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    17-Oct-2015

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  • Fina Garca Naranjo y Concha Moreno GarcaCUENTOS, CUENTOS, CUENTOS

    VARIACIN Y NORMA EN LA PRESENTACIN DE UN TEXTO LITERARIO

    1 La literatura en la didctica de L2

    1.1 "Considerar la lengua literaria como modelo de bien hablar ha sido una idea que harecorrido toda la historia de la pedagoga, desde la Antigedad grecolatina hasta el Dic-cionario de Autoridades. El texto literario "se concibe en esta etapa metodolgica, comoun pretexto para la transmisin de los modelos" (Hernndez, 1991: 9). El mtodo esen-cial de aquellas pedagogas era la mimesis. El estudiante aprenda declamando los pero-dos ciceronianos o recitando los hexmetros de Virgilio o memorizando estructuras yfraseologa ms o menos estereotipadas. Fue Fray Luis quien nos leg la imagen del escri-tor como la abeja que liba en las flores para obtener la miel. El objetivo ltimo de cual-quier enseanza de una segunda lengua "consista en que el alumno fuera capaz de leergrandes obras de la literatura de la lengua en cuestin en su idioma original" (Sitman yLerner, 1996: 227). As pues el texto literario era el punto de partida y de llegada de todoestudio relacionado con la lengua materna o segunda.

    1.2 --Sin embargo, a partir del Romanticismo y ms claramente desde principios del sigloXX, la lengua es considerada un medio de comunicacin social, mientras que la literatura esvista como un medio de expresin personal, ajeno incluso a veces al significado comn, unproducto elitista que no alcanzan grandes sectores de la sociedad, anclados en los mediosaudiovisuales o en los canales verbales de la literatura (cancin, chiste, cine). Para Jakobsonla funcin potica (en la que se desarrolla el texto literario) es una ms de las posibles fun-ciones del lenguaje. El concepto de ostrananiede Sklovsky corrobora esta idea estructuralistaque considera la literatura tan slo como una deformacin de la norma. Contemporneos deestos lingistas son los escritores que, en mayor o menor medida, plasman en sus obras laincomunicacin del hombre contemporneo, la abolicin del significado y de gran parte delas convenciones comunicativas del hecho literario (Joyce, Kafka, Proust, Tzara, Pound...),influyendo en las ideas de los lingistas y posteriormente de los pedagogos acerca de la incon-veniencia de servirse de textos literarios como modelos de lengua.

    La didctica de lenguas extranjeras no poda ser ajena a estas ideas. "Abandonado el usodel texto literario como punto de partida para el aprendizaje de idiomas, el auge de los mto-dos audiolinguales y situacionales determin un cambio radical en lo que al tratamiento dela lectura en la clase de lengua extranjera de refiere" (Hernndez, 1991: 12), haciendo hinca-

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    pi en el uso prctico de la lengua, sobre todo en su vertiente oral, relegando a casi el olvidola utilidad esttica del lenguaje. El texto pas a ser "un producto de laboratorio en el que sereproducen las estructuras presentadas para la prctica oral"(Hernndez, 1991: 12). En estesentido, "los textos literarios que aparecen en los mtodos de espaol para extranjeros no fun-cionan como tales textos literarios. Son soportes de otras explotaciones didcticas y se podrautilizar cualquier otra tipologa textual para conseguir los mismos o mejores objetivos"(Garrido y Montesa, 1991:76). En los estudios obligatorios y postobligatorios de las dos lti-mas reformas del sistema educativo espaol, los textos literarios aparecen en igualdad de con-diciones con otros, a los que se dedica igual o mayor atencin (textos jurdicos, publicitarios,cientficos, humansticos y periodsticos). El escritor Luis Landero ha resumido reciente-mente con mucho sarcasmo la situacin: "Y es que, si de lo que se trata es de ensear lengua,la verdad es que tanto da diseccionar un lira de fray Luis como un eslogan de marca de deter-gente o una receta gastronmica" (Landero, 2000: 69). A todo esto hay que aadir que granparte del profesorado de ELE "viene considerando, no sin razn, los textos literarios dema-siado elevados y de escaso inters para la mayora del alumnado, ajeno al mundo de la altacultura tambin en su propia lengua" (Garca, 2000: 43).

    1.3 - N o obstante, "si hasta finales de la dcada de los setenta la actitud general era derechazo a la inclusin de los textos literarios en los syllabus, creo que actualmente el pn-dulo se escora hacia el otro lado" (Quintana, 1993: 92). La vanguardia de esta nuevapropuesta es anglosajona y no podemos dejar de citar a Widdowson, quien "no proponeun abordaje literario de la enseanza de lenguas que pudiera funcionar como un nuevoparadigma que reemplazara al estructural o al nocional-funcional, sino que simplementesugiere aunque con firmeza- una mayor consideracin de la literatura como "availableresource" de dicha enseanza" (Quintana, 1993: 89).

    l.H -Es el momento de entrar en el anlisis de los pros y contras de la inclusin de laliteratura en el curriculum de una segunda lengua.

    l.H.l En primer lugar se aduce que en lo que respecta al objetivo de ensear la gramtica "laliteratura contribuye de modo muy limitado al cumplimiento del mismo debido a su com-plejidad estructural y al uso particular que hace del lenguaje." Sin embargo, el texto literarioes un medio ideal para "desarrollar la conciencia y la apreciacin del uso del lenguaje en susdistintas manifestaciones, ya que aquella presenta el lenguaje en un contexto autntico, enregistros y dialectos variados, encuadrado dentro de un marco social" (Sitman, 1996: 227).

    1.H.2 Por otro lado se argumenta que la literatura ayudar escasamente a los alumnos aalcanzar sus objetivos profesionales y acadmicos. Aunque, "si los textos literarios sonbien elegidos, pueden despertar en los alumnos la motivacin para leer e incluso mejorarsus destrezas de comprensin lectora, elementos que definitivamente contribuirn a sudesempeo como lectores de todo tipo de textos" (Sitman, 1996: 227). Adems cuando

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    el alumno regresa a su pas, o si ya estudia en un pas distinto al de la lengua que aprende,la lectura puede ser el nico contacto real con dicha lengua.

    1.4.3 Tambin se aduce que "la literatura refleja una perspectiva cultural determinada, loque podra resultar demasiado complejo para los estudiantes. Sin embargo, la inmersinen una cultura extranjera a travs de la literatura puede aumentar la comprensin que losestudiantes tienen de la misma y ayudarles a desarrollar una conciencia cultural msamplia", adems de contribuir a "estimular la imaginacin e incluso puede llevar a lacreacin de textos propios" (Sitman, 1996: 227).

    1.4.4 Otra de las crticas que suelen recibir los textos literarios es su carcter homogenei-zador, empobrecedor de las riqueza diatpica y diastrtica de la lengua. A esto se puedecontraponer la eleccin de textos marcados dialectalmente o que reflejen bien las distin-tas realidades de uso social. Esta crtica lleva implcito un reconocimiento: "la norma cultadifumina diferencias, permite fcilmente la intercomunicacin entre los hablantes de unmismo sistema lingstico (...). La norma culta desde la literatura(...) adems de posibi-litar la comunicacin entre los miembros del sistema, frena la fragmentacin del idioma"(Snchez Lobato, 1993: 63-64). Tampoco se puede olvidar que "en la manifestacinescrita es ms factible, por su reflexin, reconocer la norma del sistema de la lengua, lanorma (valor sociocultural) que cohesiona todo el sistema espaol. Y por ende reconocer,asimismo, las principales variantes sociolingsticas tanto desde la perspectiva ditopicacomo diastrtica" (Snchez Lobato, 1996: 237).

    1.4.5 No faltan quienes achacan a la literatura que sea un tipo de texto artstico, alejadodel mundo real en el que se desarrolla la praxis de la lengua. El problema, en este caso,"reside en que el concepto de competencia comunicativa o de mundo real es en muchasocasiones demasiado restrictivo. Entienden algunos que el mundo real es el de las rela-ciones cotidianas, e implica, cuando hablamos de L2, la superacin de las necesidadesvitales mediante habilidades lingsticas". Sin embargo, "teniendo en cuenta que el estu-diante de segunda lengua tiene ya una capacidad de sentir y pensar muy desarrollada ensu primera lengua, el concepto del mundo real se extiende a algo ms que a comprarpasta de dientes en una droguera o a pedir orientacin en el caos de una gran ciudad".El mundo de la cultura y de las ideas es tan real "tan necesario como el de los actos; ypoder desenvolverse en l, sentirse adulto en otra lengua, es tan motivador o ms que sen-tirse cmodo para superar las primeras necesidades" (Garrido y Montesa, 1994: 449). Elestudiante de una segunda lengua debe ir quemando etapas y, una vez superado el nivelde supervivencia, "poco a poco se enfrentara a situaciones ms complejas que englobande manera ms amplia aspectos socioculturales" (Denis y Matas, 1999: 90). Cada vez sonms numerosas las ocasiones en las que los estudiantes nos abordan con esa inquietudintelectual, tan legtima como otras, que consiste en querer leer literatura en la lengua ori-

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    ginal, ya sea porque se trata de personas acostumbradas a hacerlo en su lengua de origen,como personas que, una vez superados el estadio inicial del uso de la lengua como herra-mienta de comunicacin, desean probar el deleite de la lengua como materia artstica.

    2 Nuestra propuesta

    2.1 -Presupuestos tericos

    2.1.1 Uno de los principales problemas metodolgicos con que nos hemos encontrado hasido resolver el desajuste entre el respeto al texto y la dificultad de comprensin por partedel alumno, sobre todo en los niveles iniciales. En este sentido ha habido dos soluciones:

    - la creacin de textos adhoc, pensados para la lectura de extranjeros; la adaptacin d