Bergson, Henri - Materia y Memoria

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    19-Jan-2016

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  • Materia y memoria por Henri Bergson. (1896)traducido por Nancy Margaret Paul y w. Scott Palmer. Londres: George Allen y Unwin (1911): ix.

    Nota de los traductoresEsta traduccin de d de Matire de Monsieur Bergson Mmoire realizada desde la quinta edicin de 1908 y ha tenido la gran ventajade ser revisado en la prueba por el autor. Monsieur Bergson tambin ha escrito una nueva introduccin, que sustituye a la queacompaado de la obra original.

    Los traductores ofrecen su ms sincero agradecimiento a la autora por su inestimable ayuda en estos asuntos y para muchos las sugerencias hechas por lmientras el libro estaba en manuscrito.

    Pido permiso para llamar la atencin del lector sobre el hecho de que todas las notas marginales son peculiares de la edicin en ingls; y que, aunqueMonsieur Bergson ha sido lo suficientemente bueno para revisarlas, l no es responsable de su insercin o carcter, ya que forman parte desu propio plan para el libro.

    N. M. P. W. S. P

    IntroduccinESTE libro afirma la realidad del espritu y la realidad del asunto y trata de determinar la relacin de uno a laotros por el estudio de un ejemplo claro, que de memoria. Resulta, pues, francamente dualista. Pero, por otro lado, setrata con el cuerpo y la mente de tal manera que, esperamos, para disminuir considerablemente, si no superar, el tericodificultades que siempre han acosado dualismo, y que provocan, aunque sugerida por el veredicto inmediato deconciencia y aprobado por el sentido comn, que se celebrar, en honor a pequeo entre los filsofos.

    Estas dificultades son en su mayor parte, debido a la concepcin, ahora realista, ahora idealista, que filsofostienen de la materia. El objetivo de nuestro primer captulo es mostrar que tanto el realismo y el idealismo ir demasiado lejos, que es un errorpara reducir el asunto a la percepcin que tenemos de l, un error que tambin hacen de ella una cosa capaz de producir en nosotroslas percepciones, pero en s mismo de otra naturaleza que ellos. Asunto, en nuestra opinin, es un agregado de \"imgenes\". Y por'imagen' nos referimos a una cierta existencia que es ms de lo que el idealista llama una representacin, pero menos delo que el realismo exige una cosa; -un (pg xii) existencia situado a medio camino entre la 'cosa' y la 'representacin'.Esta concepcin de la materia es simplemente de sentido comn. Podra asombrar enormemente un hombre consciente de laespeculaciones de la filosofa si le dijimos que el objeto delante de l, que ve y toca, slo existe en sumente y para su mente, o incluso, ms en general, existe slo para la mente, como Berkeley. Un hombre que siempremantienen que el objeto existe independientemente de la conciencia que percibe. Pero, por otro lado, nosle debe asombrar bastante como mucho dicindole que el objeto es totalmente diferente de lo que se percibe enella, tiene el color que se le asigna por el ojo, ni la resistencia que encontr en ella de la mano. El color, laresistencia, son, para l, en el objeto: no son los Estados de nuestra mente; en realidad son parte integrante de una existenciaindependiente de nuestra propia. Para el sentido comn, entonces, el objeto existe en s misma, y, por otro lado, es el objeto, enS, pictrico, como percibimos: imagen es, sino una imagen self-existing.

    Este es slo el sentido en que utilizamos la imagen de la palabra en nuestro primer captulo. Nos colocamos en el punto de vistade una mente consciente de las controversias entre filsofos. Esa mente naturalmente iba a creer que la materia existeal igual que se percibe; y, puesto que se percibe como una imagen, la mente hara de ella, en s misma, una imagen. En unpalabra, consideramos el asunto antes de la disociacin que han trado el idealismo y el realismo (pg xiii) acerca de entre susexistencia y su apariencia. Sin duda se ha vuelto difcil evitar esta disociacin ahora que los filsofos hanhizo. Olvidar, sin embargo, es lo que pedimos al lector. Si, en el curso de este primer captulo, objeciones surgen ensu mente contra cualquiera de las vistas que hemos presentadas, que le pregunte a s mismo si estas objeciones no implicansu regreso a uno u otro de los dos puntos de vista por encima del cual instamos a subir.

  • Filosofa haca un gran paso adelante en el da cuando Berkeley demostr, como contra los 'filsofos mecnicos',las cualidades secundarias de la materia que al menos tanta realidad como las cualidades primarias. Su error radica encreer que, para ello, era necesario colocar asunto dentro de la mente, y convertirla en una idea pura. Descartes, noduda, haba puesto el asunto demasiado lejos de nosotros cuando hizo uno con extensity geomtrica. Pero, a fin de ponerlams cercano a nosotros, no era necesario ir hasta el punto de hacer uno con nuestra propia mente. Porque fue en cuanto aEsto, Berkeley no pudo tener en cuenta para el xito de la fsica, y, Considerando que Descartes haba establecido elrelaciones matemticas entre fenmenos como su esencia, se vio obligado a considerar el orden matemticodel universo como un mero accidente. As la crtica kantiana se hizo necesaria mostrar la razn de estoorden matemtico y devolver a nuestro fsica una slida - una tarea en la que, sin embargo, logr (pg xiv)slo limitando el rango y el valor de nuestros sentidos y de nuestra comprensin. La crtica de Kant, en este momentomenos, hubiera sido innecesario; la mente humana, en este sentido al menos, no habra sido llev a limitar sugama propia; metafsica no habra sido sacrificada a la fsica, si la filosofa haba sido contenida dejar la cuestinvolver a mitad de camino entre el lugar que Descartes haba impulsado y que a que Berkeley dibuj - dejarlo,de hecho, donde es visto por el sentido comn.

    All intentaremos verlo por nosotros mismos. Nuestro primer captulo define de esta manera de mirar la cuestin; la ltima establece laconsecuencias de ese punto de vista. Pero, como dijimos antes, tratamos de materia slo en lo refiere al problemarepartidas con nuestro segundo y terceros captulos, que es objeto de este ensayo: el problema de la relacinentre alma y cuerpo.

    Esta relacin, aunque ha sido un tema favorito a lo largo de la historia de la filosofa, ha sido realmente muy pocoEstudi. Si dejamos a un lado las teoras que son contenidas al Estado de la Unin de alma y cuerpo como unhecho irreductible e inexplicable y aquellos que hablan vagamente del cuerpo como instrumento del alma, allsigue siendo apenas otra concepcin de la relacin psicofisiolgica que la hiptesis del 'epiphenomenalism'o de \"paralelismos\" que en la prctica - me refiero a en la interpretacin de los hechos particulares - ambos terminan en el mismoconclusiones.

    (pg xv) Para si, de hecho, pensamiento es considerado como una mera funcin del cerebro y el estado de conciencia como unepifenmeno del Estado del cerebro, o si los Estados mentales y Estados del cerebro se celebran ser dos versiones, endos lenguas diferentes, de la misma original, en ambos casos se establece que, podramos penetrar en eldentro de un cerebro a trabajar y he aqu la danza de los tomos que componen la corteza y si, por otro lado, nosposea la clave a psico-fisiologa, deberamos saber todos los detalles de lo que est sucediendo en el correspondienteconciencia.

    De hecho, esto es lo que ms comnmente se mantiene por filsofos, as como por hombres de ciencia. Sin embargo, serabien para preguntar si los hechos, cuando se examina sin ninguna idea preconcebida, sugieren una hiptesis de estetipo. Que existe una estrecha conexin entre un Estado de conciencia y el cerebro no disputa. Pero haytambin una estrecha conexin entre una capa y el clavo en el que se cuelga, para, si se sac el clavo, el escudo corresponde ael terreno. Digamos, entonces, que la forma de la ua nos da la forma de la capa, o en modo alguno correspondea ella? No ms estamos tenemos derecho a concluir, porque el hecho fsico es colgado un estado cerebral, que es cualquierparalelismo entre las dos series psquicos y fisiolgicas. Cuando la filosofa declara que la teora de laparallclism es corroborado por los resultados de la ciencia positiva, entra en un crculo vicioso sin lugar a dudas; pues, siciencia inter- (pg xvi) Prets connexion, que es un hecho, como significando paralelismo, que es una hiptesis (y unhiptesis que resulta difcil asociar un significado inteligible), lo hace, consciente o inconscientemente, para[1]razones de orden filosfico: es porque la ciencia ha sido acostumbrado por un cierto tipo de filosofa a creerque no hay ninguna hiptesis ms probable, ms de acuerdo con los intereses de la investigacin cientfica.[1] Hemos echado estrs sobre este particular pinta en un ensayo sobre \"Le paralogisme psico-Physiologique\" (Revue de Mtaphysique et de moral, noviembre de 1904).

  • Ahora, tan pronto como, de hecho, aplicamos a hechos positivos para informacin tal como pueden ayudarnos a resolver el problema,encontramos que es con la memoria que tenemos que hacer frente. Esto era de esperarse, porque memoria - trataremos de demostrarloen el curso de este trabajo - es slo la interseccin de la mente y la materia. Pero nos podemos dejar aqu la razn: nouno, en cualquier caso, negar que, entre todos los hechos capaces de arrojar luz sobre la relacin psico-fisiolgica,aquellos que se refieren a memoria, ya sea en normal o en el estado patolgico, mantienen una posicin privilegiada. Noes slo la evidencia aqu muy abundante (tener en cuenta la enorme masa de observaciones recogidas en lo que respecta alos diversos tipos de afasia), pero ninguna otra parte anatoma, fisiologa y psicologa podido prestar cada unootra tal ayuda valiosa. Cualquiera que se acerca, sin idea preconcebida y sobre el terreno firme de los hechos, laproblema clsico de las relaciones de(pg xvii) alma y cuerpo, pronto vern este problema como centrado en el tema dememoria y an ms especialmente a la memoria de palabras: es en este trimestre, sin duda, que serven la luz que se ilumine las partes oscuros del problema.

    El lector ver cmo intentamos resolverlo. Hablando en general, el estado psquico nos parece ser, en la mayora de los casos,inmensamente ms amplio que el estado cerebral. Me refiero a que el estado cerebral indica slo una muy pequea parte de lo mentalEstado, la parte que es capaz de traducir a s mismo en movimientos de locomocin. Tomar un complejo pensado quese desenrolla en una cadena de razonamiento abstracto. Este pensamiento va acompaado de imgenes, que son al menos nacientes. YEstas imgenes de s mismos no son fotografiadas en conciencia sin algn presagio, en forma de un dibujo ouna tendencia, de los movimientos por los cuales estas imgenes sera actuado o jug en el espacio, - sera, es decir,impresionar a actitudes particulares sobre el cuerpo y el conjunto libre todo lo que contienen implcitamente de movimiento espacial. Ahora,de todo el pensamiento que es desenrollado, esto, en nuestra opinin, es lo que indica el estado cerebral en cada momento. l quienpoda penetrar en el interior de un cerebro y ver lo que pasa all, probablemente obtendra todos los detalles de estosfuera esbozado, o preparados, movimientos; no hay ninguna prueba que aprendera nada. Fueron dotados de luna inteligencia sobrehumana, poseen la clave psico-fisiologa, l (pg xviii) no quisiera saber ms de lo que essucediendo en la conciencia correspondiente que deberamos saber de un juego de las idas y venidas de laactores sobre el escenario.

    Es decir, la relacin de lo mental a la cerebral no es una constante, ms de lo que es una relacin simple.De acuerdo con la naturaleza de la obra que est siendo actuada, los movimientos de los jugadores nos dicen ms o menos sobre ella:casi todo, si es una pantomima; nada, si se trata de una comedia delicada. Por lo tanto nuestro estado cerebral contienems o menos de nuestro estado mental en la medida que desgranar nuestra vida psquica en accin o terminan en puroconocimiento.

    Hay entonces, resumiendo, buzos tonos de vida mental, o, en otras palabras, nuestra vida psquica pueden ser vividos en diferentesalturas, ahora ms cercana a la accin, ahora eliminado ms de l, de acuerdo con el grado de nuestra atencin a la vida. Aqu nostiene una de las ideas de la sentencia de este libro - la idea, de hecho, que sirvi como el punto de partida de nuestra investigacin. Queque se considera generalmente una mayor complejidad del estado psquico aparece a nosotros, desde nuestro punto de vista, ser unmayor dilatacin de la personalidad entera, que normalmente se redujo por accin, se ampla con ladesentornillar del vicio en el que ha permitido a ser exprimido y, siempre todo y indiviso, pliegoss sobre una superficie ms amplia y ms amplia. Lo que comnmente se considera una perturbacin de la vida psquica, untrastorno hacia adentro, una enfermedad de la por-(pg xix) -sonality, nos parece, desde nuestro punto de vista, ser un unloosing o unrompiendo de la corbata que enlaza esta vida psquica a su acompaamiento motor, un debilitamiento o un desmedro de la de nuestrosatencin a la vida exterior. Esta opinin, como tambin lo que niega la localizacin de las imgenes de memoria de palabrasy explica la afasia bastante contrario que por dicha localizacin, consider paradjico en la fecha de la primerapublicacin del presente trabajo (1896). Parecer mucho menos ahora. La concepcin de la afasia y clsica,universalmente admitidos, cree que es inquebrantable, ha sido sacudida considerablemente en los ltimos aos, principalmente porrazones de orden anatmico, pero en parte tambin por razones del mismo tipo que luego avanzamos. [2]Y el estudio profundo y original de neurosis hecha por el Profesor Pierre Janet lo, de finales de los aos, ha llevado a

  • explicar todas las formas de enfermedad psicastnico por estas mismas consideraciones de psquico 'tensin' y atencin arealidad que entonces se presume que metafsico. [3][2] F. Moutier, L'Aphasie de Broca, Pars, 1908; especialmente el captulo VII. CF. la labor del Profesor Pierre Marie.[3] P. Janet, Les L obsesiones et la Psychasthnie, Pars, 1903; en particular pgs. 474-502.

    En verdad, no fue totalmente un error llamarlos por ese nombre. Sin negar a la psicologa, ms quea la metafsica, el derecho a hacer de s mismo en una ciencia independiente, creemos que cada uno de estas dos cienciasdeben definidos los problemas al otro y puede, en una medida ayude a resolver(pg xx) ellos. Cmo debera ser lo contrario, siPsicologa tiene por objeto el estudio de la mente humana de utilidad prctica, y si es de metafsica peroesta misma mente luchando para superar las condiciones de accin til y volver a s mismo como a un creativo puroenerga? Muchos de los problemas que aparecen extranjeros entre s, como estamos obligados por la letra de los trminos enque estas dos ciencias Estado les, ven a estar muy cerca de akin y poder resolver cada otro cuando estamos aspenetrar en su significado interior. Poco pensamos, al comienzo de nuestra investigacin, que podra haber algunaconexin entre el estudio analtico de la memoria y la cuestin que se debate entre realistas yidealistas o entre mechanists y dynamists, con respecto a la existencia o la esencia d...