Christmas Kiss L. L. Muir -

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    08-Nov-2015

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Christmas

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<ul><li><p> Agradecimientos </p><p>Curitiba </p><p>Merlu </p><p>Curitiba </p><p>Clau </p><p> Mona </p><p> Nelly Vanessa </p><p> Lectora </p><p> Rihano Nelshia Malu_12 </p><p> anli </p><p>Malu_12 Meli Eli </p><p>Angeles Rangel xx.MaJo.xx </p><p>Vai Pachi15 </p><p>MaryJane Merlu </p></li><li><p> ndice Agradecimientos </p><p>Sinopsis </p><p>Prlogo </p><p>Captulo 1 </p><p>Captulo 2 </p><p>Captulo 3 </p><p>Captulo 4 </p><p>Captulo 5 </p><p>Captulo 6 </p><p>Captulo 7 </p><p>Captulo 8 </p><p>Captulo 9 </p><p>Captulo 10 </p><p>Captulo 11 </p><p>Captulo 12 </p><p>Captulo 13 </p><p>Captulo 14 </p><p>Captulo 15 </p><p>Captulo 16 </p><p>Captulo 17 </p><p>Captulo 18 </p><p>Captulo 19 </p><p>Captulo 20 </p><p>Captulo 21 </p><p>Captulo 22 </p><p>Captulo 23 </p><p>Captulo 24 </p><p>Captulo 25 </p><p>Captulo 26 </p><p>Sobre la Autora</p></li><li><p> Sinopsis </p><p>Atrapada en un castillo con un hermoso Highlander? </p><p>Bree puede pensar en cosas peores, a no ser que l est un poco loco y muy </p><p>paranoico, y l es el que la atrapa. </p><p>Una mujer en la puerta de Heathcliff? </p><p>l est desesperado por ayudarla, pero ella es un aliado del diablo, y no puede </p><p>estar bien de la cabeza. (Ella cree que es del siglo 21 y se cubre el cabello con </p><p>ropa interior!) </p><p>Cuando el mal tiempo los asla dentro de las paredes congeladas de un castillo </p><p>escocs, ellos tendrn que aprender a confiar en el uno al otro. Si no pueden venir </p><p>juntos para solucionar un misterio inquietante, van a tener ms para perder que </p><p>sus corazones. Y ms para lamentar que slo un beso de Navidad. </p></li><li><p> Prlogo </p><p> Heathcliff McKinnon, el ermitao Laird de los McKinnons, se encontraba solo </p><p>junto a la ventana arqueada de la Torre Este, los postigos abiertos de par en par, sin temor a la inminente tormenta. </p><p>Sus callosas manos se aferraban al marco con desesperacin, como si estuviera colgando de este en vez de encontrarse a salvo en el lado de adentro de las piedras de su propio hogar. </p><p>l haba hecho de esta torre su santuario privado hacan aos. Esta noche, no alcanzaba con eso. </p><p>Tir su cabeza hacia atrs y enfrent a la blanca luna llena. Con un espeluznante tamao esta noche, estaba rodeada por una pared de nubes como si estuviera esperando alguna seal para que el ejrcito de la nieve atacara a la pacfica villa debajo de ella. </p><p>Como si estuviera esperando una seal de l. </p><p>Aydenme! Dios. Odin. Quien sea susurraba Heathcliff. Dara todo lo que tengo. </p><p>La luz de la luna puls, y el viento se agit. Brillantes nubes rodearon el orbe, y se dispersaron por el cielo como leche vertida en agua. Las desmoronadas almenas abajo, estaban iluminadas un momento y al siguiente ya no se podan distinguir debido a que las densas nubes haban bloqueado la luz. </p><p>La tormenta se encontraba justo sobre l. Grandes y hmedos copos de nieve volaron hasta su camisa y se derritieron en su pecho, pero sigui aferrado a la cornisa, como si la fuerza de sus msculos pudiera salvarlo de la desesperacin. </p><p>Cuando el fro comenz a penetrar a su hogar, finalmente acept que sus ruegos no tendran respuesta. </p><p>La tormenta, claramente, no servira de ninguna ayuda. </p></li><li><p> 1 Sorprendida de an estar viva, Bree Colby se enderez en su coche de </p><p>alquiler, agarrando el volante y mirando fijamente el paisaje ladeado durante un largo minuto antes de darse cuenta de que el vehculo se estaba llenando de agua. </p><p>Esto no puede estar pasando. </p><p>Esto no puede estar pasando. </p><p>Esto no puede estar pasando. </p><p>Pero s que estaba pasando. </p><p>El agua se filtraba por los bordes de la puerta del pasajero. Y, gracias a que an funcionaban los faros, se dio cuenta de que las manchas oscuras en la nieve delante de ella eran signos de una corriente medio congelada. Y que ella estara as en dos minutos si no empezaba a moverse! </p><p>El cinturn de seguridad probablemente la haba salvado, pero ahora se haba convertido en su mayor amenaza. Se empuj duro contra el respaldo del asiento y logr liberarse, pero termin cayndose de todos modos de lado, con la cabeza hacia el agua. Empuj contra el cristal sumergido de la ventana del lado del pasajero, y us toda su fuerza para levantarse fuera del agua, haciendo que slo las puntas de su cabello tocaran el agua ahora. La cabeza podra llenrsele de sangre, pero por lo menos no se ahogara en 10 cm de agua. </p></li><li><p> Tena dos nuevos problemas, sin embargo. Sus manos estaban empezando a adormecerse por el agua helada y poda sentir que el vidrio comenzaba a resquebrajarse bajo su presin Se iba a romper! </p><p>Enganch sus rodillas en el volante y quit la mayor cantidad de su peso como le fue posible de sus manos. Luego hizo su camino de regreso con el tablero hasta que pudo agarrarse al volante de nuevo. Por desgracia, esto la hizo girarse y sus rodillas se resbalaron. Qued colgando, intentando salvar su vida, pero no pudo evitar que sus miembros inferiores cayeran. Cuando sus pies aterrizaron en el agua, agradeci al menos estar boca arriba. </p><p>El cristal no le agradeci tanto. </p><p>No saba de dnde provena la fuerza, pero cuando su equilibrio desapareci, se impuls y salt. Sus pies aterrizaron en el asiento e intent subir. El volante no era de ninguna ayuda en absoluto. Los neumticos estaban, obviamente, en el aire y no haba nada para impidiera que la maldita rueda girara cada vez que el coche se tambaleaba. Pero incluso si pudiera subir, la puerta segua tan cerrada como era posible y la ventana todava estaba intacta. </p><p>Iba a morir. Y en su funeral, su madre le colocara una cinta grande en su atad en la que se leera: Te lo dije. </p><p>Qu triste. Se haba estrellado en un pas extranjero, a kilmetros de cualquier ciudad, tarde en la noche y tema ms la reaccin de su madre a morirse de fro. La mujer le haba prohibido ir a Escocia sola, sobre todo en Navidad cuando debera estar con su familia. Pero Bree tena que tomar el control de su vida en algn momento. Bien podra ser durante las vacaciones, cuando eso no interfera con su labor de enseanza. Adems, tena que asegurarse de que su madre entendiera que el hecho de que Bree hubiera decidido no dejar que David siguiera manipulndola, no significaba que la mano de su madre la controlara de nuevo. Bree tomara el control de su vida de ahora en adelante </p><p>Incluso si eso la conduca directo a una zanja. </p><p>Ya era demasiado tarde, por supuesto, pero se dio cuenta de que debera haberse negado a aceptar un auto de alquiler que no llevara puesto los neumticos de nieve, sobre todo cuando estaba nevando al entregrsele la llave. Pero el viejo cacharro haba sido la nica opcin y estaba tan mortificada que no poda esperar para salir de ese pueblito. Entonces se le ocurri Los cacharros viejos no tienen ventanas elctricas! </p></li><li><p> Mir por encima del hombro entre las sombras, y encontr la manivela de la ventana. Si funcionaba, podra incluso considerar perdonar al viejo que le alquil el coche, a pesar del hecho de que ella haba insistido. </p><p>Sus ojos captaron su gran bolso a cuadros; o al menos algunos de los cuadrados eran visibles en la penumbra. Lo agarr y tir de la correa por encima de su hombro. </p><p>La guantera estaba abierta, as que puso un pie dentro de ella y entonces se asegur de que el otro pie estuviera firmemente atrapado entre los asientos antes de alcanzar la manivela. De ninguna manera volvera al agua. Tema que un helado chapoteo ms pudiera ser demasiado. Ya tena tanto fro que senta su voluntad escurrindose fuera de ella. Tir con todo lo que tena, pero la ventana no se movi. El terror inund sus pulmones. Iba a morir! </p><p>Entonces se dio cuenta de que podra estar girando hacia el lado equivocado. </p><p>Dijo una oracin mientras empujaba hacia el otro, y la manivela gir fcilmente. La ventana baj, centmetro a centmetro, y para cuando termin sus manos se haban calentado un poco gracias a su capa y pantalones vaqueros; slo los pies y las manos estaban en peligro de congelacin por ahora. </p><p>Se estir hacia arriba y encontr el picaporte del coche por el lado de fuera de la puerta, envolvi sus dedos alrededor de este y lo apret lo ms fuerte que pudo. Si su mano se congelaba, por lo menos sera en un lugar til. </p><p>Usando los asientos y el tablero de control como escaleras, finalmente sali del agujero, pero todava no iba a soltar el picaporte. El coche estaba resbaladizo por la nevada constante y estaba rodeada de agua. </p><p>Mientras se tomaba un minuto para recuperar el aliento, se dio cuenta de que el viento que soplaba contra su cara no estaba tan fro como esperaba. Estaba casi caliente. Un gran e hinchado copo de nieve se peg a su mano y se derriti inmediatamente. Tal vez no iba a morir despus de todo. </p><p>El maletero estaba abierto y lleno de agua, pero no iba a tentar al destino. Con su suerte, se metera en l y la tapa misteriosamente se cerrara. </p><p>El hormigueo en sus pies le record que las lindas botas rojas de lluvia estaban en la maleta en el maletero y, que si pudiera llegar a ellas, podra salvar los dedos de sus pies. Tambin tena un telfono celular en su bolso que podra funcionar en las Tierras Altas de Escocia. Pero incluso si pudiera averiguar la versin britnica del 911, fcilmente podra congelarse antes de que alguien pudiera llegar a ella. </p></li><li><p> No. Estaba sola, por un tiempo al menos. Y necesitaba esas botas. </p><p>Se estir sobre el fro y hmedo metal y se movi hacia el maletero para echar un vistazo dentro. No se atreva a moverse rpido. Estaba inestable y una buena sacudida podra hacerla perder el equilibrio. Tena que quedarse en el centro. </p><p>La ltima cosa normal que recordaba de su cauteloso trayecto a travs de la tormenta de nieve fue el pensamiento de que toda esa blancura servira para que sus vacaciones en Escocia fueran mucho ms pintorescas. Pero entonces una rfaga de viento, o un duende malvado, empuj la defensa delantera hacindola girar descontroladamente. </p><p>Si slo se hubiera tragado su orgullo y esperado hasta la maana Pero el hombrecillo haba sonado justo como su madre. Si al menos no hubiera usado la palabra tonta. </p><p>Al final result ser que haba sido estafada por la Compaa Turstica Corazn de Escocia y lo descubri cinco minutos antes de que el hombre en la oficina de alquiler utilizara la jodida palabra de su madre. l pensaba que ella era una tonta por querer dejar su humilde ciudad tan tarde en un da de invierno, pero se haba sentido desesperada por llegar a la siguiente ciudad donde nadie sabra lo tonta que haba sido. De ninguna manera quera sentarse alrededor de un pub preguntndose qu podra haber dicho el camarero o esperando a alguien para engatusarlo y narrarle su triste historia. </p><p>Se haba tomado el tren en el aeropuerto de Heathrow y llegado directamente a la pequea ciudad de Burnshire como estaba programado. La gira deba comenzar en Will OThe Wisp Pub a las cuatro de la tarde y se hospedaran en un Bed and Breakfast al lado de este, antes de la cena. Por desgracia, el enorme hombre en el pub le dijo que nunca haba odo hablar de esa empresa de turismo y que no haba ningn Bed and Breakfast al lado. </p><p>El camarero le asegur que podra ser recibida en una habitacin en la hostal de su hermana a slo unas cuadras de ah, pero en su estado de shock las nicas palabras que haban salido de su boca haban sido: </p><p>Dnde puedo alquilar un carro? </p><p>Haba sido una reaccin natural, se dio cuenta horas ms tarde. Ella era una chica de carros. Desde que haba cumplido 16 aos y conseguido su primer vehculo, el auto era su espacio privado, su espacio seguro. Haba cerraduras en las puertas y as era capaz de pensar con claridad en un espacio donde pudiera </p></li><li><p> bloquear al resto del mundo. Y un pensamiento claro consista en lo que ella haba necesitado. Por desgracia, el carro escocs no haba resultado ser su lugar seguro al final. </p><p>Tonto? S, probablemente. Pero no se puede luchar contra la reaccin instintiva de alguien. Algunas personas tenan el instinto de luchar o de huir. El suyo tambin lo era, pero siempre en un coche. </p><p>Haba pensado que poda hacer una versin modificada de su viaje inicial. Dormir en el coche. Vivir de galletas o algo barato, y luego aparecer de nuevo en el aeropuerto para su vuelo de regreso el 29 de diciembre. Ningn problema. </p><p>Ningn problema, a excepcin de que ahora su coche estaba en el agua y ella avanzaba poco a poco a lo largo del lado de ello, en la oscuridad, con copos de nieve mojando el trasero de sus vaqueros. </p><p>Lleg a la orilla del maletero y lo revis. Para su sorpresa, el mango de la maleta se haba extendido y estaba fcilmente al alcance. Y no slo eso, la corriente no era tan profunda como ella haba temido y haba un camino de piedras grandes, aunque cubierto de nieve, que iba desde el coche hasta el terrapln. </p><p>El problema era el terrapln. Por el resplandor de los faros ella poda ver dnde haba salido volando de la carretera en un profundo barranco. Nadie sera capaz de ver su coche de la carretera. Nadie vendra ayudar, incluso si alguien se animaba a salir en esa tormenta. </p><p>El viento se haba detenido, como si su nico propsito hubiera sido sacarla de su camino en la carretera. Pero la tormenta continuaba con una constante cada de copos de nieve que disfrutan de captar la luz por un momento antes de desaparecer en el agua delante de su coche. No haca mucho ms fro que en una tormenta de nieve en el estado de Washington pero, encasa rara vez se caa en un arroyo. Sus pies se seguan congelando; incluso aunque el aire no estaba tan fro el agua s haba estado helada. El hormigueo en sus dedos de los pies se haba detenido. Ahora no poda sentirlos en absoluto. </p><p>Pero qu romntico lugar para morir. </p><p>Ella haba venido a Escocia para reencontrarse con su parte optimista nuevamente y con la esperanza de un romance. Pero slo poda ser positiva en que si se mova no iba a morir. </p><p>Sac su equipaje del maletero y lo puso en el parachoques frente a ella antes de tratar de levantarse. Entonces logr apoyarse firme sobre sus zapatos y oblig a </p></li><li><p> sus dedos congelados de los pies que se apretaran antes de arrojar la maleta hacia el terrapln. Vol unos patticos metro cincuenta, pero no se hundi demasiado en la nieve. Su maleta naveg con facilidad a la parte superior de la cresta. </p><p>La sensacin de alfileres y agujas volvieron a sentirse en sus pies. No tena tiempo para ponerse exigente en cuanto adonde aterrizar, as que slo murmur una rpida oracin y sigui adelante. </p><p>Una atleta es lo que no era. El suelo arremeti contra ella rpido y muy duro. Su gruido podra haber ahuyentado a un lobo hambriento, pero agradeci no haber aterrizado en el agua, y an ms agradecida de que nadie estuviera ah con una cmara en manos. </p><p>El suelo bajo sus pies comenz a deslizarse, pero se aferr como pudo del lodo fangoso y de latiera poco firme. El mango de la maleta segua totalmente extendido, por lo que fue capaz de sacar la maleta con sus dedos de carmbano sin tener que meterse de nuevo en el agua. Las llantas del carro haban creado una pendiente, por lo que fue capaz de arrastrarse a ella y a sus cosas hasta la carretera. Dudaba que pudiera haber subido a la orilla de otra manera teniendo en cuenta la forma en que la cresta se curvaba hacia atrs sobre el agua, como una ola justo antes de que se estrellara. </p><p>Excepto por el hecho de que haba escindido de la carretera, se senta muy afortunada de todo; bueno, las partes de ella que todava tenan sensibilidad. Se tom un minuto para recuperar el aliento y mirar alrededor. Necesitaba conseguir su telfono celular. Si no tuviera recepcin, al menos...</p></li></ul>