperen diligentemente en la empresa ecumnica.

Por "movimiento ecumnico" se entiende el conjunto de actividades y de empresas que, conforme a las distintas necesidades de la Iglesia y a las circunstancias de los tiempos, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos.

Tales son, en primer lugar, todos los intentos de eliminar palabras, juicios y actos que no sean conformes, segn justicia y verdad, a la condicin de los hermanos separados, y que, por tanto, pueden hacer ms difciles las mutuas relaciones en ellos; en segundo lugar, "el dilogo" entablado entre peritos y tcnicos en reuniones de cristianos de las diversas Iglesias o comunidades, y celebradas en espritu religioso. En este dilogo expone cada uno, por su parte, con toda profundidad la doctrina de su comunin, presentado claramente los caracteres de la misma. Por medio de este dilogo, todos adquieren un conocimiento ms autntico y un aprecio ms justo de la doctrina y de la vida de cada comunin; en tercer lugar, las diversas comuniones consiguen una ms amplia colaboracin en todas las obligaciones exigidas por toda conciencia cristiana en orden al bien comn y, en cuanto es posible, participan en la oracin unnime. Todos, finalmente, examinan su fidelidad a la voluntad de Cristo con relacin a la Iglesia y, como es debido, emprenden animosos la obra de renovacin y de reforma

Los fieles catlicos han de ser, sin duda, solcitos de los hermanos separados en la accin ecumenista, orando por ellos, hablndoles de las cosas de la Iglesia, dando los primeros pasos hacia ellos. Pero deben considerar tambin por su parte con nimo sincero y diligente, lo que hay que renovar y corregir en la misma familia catlica, para que su vida d ms fiel y claro testimonio de la doctrina y de las normas dadas por Cristo a travs de los Apstoles

Ni hay que olvidar tampoco que todo lo que obra el Espritu Santo en los corazones de los hermanos separados puede conducir tambin a nuestra edificacin. Lo que de verdad es cristiano no puede oponerse en forma alguna a los autnticos bienes de la fe, antes al contrario, siempre puede hacer que se alcance ms perfectamente el misterio mismo de Cristo y de la Iglesia.

Sin embargo, las divisiones de los cristianos impiden que la Iglesia lleve a efecto su propia plenitud de catolicidad en aquellos hijos que, estando verdaderamente incorporados a ella por el bautismo, estn, sin embargo, separados de su plena comunin. Ms an, a la misma Iglesia le resulta muy difcil expresar, bajo todos los aspectos, en la realidad misma de la vida, la plenitud de la catolicidad.

9. Concilio Vaticano II, Declaracin Nostra aetate2. La Iglesia catlica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por ms que discrepen en mucho de lo que ella profesa y ensea, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligacin de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcili consigo todas las cosas.

C) Reflexin sistemtica1. Reconocimiento y lucha por la libertad religiosa y por los derechos de las minoras.2. Es fundamental reconocer el rostro del otro (Levinas) y dejar de imaginarlo como enemigo sino que se convierte en tarea fundamental valorar los temas donde tenemos un esfuerzo comn:a. Lucha y valoracin del planeta.b. Desarme mundial.c. Esfuerzos por la paz.d. Lucha contra la pobreza.e. Violencia contra la mujerf. Derechos humanos.

3. Evitar las apologticas innecesarias.

4. Criterios para el dilogo ecumnico:a. Respeto por las otras denominaciones cristianas.b. Apreciar que poseemos el mismo bautismo que nos ha hecho hermanos.c. Evitar la confrontacin doctrinal.d. Orar por la unidad de los cristianos y cristianas.

5. Criterios para el Dilogo interreligioso:a. Valorar la riqueza que poseen las otras religiones.b. Conocimiento de lo que profesan los otros credos.c. Fraternidad y colaboracin.

6. Reconocernos como cristianos catlicos, entonces, universales.a. Katoliks = para todos, que abarca a todos (y todas)b. Universalidad como actitud.

7. Es importante conocer nuestra fe cristiana y lo que nos une a los otros cristianos. Lo ms autntico del cristianismo es la fe que opera por el amor.

8. La comunin no es una formalidad, es un don dado por Dios y un esfuerzo creyente por evidenciarlo.

AMDG

La Regla de Oro En las Religiones del Mundo

BudismoNo trates a otros de maneras que tu mismo encontraras hirientes.El Buda,Udana-Varga 5,18

ConfucionismoUna palabra que resume las bases de toda buena conducta...bondad amorosa. No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.Confucio,Las Analectas 15,23

CristianismoEn todas las cosas, trata a otros como t quisieras ser tratado, porque sta es la ley y los profetas.Jess,Evangelio de San Mateo 7,12

Fe BahaiNo pongas en ningn alma una carga que no desearas te pongan a ti, y no desees para nadie las cosas que no desearas para ti mismo. Baha'u'llah,Suriy-i-Muluk

HinduismoEsta es la suma del deber: no hagas a otros lo que te causara dolor si te fuese hecho a ti.Mahabharata 5,1517

IslamismoNinguno de ustedes cree verdaderamente hasta que quieran para otros lo que desean para ustedes mismos.El Profeta Mahoma,Hadito

JainismoUno debera tratar a todas las criaturas en el mundo como a uno le gustara ser tratado.Mahavira,Sutrakritanga 1,11,33

JudaismoLo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu vecino. Esto es la totalidad del Tor; todo lo dems es comentario.Hillel,Talmud, Shabbat 312

TaoismoConsidera como tuyas las ganancias de tu prjimo y sus prdidas como las tuyas propias.Lao Ts,T'ai Shang Kan Ying P'ien, 213-218

ZoroastrismoNo hagas a otros lo que consideras injurioso para ti mismo.Shayast-na-Shayast 13,29

Publicado por:Scarboro Missions(Toronto, Canad)Derechos Reservados Scarboro Missions 2005

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