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Corral del Carbn, 21.00

JunioJulio

Msica en palacio

BeethovenCON ACENTO ESPAOL

Ciclo en coproduccin con

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Msica en palacio

BeethovenCON ACENTO ESPAOLLas 32 sonatas para piano de Ludwig van Beethoven

Daniel del Pino PAG.

Lunes 22 de junio 13

Judith JureguiMartes 23 de junio 15

Gustavo Daz JerezMircoles 24 de junio 17

Javier NegrnLunes 29 de junio 19

Eduardo FernndezMartes 30 de junio 21

Jos MenorMircoles 1 de julio 23

Alba VenturaLunes 6 de julio 25

Miguel ItuarteMartes 7 de julio 27

Claudio Martnez MehnerMircoles 8 de julio 29

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BeethovenCon acento espaol

La figura de Ludwig van Beethoven constituye una revolucin en la historia de la msica, y tambin en el modo de entender y acercarse a la msica para piano. ste se convirti en su instrumento favorito, como lo prueba el hecho de que estara implicado en ms de ochenta de las ciento treinta y cinco obras que componen su catlogo oficial. El Beethoven pianista era como su temperamento: fulgurante, gil, de tempestuosos contrastes, amigo de llevar al instrumento al lmite de sus posibilidades. Abandon sin embargo relativamente pronto la faceta de ejecutante para centrarse en la compositiva, pero sin renunciar en ella a un pice de su esencia: msica reveladora de un temperamento fuerte, decididamente visionaria, que abrir las puertas de forma definitiva al piano del romanticismo y mantendr intrigados, incluso un siglo despus, a profesores e intrpretes. En la personalidad del Beethoven siempre libre y sin ataduras se daban la mano el pianista y el compositor. El propsito de cara al oyente era finalmente el mismo: impactar y sorprender, proporcionar una sacudida emocional de primer orden. Autores tan autorizados como Luca Chiantore han sealado, con extremo acierto, que Joseph Haydn y Muzio Clementi fueron quiz las mayores influencias sobre las composiciones piansticas de Beethoven. En efecto, Beethoven implica un paso de gigante en la evolucin de la msica pianstica y del propio instrumento: tom el piano de Haydn, y lo llev hasta cimas tan visionarias y avanzadas que incluso algunos profesores ilustres como Leschetizky (1830-1915) maestro de pianistas que luego marcaran hitos en este ciclo, como Artur Schnabel an desaconsejaban a sus alumnos, a principios del siglo XX, casi un siglo despus de ser escritas, tocar las ltimas sonatas por considerarlas desconcertantes.

Beethoven llev la sonata pianstica ms all que ninguno de sus pre-decesores, y de hecho, ms all que casi todos sus sucesores. Algunos autores han considerado incluso que la extrema variedad y libertad conceptual de sus Sonatas dejaron el potencial evolutivo del gnero prcticamente agotado. Tras l, solo Schubert se atrevi a construir un ciclo cuantitativamente significado. Y aunque el recital pianstico para el gran pblico es en realidad una iniciativa posterior, las sonatas de Beethoven acabaran por contarse entre las primeras obras piansticas consideradas apropiadas para su interpretacin en grandes salas de concierto. La popularidad del ciclo es tal que la cantidad de grabaciones del ciclo completo disponibles en este momento sobrepasa ampliamente

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la treintena (no incluyo las descatalogadas), y ello sin incluir las recientes apariciones en soporte visual, como los ciclos de Barenboim de los aos 80 o 2005. Algunos pianistas (el mencionado Barenboim, pero tambin Claudio Arrau, Alfred Brendel, Wilhelm Kempff o Friedrich Gulda) han llevado el ciclo ntegro al disco en ms de una ocasin. La cantidad de grabaciones existentes de determinadas sonatas (Pattica, Claro de Luna, Appassionata, Waldstein) puede fcilmente sobrepasar el centenar para cada una de ellas. Se trata, en fin, de un testamento musical de primera magnitud, de un hito en la historia de la msica en general y de la de piano en particular, que, ms de doscientos aos tras el nacimiento de su creador, sigue sonando tan fresco, libre y lleno de fantasa como l sin duda dese.

El maratn pianstico en gira

El xito de pblico de Solo Msica! en 2013 fue sin duda extraordinario, con ms de 26.200 personas en total para el maratn beethoveniano, de los que ms de 4.000 escucharon el ciclo de Sonatas. En un momento de crisis tan acusada en cuanto al panorama cultural, cuando acucia con urgencia la necesidad de atraer pblico nuevo y ms joven, dicho xito, reflejado no solo en la masiva asistencia citada, sino sobre todo en los porcentajes significativos de espectadores jvenes que acudan por primera vez, es el mejor ndice posible en trminos de difusin cultural, y naturalmente un ms que poderoso argumento para que este maratn beethoveniano extienda su presencia en la temporada 2014/15 a otras provincias espaolas y con los mismos protagonistas. Ello permitir a ms espectadores disfrutar de este ciclo de significacin extraordinaria en la historia de la msica, y tambin expandir y potenciar an ms la carrera de los jvenes talentos espaoles de la interpretacin pianstica.

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Las Sonatas para piano de Beethoven: libertad y progreso, innovacin y fantasa

Ninguna interpretacin de una Sonata de Beethoven puede ser tan grandiosa como la obra misma

Artur Schnabel

La figura de Beethoven constituye una revolucin en la historia de la msica, y tambin en el modo de entender y acercarse a la msica para piano, su instrumento favorito, que cubrira la prctica totalidad de su periodo activo (41 de los 57 aos que vivi) y estara implicado en ms de ochenta de las ciento treinta y cinco obras que componen su catlogo oficial.

De los primeros aos en Viena a la crisis de 1802

Encontramos a mediados de la dcada de 1790 las primeras obras importantes de Beethoven en el gnero de la sonata. Por la influencia que tuvo en el entonces joven compositor, Haydn fue muy justamente el dedicatario de las tres primeras (op. 2 nm. 1-3, 1794-95), evidentes deudoras de las ltimas del compositor austraco. Sin embargo, la personalidad de Beethoven, tempestuosa, enrgica y extremadamente independiente, no conoce los convencionalismos, y desde el principio aporta elementos nuevos. As, las op. 2, contienen, cosa relativamente atpica hasta entonces, cuatro movimientos. Se hace tambin evidente la inclusin de efectos muy piansticos, incluso visionarios de un futuro que est por llegar, pues el instrumento an no ha evolucionado lo suficiente para proporcionar la potencia que la msica parece demandar. El compositor utiliza las posibilidades del piano de su poca (tiene entonces uno de cinco octavas) hasta el lmite: el extremo agudo aparece en el primer movimiento de la Sonata nm. 1 en fa menor; el grave en el segundo tiempo de la Segunda. El citado primer movimiento de la primera sonata, el esplndido Largo appassionato de la Sonata nm. 2 en la mayor, con sus abruptos acentos y sus clmax dramticos, son ejemplos vlidos de los nuevos modos que el joven Beethoven trae a la escritura pianstica. La Sonata nm. 3 en do mayor demanda un virtuosismo notable y adquiere en algunos momentos un carcter casi orquestal. Entre las siguientes destaca la Sonata nm. 4 en mi bemol mayor op. 7 (1796-7), una de las de ms ambiciosa dimensin de toda la serie. Contiene un denso, pletrico y muy profusamente elaborado primer movimiento, y un tro agitado y oscuro en el scherzo, para culminar en un Rond en el que el virtuosismo queda escondido por la elegancia. De las Sonatas nm. 5-7 (op. 10 nm. 1-3, 1795-1798), es quiz la ltima la ms destacable, afirmativa y optimista,

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llena de guios en sus movimientos extremos, con un tiempo lento de apariencia nostlgica bien evidente.

Aunque situadas en la serie con los nm. 19 y 20 por su ao de publicacin (1805), las dos Sonatas op. 49 proceden en realidad de esta poca (1795 y 1797), lo que explica su simplicidad y alejamiento esttico tanto de las que les preceden en el orden numrico (las op. 31) como de la que les sigue (nada menos que la nm 21 Waldstein). Se trata de sencillas partituras en dos movimientos, escritas con fines didcticos, en las que destaca el Minueto de la segunda de ellas, cuyo tema fue utilizado para el famoso Septimino, en cuya versin se ha hecho famoso (entre otras cosas por servir de sintona a una reconocida serie divulgativa de dibujos animados).

De este tan prolfico periodo procede una de las pginas ms populares de Beethoven: la Sonata nm. 8 en do menor, op. 13 (1797-98), ms conocida por el equvoco sobrenombre de Pattica, no debido a Beethoven pero s aprobado por l. Lo mejor se encuentra en un primer movimiento lleno de contrastes, con una sombra y sta s pattica introduccin lenta, y un poderoso impulso en el Allegro di molto e con brio. Es tambin muy hermoso el segundo, un nostlgico y emotivo Adagio cantabile de gran encanto. El Rond, ms desenfadado y acadmico, no mantiene el carcter casi revolucionario del movimiento inicial. Tras el abierto desenfado de las Sonatas op. 14 (nm. 9 y 10, 1798-9), y la brillante ortodoxia de la nm. 11 op. 22 (1799-1800), Beethoven ofrece en la Sonata nm. 12 en la bemol mayor op. 26 (1800-1801) una ruptura obvia con los moldes previos, abriendo un periodo que podra denominarse experimental, que culminar en las op. 27. Siguiendo la estela de la K. 331 de Mozart, conocida por su Rond alla turca, el primer movimiento es, como en la pgina mozartiana, un soberbio Andante con variazioni, de alto contenido emotivo. Beethoven sorprende con la inclusin del scherzo despus del Andante inicial, y traslada el tiempo lento al tercer lugar, con un ttulo que lo dice todo: Marcha fnebre sobre la muerte de un hroe, msica de gran dramatismo y tintes orquestales (Beethoven lo orquest posteriormente, en lo que algunos autores han querido ver un estudio para el correspondiente tiempo de la Sinfona Heroica, aunque la msica como tal no guarda relacin). El Allegro final, impetuoso, culmina sin embargo