Bernard-marie Koltes - Roberto Zucco

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BERNARD-MARIE KOLTSROBERTO ZUCCOI. LA FUGATorre alta de vigilancia.

La parte ms alta de los techos de la crcel. A la hora en que los guardias, de tanto silencio y cansancio por fijar la mirada en la oscuridad, padecen a veces alucinaciones.primer guardia: Oste algo?segundo guardia: No, nada.primer guardia: Nunca oyes nada.segundo guardia: T has odo algo?primer guardia: No, pero tengo la impresin de or algo.segundo guardia: Oste algo o no?primer guardia: No o con los odos, pero tuve la idea de or algo.segundo guardia: La idea? Sin los odos?primer guardia: Nunca tienes idea, es por eso que nunca oyes nada ni ves nada.segundo guardia: No oigo nada porque no hay nada que or, y no veo nada porque no hay nada que ver. Nuestra presencia aqu es intil, es por eso que siempre terminamos pelendonos. Completamente intil: los fusiles, las sirenas mudas, nuestros ojos abiertos cuando a esta hora todo el mundo los tiene cerrados. Me parece intil tener los ojos abiertos para no fijarlos en nada y los odos alertas para no escuchar nada, a esta hora en la que nuestros odos deberan escuchar el ruido de nuestro universo interior y nuestros ojos, contemplar nuestros paisajes interiores. Crees en el universo interior?primer guardia: Creo que no es intil que estemos aqu, para impedir las fugas.segundo guardia: Pero aqu no hay fugas. Es imposible. La crcel es muy moderna. Ni siquiera un prisionero muy menudo podra escaparse. Ni siquiera un prisionero menudo como una rata. Si pasara por las rejas grandes, despus hay ms angostas, como coladores y ms finas todava, como un tamiz. Tendra que ser lquido para poder atravesarlas. Y una mano que apual, un brazo que estrangul no pueden estar hechos de lquido. Al contrario, deben volverse pesados y torpes. Cmo crees que alguien puede tener la idea de envenenar o estrangular, primero, y luego pasar a la accin?primer guardia: Puro vicio.segundo guardia: Yo, que hace seis aos que soy guardia, siempre mir a los asesinos buscando dnde poder hallar lo que los diferenciaba de m, guardia de una prisin, incapaz de apualar ni de estrangular, incapaz hasta de pensar en hacerlo. Reflexion, busqu, incluso los observ en la ducha, porque me dijeron que era en el sexo donde se alojaba el instinto asesino. Vi a ms de seiscientos y, bueno, no hay ningn punto en comn entre ellos: hay quienes lo tienen ancho, corto, delgado, muy cortito, redondeado, en punta, enorme, no se puede sacar ninguna conclusin.primer guardia: Puro vicio, ya te dije. Ves algo?

Aparece Zucco, que camina sobre la parte ms alta del techo.

segundo guardia: No, nada.primer guardia: Yo tampoco, pero tengo la idea de haber visto algo. segundo guardia: Veo a un tipo que camina por el techo. Debe ser porque estamos sin dormir. primer guardia: Qu hara un tipo en el techo? Tienes razn. Deberamos cerrar los ojos de vez en cuando hacia nuestro universo interior. segundo guardia: Hasta dira que es Roberto Zucco, al que encarcelaron esta tarde por el asesinato de su padre. Una bestia furiosa, una bestia salvaje.primer guardia: Roberto Zucco. Nunca o hablar de l. segundo guardia: Pero ves algo ah o soy el nico que lo ve?

Zucco sigue caminando tranquilamente por el techo.

primer guardia: Tengo la idea de que veo algo. Pero qu es?

Zucco comienza a desaparecer por detrs de una chimenea.

segundo guardia: Es un prisionero que se escapa.

Zucco ha desaparecido.

primer guardia: La puta, tienes razn: es una fuga.

Disparos, reflectores, sirenas.

II. ASESINATO DE LA MADRELa madre de Zucco, en salto de cama, delante de la puerta cerrada.

la madre: Roberto, tengo la mano sobre el telfono, descuelgo y llamo a la polica.zucco: breme.la madre: Nunca.zucco: Si golpeo tiro abajo la puerta, lo sabes, no te hagas la idiota.la madre: Bueno, hazlo entonces, enfermo, chiflado, hazlo y despertars a los vecinos. Estabas ms protegido en la crcel, porque si ellos te ven te van a linchar: aqu no se admite que alguien mate a su padre. Hasta los perros en este barrio te mirarn con malos ojos.

Zucco golpea la puerta.

la madre: Cmo te escapaste? Qu clase de crcel es esa?zucco: Nunca me tendrn en prisin ms que algunas horas. Nunca. Abre, pues; le haras perder la paciencia a una babosa. Abre o tiro la casa abajo.la madre: Qu viniste a hacer ac? De dnde te viene esa necesidad de volver? Yo no quiero verte ms, no quiero verte ms. Ya no eres mi hijo, se termin. Para m no vales ms que una mosca de letrina.

Zucco tira abajo la puerta.

la madre: Roberto, no te me acerques.zucco: Vine a buscar mi uniforme.la madre: Tu qu?zucco: Mi uniforme: mi camisa caqui y mi pantaln de combate.la madre: Esa porquera de uniforme militar. Para qu necesitas esa porquera de uniforme? Ests loco, Roberto. Tendramos que habernos dado cuenta cuando estabas en la cuna y tirarte a la basura.zucco: Muvete, aprate, tremelo rpido.la madre: Te doy plata. Es plata lo que quieres. Te comprars todos los uniformes que quieras.zucco: No quiero plata. Quiero mi uniforme!la madre: No quiero, no quiero. Voy a llamar a los vecinos.zucco: Quiero mi uniforme.la madre: No grites, Roberto; no grites, me das miedo; no grites, vas a despertar a los vecinos. No puedo drtelo, es imposible: est sucio, da asco, no te lo puedes poner as. Dame tiempo para lavarlo, secarlo y plancharlo.zucco: Lo lavar yo mismo. Ir al lavadero automtico.la madre: Divagas, mi pobre viejo. Ests completamente chiflado.zucco: Es el lugar que ms me gusta en el mundo. Hay paz, tranquilidad, mujeres.la madre: No me importa. No te lo voy a dar. No te me acerques, Roberto. Estoy todava de duelo por tu padre. Me vas a matar a m ahora?zucco: No me tengas miedo, mam. Siempre fui dulce y amable contigo. Por qu me tendras miedo? Por qu no me vas a dar mi uniforme? Lo necesito, mam, lo necesito.la madre: No te hagas el amable conmigo, Roberto. Cmo quieres que me olvide de que mataste a tu padre, que lo tiraste por la ventana, como se tira un cigarrillo? Y ahora te haces el amable conmigo. No quiero olvidar que has matado a tu padre y tu dulzura me hara olvidar todo, Roberto.zucco: Olvida, mam. Dame mi uniforme, mi camisa caqui y mi pantaln de combate; aunque estn sucios, arrugados, dmelos. Y despus me voy, te lo juro. la madre: Soy yo, Roberto, soy yo la que te ha parido? De m saliste? Si no te hubiera parido aqu, si no te hubiera visto salir sin sacarte los ojos de encima hasta acostarte en la cuna; si no hubiera puesto, desde la cuna, mis ojos en ti sin apartarlos y controlado cada cambio de tu cuerpo, al punto de no ver los cambios producirse y te viera ah, parecido al que sali de m en esa cama, creera que no es mi hijo al que tengo delante. Sin embargo, te reconozco, Roberto. Reconozco la forma de tu cuerpo, tu estatura, el color de tu pelo, el color de tus ojos, la forma de tus manos, esas manos grandes y fuertes que nunca te han servido ms que para acariciar el cuello de tu madre y apretar el de tu padre, al que mataste. Por qu este hijo tan cuerdo durante veinticuatro aos se volvi loco de repente? Cmo te has salido de tus carriles, Roberto? Quin coloc un tronco de rbol en tu recto camino para hacerte caer al abismo? Roberto, Roberto, un auto que se estrell contra el fondo de un barranco ya no tiene arreglo. A un tren que descarril no se trata de volverlo a sus carriles. Se lo abandona, se lo olvida. Me olvido de ti, Roberto, me olvid de ti.zucco: Antes de olvidarme, dime dnde est mi uniforme.la madre: Est ah, en el cesto. Est sucio y muy arrugado. (Zucco saca el uniforme.) Y ahora vete, me lo juraste.zucco: S, te lo jur.

l se acerca, la acaricia, la besa, la estrecha; ella gime.

La suelta y cae, estrangulada.

Zucco se desviste; se mete el uniforme y sale.

III. BAJO LA MESAEn la cocina.

Una mesa con un mantel que llega hasta el piso.

Entra la hermana de la chica.

Va hacia la ventana, la entreabre.

la hermana: Entra, no hagas ruido, scate los zapatos; sintate ah y cllate. (La chica esquiva la ventana.) As pues, a semejante hora de la noche te encuentro en la calle en cuclillas contra una pared. Tu hermano est recorriendo la ciudad en el auto buscndote y te adelanto que cuando te encuentre te patear el culo, porque sinti una preocupacin infernal. Tu madre ha estado durante horas mirando por la ventana, imaginndose cualquier cosa, desde que una patota te haba violado, hasta que iba a aparecer tu cuerpo despedazado en un bosque, sin hablar de que un sdico te habra encerrado en un stano, todo se le ocurri. Tu padre ya est tan seguro de no volverte a ver, que se emborrach y ronca sobre el sof con el ronquido de la desesperacin. En cuanto a m, doy vueltas por el barrio como una loca y te encuentro ah, simplemente en cuclillas contra una pared. Cuando te hubiera bastado cruzar el patio para tranquilizarnos. Lo que vas a ganar es hacerte patear el culo por tu hermano y espero que te lo patee hasta hacrtelo sangrar. (Tiempo.) Veo que decidiste no hablarme. Decidiste seguir callada. Silencio. Silencio. Se preocupan a mi alrededor, pero yo me callo. Boca cosida. Veremos si tu boca va a seguir cosida cuando tu hermano te patee el culo. Pues cundo vas a abrir la boca para explicarme por qu, si tenas permiso hasta medianoche, has vuelto tan tarde? Porque si no abres el pico, voy a empezar a enloquecerme y a imaginarme yo tambin cualquier cosa. Pichoncita ma, hblale a tu hermana, soy capaz de comprender todo, y te proteger de la furia de tu hermano, te lo juro. (Tiempo) Tuviste una aventurita de adolescente. Conociste a un chico? Se port como un idiota, como todos los chicos? Fue grosero, bruto contigo? Yo conozco de eso, pajarita ma, he sido adolescente, estuve en fiestas con muchachos imbciles. Incluso si te besaron qu se le puede hacer? Sers besada mil veces ms por imbciles, tengas o no tengas ganas; y te van tocar el culo, mi pobre, lo quieras o no. Porque los muchachos son imbciles y lo ni