Chanter le bandit. Ballades et complaintes d'Amérique latine || Malverde: exvotos y corridos (en las voces de cantores sinaloenses)

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    Malverde: exvotos y corridos (en las voces de cantores sinaloenses)Author(s): Enrique FLORES and Ral Eduardo GONZLEZSource: Caravelle (1988-), No. 88, Chanter le bandit. Ballades et complaintes d'Amrique latine(juin 2007), pp. 111-138Published by: Presses Universitaires du MirailStable URL: http://www.jstor.org/stable/40854331 .Accessed: 14/06/2014 09:38

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  • CM.H.LB. Caravelle n 88, p. 1 1 1-138, Toulouse, 2007

    Malverde: exvotos y corridos (en las voces de cantores sinaoenses)

    PAR

    Enrique FLORES IIFL-UNAM

    Raul Eduardo GONZALEZ Universidad Michoacana

    1. Exvotos

    Algunos autores quieren que los exvotos u ofrendas votivas se remonten ai paleoltico: tal seria el caso, por ejemplo, de las huellas de manos impresas en las cavernas, tan parecidas a nuestros exvotos. 1 Una extrana permanncia define Ias formas tpicas dei exvoto -en el tamano y en los materiales, en las tcnicas de fabricacin y en el estilo de figuracion- , que prcticamente no varan, como si se tratara, en el fondo, en palabras de un erudito alemn, de ideas muy primitivas, arraigadas en Io ms profundo de Ia mentalidad humana, demasiado humana, de todos los tiempos y pases (*2/>W Didi-Huberman: 19).2

    Y es que Io que surge, aqui, es una espcie de objeto psquico, constitudo por un vnculo votivo, un acontecimiento soberano: un resto psquico, un resduo de experincias orgnicas psiquicamente elaboradas (Didi-Huberman: 25). 3 Un arqutipo. No obstante que, como sefiala Didi-Huberman, Ia historia dei arte ignora este tipo de

    1 Georges Didi-Huberman, Exvoto. Image, organe, temps, Paris, Bayard, 2006, p. 15. 2 J. von Schlosser, en su Histoire du portrait en cire, publicada en 1911 y traducida al francs en 1997. Citado por Didi-Huberman, op. cit., p. 19. 3 Didi-Huberman, op. cit., p. 25.

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    imageries y la etnologia desprecia sus propiedades formales (Didi- Huberman: 97). 4 Pues, como explica el analista,

    las imgenes votivas son orgnicas, vulgares, tan desagradables a Ia vista como abundantes y difusas. Atraviesan el tiempo. Son comunes a civilizaciones muy distintas entre si. Ignoran Ia distincin entre paganismo y cristianismo [...]. No hay que hablar de insignificncia, sino de mcdestar [...] ante Ia vulgaridad orgnica de Ias imgenes votivas.5

    Vulgaridad que significa condena. Malestar: asco a Ias imgenes dei cuerpo, repulsion ante estas creencias concretas. Y sin embargo, hoy dia, el culto a Ia Santa Muerte vence al de San Judas Tadeo -el protector tradicional de los ladrones- y el culto ai bandido Jesus Malverde, escapando a su capilla culiche, se propaga a otros territrios. Como ai de Ia Colnia Doctores, en Doctor Vrtiz, cerca de Ia Procuradura de Justicia de Ia capital, junto a San Judas Tadeo y a unos cuantos metros de la imagen (muy celosa) de la Santa Muerte.

    El dia en que llegamos a Ia capilla de Malverde, en Culiacn, llova. Afuera, unos puestos de venta de fetiches y mercancias sagradas. Bustos de yeso de Malverde, grandes y pequenos, pintados de bianco y negro - imitaciones de imgenes de actores del cine clsico mexicano. Al tarei tos, escapulrios, veladoras, vasos, llaveros, cachuchas, camisetas, discos y videos. A la entrada, una barda atestada de inscripeiones funerrias atestigua los milagros recibidos. Adentro, predominan Ias fotografias. Ms adentro, en la capilla de Ia capilla, los msicos de un trio ejecutan (a gusto de los devotos) las canciones y oraciones de Malverde. All estn Ias imgenes dei santo y la de su capelln, Eligio Gonzalez -acompanadas de sus mrtires profanos, como es el caso de Chalino Snchez, uno de los inventores mitolgicos o reales de los narcocorridos. Chalino aparece retratado en los umbrales de Ia capilla interior y se confunde con la imagen de Malverde, justo en el espacio en que se sitan los msicos. Nosotros le dedicamos trs canciones ai forajido, por un costo de ciento cincuenta pesos.

    Una experincia nuestra en la capilla merece ser relatada. Buscando, entre ciemos de exvotos, los ms expresivos, el pesquisidor se agacho y retrat una imagen de un devoto ai que - nadie sabe Ia razn- alguien le haba raspado Ia cara. All estaba, tal vez, la verdad de Malverde. Cuando estaba tomando Ia foto, sinti un intenso calor en la espalda y volte para ver que sucedia. No vio nada, hasta que descubri que su camisa se estaba que man do. Se haba acercado demasiado a la mesita con las veladoras y estaba incendindose en plena capilla de Malverde. Por suerte, el accidente no se transformo ni en tragdia ni en milagro.

    4 Didi-Huberman, op. cit., p. 97. 5 Didi-Huberman, op. cit., p. 7 y 9.

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    Esa experincia nos devuelve a la matria elemental de los exvotos -la cera misma de las veladoras. En su excelente ensayo sobre el exvoto, Didi-Huberman explica como, por su plasticidad, la cera es un material que espontaneamente consagramos a la fabricacin de imageries Ms que una magia de contacto, la cera supone una magia de Io semejante, sin perder por ello -ai menoscabarse Ia presencia que posea Ia relquia- otros benefcios prcticos y fantasmticos. Si el cojo ofrece su muleta Io hace a ttulo gratulatorio, cuando el milagro se opera, mientras que Ia imagen se ofrece propiciatoriamente, en un tiempo de expectativa o de deseo no cumplido7 Pro, en sus metamorfosis incesantes, Ia cera, anota el ensayista, no cesa jams de afirmar su referencia indestructible al punto comn de todo esto -Ia carne, esa carne que ella imita de una manera tan perfecta y a la que vuelve tan obstinadamente.8 Y este trabajo de imitacin no tiene que ver forzosamente con Io figurativo, como Io muestra una antigua prctica mgica ligada a los exvotos occidentales:

    La masa de cera bruta, no trabajada, no figurativa -un tipo de exvoto atestiguado en Occidente por Io menos desde el siglo DC-, puede poner en accin critrios de semejanza extremadamente precisos, tan pertinentes como los rasgos dei rostro: junto a esas ofrendas votivas convenci onales que son las cevei moduli de pequenas dimensiones, los donadores ofrendaban massae cerne ae su propio peso [...]. No hay aqui una semejanza tan exacta y orgnica como Ia reproduccin, por contacto, de los rasgos de un rostro?^

    Tiempo y carne: La cera como material revela, desde un principio, su capacidad de funcionar, psiquicamente, como un material dei deseo.^ En el caso de Malverde hay que decir: tiempo, carne y dlares, para incluir esos dlares esotricos que, expendidos en los mercados de Ia ciudad de Mxico, recubren los altares clandestinos y las imgenes milagrosas de Ias que hablamos -como si esos espacios sagrados (y Ias

    imgenes mismas) estuvieran hechos, no de cera, sino del mayor material dei deseo: los dlares. Y Io que impera, sin embargo, es otra matria an ms fluctuante, ms maleable, ms sujeta a Ias transformaciones dei deseo: Ia fotografia como mdio ineludible, ineluctable del exvoto. Miles de fotografias se acumulan y se sustituyen en la capilla de Malverde. Seria imposible entender la lgica de sus apariciones y sus desapariciones. Pro siempre podemos observar algunas de ellas. Por ejemplo, ese extrano montaje en que aparecen, en un primer piano, las figuras sagradas con un fondo de plantacin prohibida -Cristo crucificado en el centro y, al fondo, una plantacin de

    6 Didi-Huberman, op. cit., p. 34. / Didi-Huberman, op. cit., p. 37-39. Didi-Huberman, op. cit., p. 40. 9 Didi-Huberman, op. cit., p. 70-75. 10 Didi-Huberman, op. cit., p. 43.

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    mariguana, bajo la advocacin de la Virgen y Jesus Malverde. Los rituales agrcolas ms arcaicos recobran su fuerza en esta imagen llena de smbolos: el rbol de la cruz, Io pagano y Io profano, Io femenino y lo masculino, el mistrio de la fecundidad, la tierra, la transgresin de la legalidad. O ese exvoto metlico que agradece la bendicin de un trailer -que representa la prosperidad, pro tambin el trfico de migrantes y enervantes, o la obsesin mecnica posmoderna que tememos y descubrimos en una obra como CrashM O el caso de ese automvil estrellado cuya foto, colgada en la capilla como un exvoto, es la imagen de un sobreviviente, aunque se trate de un Chrysler. Todo fluctua, todo es material del deseo. Una foto en la capilla expone a un hombre con sombrero y la camisa a cuadros, mirando a la cmara y con la cara borrada o raspada. Otra, representa a un joven que abraza a una muchacha desaparecida -una novia recortada de Ia foto, presente como un fantasma.

    2. Corridos

    En la capilla de Malverde, en Culiacn, es posible adquirir un pequeno cuaderno titulado La verdadera novena dei anima de Jesus Malverde. La plegaria dei sexto dia alude ai gusto del santo por Ia msica y a Ia eficcia mgica que tienen los corridos ofrecidos como exvotos:

    jMsica para ti. Oh Malverde! Eres alegre. Alegre es tu Corazn. Nunca Ia tristeza, ni el temor te doblegaron: IMsica de Banda!, que te toquen El Sinaloense y que tus odos se llenen de sus notas y que tus pensamientos y tu alegria contagien el ambiente. Rodame con tu msica, que se oiga fuerte Ia tambora para que no haya rudos que me delaten. Haz que toquen fuerte. 12

    El segundo volumen de Canciones y corridos de Malverde -subtitulado Tnbuto a Malverde y expendido tambin en la capilla-13 contiene una serie de muestras de este tipo de corridos-exvoto. En la cuarta pieza, por ejemplo, los agricultores de la sierra solicitan lograr una buena cosecha, sin que los guachos o soldados interfieran en la

    11 Nos referimos a la novela de J. G. Ballard y a la pelcula, basada en ella, de David Cronenberg. J. G. Ballard, Trash, trad. Francisco Abelenda, Madrid, Minotauro, 1973. iZ La verdadera novena del anima de Jesus Malverde. Naci en 1870, muno el 3 de mayo de 1909. Culiacn, sin pie de imprenta, sin fecha, p. 19. Cf. Enrique Flores, Malverde: exvotos, plegarias y corridos, in Philippe Reyns & Bruce Kolher, coord., Paroles et musiques dans le monde hispanique, Paris, Indigo / Universit de Picardfie Jules Verne, 2006, p. 144-145). Respetamos la ortografia y la puntuacin originales. 13 Canciones y corridos de Malverde. Tributo a Malverde. vol. 2. Culiacn: [Discos] Marihuana [sin nmero de serie] sin fecha.

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    recoleccin de amapola o mariguana. El corrido no excluye un tono lrico y le ofrece una manda musical ai santo:

    Los de la sierra pedimos su ayuda ai senor Malverde pa levantar Ia cosecha sin que los guachos se enteren, para que todos sus hijos gastemos billetes verdes.

    Trabajamos mucho tiempo cuidando los sembrados; rayadores de amapola aguantamos hambre y frio, y las colas de borrego maduran con el rocio.

    jHay que chula es la sierra con sus verdes matorrales! Quisiera ser esa nube pa sembrar montes y valles: para estar con mis querencias, Malverde, tu bien Io sabes.

    Te prometo en Culiacn irte a ver a tu capilla y con la banda tocar para ti Ias mananitas: jMalverde ha de cuidar de todita mi famlia! 14

    En la pieza 19, ya en la capilla de Malverde, un promesero le ofrece un corrido, habla de sus milagros, de las peregrinaciones al santurio, de Ia vida justiciera dei bandido:

    Al anima de Malverde Ia manda vine a pagar; los milagros que l me hizo con nada puedo olvidar; por eso vine a cantarle a su templo en Culiacn.

    l sana a los enfermos y consuela al afligido,

    14 Las mananitas de Malverde, de Hermegildo Garcia. Cassette Los Jilgueritos de Malverde. 10 xitos, Mxico, Discos Halcn (CTH-29), sin fecha. Le agradecemos a Berenice Granados su ayuda en la transcripcin de los corridos. Los billetes verdes son, por supuesto, dlares; los guachos son los militares; la cola de borrego es un tipo de mariguana fina.

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    por eso el pueblo Io quiere y Io visitan seguido: llevan flores a su tumba todos los agradecidos.

    Los milagros de Malverde ya traspasaron fronteras; en Culiacn, Sinaloa, su cap ilia los espera; Jesus Malverde es un santo aunque muchos no Io crean.

    Cuando Malverde vivia a los pobres ayudaba; sonriendo se los deca: Tnganme fe y confianza. He de robar a los ricos hasta cumplir mi venganza.

    Fue colgado en un mezquite y l sigue haciendo milagros; Io reconocen ministros, artistas y licenciados; el pueblo, agradecido, su capilla ha levantado.

    La sptima pieza, compuesta por Eligio Gonzalez, el capelln de Malverde, incluye las instrucciones (puestas en boca del santo) sobre la conducta que deben guardar los feles:

    No dejes fumen adentro de mi capilla sagrada, ni que hagan lo que quieran los marihuanos y trampas.

    Como serial de respeto, adentro ni una cerveza; deben qui tarse el sombrero, no pelear en mi presencia.

    Pro quiz sea la novena pieza la ms reveladora de todas, por lo que se refere a la estructura votiva del corrido. Aqui, es un doliente (desahuciado) quien da pie a la narracin:

    Estaba ya desahuciado por mortal enfermedad; mi famlia y mis padres todo lo haban dado ya; le pidieron a Malverde, en mrito Culiacn.

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    Los exvotos son veladoras y msica de banda, como en la Novena de Malverde:

    Mi madrecita, llorando, le p...

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