CONCILIO VATICANO II, DIÁLOGO INTERRELIGIOSO, ?· en el mundo actual. Estos documentos fueron el resultado…

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    04-Dec-2018

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    CONCILIO VATICANO II, DILOGO INTERRELIGIOSO, LIBERTAD RELIGIOSA,

    SERVICIO AL MUNDO

    Mathijs Lamberigts

    K.U. Leuven (Catholic University of Leuven)

    1. Introduccin

    Siempre ha sido difcil reconciliar las pretensiones de verdad y el respeto por el prjimo.

    Histricamente, las personas han afirmado que solo existe una verdad nica o que esta es

    demasiado amplia como para limitarse a una religin. A menudo pienso en el poltico e

    intelectual romano Symmachus (345-405), quien pensaba que el misterio divino era tan rico y

    diverso que no poda ser explicado por solo una religin. Hoy en da, muchas personas, al estar

    frente a la presencia de otras religiones, estaran de acuerdo con l.

    El 15 de agosto de 1832, el Papa Gregorio XVI, un pontfice conocido por su opinin

    monrquica y elitista del papado1, promulg la encclica Mirari Vos, escrito que, como indicaba

    su subttulo, trataba del liberalismo y el indiferentismo religioso. En la encclica, el Papa

    condenaba el indiferentismo religioso, una postura perversa que declaraba que es posible obtener

    la salvacin eterna mediante la profesin de cualquier religin mientras se mantuviera la

    moralidad2. De acuerdo con el Pontfice, el indiferentismo dio lugar a una propuesta absurda y

    errnea que afirmaba que la libertad de consciencia deba mantenerse para todos3. El Papa

    tambin conden la libertad de prensa, estaba molesto con los crticos en cuanto a la confianza y

    sumisin hacia los prncipes y rechazaba la separacin de la Iglesia y el Estado4, una postura que

    se debe entender en el contexto de la ascensin del Risorgimento, movimiento que buscaba la

    unificacin de Italia, unin que se vio obstaculizada por la presencia de austriacos en el Norte y

    los territorios papales en el centro del pas5. Su sucesor, Po IX, enfrentado a estos desafos en

    que los catlicos asuman distintas posiciones filosficas, polticas, sociales y militares, confirm

    en su Syllabus errorum (1864) las posturas de sus antecesores. Sin embargo, la confirmacin no

    tuvo gran impacto pues en 1870 las tropas papales perdieron, Italia se unific y el Quirinal se

    transform en la residencia del nuevo rey de Italia6. El Papa Po X, en su encclica de 1907,

    Pascendi Dominici Gregis, se refera explcitamente al Syllabus errorum cuando condenaba el

    modernismo.

    1 Ver K. SCHELKENS-J.A. DICK-J. METTEPENNINGEN, Aggiornamento? Catholicism from Gregory XVI to

    Benedict XVI. With an Afterword by D.G. SCHULTENOVER (Brills Series in Church History, 63), Leiden-

    Boston, 2013, p. 7. 2 Mirari vos, nr. 13.

    3 Mirari vos, nr. 14.

    4 Mirari vos, nr. 20.

    5 SCHELKENS-DICK-METTEPENNINGEN, Aggiornamento?, pp. 7-8.

    6 SCHELKENS-DICK-METTEPENNINGEN, Aggiornamento?, pp. 28-32.

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    El 25 de Marzo de 1928, la sociedad Amici Israel7, asociacin que buscaba la conversin de

    los Judos al catolicismo, fue disuelta por decreto del Santo Oficio, el que fue aprobado por Po

    XI8. La organizacin se haba fundado dos aos antes en Roma y tena el apoyo de personas con

    influencia en la ciudad. A finales de 1927, 19 cardenales9, 278 obispos y alrededor de 3.000

    sacerdotes pertenecan a dicha sociedad. Adems, contaba con el apoyo de los Padres de la Santa

    Cruz y los Franciscanos, y varios de sus miembros eran reconocidos telogos, como Reginald

    Garrigou-Lagrange (1877-1964), profesor del Angelicum, gran tomista y ferviente opositor del

    modernismo. Sin embargo, en 1928 dej de existir, principalmente porque la asociacin quera

    que se borrase el adjetivo perfidus y el sustantivo perfidia en la oracin del Viernes Santo para la

    conversin de los judos. Esto ocurri durante un perodo en que acciones, sentimientos e ideas

    antisemitas estaban presentes no solo en Alemania sino que en el resto de Europa10

    . El objetivo

    de Amici Israel era desarrollar una actitud ms acogedora hacia los judos, pero probablemente

    escogi un momento equivocado en la historia y las cosas no cambiaron.

    Diez aos despus, en 1938, un jesuita chino, Wang ThAng Tche public un libro que tena

    como ttulo Les vertus des paens: un libro con una preocupacin este jesuita convertido

    buscaba responder a la pregunta: cul ser el destino de mi familia en la vida venidera? Se

    preguntaba si sus ancestros terminaran en el infierno (la doctrina oficial en aquel entonces

    promulgaba que sin el bautismo las personas no podan salvarse), pues no se haban convertido a

    la fe cristiana y, por ende y segn la lgica cristiana, estaban condenados al infierno. Karl

    Rahner haba intentado contestar esta misma pregunta al hablar de los cristianos annimos.

    Con el Concilio Vaticano II, la situacin cambi drsticamente. Este Concilio promulg

    documentos como: Nostra Aetate, Dignitatis Humanae, y Gaudium et Spes, escritos que trataban

    sobre la actitud catlica hacia las religiones no cristianas, la liberta religiosa y el rol de la Iglesia

    en el mundo actual. Estos documentos fueron el resultado de los avances logrados en el Concilio

    mismo, y se consideran como una seal de que la Iglesia estaba dispuesta a dialogar con otras

    religiones y con el mundo, y que aceptaba la libertad de consciencia para todos. No es para nada

    asombroso que varios creyentes opinaran que la Iglesia haba roto sus propias tradiciones,

    desarrolladas, entre otros, por los Papas antes mencionados. Los seguidores de la sociedad Po X,

    fundada por Monseor Lefebvre, tienen menos problemas con el documento en liturgia,

    7 La literature sobre esta sociedad es abundante. Ver H. WOLF, Pro perfidis Judaeis. Die Amici Israel und ihr

    Antrag auf eine Reform der Karfreitagsfrbitte fr die Juden (1928). Oder: Bemerkungen zum Thema katholische

    Kirche, in Historische Zeitschrift 279 (2004) 3, 611-658, p. 617, n. 19. 8 Para detalles ver M. LAMBERIGTS, Discontinuity in the Teaching of the Church: the Case of Nostra Aetate 4, in

    L. BOEVE-T. MERRIGAN (eds.), Tradition and the Normativity of History (BETL, 263), Leuven - Paris - Walpole,

    MA, 2013, pp. 55-86, here pp. 55-62. 9 Dentro de los miembros de la sociedad estuvieron, entre otros, el entonces Secretario de Estado, cardenal Gasparri

    (1852-1934), el Secretario del Santo Oficio, cardenal Merry del Val (1865-1930), en el tiempo de Po X y de la

    crisis anti-modernista l devino el Secretario de Estado, cardinal Van Rossum (1852-1932), un Redentorista

    holands, la cabeza de Propaganda Fide, el general de los dominicos y Arzobispo de Munich y Freising, von

    Faulhaber (1869-1952), muy conocido por ser un frreo opositor de Hitler, nevamente algnos que apoyaron a la

    campaa de Van Leer; cf. WOLF, Pro perfidis Judaeis, p. 618. Acercad de los obispos alemanes que apoyaron a

    la sociedad ver WOLF, Pro perfidis Judaeis, pp. 620-621. 10

    Ver WOLF, Pro perfidis Judaeis, p. 614. La actitud de los calicos hacia el anti-semitismo sigue siendo un

    tema de debate; ver O. BLASCHKE, Katholizismus und Antisemitismus im Deutschen Kaiserreich (Kritische

    Studien zur Geschichtswissenschaft, 122), Gttingen, 1997; U. ALTERMATT, Katholizismus und Antisemitismus.

    Mentalitten, Kontinuitten, Ambivalenzen. Zur Kulturgeschichte der Schweiz 1918-1940, Frauefeld-Stuttgart-Wien,

    1999. De acuerdo a Alttermant, los catlicos se distancian del Rassen-Antisemitismus, pero lehnten zich nicht

    jeglichen Antisemitismus ab, sondern untersttzten vielmehr den besseren christlichen Antisemitismus. (p. 55).

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    Sacrosanctum Concilium, que con las declaraciones sobre la libertad religiosa y el dilogo

    interreligioso. En la poca del Concilio, alemanes como el jesuita Karl Rahner y el peritus del

    Cardenal Frings, Joseph Ratzinger, que opinaban que Gaudium et Spes era un documento

    demasiado optimista, sino ms bien ingenuo del rol de la Iglesia en el mundo de aquel

    entonces11

    . Que los obispos alemanes desarrollaran una actitud ms positiva frente a dicho texto

    se debe a Monseor Elchinger de Strasbourg, aunque todava opinaban que el documento era un

    "texto incompleto, el comienzo de un dilogo con el mundo y no un cuerpo de enseanza

    definitivo y concluyente"12

    .

    Analicemos con mayor detencin estos tres documentos, muy importantes para el tema en

    discusin.

    2. Nostra Aetate: Algunos datos

    Sin duda alguna, uno de los documentos ms destacables del Concilio Vaticano II es Nostra

    Aetate. Este documento es el resultado de un largo y difcil proceso, muy controversial, incluso

    hoy en da (cf. la reciente consternacin con respecto a la oracin del Viernes Santo para los

    judos). Una propuesta inicial, preparada por el Pontificio Consejo para la Promocin de la

    Unidad de los Cristianos, termin por no revisarse en la reunin de la comisin preparatoria

    central de junio de 1962, pues no queran intervenir en la duras discusiones entre los Judos y

    rabes13

    . El documento, que no se discuti en la comisin preparatoria central, se enfocaba en

    los Judos, quienes, de acuerdo con la visin del mundo rabe, haban ocupado sus tierras con el

    apoyo de los ganadores de la Segunda Guerra Mundial.

    Durante el Concilio, el tema de los Judos contino siendo una preocupacin. El Concilio

    hizo lo imposible para dejar claro que una declaracin sobre los Judos no tena razn poltica. Se

    realizaron varios viajes secretos al Medio Oriente para convencer a las distintas Iglesias

    Catlicas Orientales, que pertenecan a la Iglesia Catlica, que apoyaran el texto14

    . Adems, se

    realizaron varios intentos para explicar a los opositores del texto lo necesario que era. Cuando se

    ampli el alcance en 1964, surgieron nuevos debates y disputas en torno al valor teolgico de las

    creencias hinduistas y budistas, debates que a veces revelaban la ignorancia cristiana sobre estas

    religiones. Varias personas estaban molestas por lo que se dijo sobre el Islam, particularmente

    los obispos del Medio Oriente, quienes no haban olvidado que haban sido vctimas de varias

    persecuciones o como el Patriarca Maronita Meouchi (1894-1975) dijo: "Ellos (los musulmanes)

    han perseguido a los cristianos durante siglos y nosotros somos hijos de los mrtires. Su vida es

    ms animal y hace escndalo, a pesar del buen ejemplo de los cristianos... Homo animalis non

    intelligit quae Spiritus sunt". El Coetus Internationalis Patrum, una organizacin en que

    Monseor Marcel Lefebvre, en aquel entonces Superior General de los Espiritanos, y Monseor

    11

    K. RAHNER, ber den Dialog in der pluralistischen Gesellschaft, in Stimmen der Zeit 176, 1965, pp. 321-330; J.

    RATZINGER, Ansgesichts der Welt von Heute: berlegungen zur Konfrontation mit der Kirche in Schema XIII, in

    Wort und Wahrheit 20 (August September 1965), pp. 49-54.. 12

    Ver P. HNERMANN, The Final Weeks of the Council, in G. ALBERIGO-J.A. KOMONCHAK, History of

    Vatican II. Vol. V. The Council and the Transition. The Fourth Period and the End of the Council. September 1965-

    December 1965, Maryknoll-Leuven, 2006, p. 388. 13

    ADP II,4, p. 22-23. Cf. also KOMONCHAK, The Struggle for the Council, p. 271 (with additional literature). 14

    See M. LAMBERIGTS-L. DECLERCK, Mgr E.J. De Smedt et le texte conciliaire sur la religion juive (Nostra Aetate, n 4), in ETL 85 (2009) 341-384.

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    Carlio de Segni, tuvieron un importante rol, afirm, no sin razn, que el texto sobre los Judos

    deba considerarse como una ruptura con el pasado.

    No obstante, a pesar de las crticas y oposicin, en el texto final se puede leer: La Iglesia

    catlica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con

    sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por ms que

    discrepen en mucho de lo que ella profesa y ensea, no pocas veces reflejan un destello de

    aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligacin de anunciar

    constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los

    hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcili consigo todas las

    cosas." (Nostra aetate 2). El texto utiliza categoras abiertas como "verdadero" y "santo"15

    . Estos

    conceptos invitan a los catlicos a tomar en serio lo que se presenta en otras religiones, incluso

    cuando son distintas. La metfora del "destello" (destello de aquella Verdad que ilumina a todos

    los hombres), la que se refiere claramente a Juan 1:9, muy conocido en la teologa patrstica del

    "logos" en versiones previas, uno poda incluso encontrar una cita de Ireneo, Adversus haereses

    IV, 28:2 ambos reconocen el valor de las otras religiones y que la tarea de la Iglesia es

    proclamar y predicar a Cristo, pues l es la norma para el dilogo, no la Iglesia. En otras

    palabras, el evangelio debe ser predicado, insta a todas las personas, incluso a los cristianos, a

    llegar a "ein religionskritiches Moment"16

    . El texto citado sugiere que un dilogo con todas las

    personas de buena fe puede enriquecer a la Iglesia, o como indica Siebenrock, puede tener como

    resultado recibir "una nueva experiencia de la plenitud de Cristo"17

    .

    3. El respeto y la misin van de la mano

    Resulta evidente que existe una tensin entre reconocer el valor de otras religiones y la

    misin de la Iglesia: predicar el evangelio en todo el mundo. Al respecto, resulta valioso discutir

    el documento del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera de la Iglesia, Ad Gentes. Las

    preparaciones en cuanto a este documento se han estudiado ampliamente. Aunque lo que todava

    sorprende es el hecho de que el Papa, en aquel entonces Pablo VI, el sucesor de San Pedro,

    desconociera la importancia del documento que se revisaba por primera vez en el aula del

    Concilio. El texto se present en aula el 6 de noviembre de 1964 y era simplemente una

    introduccin y 13 tesis, por lo que se calific como texto sin cuerpo: ossa arida. El Papa Pablo

    VI estaba presente en la congregacin general de ese da y l esperaba que el esquema se

    aprobase en principio. Yves Congar indica en su diario: l (el Papa) espera que el plan sea

    aprobado para ser perfeccionado (aunque s que los misioneros Superiores enviaron una carta

    pidiendo que este esquema fuese destituido y reemplazado por otro que presentaron)"18

    . Henri de

    Lubac escribe en sus cuadernos: El Papa pareca aconsejando aceptar el plan, mientras deca

    que sera sin duda "minucioso y perfecto". (...) Se mostraba como un digno forastero haciendo

    una visita ceremonial. Esto va ms all del Concilio, de acuerdo con una cierta ideologa

    15

    Para lo que sigue ver los pertinentes comentarios de R.A. SIEBENROCK, Theologischer Kommentar zur

    Erklrung ber die Haltung der Kirche zu den nichtchristlichen Religionen Nostra aetate, in P. HNERMANN-B.J.

    HILBERATH (eds.), Herders Theologischer Kommentar zum Zweiten Vatikanischen Konzil, Freiburg-Basel-

    Vienna, 2005, Vol. III, pp. 657-658. 16

    SIEBENROCK, Theologischer Kommentar zur Erklrung ber die Haltung der Kirche zu den nichtchristlichen

    Religionen Nostra aeta...