Aportes para el dilogo sobre la homosexualidad y la Biblia.

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    24-Jul-2016

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Por Irene Foulkes

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    Aportes para el dilogo sobre la homosexualidad y la Biblia Irene Foulkes

    Puesto que el tema de nuestro dilogo es muy amplio, amerita un abordaje desde varias reas de investigacin las ciencias, la historia, la exgesis y la teologa, entre otras conscientes simpre de que la fe est presente en nuestra reflexin dentro de los distintos campos. Vamos a abordar el asunto de la homosexualidad y la Biblia en tres pasos: primero, algunos aportes de las ciencias biolgicas que nos ayudan a entender un poco mejor cmo es esta realidad humana de la homosexualidad; luego la contribucin de la historia a nuestra comprensin del entorno social en que estn inmersas las cartas del Nuevo Testamento; y al final, la incorporacin de estos aportes a nuestro estudio de dos textos: 1 Cor. 6.9-11y Ro.1.18-32.

    1. Qu entendemos por la homosexualidad?

    De los debates sobre este tema en aos recientes, como tambin de los testimonios que hemos ledo o escuchado de personas homosexuales, hemos visto que algunas de estas personas insisten en que su orientacin sexual es innata, es decir, es una identidad que no escogieron y que no pueden cambiar, a pesar de que algunas de ellas la trataron de negar durante aos, asumiendo actitudes y acciones tpicas de personas heterosexuales. Conocemos el testimonio de algunas de estas personas que han tomado la decisin de reorientar toda su identidad y vivir una vida heterosexual, sea con matrimonio heterosexual o como solteros y solteras. Otras personas, en cambio, eligen salir de ese closet para vivir abiertamente como homosexuales, y testifican que se sienten como personas autnticas por primera vez en la vida. Tambin hay personas que profesan sentirse atradas tanto a personas de su propio sexo como a personas del otro sexo; dicen que son bisexuales. Adems, entre las personas que tienen una clara identidad heterosexual hay quienes admiten que experimentan fantasas homosexuales espontneas.

    Para dar cuenta de la variedad de posibilidades en cuanto a la orientacin sexual de las personas, se puede pensar que el asunto de la identidad sexual tiene que ver con algo ms que una dicotoma entre dos polos: la heterosexualidad y la homosexualidad. Podra representarse mejor como un continuo? El continuo constara de una gama de posibilidades que van desde una clara identidad homosexual a un extremo, y una clara y consecuente identidad heterosexual al otro. Entre estos dos puntos se podra reconocer varios grados y combinaciones de estas cualidades. El papel de las hormonas y otros factores biolgicos, junto con el rol de factores sicolgicos y sociales, en la orientacin sexual de cada persona, es objeto de mucha investigacin cientfica en la actualidad. Todo esto tendr sus implicaciones no solo para nuestra comprensin general de la homosexualidad sino tambin para los diferentes acercamientos pastorales a personas que estn preocupadas por su propia orientacin sexual y su conducta en esta rea de su vida.

    En relacin con la discusin actual de estos factores, un artculo de la revista Science del 25 de enero, 12013, describe una investigacin llevada a cabo en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. El estudio tiene que ver con el rol de los factores epigenticos (indicadores qumicos que operan sobre los genes) en el proceso biolgico de la herencia humana. En una resea de este artculo, publicada en

    El profesor Jamie Hackett, director del proyecto, lo describe en el sitio de la universidad: 1http://www.cam.ac.uk/research/news/scientists-discover-how-epigenetic-information-could-be-inherited

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    La Nacin, Jasson Clarke cita tambin otro estudio, reportado en el Quarterly Review of Biology , 2 3que revela la influencia de ciertos factores epigenticos en el desarrollo de la orientacin sexual del feto: Cuando los indicadores se transmiten de padre a hija y de madre a hijo, estos rasgos modifican la manera en que el feto responde a niveles atpicos de testosterona en el vientre materno. Esto 4tendr su efecto en el desarrollo de la identidad sexual del feto.

    Los comentarios sobre estos y otros estudios indican que el paradigma biolgico del sistema de herencia humana se encuentra en un proceso de ampliacin. El paradigma emergente incluye no solo los genes sino tambin otros factores bioqumicos que operan sobre estos. Esto podra arrojar ms luz sobre los posibles orgenes y procesos de desarrollo de la homosexualidad en un porcentaje bajo de la poblacin en todos los pueblos. Como comunidad cristiana preocupada por entender e interpretar correctamente las Escrituras, y al mismo tiempo deseosa de expresar el amor de Cristo hacia todos nuestros prjimos y prjimas, nos interesar seguir el desarrollo de estos avances en la ciencia biolgica. Claro est que en otras personas homosexuales, adems de las personas que practican algunos actos homosexuales sin considerarse homosexuales, entraran varias influencias distintas, de ndole social, como hemos observado arriba.

    2. Cmo fue la sociedad greco-romana, entorno histrico de las cartas del Nuevo Testamento?

    Un grupo minoritario: las comunidades judas

    Dentro del entorno general del primer siglo enfocamos primero este grupo judo porque su larga tradicin tica se prolonga en el cristianismo. Las cartas del Nuevo Testamento incorporan mucho de esta tradicin como parte de la tica cristiana, como se ve en la cita de Lev. 19.21 que aparece en 1 Pedro 1:16, Sean ustedes santos porque yo soy santo. El Dios santo es decir, totalmente Otro absolutamente distinto, tanto de los seres humanos como de los dioses y las diosas paganos/as, con sus pasiones y acciones tan parecidas a las de los seres humanos. Por eso el pueblo que pertenece al Dios distinto haba de mantenerse distinto, apartado de todos los otros pueblos, guardando celosamente las fronteras que garantizaban su alejamiento de aquellos conceptos paganos y las conductas que implicaban. Las leyes de Levtico cumplan ese propsito, marcando claramente sus fronteras . 5

    Al mismo tiempo que las comunidades judeo-cristianas abran sus puertas a creyentes procedentes del mundo pagano, insistan en mantener firme la frontera tica entre el pueblo cristiano y el mundo circundante. Consideraban que ese mundo permita muchas conductas desaprobadas por el Dios

    Ver la resea de J. Clarke en La Nacin (Costa Rica) del 28 enero, 2013, pg. 31A, disponible en: 2http://www.nacion.com/buscador/?text=Rasgos%2520se%2520heredan%2520sin%2520influencia%2520gen%25C3%25A9tica

    William R. Rice, Urban Friberg , Sergey Gavrilets. Homosexuality as a Consequence of Epigenetically Canalized Sexual 3Development, Quarterly Review of Biology , Vol. 87 No. 4 (December 2012), pgs. 343-368. Un Abstract del articulo est disponible en http://www.jstor.org/stable/10.1086/668167

    J. Clarke, resea citada. 4

    En el cdigo de pureza (la ley de santidad, Lev.17 al 27) hay varias leyes en los captulos 18 al 20 que condenaban una 5serie de actos sexuales como costumbres de Egipto y Canan (Lev.18.3). En relacin con el incesto, por ejemplo, las leyes de Israel prohiban el acto sexual tanto con parientes polticos como con parientes consanguneos, trazando as una frontera ampla,que encerraba a toda la familia extendida (Lev.18.6-18). Otras relaciones ilcitas enumeradas en Lev. 18.18-23 incluyen el acto sexual con la mujer en su periodo menstrual, prohibicin que tena que ver con el tab de tocar la sangre y tambin la prohibicin de desperdiciar el semen, portador de una nueva vida. Tambin se prohiba el acto sexual con la mujer del prjimo, pues esto confunda la forntera entre lo propio y la propiedad ajena (cp. el dcimo mandamiento, Ex. 20.17). La condena del acto sexual de un varn que se acuesta con otro varn como si fuera mujer (Lev. 18.22) confunde la frontera entre los sexos, distincin que tena mucho que ver con la distincin de estatus entre hombre y mujer: en una sociedad patriarcal fue muy importante no degradar al varn al estatus inferior de la mujer, hacindo que asumiera el rol pasivo en vez del rol dominante en el acto sexual.

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    trascendente, santo y justo; por eso los cristianos y las cristianas deban rechazarlas. Incluidas en esas conductas estaban los actos sexuales entre personas del mismo sexo, que eran comunes en la sociedad cosmopolita del primer siglo.

    La sociedad urbana, cosmopolita, de Grecia y Asia menor 6

    En el contexto griego y tambin el romano, las prcticas sexuales en general, y las actitudes hacia estas, suponan una comprensin de la fisiologa humana y la sexualidad muy distinta a la de las ciencias biolgicas actuales, como se ve en el documento a continuacin, Biologa antigua, sexualidad y gnero en el primer siglo.

    Biologa antigua, sexualidad y gnero en el primer siglo

    Irene Foulkes

    En la discusin filosfica de la civilizacin greco-romana en el primer siglo se oan voces distintas en cuanto a la igualdad o falta de ella entre los sexos. Platn y otros vean la diferenciacin sexual corporal como algo irrelevante para la cuestin de la igualdad y proponan una identidad inmaterial entre hombres y mujeres. En cambio, Aristteles dio ms importancia a la parte material, corporal, de la existencia humana y produjo una visin en que la diferencia sexual hace imposible esa identidad e igualdad entre hombres y mujeres. El hecho de que fue esta visin de Aristteles la que ms impacto tuvo en el cristianismo y la civilizacin occidental a travs de los siglos nos impulsa a investigar algunas de sus propuestas sobre la identidad corporal y las relaciones de gnero.

    1. Cuerpos masculinos, cuerpos femeninos

    Aristteles desarroll su teora de gnero (cmo es el varn, cmo es la mujer y qu roles le tocan a cada uno/a en la sociedad) sobre una propuesta biolgica. Por eso, si queremos comprender las normas del comportamiento de mujeres y hombres en la sociedad antigua (como las normas que encontramos en los cdigos domsticos de Colosenses y Efesios, por ejemplo), tenemos que prestar atencin a los conceptos biolgicos que reflejan.

    Todo comienza con la teora aristotlica del calor del cuerpo humano y su funcin en relacin con la sangre. El corazn produce la sangre, que es el nutriente para todo el cuerpo. Sin conocer el sistema circulatorio, Aristteles propuso que la sangre se distribuye de una manera difusa por todo el cuerpo y entra en contacto con el calor del cuerpo, el cual la purifica. Entre ms calor tenga el cuerpo, ms se purifica la sangre. Se ve que el macho tiene ms calor porque produce la forma ms refinada de la sangre, la forma hirviente, espumante que se llama el semen, la semilla de vida.

    En la mujer no sucede as, pues le falta el calor necesario para refinar la sangre hasta ese punto. Por esta razn la mujer es un ser infrtil y bota sangre impura todos los meses. En la concepcin, la semilla del varn entra en contacto con esa sangre fra en el tero y le da forma de feto. La sangre de la mujer provee nada ms que la materia para el nuevo ser; la psique (el alma) la provee el semen. En el proceso de gestacin la materia (la sangre de la mujer) resiste el trabajo del semen de darle forma perfecta al feto. Si no logra formar la materia de manera ptima lo cual producira un feto masculino el resultado es un feto imperfecto, femenino. De esta manera se defina el cuerpo femenino como un cuerpo deformado, incompleto, carente del calor necesario para comportarse con fuerza, dominio propio, inteligencia y autoridad. Se vea la prueba de esta imperfeccin de la mujer

    Al final de este documento hay una breve lista de obras que ofrecen un panorama general de este contexto. 6

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    en su incapacidad biolgica de llevar su propio nutriente, la sangre, a su estado perfeccionado como semen. 2. La psique

    Segn la descripcin de Aristteles la psique como compuesta de dos partes: una superior, la otra inferior. La superior es la parte racional, deliberativa, y la inferior es la parte irracional; son los deseos y las emociones. En el varn la racionalidad domina, dirige, y ejerce autoridad sobre la parte irracional. En cambio, en la mujer la facultad racional no es capaz de desarrollar el conocimiento filosfico y cientfico, aunque se admita que la mujer poda discernir intuitivamente algunas verdades. Sin embargo Aristteles deca que la facultad racional de la mujer se encuentra sin autoridad, i.e., su psique no puede gobernar las funciones inferiores. Por estas razones la mujer tiene que ser gobernada por el varn. Toda esta inferioridad mental de la hembra se consideraba como producto de un hecho biolgico fundamental: la hembra es producto de un proceso reproductivo fallido, incompleto. Por eso no puede cumplirse en ella el principio universal de que lo racional debe controlar a lo emocional.

    3. Jerarquizacin biolgica y relacin matrimonial

    Para los antiguos la inferioridad atribuida a la mujer implicaba que tena que ser gobernada por el varn, quien cumpla este deber en beneficio propio aunque no necesariamente sin afecto y consideracin. Tpico de los razonamientos y las recomendaciones que Aristteles desarrolla en la seccin El poder domstico de su Poltica, es este extracto de otra obra suya, la Moral, a Nicmaco, Cap. VII De la amistad o afeccin respecto de los superiores:1

    Hay tambin otra especie de amistad que depende de la superioridad misma de una de las dos personas por ella unidas; por ejemplo, la amistad del padre con el hijo, y, en general, del de mayor edad con el ms joven, del marido con su mujer, y de un jefe cualquiera con sus subordinados. ... En todas estas afecciones, en que existe cierta superioridad de una parte, es preciso tambin que el sentimiento amoroso sea proporcionado a la posicin del que lo experimenta, as, por ejemplo, el superior debe ser amado ms vivamente que l ama.

    Por su parte, los escritores del primer siglo que representaban grupos minoritarios en la sociedad, como las comunidades judas y los seguidores de los nuevos cultos egipcios y orientales, sospechados de prcticas subversivas del orden social, se defendan ante esa crtica sealando que su grupo tambin mantena la jerarqua domstica, fundamentando esta postura en las races de su propia tradicin. Por ejemplo, Josefo, al defender las comunidades judas, revela tener presuposiciones similares a las de Aristteles.

    La mujer, dice la ley, es en todas las cosas inferior al hombre. Que est, por tanto, sumisa, no para su humillacin, sino para poder ser orientada; porque la autoridad ha sido dada por Dios al hombre. Josefo, Contra Apin II, 199.

    El naciente cristianismo tambin se vio obligado a defenderse ante la crtica de los filsofos que imponan como modelo nico el esquema patriarcal de la casa. El cdigo domstico de Colosenses 3 y Efesios 5, por ejemplo, amerita un anlisis a la luz del pensamiento dominante de aquella poca.

    En la antigedad tarda Agustn revela cmo esta mentalidad qued arraigada en la iglesia:

    Sobre Gn. 2.18, donde el texto describe a Eva como una ayuda adecuada para Adn, Agustn coment: el autor de Gnesis seguramente pensaba en la procreacin, porque Si la mujer no es dada al hombre como su ayuda para tener hijos, entonces para qu cosa podra ella ser una ayuda para l?

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    Para cultivar la tierra juntos? Si se necesitara ayuda para esto, otro hombre habra sido una mejor ayuda. Lo mismo es cierto para el consuelo en la soledad. Cunto ms placer hay para la vida y la conversacin cuando dos amigos viven juntos que cuando un hombre y una mujer conviven!2

    Bibliografa Allen, Prudence. The Concept of Woman. The Aristotelian Revolution, 750 B.C A.D. 1250. Grand Rapids, Eerdmans, 1985. Battaglia, Anthony. The Hellenistic understanding of the body and its legacy for Christian social ethics, en Silvia Marcos, ed., Gender, bodies, religions. Cuernavaca, ALER, 2000. Pgs 137-153. Brown, Peter. The body and society. Men, women, and sexual renunciation in early Christianity. New York: Columbia Univ. Press, 1988. Martin, Dale B. The Corinthian body. New Haven/London: Yale Univ. Press, 1996. __________ 1 Libro VII. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1952, pgs. 259-260. 2 Citado por Christine E. Gudorf, The Bible and Science on Sexuality, in D. Balch, ed. Homosexuality, Science, and the Plain Sense of Scripture. Grand Rapids: Eerdmans, 2000, pg.139.

    Cuando abrimos las cartas del Nuevo Testamento aparecen ante nuestros ojos varios escenarios urbanos llenos de personas comunes y actividades cotidianas. Nos interesa conocer su mundo, tan importante para nuestra comprensin de estas cartas dirigidas a personas insertas en ese mbito. Tanto los documentos literarios de la poca como los restos arqueolgicos revelan que la pirmide social constaba de dos grupos: una pequea lite (apenas 5% a 7% de la poblacin) que diriga toda la economa y la poltica. Junto a este grupo poderoso estaban sus asistentes especializados (tanto esclavos como hombres libres o libertos al servicio de su ex dueo); el resto de la poblacin (un 90%) eran los pobres y los esclavos (un tercio o ms de los habitantes urbanos), con los indigentes absolutos en el fondo de la estructura social. Se refleja esta realidad en 1 Corintios, donde Pablo traza el perfil de la comunidad cristiana de Corinto (1.26-28) y describe la conducta de los pocos poderosos y su desprecio por sus hermanos y hermanas pobres que llegaban tarde y con hambre a la celebracin de la cena del Seor (11.20-22).

    Para conocer mejor la vida de la gran masa de la poblacin, recurrimos a los testigos mudos que hablan por esta mayora silenciada: los restos arqueolgicos de las hacinadas viviendas populares, las estatuas y bajo relieves que revelan costumbres de vestimenta, los papiros de los basureros de Egipto con sus cartas de gente comn de toda la zona oriental del Mediterrneo, los grafiti de los muros de Pompeya, o los dibujos pintados en objetos de cermica y en las paredes interiores de las grandes villas romanas que se construan en la Grecia conquistada e incorporada al imperio romano. Tanto en los restos arqueolgicos como en los dibujos y pinturas se observan los lujos de unos pocos, la vida precaria de la mayora y la servidumbre impuesta a muchos. Entre las costumbres as reveladas estn las prcticas homosexuales. Por ejemplo, algunos de los dibujos trazados en las vasijas para vino usadas en las cenas y el entretenimiento de los hombres despus de la comida, aparecen escenas donde algunos varones se dedican a beber y otros se recrean con actos sexuales, algunos con mujeres tradas para este propsito y otros con mancebos esclavos. 7

    En Homoeroticism in the Biblical World (Minneapolis: Fortress, 1998), Martti Nissinen reproduce varios dibujos de este 7tipo. En la antigua novela griega de amplia circulacin, Leucipa y Clitofonte, tres compaeros conversan sobre sus amores y sus preferencias sexuales, comparando experiencias tanto con mujeres como con jovencitos. Collected Ancient Greek Novels, B. P. Reardon, ed. (Los Angeles: Univ. de California, 1989), pgs. 205-208.

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    Las prcticas homosexuales no se limitaban a los espacios privados; eran comunes tambin en el escenario pblico, tanto en los baos y gimnasios como en los templos de algunos de los muchos dioses y diosas que se celebraban en el mbito cosmopolita del primer siglo. Era inevitable que los nuevos cristianos, que ya no frecuentaban esos templos ni compartan esas costumbres, fueron objeto de insultos y presin social de parte de sus vecinos y conocidos, como bien se ve en 1 Pe. 4.3-4.

    Dos pautas culturales

    En esa sociedad tan desigual, dos pautas culturales tenan gran impacto en la vida de todas las personas y en las relaciones econmicas y polticas de la sociedad como un todo. Una de estas pautas tiene que ver con el valor social ms importante para los varones: su honor personal y la necesidad imperiosa de protegerlo y aun aumentarlo. La otra pauta es la prctica del sistema socio-econmico y poltico del patronazgo.

    Con el trmino honor personal se refiere al rango que ostentaba un hombre ante la sociedad y el respeto a este rango que deba recibir de pares y subalternos por igual. Aunque en parte derivado de su clase social, el grado de honor que tena un hombre dependa tambin de sus propias acciones. El hombre respetable deba gobernar a otros, comenzando por su esposa e hijos (aun cuando adultos), junto con sus esclavos y esclavas. Adems, fue imprescindible que demostrara su hombra frente a 8cualquier rival que desafiara su estatus social, sus capacidades personales o su virilidad. En este ltimo aspecto, en la clase alta, un hombre nacido libre, de respeto y honor (aun siendo adolescente) jams deba asumir el rol pasivo en un acto sexual, porque esto lo rebajara al estatus inferior de la mujer o de un esclavo. En la cultura antigua, solo la persona que asuma el rol dominante-activo en una relacin sexual fue definido como un verdadero hombre. La otra persona involucrada (de cuerpo femenino o de cuerpo masculino), que tena el rol pasivo, fue considerada servil, condicin apropiada solo para varones inferiores, esclavos y mujeres, no de un verdadero hombre. Fue una condicin degradante.

    En un mundo donde la mayora de las personas no tena ningn acceso al poder, a los bienes materiales o los servicios que necesitaban, floreci el sistema del patronazgo (que tiene algunos rasgos en comn con lo que hoy llamamos el clientelismo). En el patronazgo los hombres carentes de poder econmico o poltico buscaban a una persona que dispona de algunas ventajas en estas reas, para entrar en una relacin de dependencia de l. Estas relaciones asimtricas entre patrn y cliente permeaban todos los niveles de la sociedad y regan gran parte de la vida poltica, econmica y social. El patrn, como persona de ms categora y poder social, serva a estos dependientes, sus clientes, como fuente de favores que aliviaran sus carencias. El cliente, a su vez, deba proveerle al patrn los servicios que este le pidiera, y en algunos casos el servicio poda ser de ndole homosexual.

    Las cartas del Nuevo Testamento, con sus instrucciones teolgicas y ticas, fueron dirigidas a personas que experimentaban todos estos condicionamientos y presiones.

    3. Cmo entendemos las prohibiciones de ciertas prcticas sexuales en 1 Corintios y Romanos? Nota: Los dos textos se encuentran en las secciones siguientes.

    El marco teolgico dentro de 1 Corintios 6.9-11

    Cp. el reflejo de estos criterios en los cdigos domsticos en Col. 3.18-4.1 y Ef. 5.21-6.9, y su influencia en la 8organizacin de la iglesia en 1 Tim. 3.4-7.

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    En este texto importante para nuestra estudio, aparece una expresin clave el reino de Dios que provee un marco teolgico para tratar el asunto de las prcticas sexuales, que en este versculo abarcan tanto unas heterosexuales como otras de tipo homosexual. Pablo emplea muy poco el trmino reino de Dios, que es tan prominente en los evangelios, y cuando s lo usa, nos conviene buscar sus implicaciones para el tema a mano. El proyecto de vida para el pueblo que propuso Jess, el reino de Dios, est orientado hacia el bienestar para todas las personas. Es una visin alternativa de la vivencia personal y colectiva, y requiere la transformacin individual y social en direccin a lograr el amor y la justicia en todo. Nos recuerda la peticin que los seguidores y seguidoras de Jess debemos presentar a Dios: Venga tu reino, hgase tu voluntad en la tierra , ms Danos nuestro pan cotidiano . El reino de Dios exige que las personas que participan en este espacio donde se cumple la voluntad de Dios, dejen que su egosmo sea transformado en amor al prjimo (un amor activo, que promociona su bienestar) y su avaricia sea convertida en una bsqueda de la justicia para todas las personas y en toda la sociedad.

    Tanto en 1 Cor. 6.9-11 como en Ro.1.18-32, Pablo relaciona los actos y las actitudes denunciados con el rechazo al Dios verdadero por parte de los gentiles, que cambiaron al Dios inmortal (que no se puede manipular) por imgenes confeccionadas y controladas por seres humanos (Ro. 1.23); es decir, practican la idolatra (1 Cor. 6.9). En Ro. 2.17-29, Pablo acusa tambin a su propio pueblo, los judos, que, aunque han conocido al Dios de justicia, desobedecen su ley.

    1 Corintios 6.9-11 9O no sabis que los malvados [los injustos] no heredarn el reino de Dios? No os dejis engaar: ni los inmorales, ni los idlatras, ni los adlteros, ni los afeminados*, ni los homosexuales**, 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarn el reino de Dios. 11Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Seor Jesucristo y en el Espritu de nuestro Dios. Nueva Versin Internacional

    *Las palabras indicadas con asteriscos han sido claves en la interpretacin del v. 9. El primer trmino malakoi ( ) en griego significa suave, fino, delicado. Por su relacin con el segundo trmino en este contexto, la traduccin ms comn ha sido afeminados. El segundo trmino **arsenokoitai (t), es un adjetivo compuesto de dos races: arsn () varn, y koit () cama, trmino usado como eufemismo para el coito. Aunque no se ha hallado esta palabra en documentos anteriores a su empleo ac por Pablo, la idea que comunica es clara: hombres que se acuestan con hombres (cp. Lev. 18.22, 20.13 y 1 Tim. 1.10).

    En cuanto a la traduccin del segundo trmino, podemos cuestionar el uso de la palabra homosexuales, puesto que este trmino introduce un concepto de la sicolologa moderna, ajeno al pensamiento antiguo. Hoy se emplea el concepto de la sexualidad en general y se analiza la identidad sexual de las personas particulares en trminos de su orientacin afectiva hacia personas de su mismo sexo biolgico, hacia personas del sexo opuesto, o de otra de las posibles identidades que se proponen en la actualidad. En cambio, la palabra arsenokoitai se refiere a actos sexuales entre dos hombres, sin referencia a lo que hoy se llama la orientacin sexual de las personas que los realizan. Como se observ en la seccin 2 arriba, estos actos tomaban lugar en muchos diferentes escenarios de la vida comn de la poca, e involucraban a una variedad de actores, con distintos tipos de aprovechamiento o de coercin entre ellos. En general, estos actos sexuales eran interpretados como una relacin de dominacin/sumisin, segn el rol asumido por cada participante. El que tena el rol dominante-activo, el que penetraba al otro, actuaba como un verdadero hombre; la otra persona estaba degradada al status inferior propio solo de mujeres, esclavos y otros varones subalternos. Sin embargo haba una consideracin adicional: en las ciudades del primer siglo ya era desaprobado que un hombre libre y

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    honorable usara a otro varn nacido libre (aun cuando era adolescente) en un acto sexual, pues al 9causar la afeminacin de este, subvierte el honor y la superioridad de todos los varones de su clase.

    Un elemento importante para nuestra comprensin de este texto se halla en la breve oracin del v. 9 que sirve de encabezamiento para el prrafo: No saben que los injustos (adikoi, ) no heredarn el reino de Dios? Quedan agrupados bajo este ttulo de injustos todos los/las actores incluidos en la lista de los vv. 9 y 10. Los malakoi y los arsenokoitai que Pablo menciona estn en la lista porque cometen actos injustos. Qu implicaciones tiene la condena de aquellos actos de imposicin y degradacin con las experiencias que hoy nos presentan algunas parejas de hombres, o de mujeres, que dan testimonio de que su relacin es de amor igualitario, duradero y de mutuo respeto? Estas parejas caben dentro de la condena de l Cor. 6.9? Para acercarnos a este asunto urgente para nuestra sociedad, tomamos en cuenta el marco teolgico del reino de Dios, con su exigencia de amor solidario y relaciones justas. Esto, junto con todo su trasfondo de la tica juda, es lo que orient a Pablo a emitir el juicio contra el tipo de prcticas sexuales entre hombres que l observ en su entorno, y juzg como carentes de ese amor y justicia. El criterio del reino de Dios es lo que nos puede guiar tambin hoy, para evaluar el tipo de relacin que una pareja del mismo sexo experimenta y que posiblemente no la coloca en la categora de condenable junto a las prcticas de aquel tiempo. Si nos encontramos con una pareja del mismo sexo cuya relacin es respeto mutuo y amor duradero, podemos concebir la posibilidad de no condenarla? Al mismo tiempo reconocemos que tanto hoy como ayer hay muchas prcticas sexuales entre hombres que s son de explotacin y aun de violencia (como las hay tambin en muchas relaciones heterosexuales), que ameritan que la comunidad cristiana se una a esfuerzos por lograr su transformacin.

    El marco teolgico en Romanos

    Para orientar nuestro abordaje de las fuertes denuncias en Romanos 1, tenemos el marco teolgico de toda la carta, anunciado en Ro. 1.16-17: el evangelio, es decir, el mensaje que revela la justicia que proviene de Dios, el evangelio invita a todos los seres humanos, que no merecemos su favor, a recibir por fe su don de salvacin, de participacin en su justicia (Ro. 3.21-24; 8.1-4). Pablo comienza su presentacin de esta buena nueva con la mala noticia de que toda la humanidad entera ha rechazado a Dios y se encuentra inmersa en su egosmo, practicando la injusticia con sus prjimos, como se ve en las denuncias de Romanos 1 y otras muchas que siguen en los captulos 2 y 3. El peso de la condena por estas injusticias recae igualmente sobre las personas que se creen con derecho a juzgar a los transgresores flagrantes (Ro. 2.1-3), y sobre el pueblo judo, aunque privilegiado con la revelacin de la ley de Dios, sin embargo la quebrantan (Ro.2.17-29). Todas las prcticas injustas expuestas, que desfiguran y destruyen al ser humano, nica imagen de Dios, delatan un activo y decidido desconocimiento de Dios (Ro.1.28a) y su sustitucin por otros dioses inventados y manipulados por los seres humanos (Ro.1.23). Pablo concluye que toda esta situacin pone en evidencia que Dios ha dejado que los seres humanos hagan su propia voluntad (Ro. 1.24a, 26a, 28a) y carguen con las consecuencias. Es en medio de esta realidad desesperante que Dios ha manifestado su justicia, ya no para castigar sino para rescatar a la humanidad que se encuentra sin salida posible de su maldad y el castigo que esta acarrea. Por la obra de redencin que Jesucristo realiz, Dios ofrece salvar gratuitamente a todas las personas que ponen su fe en l (Ro. 3.22-24).

    Cmo sera la transformacin que debe verse en las personas si se unen por fe con Cristo Jess en su muerte y resurreccin, segn este evangelio de la gracia? Las instrucciones de Ro. 6.11-14 revelan

    Cp. seccin sobre la sociedad urbana, pag. 5 arriba. Esta desaprobacin contrasta con la prctica aceptada aneriormente 9enla Grecia clsica, cuando la relacin entre un mentor filosfico y su joven discpulo bien poda incluir un aspecto sexual.

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    dos aspectos del cambio que debe operarse en los/las creyentes: por un lado, la muerte de sus malos deseos, que les hacen actuar como instrumentos de injusticia en su entorno, y por otro, la presencia de nueva vida en ellos, que les impulsa a actuar, con todos los miembros de su cuerpo, como instrumentos de justicia, es decir, como personas que viven con integridad y hacen el bien en todo su trato con las dems personas y con toda la sociedad. Los captulos 12 a 14 de la carta desarrollan ms lo que significar esta renovacin de la mente (Ro. 12.2), con su nueva disposicin a actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, que se ver como buena, agradable y perfecta para toda relacin entre las personas.

    Romanos 1:18-32 18Ciertamente, la ira de Dios viene revelndose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. 19 Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues l mismo se lo ha revelado. 20 Porque desde la creacin del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a travs de lo que l cre, de modo que nadie tiene excusa. 21A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus intiles razonamientos, y se les oscureci su insensato corazn. 22Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios 23y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imgenes que eran rplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrpedos y de los reptiles.

    24Por eso Dios los entreg a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. 25Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amn.

    26Por tanto, Dios los entreg a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. 27As mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en s mismos recibieron el castigo que mereca su perversin.

    28Adems, como estimaron que no vala la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, l a su vez los entreg a la depravacin mental, para que hicieran lo que no deban hacer. 29Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravacin. Estn repletos de envidia, homicidios, disensiones, engao y malicia. Son chismosos, 30calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; 31son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. 32Saben bien que, segn el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no slo siguen practicndolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

    Nueva Versin Internacional Dentro del marco esperanzador y desafiante de toda la carta, el primer prrafo de este texto llama la atencin al hecho de que el Dios que es totalmente Otro, trascendente, no se deja representar por ningn objeto fabricado por los seres humanos, quienes le atribuyen cualidades similares a ellos mismos. Entre esas caractersticas humanas est la capacidad y la intencin egostas de aprovecharse de otras personas y aun de sus cuerpos para satisfacer deseos propios (v. 24). Las acciones injustas dainas y opresoras de la mayora de las personas formaban parte integral de las estructuras sociales y econmicas del imperio romano, donde la sumisin servil, de carcter sexual incluso, fue exigida de esclavos y esclavas y de grandes cantidades de personas de la poblacin subalterna, obligadas a muchas otras formas de servidumbre ocasional o habitual.

    En el v. 26 la prctica sexual denunciada en el caso de las mujeres no se explicita ms all de una calificacin general como un uso contra la naturaleza. Esto contrasta con la especificacin de las prcticas varoniles condenadas en el v. 27: hombres con hombres. Una interpretacin comn del v. 26 construye la conducta de estas mujeres como una prctica inversa a la de los hombres, es decir,

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    como un acto de mujeres con mujeres. Otras opciones interpretativas se han presentado tambin. Se 10ha visto en el v. 26 una referencia tpica a la temida irracionalidad y falta de control del deseo sexual atribuidas a las mujeres. Tambin se ha visto ac un rechazo de parte de algunas mujeres del coito 11normal, que lo sustituyen por el coito anal en su afn por evitar la concepcin.

    En el v. 27 se habla de hombres que han abandonado el uso natural de la mujer (R-V, BJ3; tn fysikn jrsin ts thleias, ). Aunque la frase uso natural puede ser un eufemismo para el acto sexual, la expresin aqu parece enfocar todo el acto sexual no como una relacin entre dos personas, como se entiende hoy, sino como el empleo, por parte del hombre, del cuerpo femenino, sea de la esposa, para procrear hijos, sea de una prostituta, esclava u otra mujer subyugada, para su propio disfrute sexual. El contrario del uso natural o normal, de las mujeres, se describe en el v. 27 como pasiones excesivas que inflaman a los hombres de tal forma que se dan a actos sexuales unos con otros. La frase griega del v. 27, traducida mayoritariamente como 12cometiendo hechos vergonzosos, llama la atencin al carcter de vergenza o infamia (BJ3) que conllevan estos actos en una cultura regida por el cdigo de honor/vergenza. Bajo las normas de virilidad vigentes, los dos varones involucrados en un acto sexual podan perder el status de honorable que la sociedad atribua al hombre. La idea estoica era muy difundida en la sociedad: el verdadero hombre no se dejaba llevar por sus pasiones sino las tena bajo control, sobre todo en este caso donde l pona en vergenza no solo al hombre que aceptaba el rol pasivo, sino tambin a s mismo porque ese acto de someter a otro hombre amenazaba su propia reputacin.

    Pablo rene estos juicios de la cultura pagana con los muchos ecos de Gn. 1 a 3 que incorpor a su argumentacin en Ro. 1.18-32: creacin y Creador (Ro.1.20), creaturas y cada (Ro.1.21-23), juicio y condena (Ro.1.23-32). Con este apoyo de las Escrituras, y la tradicional condena de los actos nombrados, tanto por los judos como por los moralistas gentiles, Pablo deja a su audiencia en Roma complacida y segura de su propia rectitud, sin sospechar que en seguida l les va a asestar un fuerte golpe a ellos/as tambin: no tienes excusa t, quienquiera que seas, cuando juzgas a los dems, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas Piensas que vas a escapar del juicio de Dios ? (Ro. 2.1-3). El estudio de Romanos 1 nos compromete a prestar atencin tambin a esta parte importante de la tesis inicial de la carta. El captulo 2 de Romanos sacude a los lectores y lectoras con su insistente llamada a toda persona que se precia de justa, a suspender el juicio, porque pretendemos ser jueces mientras somos culpables de practicar las mismas cosas (2.1, 3). Con qu derecho se dice eso?, pensamos, y el texto contesta: el juicio de Dios se basa en la verdad y la justicia (v. 2). Al mismo tiempo el texto nos recuerda que Dios es rico en bondad, en tolerancia y paciencia para que todos y todas lleguemos al arrepentimiento (v. 4).

    Resumen

    Hoy recibimos las cartas a los corintios y a los romanos reconociendo que el mensaje de Dios viene encarnado en situaciones histricas particulares y que tiene su significado en estrecha relacin con aquellos contextos culturales. Como hemos visto con el tema de homosexualidad, un aspecto importante del contexto original del Nuevo Testamento consiste en los conceptos que regan el pensamiento de esa poca en cuanto al cuerpo humano, la psique y la conducta sexual. El estudio de

    Para una amplia citacin de opiniones y fuentes, desde la poca patrstica hasta ahora, cp. D. M Swancutt, The Disease 10of Effemination, Semeia #58 (Atlanta: Society of Biblical Literature, 2003), pgs. 207-210.

    Cp. pg. 3 arrriba.11

    tn ajs monosn n katergazmenoi. Literalmente: produciendo la vergenza 12(hombres con hombres).

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    las condiciones y las ideas del primer contexto de estos textos exige que examinemos tambin los conceptos que rigen nuestro propio pensamiento en estas reas, para evitar que distorsionen nuestra interpretacin de los textos de otra poca y otra cultura. Al mismo tiempo reconocemos que nuestro tema nos obliga a estar al tanto de los avances cientficos que puedan ampliar nuestra comprensin de la homosexualidad.

    Para los dos textos del Nuevo Testamento que son importantes para este tema 1 Cor. 6.9-11 y Ro. 1.18-32 , el marco teolgico de cada carta aporta claves para su interpretacin. En 1 Corintios Pablo aborda una serie de conductas injustas dentro de la comunidad cristiana, y en el captulo 6 l apela al proyecto del reino de Dios, con su visin de una sociedad caracterizada por la justicia y el amor activo y eficaz hacia el prjimo. Con esta base, declara excluidos de este espacio donde se practica el bien, a todos los injustos, y presenta una lista de disposiciones humanas y conductas especficas que tratan injustamente a otras personas. Dos trminos de esa lista que se refieren a actos sexuales entre hombres motivan un anlisis de las prcticas del entorno, caracterizadas como agresivamente bisexual , en una sociedad estructurada para explotar de muchas maneras a la gran poblacin de 13esclavos y personas de status inferior y dependiente. Las prcticas de dominacin y subyugacin sexual provocaban un profundo dao a la dignidad humana, actos que fueron repudiados en nombre del reino de Dios, como hoy lo sern tambin, dondequiera que ocurran. Lo que el texto no contempla son las relaciones que observamos hoy en parejas del mismo sexo que experimentan un amor mutuo y se tratan con respeto. Esto nos hacen pensar que estas relaciones probablemente no entran en la misma categora de conductas que excluyan del reino de Dios.

    El impacto que deja Ro.1.18-32 es fuerte; puede animar a los lectores y lectoras a unirse al evidente juicio y condena de las personas ah descritas y a todas las que hoy creemos parecidas a aquellas. Sin embargo, el marco teolgico de toda la carta, junto con las advertencias inmediatas del captulo 2 contra todo impulso a condenar a otros, nos puede detener cualquier juicio que refleje una confianza en nuestra propia rectitud. Si hemos asumido personalmente la conclusin de la primera tesis de Romanos todos han pecado (Ro. 3.23) , tal vez un aporte de nuestra reflexin sobre Romanos 1 podra ser un cuestionamiento de la seguridad que hemos sentido al emitir un juicio contra las personas a quienes hemos atribuido una conducta idntica a los actos injustos descritos en el texto.

    Bibliografa: algunas obras que iluminan el contexto cultural de las cartas del Nuevo Testamento

    Nota: los artculos de RIBLA (Revista Latinoamericana de Interpretacin Bblica) estn disponibles en www.clailatino.org/ribla.

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    Robert Jewett, The Social Context and Implications of Homoerotic References in Romans, en D. L. Balch, op. cit., 13pg. 241

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