Comentario de El Satiricón de Petronio, Laura Sánchez

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    11-Jun-2015

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Petronio, Satiricn, 110 , 6 - 112, 8 La viuda de feso TEXTO:Por lo dems, Eumolpo abogado de los que estbamos en peligro y autor de la concordia presente no quiso que toda nuestra alegra se ahogara en el silencio por falta de conversacin. Comenz, pues, a ironizar a costa de la frivolidad de las mujeres: se enamoran muy fcilmente y se olvidan muy pronto hasta de los hijos. Lleg a afirmar que no hay mujer tan honesta que, bajo cualquier pasin extraa, no cometa desvaros. Y no lo digo afirm recordando tragedias antiguas ni personajes clebres de siglos pasados, sino hechos que tengo en la memoria y que expondra si estbamos dispuestos a escuchar. As pues, puestos nuestros ojos y odos en l, comenz de la siguiente manera: Viva en feso una matrona de tan reconocida virtud que era todo un espectculo para todas las vecinas de los alrededores. Cuando muri su marido no se content con acompaar su cadver como todo el mundo, con el pelo suelto y golpendose los pechos desnudos a vista del cortejo. Sigui al difunto hasta el lugar del sepulcro y tras colocar el cuerpo en un hipogeo al estilo griego, comenz a velar el cadver da y noche sin interrupcin. Tan dispuesta estaba a morir de hambre que ni parientes ni amigos pudieron hacerla desistir de su propsito. Tambin los magistrados tuvieron que retirarse despus de ser rechazados por ella. Todos se condolan de un dechado tan singular de mujer que llevaba ya cinco das sin probar alimento. Acompaaba en su duelo a la viuda una fiel criada que una sus lgrimas a las de la apenada y que reavivaba la lmpara mortuoria cuando languideca. En toda la ciudad no haba ms que un solo tema de conversacin. Y los hombres de toda condicin se hacan lenguas del ejemplo ms claro y autntico de pudor y de amor. Por aquellos das, el gobernador de la provincia mand crucificar a ciertos ladrones cerca de la tumba donde la matrona lloraba el cadver de su difunto marido. La noche siguiente, un soldado que vigilaba las cruces para que nadie llevase los cuerpos a enterrar, vio una luz ms resplandeciente entre los sepulcros y oy los gemidos de la doliente. Arrastrado por el vicio de la curiosidad humana, quiso saber quin era y qu haca. Baj, pues, a la tumba, y al ver a aquella esplndida mujer, qued petrificado y perplejo, cual si se tratara de un monstruo o de fantasmas abismales. Pronto, no obstante, pudo advertir lo que pasaba cuando vio el cadver y las lgrimas y el rostro araado de la mujer. Se trataba de una mujer que no se resignaba a no poseer a su marido. En consecuencia, el soldado trajo su pobre cena y empez a exhortar a la afligida mujer. Debes acabar con ese dolor intil le dijo. Has de aliviar tu pecho de esos gemidos que no conducen a nada. Recuerda que todos tenemos el mismo fin y la misma morada. Y termin recordando todo lo que se dice en esos casos para curar las almas ulceradas. Herida por un consuelo absurdo, la mujer se rasgaba con ms vehemencia el pecho y cubra el cuerpo del difunto con los mechones del pelo que se arrancaba. No cedi el soldado, antes bien, con la misma exhortacin de antes trat de que laUnidad 7. La novela en Roma

pobre mujer probara el alimento. Seducida por el aroma del vino, la primera en

tender la mano desfallecida a la cortesa del que invitaba fue la criada. Refocilada con la comida y la bebida, esta comenz a socavar la resistencia de su ama. Te servir de algo todo esto le increp si te dejas morir de hambre, si te entierras viva y si antes de que se cumpla el destino entregas tu alma inocente? Crees que la ceniza y los manes aqu sepultados se acuerdan de nosotros? Quieres volver a vivir? Quieres disfrutar de las alegras de la luz cuando te d la gana y acabar con ese perjuicio de mujer? El mismo cadver aqu presente te debe ensear a vivir. A nadie disgusta or que le invitan a comer y a vivir. Despus de varios das de abstinencia, la mujer, extenuada, consinti en romper su obstinacin. Y se atrac de comida tanto como su criada, que fue la primera en rendirse. Pero ya sabis qu tipo de tentaciones suelen asaltar a los humanos una vez han llenado su estmago. La misma seduccin que el soldado haba empleado para que la matrona tomase gusto a la vida, la dirigi ahora al asalto de su pudor. Por lo dems, el joven no pareci tan feo y falto de palabra a la casta viuda. Tanto ms que la criada no cesaba de recomendar su belleza y de repetir a modo de estribillo: Rechazars ahora un amor que te solicita? Y no piensas en qu campos acabas de aterrizar? Para qu detenerse ms? Tampoco la mujer fue capaz de mantener el ayuno en esta parte del cuerpo. Y el soldado sali victorioso al persuadirla de ambas cosas. Durmieron juntos aquella noche, que fue la de la boda, y la noche siguiente y una tercera. Es de suponer que bien cerradas las puertas del sepulcro, con el fin de que si algn conocido o desconocido se acercara a l, creyera que la castsima esposa haba expirado sobre el cuerpo de su marido. Nuestro soldado estaba encantado tanto de la belleza de la mujer como del secreto de sus amores. Segn sus posibilidades, compraba de lo mejor que haba en el mercado y en cuanto anocheca lo llevaba al sepulcro. Sucedi, pues, que los padres de uno de los crucificados aprovechando que la guardia estaba desasistida descolgaron el cadver y le rindieron los ltimos honores mientras el soldado de turno se diverta. Cuando al da siguiente vio la luz sin el cadver, temiendo el castigo que le esperaba, corri a contrselo a la mujer. No esperar la justicia del juez le dijo. Yo mismo con mi espada me har justicia por mi descuido. Solo te pido un lugar y que el sepulcro sirva para el amigo y para el marido. No quieran los dioses le contest la mujer, tan piadosa como honesta que tenga que presenciar yo al mismo tiempo el funeral de los dos hombres para m ms queridos. Prefiero colgar al muerto que matar al vivo. Y de acuerdo con estas palabras mand sacar del atad el cadver de su marido y clavarlo en la cruz que quedaba libre. El soldado puso en prctica la idea de aquella mujer tan sagaz. Y al da siguiente, el pueblo se preguntaba maravillado cmo un muerto se habra subido a la cruz. Petronio, Satiricn, 110, 6 - 112, 8

1. Caractersticas del gnero y definicin Por novela puede entenderse en sentido amplio el relato de lo que le sucede a determinada persona o personas en cierto lugar, tiempo y circunstancias. Y con mayor aproximacin, la obra de ficcin no histrica (aunque hay novela histrica) en la que de manera extensa se describe un universo cerrado con una concreta visin del mundo y de la vida. Es el gnero literario ms tardo. Aunque con entronque en la tradicin oral sumeria e hind, tiene su verdadero despegue en Grecia y, sobre todo en Roma, con Petronio (El satiricn) y Apuleyo (La metamorfosis, inspirada en la obra griega Lucio o el asno, de

Lucio de Petras; ms conocida como El Asno de oro, para distinguirla de la clsica de Ovidio). Cabe decir que ni Roma ni Grecia contaron con una verdadera conciencia acerca del gnero novela como gnero literario, y que en la poca clsica no pas de ser una humilsima aportacin al mundo de las letras en cuya cumbre destacaban los gneros pico y dramtico. Su funcin principal era entonces la de entretener, que sigue siendo su finalidad actual a la que se le ha sumado la del sentido general del arte, que es suscitar emociones. Dentro de dicha pretensin de entretenimiento, se acude a la burla, a la parodia y a la crtica como vehculos que facilitan la complicidad y aun la lealtad rpida del lector. En gran medida, la novela picaresca es deudora de la primera novela romana, en la que se entremezclan el humor, la stira y la reflexin, en un contexto que en multitud de ocasiones reproduce situaciones obscenas. 2. Autor, circunstancias particulares No resulta unnime la verdadera identidad del autor del Satiricn conocido bajo el nombre de Petronio (Petronio Arbiter, Petronio Nigro o Petronio Turpiliano), si bien por el contexto de su obra puede asegurarse que era alguien que conoca bien la corte del emperador Nern, en torno al siglo I d. C. en cualquier caso, el autor de El Satiricn, inaugura una corriente literaria que desemboca en la novela picaresca, de la que a su vez son herederas la novela y la cinematografa de nuestro tiempo. 3. Tema: Petronio, en este fragmento de El Satiricn, describe cmo las circunstancias adversas terminan venciendo la resistencia humana, especialmente de las mujeres. En una versin de la obra que circula en Internet, se aade al texto que conocemos como original los siguientes versos finales: Confa tu barco a los vientos Pero jams tu corazn a una mujer Porque las olas son ms firmes Que fidelidad de una mujer. No hay ninguna mujer buena; O si alguna vez lo ha sido No comprendo cmo algo malo Pudo ser bueno alguna vez. 4. Estructura y anlisis El Satiricn es la primera novela en el mbito occidental, de la que se conservan algunos libros y fragmentos. Es una obra de amor, de aventuras y de viaje, que incluye relatos costumbristas, cuentos populares, crtica literaria, etc. El texto que comentamos participa de los rasgos generales de la novela romana, que a diferencia de la novela griega, se adentra en situaciones ms propias de lo que hoy conocemos como realismo, antes que en la clsica novela de aventura o de evasin. Participando de las caractersticas de la novela romana en las que se retratan ms antihroes que hroes, Petronio narra cmo la viuda finalmente cede a la tentacin de la comida y del trato carnal; y llega a ms cuando, por evitar la muerte de su nuevo amante, prefiere sacar del atad al marido muerto y colgarlo en el lugar en el que se encontraba el ladrn; lo podemos encontrar en los ltimos prrafo del texto, cuando afirma Prefiero colgar al muerto que matar al vivo. Los estereotipos relativos a la condicin femenina, se hallan en el primer prrafo: Comenz a ironizar a costa de la frivolidad de las mujeres: Se enamoran muy

fcilmente y se olvidan muy pronto hasta de los hijos. Lleg a afirmar que no hay mujer tan honesta que, bajo cualquier pasin extraa, no cometa desvaros. 5. Comentario crtico Dentro de la seleccin de textos de autores latinos para el presente comentario, me llama la atencin que tanto el de Petronio (La viuda de feso), como los dos textos de los libros de El Asno de oro, de Apuleyo (La adltera, el amante, la alcahueta y el burro, y La seora de Corinto), destacan por sealar a la mujer como portadora exclusiva de los mayores vicios y los peores males. Resulta evidente que el incipiente gnero de la poca se encontraba dominado por hombres que reproducan la miope visin de stos acerca de la mujer, representada por estereotipos que dan por sentada su falta de honestidad o decencia, as como su propensin a la lascivia. Hoy, Petronio o Apuleyo no contaran con editorial donde publicar y, de encontrar alguna que se arriesgase a la aventura, tendran que salir de inmediato a disculparse ante la opinin pblica y aclarar que ofender a la mujer no estaba entre sus intenciones. Hecha esta apreciacin, al texto no puede negrsele su capacidad de entretener al lector, finalidad que en este caso es lo que persegua y an hoy persigue este gnero literario que aparece de manera definida en el siglo I d.C. con la novela romana. Un enlace interesante