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    05-Dec-2014

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<ul><li> 1. 15 Las grandes empresas y el medio ambiente: diferentes condiciones, diferentes resultados Extraccin de recursos Dos campos petrolferos Las razones de las compaas petroleras El sector de la minera del metal Las razones de las compaas mineras Diferencias entre compaas mineras La industria maderera El Consejo de Administracin Forestal La industria pesquera Las empresas y el pblico Todas las sociedades modernas dependen de la extraccin de recursos naturales, yasean no renovables (como el petrleo y los metales) o renovables (como la madera y elpescado). La mayor parte de la energa que consumimos procede del petrleo, el gas yel carbn. La prctica totalidad de nuestras herramientas, envases, mquinas, vehculosy edificios estn hechos de metal, madera o plsticos y otros compuestos sintticosprocedentes de la industria petroqumica. Escribimos e imprimimos sobre papelelaborado a base de madera. Nuestra principal fuente de alimentos silvestres son elpescado y otros alimentos marinos. La economa de docenas de pases se basa en granmedida en las industrias extractivas: por ejemplo, en los tres pases en los que herealizado la mayor parte de mi trabajo de campo, los principales pilares de la economason la industria maderera seguida de la minera (Indonesia), la industria maderera y lapesca (Islas Salomn) y el petrleo, la minera y, sorprendentemente, la industriamaderera (Papua Nueva Guinea). As pues, nuestras sociedades estn comprometidascon la extraccin de esos recursos: las nicas preguntas tienen que ver con dnde, enqu cantidades y por qu medios elegimos hacerlo. Dado que un proyecto de extraccin de recursos exige por regla general grandesinversiones de capital inicial, la mayor parte de las extracciones las realizan grandesempresas. Existen famosas controversias entre los ecologistas y las grandes empresas,los cuales suelen considerarse mutuamente enemigos. Los ecologistas acusan a lasempresas de perjudicar a las personas deteriorando el medio ambiente y anteponiendo amenudo sus intereses econmicos a los del bien publico. S esas acusaciones son confrecuencia ciertas. A la inversa, las empresas acusan a los ecologistas de que, por reglageneral, desconocen la realidad empresarial y no estn interesados en ella, desoyen lanecesidad de puestos de trabajo y desarrollo que tienen las poblaciones y los gobiernosanfitriones, sitan el bienestar de las aves por encima del de las personas y no soncapaces de elogiar a una empresa cuando esta lleva a cabo prcticas medioambientalesadecuadas. Y s, tambin esas acusaciones son con frecuencia ciertas. En este captulo sostendr que los intereses de las grandes empresas, los ecologistasy la sociedad en su conjunto coinciden ms a menudo de lo que hacen pensar todas estasacusaciones mutuas. En muchos otros casos, no obstante, existe verdaderamente unconflicto de intereses: lo que proporciona dinero a una empresa, al menos a corto plazo,puede ser perjudicial para la sociedad en su conjunto. Bajo estas circunstancias, laconducta de las empresas se ha convertido en un ejemplo a gran escala de cmo laconducta racional de un grupo (en este caso una empresa) se traduce en que unasociedad toma decisiones catastrficas, tal como expuse en el captulo precedente. En 359 </li> <li> 2. este me servir de ejemplos de cuatro industrias extractivas, acerca de las cuales tengoexperiencia de primera mano, para explorar algunas de las razones por las que diferentesempresas consideran ms favorable adoptar unas u otras prcticas, ya sean perjudicialeso beneficiosas para el medio ambiente. La ma es una motivacin prctica paraidentificar qu cambios surtiran mejores efectos para inducir a las empresas queactualmente deterioran el medio ambiente a que, por el contrario, lo respeten. Lasindustrias que analizar son la del petrleo, la de la minera del metal y del carbn, lamaderera y la pesquera. Mi experiencia con la industria petrolera en la zona de Nueva Guinea procede de doscampos petrolferos situados en extremos opuestos del espectro de impactosperjudiciales o beneficiosos. Ambas experiencias me parecieron instructivas porqueanteriormente pensaba que los impactos de la industria petrolera representaban unosperjuicios atroces. Al igual que gran parte de la opinin pblica, me encantaba odiar a laindustria petrolera y albergaba profundas sospechas acerca de la credibilidad decualquiera que se atreviera a informar de algo positivo acerca de la actuacin de estesector o de sus contribuciones a la sociedad. El examen que realic me oblig areflexionar sobre los factores que podran contribuir a animar a ms empresas a brindarejemplos positivos. Mi primer contacto con un campo petrolfero se produjo en la islade Salawati, frente a la costa de Nueva Guinea. El propsito de mi visita all no tenanada que ver con el petrleo, sino que formaba parte de una investigacin sobre las avesde las islas de la zona de Nueva Guinea; solo que gran parte de la isla de Salawati habasido cedida bajo licencia para realizar prospecciones a la empresa petrolera nacional deIndonesia, Pertamina. Visit Salawati en 1986 con autorizacin y como invitado dePertamina, cuyos vicepresidente y encargado de relaciones pblicas me proporcionaroncon toda amabilidad un vehculo en el que desplazarme a travs de las carreteras de laempresa. A pesar de toda aquella amabilidad, lamento informar sobre las condiciones queencontr all. Desde la lejana poda reconocerse la ubicacin del campo por unallamarada que sala despedida de una torre muy alta, donde se quemaba el gas naturalobtenido como subproducto de la extraccin de petrleo, puesto que all no se podahacer otra cosa con l. (Carecan de instalaciones para licuarlo y transportarlo con el finde venderlo despus.) Para construir las carreteras de acceso a travs de los bosques deSalawati se haban eliminado los rboles de franjas de terreno de noventa metros deanchura, demasiados metros para que muchas especies de mamferos, aves, ranas yreptiles del bosque tropical de Nueva Guinea pudieran cruzarlas. En el suelo habainnumerables vertidos de petrleo. Solo encontr tres especies de grandes palomas quese alimentaban de fruta. En pocas anteriores se haban registrado en muchas zonas deSalawati catorce especies de estas palomas, constituyen uno de los principales blancosde los cazadores de la zona de Nueva Guinea porque son grandes, tienen mucha carne yson muy sabrosas. Un empleado de Pertamina me indic el lugar en que haba doscolonias de cra de palomas, donde deca que las cazaba con su escopeta. Supongo quesu nmero en el interior del campo haba disminuido tambin debido a la caza. Mi segunda experiencia fue la del campo petrolfero de Kutubu, que una empresasubcontratada por la multinacional del petrleo Chevron Corporation explotaba en lacuenca del ro Kikori, en Papua, Nueva Guinea. (Para abreviar, me referir a estaempresa subcontratada como Chevron y en presente, pero la verdadera empresa eraChevron Niugini Pty. Ltd., una filial que es propiedad exclusiva de ChevronCorporation; el campo petrolfero era una empresa conjunta propiedad de seiscompaas petroleras, una de ellas Chevron Niugini Pty. Ltd.; la empresa matriz,Chevron Corporation, se fusion en 2001 con Texaco para convertirse en ChevronTexaco; y en 2003 Chevron Texaco vendi sus acciones de la empresa participada, cuyoprincipal operador pas a ser entonces otra de las empresas socias, Oil Search Limited.) 360 </li> <li> 3. El entorno de la cuenca del ro Kikori es muy vulnerable y resulta difcil trabajar en lpor tres razones: los deslizamientos de tierras son frecuentes, hay una gran extensin deterreno crstico calizo y cuenta con una de las cifras de pluviosidad ms elevadas de lasque se registran en el mundo (una media de 109.200 milmetros anuales, y hasta 3.600milmetros diarios). En 1993 Chevron se comprometi con el World Wildlife Fund(WWF) a preparar un proyecto de conservacin y desarrollo integral a gran escala parala cuenca fluvial en su conjunto. La expectativa de Chevron era que el WWFconsiguiera minimizar el deterioro medioambiental, presionara al gobierno de PapuaNueva Guinea para que protegiera el medio ambiente, ejerciera como socio que leconfiriera credibilidad ante los grupos ecologistas, beneficiara econmicamente a lascomunidades locales y atrajera financiacin del Banco Mundial para proyectos dedesarrollo comunitario. En el perodo comprendido entre 1998 y 2003 hice, en calidadde asesor del WWF, cuatro visitas de un mes de duracin cada una a los campospetrolferos y a la cuenca del ro. Me dieron plena libertad para desplazarme por toda lazona en un vehculo del WWF y para entrevistar en privado a los empleados deChevron. Cuando el avin en que volaba desde la capital de Papua Nueva Guinea, PortMoresby, descenda para aproximarse a la pista de aterrizaje principal de Moro y seacercaba la hora en que estaba prevista la llegada, me asom a las ventanillas del avinesperando ver aparecer alguna seal de la infraestructura del campo petrolfero. Meestaba sorprendiendo cada vez ms ver solo una gran superficie de bosque tropicalininterrumpida extendindose por el horizonte en todas direcciones. Finalmente, divisuna carretera, pero se trataba solo de una delgada lnea sin rboles de unos diez metrosde anchura que atravesaba el bosque, en cuyos arcenes sobresalan en muchos lugareslos rboles: aquel era el sueo de todo observador de aves. La principal dificultadprctica de los estudios de aves del bosque tropical es que desde su interior resultadifcil ver los pjaros, y las mejores oportunidades para observarlos las ofrecen lasangostas sendas, desde cuyo costado se puede contemplar el bosque. Aqu haba unnico sendero de unos 160 kilmetros de longitud que iba desde el campo petrolferoms elevado, a una altitud de casi mil ochocientos metros, en el monte Moran, hasta lacosta. Al da siguiente, cuando empec a caminar a lo largo de esa estrecha lnea decarretera para realizar mis observaciones, vi que los pjaros la atravesaban sinpreocupaciones y que los mamferos, lagartos, serpientes y ranas la cruzaban corriendo,reptando o saltando. Result que la carretera haba sido diseada para que fuera solo lobastante ancha para permitir que se cruzaran con seguridad dos vehculos que fueran endireccin contraria. En un principio, se instalaron las plataformas de exploracinssmica y los pozos de prospeccin petrolfera sin construir ningn tipo de carretera deacceso, y se abasteca a aquellas instalaciones nicamente a pie o en helicptero. La siguiente sorpresa me la llev cuando el avin aterriz en la pista de aterrizaje deChevron en Moro y desembarqu. Pese a que cuando Llegu al pas el servicio deaduanas de Papua Nueva Guinea ya inspeccion mi equipaje, tanto a mi llegada comocuando me march de la pista de aterrizaje de Chevron tuve que abrir de nuevo todasmis bolsas para ser sometidas a una inspeccin. Fue la revisin de equipaje msconcienzuda de las que haya sido objeto jams, a excepcin de la del aeropuerto de TelAviv, en Israel. Qu estaban buscando aquellos inspectores? Al llegar, los artculosabsolutamente prohibidos eran las armas de fuego o cualquier equipamiento de caza, lasdrogas y el alcohol; al salir se buscan animales, plantas, plumas de ave o cualquierfragmento de todo lo anterior que pudiera pasarse de contrabando. Violar estas normassupone la expulsin inmediata y automtica de las instalaciones de la empresa, como,para su desgracia, descubri un secretario de WWF que, inocente pero tontamente,llevaba un paquete de alguna otra persona (ya que el paquete result contener drogas). A la maana siguiente me llev otra sorpresa ms cuando volv de dar un paseo antes 361 </li> <li> 4. del amanecer para observar aves y regres unas pocas horas despus. El encargado deseguridad del campamento me pidi que fuera a su despacho y me dijo que ya se habadado parte de que haba violado dos normas de Chevron, lo cual no deba volver arepetirse. En primer lugar, se me haba visto correr unos cuantos metros por la carreterapara observar un pjaro. Eso acarreaba el riesgo de que un vehculo pudieraatropellarme, o que al virar para evitar hacerlo pudiera chocar con algn oleoducto delos que discurren a un lado de la carretera y producir un vertido de crudo. Desde esemomento, debera evitar invadir la carretera mientras contemplaba los pjaros. Ensegundo lugar, se me haba visto contemplar las aves sin llevar casco de proteccin, yen toda esa zona era obligatorio llevarlo; acto seguido el encargado me hizo entrega deun casco, que a partir de ese momento debera hacer el favor de llevar puesto por mipropia seguridad mientras observaba las aves, por si, por ejemplo, se caa un rbol. Aquello supuso la tarjeta de presentacin de la extrema preocupacin que Chevrontena, e infunda continuamente entre sus empleados, por la seguridad y la proteccindel medio ambiente. Jams he visto un solo vertido de petrleo en ninguna de miscuatro visitas al lugar, pero s le los informes que aparecen todos los meses en lostablones de anuncios de Chevron sobre los incidentes e incidencias. Estos asuntos soncompetencia del jefe de seguridad, que se desplaza en avioneta o en camin parainvestigarlos uno a uno. Por curiosidad, recog la lista completa de los catorceincidentes producidos desde marzo de 2003. Ese mes, las incidencias ms graves queexigieron un examen detallado y obligaron a revisar los protocolos de seguridad fueronlas siguientes: un camin choc al dar marcha atrs contra una seal de stop, de otrocamin se dijo que no tena el freno de emergencia bien puesto, una caja de productosqumicos no iba acompaada de la documentacin correcta y se encontr una fuga degas en la vlvula de un compresor. La sorpresa que me quedaba por experimentar se produjo en el curso de laobservacin de las aves. Nueva Guinea alberga muchas especies de aves y mamferoscuya presencia y abundancia son indicadores muy sensibles de las perturbacionesproducidas por los seres humanos, porque, o bien son grandes y se cazan por su carne, obien se cazan por su espectacular plumaje, o bien quedan confinados en el interior debosques tranquilos y huyen de otros posibles hbitats ya modificados. Algunos de estosanimales son los canguros arborcolas (los mamferos autctonos ms grandes de NuevaGuinea), los casuarios, las cucaburras, las grandes palomas...</li></ul>