Abenque Pierre - La Prudencia en Aristoteles

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  • LA PRUDENCIA EN ARISTTELES

    CRTICA/FILOSOFA Directora: VICTORIA CAMPS

  • PIERRE AUBENQUE

    LA PRUDENCIA EN ARISTTELES

    con un apndice sotrre LA PRUDENCIA EN KANT

    CRTICA GRIJALBO MONDADOR!

    BARCELONA

  • Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorizacin escrita de los titulares del copyright. bajo las sanciones establecidas en las leyes. la reproduccin total o parcial de esta obm por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografa y el tratamiento infom1tico. y la distribucin de ejemplares de ella mediante alquiler o prstamo pblicos.

    TiUlo original: LA PRUDENCE CHEZ AR!STOTE

    Traduccin castellana de M." JOS TORRES GMEZ-PALLETE

    Cubierta: Luz de la Mora, sobre una creacin de Enrie Satu 1963: Presses Universitaires de France, Pars 1999 de la traduccin castellana para Espaa y Amrica:

    CRTICA (Grijalbo Mondadori, S. A.), Arag, 385, 08013 Barcelona ISBN: 84-7423-914-1 Depsito legal: B. 585-1999 lmpreso en Espaa 1999.- NOVAGRFIK, S. L., Puigcerda, 127, 08019 Barcelona

    ' .

    PRLOGO

    Todos estos grandes nombres que se suelen dar a las virtudes y a los vicios despiertan en el espritu ms bien sentimienlos confusos que ideas claras. A pesar de esta severidad de Malebranche 1 respecto a un vocabulario moral que habia florecido durante toda la Antigedad y la Edad Media, la filosofa contempornea, menos persuadida de lo que se estaba en el siglo XVII de la transparencia de la existencia humana a las ideas claras, ha reencontrado el camino para una teora de las virtudes.2 Pero si la moral permanece, las virtudes pasan de moda y no se puede decir que la prudencia, que siempre ha sido materia de consejos, sea hoy de aquellas que ms admiran los hombres y celebran los filsofos. Vanam.ente se la buscar en el ndice de un moderno Tratado de las virtudes. Y un autor que no debera ser me1ws sensible a La permanencia de las virtudes cardinales que a las variaciones de la lengua cree ms expeditivo el mtodo de arrinconar la prudencia que explicar al lector moderno que es algo ms (y mejor) de lo que l .cree.3 Ciertamente, desde la poca en que la Prudencia 110 inspiraba slo a los telogos y los filsofos, sino tambin a los pintores y los escultores, desde aquella en que La Bruyere todava la asociaba a La grandeza,4 la palabra se ha devaluado considerablemente. Pero esta de-

    l. N. de Malebranche, Trait de mora/e, J, 2. 2, ed. Joly, p. 15. 2. Cf. especialmente: N. Hartmann. Ethik, 1 926; V. Jankltvitch, Trait des

    vertus, Pars, 1949; O. F. Bollnow, Wesen wul Wandel der Tugenden, Frankfua1, 1958, y la bibliogmfa dada por este ltimo autor, p. 203.

    -. 3. R.-A. Gauthier, La mora/e d'Aristote, pp. 82 ss.; comentario a la Etica a fiic6maco de Gauthier y Jolif, p. 463.

    4. Donde est ausente la prudencia, encontrad la grandeza, si podis (Caracteres, XII, ed. Hachette, p. 385).

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  • 8 LA PfUDENCIA EN ARfSTTELES

    valuacin no es culpa de la prudencia. Se dice: un automovilista prudente; pero tambin: un nio sensato (sage), lo cual no impide que la sabidura (sagesse) sea alabada an por los filsofos, aunque slo sea por educacin. Las variaciones del juicio sobre la prudencia tienen sin duda causas diferentes de las semnticas. No es casual que fuera considerada una Virtud estpida en el Siglo de las Luces, 5 o que Kant La desterrara de la moralidad porque su imperativo no era sino hipottico.6 La prudencia ha sido vctima menos de la vida de las palabras que de los avatares de la filosofa y, ms en general, del espritu pblico. La prudencia fue vctima primero del racionalismo y m.s ttzrde del rnoralismo. Ligada a ciertas cosmovisiones, deba quedar asociada a su declive.

    Querramos intentar encontrar el lazo de unin entre la exaltacin tica de la prudencia y La cosmovisin que supone en aquel que fuera su primer teorizado1: En un cierto sentido, todo se ha dicho ya sobre la prudencia. Pero, en otro sentido, nada se ha dicho hasta que no se haya explicado por qu fue Aristteles, y no cualquier otro, quien hizo la teora correspondiente. La verdad es que no se puede disociar la teora tica de La prudencia de las doctrinas metafsicas de Aristteles. La prudencia es, tambin y ms que ninguna otra, una virtud metafsicamente fundada. Y si llegramos a mostrar que el tema de la prudencia tiene races muy anteriores a Aristteles, esto significara que La exaltacin de esta virtud no es extraa a una cierta cosmovisin que, si era an la de Aristteles, fue, en gran medida. y por largo tiempo, la de los griegos.

    Este enraizamiento de la virtud de la prudencia en la tradicin griega parecera alejarnos de ella para siempre, dejando nuestra investigacin sin. ms inters que el puramente historico. Pero n.o basta con decir que las lecciones de la filosofa son eternas; hace falta aadir que no siempre se las comprende cuando son pronunciadas y que hay palabras, de entrada indistintas, que slo se articulan despus de bastantes siglos. El mundo redescubre hoy lo que Los griegos sospechaban hace ms de dos mil aos: que las grandes palabras provocan las grandes desgracias;7 que el hombre, esa

    5. Carta de VoiLaire a La Harpe, 31 de marzo de 1775. 6. I. Kant, Fundamentacin de 1 metafsica de las coswmbres, seccin 2

    (trad. fr. de Delbos, pp. 127 ss.). 7. Sfocles, A111gona, vv. 1.350-1.351.

    PRLOGO 9

    cosa extraa entre todas las cosas, 8 no es aquello que debe ser superado, sino preservado, y en. primer Lugar contra s mismo; que el superhombre es Lo que ms se parece a lo inhumano; que el bien. puede ser el enemigo de lo mejor; que lo racional n.o siempre es razonable y que la tentacin de lo absoluto (que ellos llamaban VQt) es la fuente siempre resurgente de la desgracia humana. La prudencia poda ser quiz una virtud estpida para un siglo que crea no poder cumplir con la vocacin del hombre ms que superando sus lmites y que quera realizar sin demora el Reino de Dios sobre la Tierra. Pero nosotros volvemos a descubrir hoy que el mundo es contingente y el porvenir incierto, que lo inteligible no es de este mundo y que, si se presenta en l, es slo en forma de sucedneos y a la medida de nuestros esfuerzos. La prudencia n.o es una virtud heroica, si se entiende por tal una virtud sobrehumana; pero a veces hace falta coraje, aunque slo sea el del buen juicio, para preferir el bien del hombre, qe es el objeto de la prudencia, a aquello que nosotros creemos que es el Bien en s. Quiz, finalmente, esta virtud tenga todava su oportunidad en una poca que, cansada de los prestigios, contrarios entre s{, pero cmplices, del hroe y el alma bella, busca un. nuevo arte de vivir del que sean desterradas todas las formas, incluso las ms sutiles, de la desmesura y el desprecio.9

    Para designar lo que la tradicin latina denominar prudentia, prudencia, y que es necesario distinguir de la nocin vecina, pem muy diferente, de sabidura (sapientia, CJocpia), Aristteles emplea la palabra cpevrCJtr;. Pero en Aristteles pbrnesis no significa slo prudencia, y se distingue mal a veces de la sofa Las variaciones de esta palabra presentan un problema a la vez filolgico y filosfico. En la Primera parte de esta obra desmenuzaremos los trminos de las mismas. La Segunda parte, necesariamente ms larga, propondr una interpretacin de la phrnesis en el sentido de prudencia. La Tercera parte se esforzar por poner de relieve una fuente>> cuyo descubrimiento iluminar (pensamos) la interpretacin global. Hace falta recordar que nos han llegado tres ticas bajo el nombre de Aristteles: la tica a Eudemo, la tica a Nicmaco y

    8. /bid., VV. 332-333. 9. .. .la Desmesura, madre impdica del Desprecio (Pndaro, Olmpica,

    0.0 13).

  • 10 LA PRUDENCIA EN ARISTTELES

    los Magna Moralia? Estas tres ticas no pueden ser puestas en el mismo nivel: su nmero y sus interferencias plantean problemas, quiz irresolubles, de cronologa y, en el caso de la tercera, de autenticidad. Pero no tenemos tantos textos sobre la prudenci como para no poder abarcarlos todos:10 tomaremos como base la Etica a Nicmaco, pero teniendo en cuenta las otras dos cada vez que la clarifican o, al contrario, se separan de ella. 11 Adems, si bien este estudio se basta a s mismo, evidememente est en conexin con la interpretacin de la Metafsica que henws propuesto en otra obra. 12

    Finalmente, hemos de se"ialar desde el principio otro vnculo, y tambin una deuda: se podr comprobar que, ms all de la doctrina propia de Aristteles, el problema de la prudencia remite a un debate famoso y oscuro que los antiguos denom.inaban sobre los posibles. 1 Los mltiples aspectos de este debate, lgico, fsico y moral, as como sus resonancias siempre actuales, han sido objeto no slo de una reciente obra de P.-M. Sclzuhl, 14 sino tambin de estudios que l dirige en su seminario de Investigaciones sobre el Pensamiento Antiguo, en el cual tuvinws el privilegio de participar durante aos. Que estas investigaciones, en especial sobre la nocin de xO.L(}. l$ no estn an publicadas en su totalidad nos obli-

    10. Slo se trata ex professo de la prudencia en el libro VI de la tica a Nicmaco (sobre las virtudes dianoticas) y en un captulo de Magna Moralia (1, 34). El libro Vl de la tica a Nicmacn es uno de los libros denominados comunes a sta y a la tica a Eudemo, y, por lo tanto, no tiene paralelo en sta (lo cual no quiere decir que ignore por lo dems el concepto aristotlico de phrn_esis). 1 1. Admitiremos provisionalmente lo siguiente: a) la Elica a Eudemo y la tica a Nicmaco son dos versiones de un curso de Aristteles sobre la tica, siendo la primer. en su conjunto ms antigua que la segunda; b) la tesis de la inauteoticdad de Magna Morafia ha prevalecido durante largo tiempo. Pero. tratndose de Anstteles, los conceptos de autenticidad e inautenticidad son muy relativos: si la obra parece haber sido rcdacwda por un discfpulo tardo, ste sin duda ha utilizado