Celam Signos Del Buen Pastor

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    08-Aug-2015

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<p>CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM</p> <p>1</p> <p>SIGNOS UEN PASTOR</p> <p>piritualidad y misin sacerdotal</p> <p>COLECCIN DE TEXTOS BSICOS PARA SEMINARIOS LATINOAMERICANOSVol. I</p> <p>CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM</p> <p>SIGNOS DEL BUEN PASTOREspiritualidad y misin sacerdotal</p> <p>Juan Esquerda Bifet</p> <p>Pastoral para la evangelizacin liberadora en Amrica Latina Vol. I</p> <p>Bogot - 1989 CELAM</p> <p>El autor del presente volumen, Espiritualidad y misin sacerdotal, imparte cursos y retiros espirituales en toda Amrica Latina desde 1968. Nacido en Lrida, Espaa, es profesor en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma y conocido por sus publicaciones en diversos idiomas. Dirige el Centro Internacional de Animacin Misionera en Roma.</p> <p>CONTENIDO</p> <p>Pg.</p> <p>Ofrecimiento I. II. ESPIRITUALIDAD E IDENTIDAD SACERDOTAL PARA UNA NUEVA EVANGELIZACIN . . CRISTO SACERDOTE Y BUEN PASTOR PROLONGADO EN SU IGLESIA</p> <p>7</p> <p>13 47 79 103</p> <p>III. EL MINISTERIO APOSTLICO AL SERVICIO DEL PUEBLO DE DIOS IV. SACERDOTES PARA EVANGELIZAR V. Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM Apartado Areo 51086 ISBN- 958-625-158-6 Edicin completa ISBN- 958-625-159-4 Volumen I Primera edicin 2.000 ejemplares Bogot, noviembre de 1989 Impreso en Colombia - Printed in Colombia SER SIGNO PASTOR TRANSPARENTE DEL BUEN</p> <p>141 173 199 5</p> <p>VI. SACERDOTES AL SERVICIO DE LA IGLESIA PARTICULAR Y UNIVERSAL VII. ESPIRITUALIDAD SACERDOTAL EN EL PRESBITERIO DIOCESANO</p> <p>OFRECIMIENTO Pg. VIII. VOCACIN Y FORMACIN SACERDOTAL IX. ESPIRITUALIDAD MARIANA DEL MINISTRO DE CRISTO X. SNTESIS Y EVOLUCIN HISTRICA DE LA ESPIRITUALIDAD SACERDOTAL 225 253 277 325 327 333 339 Nace hoy, con particular ilusin, la que vamos a llamar "Coleccin Pastoral". La Teologa para la Evangelizacin liberadora de Amrica Latina (Coleccin TELAD abri caminos, llen vacos y encontr respuestas, en el campo de la formacin teolgica de los futuros sacerdotes del Continente. Pronto, muy pronto, se sinti la necesidad de enriquecer la primera Coleccin, con una segunda similar, y fue as acorn naci la Filosofa liberadora para Amrica Latina (Coleccin FELAL) que se ha iniciado con una Filosofa de la Religin. Faltaba, desde luego, la dimensin pastoral, una tercera Coleccin (PELAL), que ahora vemos cristalizada con la publicacin de su primer volumen: Signos del Buen Pastor Espiritualidad y misin sacerdotal. El Decreto Optatam Totius resume as en el No. 8 la necesidad de un cultivo intenso de la formacin espiritual en os Seminarios: ' 'La formacin espiritual ha de estar estrechamente unida a la doctrinal y pastoral, y, con la colaboracin sobre todo del director espiritual, debe darse de tal forma que los alumnos aprendan a vivir su trato familiar y asiduo con el Padre por su 61</p> <p>SIGLAS ORIENTACIN BIBLIOGRFICA GENERAL NDICE DE MATERIAS NDICE GENERAL</p> <p>Hijo Jesucristo en el Espritu Santo. Habiendo de configurarse a Cristo Sacerdote por la sagrada ordenacin, habitense a unirse a El, como amigos, con el consorcio ntimo de toda su vida. Vivan el misterio pascual de Cristo de tal manera que sepan iniciar en l al pueblo que ha de encomendrseles. Enseseles a buscar a Cristo en la fiel meditacin de la Palabra de Dios, en la activa comunicacin con los sacrosantos misterios de la Iglesia sobre todo en la Eucarista y el Oficio divino; en el Obispo que los enva, y en los hombres a quienes son enviados, principalmente en los pobres, los nios, los enfermos, los pecadores y los incrdulos. Amen y veneren con filial confianza a la Santsima Virgen Mara, a la que Cristo, muriendo en la cruz, entreg como Madre al discpulo ". Estos y otros muchos temas de inters, desarrolla en diez apretados Captulos el insigne autor de este manual de espiritualidad, Monseor Juan Esquerda Bifet, espaol de nacimiento pero latinoamericano de corazn y de apostolado, experto en la materia y conocedor como pocos de la realidad sacerdotal de nuestra Amrica. Estoy seguro de que su obra va a ser ampliamente acogida en nuestro campo eclesial. Vale la pena acentuar, como un aporte muy suyo, la gua pastoral y la rica orientacin bibliogrfica que acompaa a cada uno de los captulos de tan original tratado. Agradezco a nombre del CELAM al Presidente del Departamento de Vocacionales y Ministerios DEVYM, Excelentsimo Seor Tulio Manuel Chirivella, as como a los miembros de la Comisin Espiscopal, Excelentsimos Seores Pedro Maurice Esti, Antonio Jos Gonzlez Zumrraga, Juan Antonio Flrez Santana, Jayme Henrique Chemello, Rubn Hctor Di Monte, y al Secretario Ejecutivo Monseor Guillermo Melguizo, lo mismo que al Presidente de OSLAM, Padre Francisco Jos Ulloa, porque siguiendo a sus predecesores, han puesto su entusiasmo8</p> <p>y su ardor sacerdotal en el nacimiento y progreso de estas Colecciones, la filosfica, la teolgica y la pastoral.+ SCAR ANDRS RODRGUEZ MARADIAGA, S.D.B. Obispo Auxiliar de Tegucigalpa, Honduras Secretario General del CELAM</p> <p>Bogot, julio de 1989</p> <p>9</p> <p>El ministerio jerrquico, signo sacramental de Cristo Pastor y Cabeza de la Iglesia, es el principal responsable de la edificacin de la Iglesia en la comunin y de la dinamizacin de su accin evangelizadora (Puebla 659).</p> <p>Captulo I.</p> <p>ESPIRITUALIDAD E IDENTIDAD SACERDOTAL PARA UNA NUEVA EVANGELIZACION</p> <p>I.</p> <p>ESPIRITUALIDAD E IDENTIDAD SACERDOTAL PARA UNA NUEVA EVANGELIZACION</p> <p>Presentacin La espiritualidad es un camino y una "vida segn el Espritu" (Rom 8,4.9). Cristo vivi y actu siempre "movido por el Espritu" (Le 4,1.14); por esto se present en Nazaret como "consagrado" y "enviado" por el Espritu para "evangelizar a los pobres" (Le 4,18). Pablo, ante los presbteros de Efeso reunidos en Mileto, se llam "prisionero del Espritu" (Act 20,22). Cada creyente es o debe ser un signo transparente y portador de Cristo. El Seor quiso que sus "Apstoles" fueran "bautizados" y renovados en el Espritu para ser sus "testigos hasta los ltimos confines de la tierra" (Act 1,8). Cristo vive hoy resucitado entre nosotros: "estar con vosotros hasta la consumacin de los siglos" (Mt 28,20). El sacerdote ministro es signo de Cristo Buen Pastor porque participa de modo especial en su ser, prolonga su obrar y sintoniza con sus vivencias. Esta realidad est encuadrada en una geografa y en una historia, aqu y ahora, tambin en una Iglesia entre dos milenios que comparte los gozos y las esperanzas de un mundo que cambia. Cmo debe ser el apstol de Cristo en nuestra poca? qu significado tiene la espiritualidad para el sacerdote ministro? 15</p> <p>J U A N ESQUERDA BIFET</p> <p>ESPIRITUALIDAD E IDENTIDAD SACERDOTAL. . .</p> <p>Tiempo de gracia en un mundo que cambia El misterio de la Encarnacin del Hijo de Dios indica que Cristo vive nuestras circunstancias histricas: "habit entre nosotros" (Jn 1,14). Es decir, ha establecido su tienda de caminante en medio nuestro para compartir nuestra vida. Todo creyente y especialmente el sacerdote ministro (ordenado), orienta su vida en sintona con las vivencias de Cristo en cada perodo histrico y en toda situacin humana. Porque "el Hijo de Dios, con su Encarnacin, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre" (GS 22). Nuestra sociedad humana entre dos milenios sufre cambios rpidos y profundos, que parecen forjar una nueva etapa histrica ms tcnica y pluralista. El hombre de hoy se siente impulsado hacia un progreso y unas conquistas que parecen ilimitadas: "El espritu cientfico modifica profundamente el ambiente cultural y las maneras de pensar" (GS 5). Nace un profundo sentido de autonoma de las realidades terrenas. Los cambios profundos, sociolgicos, psicolgicos, morales y religiosos, parecen delinear una persona y una comunidad humana con rasgos y caractersticas en las que habr que reinsertar el evangelio: Dominio sobre la naturaleza y progreso ilimitado en los campos de la manipulacin de la materia, energa, gentica, espacio, microcosmos. . . Elaboracin, intercambio y comunicacin de datos y noticias: medios de comunicacin social (mass media), informtica, telemtica, ideologas que tienden a monopolizar la humanidad. . . Movilidad humana masiva y permanente: migraciones debidas al trabajo, guerra, racismo, grandes ciudades, turismo, encuentros, calamidades naturales, presiones ideolgicas, pobreza, centros de riqueza. . . 16</p> <p> Nace un concepto nuevo de unidad y responsabilidad universal dentro de la valoracin y autonoma de las culturas y pueblos: los adelantos, los conflictos, los problemas y la paz son patrimonio de toda la familia humana; se reconoce que hay derechos fundamentales comunes a todos los hombres y a todos los pueblos (cf. GS 4-10). Es necesario destacar la inversin de valores que puede producirse cuando estos cambios y logros carecen de enfoque verdaderamente humano y cristiano: "el materialismo individualista. . . el cnsumismo. . . el deterioro de los valores familiares bsicos. . . de la honradez pblica y privada" (Puebla 54-58) 1 . Este hombre tcnico y universalista siente ms que nunca la necesidad de vivencia, experiencia y trascendencia. "A fuer de criatura, el hombre experimenta mltiples limitaciones; se siente, no obstante, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior" (GS 10). Es, pues, un hombre que pregunta sobre: El sentido de la vida, la dignidad de la persona (trabajo, cultura, convivencia), de la historia humana. . . El sentido del dolor, de las injusticias, de la pobreza, del mal, de la muerte. . . El sentido del progreso y de los adelantos, comunicacin de bienes con toda la humanidad. . .</p> <p>1</p> <p>La Constitucin Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II (sobre la Iglesia y el mundo moderno) resume los fenmenos sociolgicos actuales: Proemio y exposicin preliminar (GS 1-10). Puebla resume la situacin en Amrica Latina; ver especialmente la primera parte (Visin pastoral de la realidad latinoamericana). Ver tambin Medelln en la introduccin y la primera parte (Promocin humana): "Amrica Latina est evidentemente bajo el signo de la transformacin y el desarrollo. Transformacin que, adems de producirse con una rapidez extraordinaria, llega a tocar y conmover todos los niveles del hombre, desde el econmico hasta el religioso. Esto indica que estamos en el umbral de una nueva poca histrica de nuestro continente" (Introduccin, n. 4):</p> <p>17</p> <p>J U A N ESQUERDA BIFET</p> <p>E S P I R I T U A L I D A D E I D E N T I D A D SACERDOTAI</p> <p> El sentido de la trascendencia y del ms all como base del misterio del hombre. . . El sentido del pensamiento humano que ha fraguado innumerables ideologas (muchas de ellas vlidas, pero todas variables y pasajeras) sobre el misterio del hombre... El sentido de las normas morales (tica) para la conducta personal, familiar, social, poltica, econmica, internacional. . . Este hombre que quiere ver, pesar, medir, experimentar, no deja de pedir espiritualidad: "Por su interioridad es, en efecto, superior al universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su corazn, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde l personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino" (GS 14). Mientras se pregunta sobre el silencio y ausencia de Dios, el hombre no deja de sentir sed de El, como si intuyera que sin Dios la vida sera un absurdo. Este hombre no deja de ser redimido por Cristo. El espritu del cristianismo slo puede ser presentado por apstoles autnticos que lo hayan experimentado en sus propias vidas como encuentro con Cristo. La sociedad moderna necesita ver signos claros del evangelio. Paradjicamente, el mundo, que a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios lo busca, sin embargo, por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad, el mundo exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible" (EN 76; cf. GS 7). Estas realidades humanas deben ser analizadas objetivamente y a la luz del evangelio. El anlisis cristiano de la realidad y de la historia se realiza a la luz del misterio pascual de Cristo (cf. GS 22, 32,38-39, 45). Este anlisis seala unas pistas para descubrir en los acontecimientos un hecho o un tiempo de gracia (kairos), que transforma la vida humana en compromiso de' 18</p> <p>donacin a Dios y a los hermanos. Slo es irreversible lo que nazca del amor. Todo lo que no nazca de la caridad es caduco, aunque produzca unos xitos inmediatos. "Para ser tal, el desarrollo debe realizarse en el marco de la solidaridad y de la libertad, sin sacrificar nunca la una a la otra bajo ningn pretexto. . . El verdadero desarrollo debe fundarse en el amor a Dios y al prjimo, y favorecer las relaciones entre los individuos y las sociedades. Esta es la civilizacin del amor, de la que hablaba el Papa Pablo VI" (SRS 33). Este anlisis cristiano de la realidad equivale a discernir los signos de los tiempos (cf. Mt 16,2-4). Los acontecimientos recobran su orientacin a la luz de la hora de Jess, es decir, de su muerte y resurreccin (cf. Jn 13). La realidad aparece entonces en toda su hondura, como reclamando al hombre un compromiso de donacin para liberarle integralmente hacindole pasar a la actitud evanglica del amor universal. "La Iglesia, en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo y mediante la asistencia del Espritu Santo, lee los hechos segn se desenvuelven en el curso de la historia" (SRS l;cf. 4, 11,44);DH 15) 2 . La fe sobre el misterio de la Encarnacin salva todas las tensiones convirtindolas en armona de humanismo integral. "Esta fe nos impulsa a discernir las interpelaciones de Dios en los signos de los tiempos, a dar testimonio, a anunciar y a promover los valores evanglicos de la comunin y la participacin, a denunciar todo lo que en nuestra sociedad va contra la filia-</p> <p>2.</p> <p>La frase "signos de los tiempos" (Mt 16, 4) o equivalente, se encuentra frecuentemente en los documentos del Vaticano II, ya desde la Constitucin Humarme salutis por la que Juan XXIII convoc el concilio. Ver: GS 4, 11, 44. Para la vida sacerdotal: PO 6, 9, 15, 17, 18. Tiene relacin con la "hora del Padre" que apunta hacia el misterio pascual (Jn 2,4; 7,30; 8,20; 12,23; 13,1). Puebla 12, 15, 420, 473, 653, 847, 1115, 1128. Cf. L. GONZLEZ CARVAJAL, Los signos de los tiempos, el reino de Dios est entre vosotros, Santander, 1987; M.D: CHENU, Los signos de los tiempos, reflexin teolgica en la Iglesia, en La Iglesia en el mundo de hoy, Madrid, Taurus, 1970, 11,25-278; M. RUIZ, Los signos de los tiempos, Manresa 40 (1968) 5-18.</p> <p>19</p> <p>J U A N ESQUERDA BIFET</p> <p>E S P I R I T U A L I D A D E I D E N T I D A D SACERDOTAI</p> <p>cin que tiene su origen en Dios Padre y de la fraternidad en Cristo Jess" (Puebla 15). "No hay ms que un humanismo verdadero que se abre al Absoluto. . . El hombre no se realiza en s mismo, si no es superndose" (Pablo VI, Populorum Progressio 42). "Vulvete a ti mismo; en el hombre interior habita la verdad; y si encuentras que tu naturaleza es mudable, transcindete a ti mismo" (San Agustn, De Vera Religione 39, 72: PL 34, 154). Nos encontramos en una "poca hambrienta de Espritu" (RH 18). Las realidades histricas slo se pued...</p>