Cáritas mayo 2013

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    09-Mar-2016

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Separata de la publicacin diocesana Iglesia en Zaragoza

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  • En el mensaje para este Da de Corpus Christi, Da de Ca-ridad, nos dicen los obispos responsables de la Pastoral So-cial que el espritu de caridad alimentado en la Eucarista nos capacita para atender al prjimo, mirndolo con los ojos de Cristo. Entonces podemos descubrir sus necesida-des reales, podremos ofrecerle la mirada de amor que l necesita, la mirada de amor que merece Jesucristo. En el Ao de la Fe se hace palpable que al creyente se le exige especialmente unir la confianza en Jess con el amor al hermano doliente y necesitado, para as poder reconocer su esencial condicin de imagen y semejanza de Dios.

    Llevamos cinco aos de una profunda crisis econmica que es, al mismo tiempo, una crisis de valores y estilos de vida. En el horizonte no hay perspectivas que anuncien el final de esta situacin. Sigue creciendo el nmero de perso-nas que acuden a nuestros equipos de acogida y las ayudas econmicas no dejan de aumentar. Verdaderamente es una pobreza intensa, extensa y crnica.

    Critas trabaja por la justicia desde la caridad, desde el amor. Por eso denuncia las causas que conducen a la

    exclusin social y a la pobreza. Desde el principio, hemos exigido a los gobiernos que atiendan con agilidad a quienes deben recibir las prestaciones sociales que hagan posible una vida digna. Con la vista en el futuro, es preciso profun-dizar en las polticas sociales para que de verdad se trabaje en la reduccin de la pobreza.

    Estos tiempos malos, por contraste, han puesto de ma-nifiesto en muchos una gran ternura y un sentido autntico de la solidaridad y de la justicia. En Critas voluntarios y trabajadores no han cejado en su empeo. Se han incorpo-rado nuevos voluntarios y seguimos recibiendo el apoyo de la comunidad cristiana y de la sociedad en general, a travs de las colectas y de socios y donantes. En ese servi-cio caritativo a los hermanos ocupa un lugar destacado la esperanza. Hemos de hacer nuestras las palabras del Papa Francisco: En la Iglesia no hay espacio para el pesimismo ni para el desaliento.

    Carlos Sauras HerreraDirector de Critas Diocesana de Zaragoza

    n CAMPAA DA DE CARIDAD: Vive con sencillez y otro modelo de convivencia nos har felices.

    n Una crisis sin fin? Durante 2012, Critas atendi a 11.429 personas un 37% ms que en 2011.

    n Comunin, sencillez y comercio justo.

    Mirar con otros ojos

    MAYO 2013

  • Aunque solo sea porque el mo-delo de sociedad que tenemos, individualista, de un ansia de progreso sin fin, con despilfarro de materias primas ha fraca-sado, hay que buscar otro mo-delo de sociedad. No se debe, aunque se pudiera, que tampo-co se puede, volver al modelo anterior.

    Y es que muchos podemos estar viviendo, como si la crisis no fuera del todo con nosotros, porque seguimos manteniendo los mismos hbitos de vida. Es verdad que muchos otros se han cado de este bienestar y se han unido a los que ya estaban mal y a los que nunca les llegaron los aos buenos.

    Llega el tiempo de modificar nuestros hbitos de vida. Se acab el usar y tirar, yo y los mos, comprar lo ms barato sin preguntar por qu tiene ese precio, sumarse (sin reflexionar) a las opiniones de la mayora, esta comida me gusta, esta no me gusta, la comodidad a la hora de comprometerse en grupos y plataformas sociales

    Los cristianos los primeros, como la luz en el candelero, en la vanguardia de este nuevo modelo de sociedad, en los distintos grupos, asociaciones, estructuras participativas.

    Siempre apostando por el dilogo, nunca por la confrontacin. Si profundi-zamos, siempre tendremos algo en comn con el otro. Practicar la escucha, la comprensin para la solidaridad.

    Cultivando el interior. Valorando las cosas sencillas, los gestos pequeos. La mstica de lo pequeo. No mercantilizando el ocio y favoreciendo encuentros entre las personas.

    Todo esto es una opcin de vida, un modo de vivir contracorriente a los mo-delos econmicos y sociales actuales. Modelos que han fracasado y que no han hecho que todos hayamos sido ms felices, generando incluso ms marginacin. Algo que ya Critas denunci antes incluso de la crisis.

    El mercado y el dinero no pueden ser el centro y el nico objetivo de la actividad econmica, como recoge la Doctrina Social de la Iglesia, sino que lo ha de ser la persona. Ya que si no, la codicia y el enriquecimiento sin lmite son los que mueven la economa, llevando a grandes desigualdades y a la injusticia.

    Hay que favorecer la gratuidad en nuestras relaciones y la entrega desinte-resada, porque ah hay una gran fuente de felicidad. Hay que hacer frente a la cultura del tener y del exhibir, que no valoran al hombre por lo que es, sino por lo que tiene y aparenta.

    Primero la justicia y luego la caridad. Aunque no estara mal poner un poco de caridad en la justicia. Y si primero es la caridad, que anteceda la denuncia.

    Hemos de ser capaces, todos, de suscitar esperanza para los pobres y deshe-redados, porque si no no habr esperanza para nadie en esta sociedad.

    El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hay que ser humildes (Mahatma Gandhi).

    Gonzalo Gonzalvo Ezquerra Consiliario de Critas Diocesana

    Otra manera de vivirVive con sencillez y otro modelo de convivencia nos har felices

    La Campaa de Caridad 2013 se basa fundamentalmente en dos pilares. Por un lado, en la profundizacin en la bsqueda de la SENCILLEZ como modo de vida y como medio imprescindible para que otros tengan una opcin a una vida digna, sencillamente digna. Con ello se pone en cuestin el modelo de sociedad en el

    que vivimos y nos sentimos interpelados a tomar conciencia y compromiso con la realidad y con el tiempo histrico que nos toca vivir. Por otro lado, la sencillez se concreta en esta campaa de Caridad en una invitacin a la reflexin sobre OTRO MODO DE CONVIVENCIA que pueda hacernos a todos ms felices.

    Campaa de Caridad 2013

    En el fondo subyace una llamada, una in-vitacin al cambio. Un cambio que debe combinar transformaciones a la vez per-sonales y sociales. Ante la profunda cri-sis a la que estamos sometidos, y ante la desorientacin para su solucin, ante la creciente instauracin, cronificacin y profundizacin de la pobreza y la des-igualdad social, se nos propone que co-mencemos a andar por la senda de otro modo de convivencia, que introduzcamos en nuestros hbitos de vida y convivencia modificaciones que permitan, desde la perspectiva de la sencillez, abrir caminos de esperanza y de futuro. Pero modifica-ciones significativas, no slo coyuntura-les, no slo colaterales. Se nos pide una transformacin de mentalidad, pero tam-bin una transformacin prctica, activa, real. De esta crisis que vivimos que no es una crisis econmica cclica, tal como sealan los manuales, slo se saldr de verdad si conseguimos disear personal y colectivamente nuevas maneras de re-lacionarnos, de ser, de comunicarnos, de utilizar los recursos naturales, de despren-dernos de lo superfluo, de educarnos, de solidarizarnos, de querernos, de amarnos.

    Por otro lado, el mbito de este cambio convivencial debe abarcar todo el espectro social, pero debe iniciarse desde la base, debe ser impulsado desde los cimientos del tejido social. Es poco lo que podemos esperar, y as lo de demuestran las encues-tas, de nuestros responsables polticos ms directos, convertidos cada vez ms en gestores que estn al dictado de oscuras instancias que manipulan y sealan para su estricta y reducida conveniencia los ca-minos a seguir.

    Este cambio de convivencia y de or-denacin de la vida desde la sencillez nos interpela especialmente a los cristianos. Hoy como siempre y ms que nunca se hacen patentes aquellas palabras de Jess a los suyos: sois la sal de la tierra, la luz del mundo. Se nos requiere, se nos cita a los creyentes en Jess para testimoniar que es posible otra manera de vivir que genere la posibilidad de paliar los efec-tos ms inmediatos y urgentes de la crisis econmica, que corrija las desigualdades, que infunda esperanza en la consecucin de un mundo ms justo y equitativo.

    Para ello es necesario dar pasos deci-didos, tomar un papel activo, participativo y sentirnos protagonistas en el proceso de hacer comunidad, de fortalecer los tejidos sociales. La crisis est tiendo peligrosa-mente de desencanto, pesimismo y a ve-ces de resignacin a nuestra sociedad. No es ajeno a ello la sibilina tctica de la uti-lizacin del miedo: no hay ms remedio que tomar estas duras medidas, no existe otra alternativa. O las exasperantes y va-cas declaraciones del haremos lo que tengamos que hacer. Se pretende cada vez ms reducir los espacios de participa-cin, se ocultan o se falsean programas y medidas y, lo que es ms grave, se atenta gravemente contra la convivencia demo-crtica al saltar sta por los aires con el incumplimiento de programas electorales y hurtar de este modo a la ciudadana su protagonismo y su capacidad de decisin.

    Otro modelo de convivencia que pueda hacernos felices debe suponer la recupe-racin del protagonismo en nuestra vida social y en nuestra organizacin democr-tica, que tomemos las riendas de nuestras propias vidas. Debemos transitar hacia es-pacios donde haya encuentro, comunica-cin, experiencia compartida, donde haya debate, donde se produzcan espacios y viveros de proyectos nuevos, alternativos, enriquecedores.

    Vivir sencillamente no se reduce a una pura cuestin material de conformarse con tener pocas cosas, sino que abarca todo el ser de la persona. Implica una op-cin de vida. Es un compromiso personal por un estilo de vivir contracorriente a los valores que promueve el modelo econ-mico social actual.

    Sencillez, justicia, caridad. En este da de caridad conviene detenernos, pregun-

    tarnos Cmo vivir hoy la caridad? cmo presentar hoy ante la sociedad y ante el mundo la vivencia de la caridad cristiana como alternativa, como opcin de vida?