Cuentos y mas cuentos

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    21-Dec-2014

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  • 1. Juan sin miedoErase una vez, en una pequea aldea, un anciano padre con sus dos hijos. El mayorera trabajador y llenaba de alegra y de satisfaccin el corazn de su padre, mientrasel ms joven slo le daba disgustos. Un da el padre le llam y le dijo:- Hijo mo, sabes que no tengo mucho que dejaros a tu hermano y a ti, y sin embargoan no has aprendido ningn oficio que te sirva para ganarte el pan. Qu te gustaraaprender?Y le contest Juan:- Muchas veces oigo relatos que hablan de monstruos, fantasmas, y al contrario de lagente, no siento miedo. Padre, quiero aprender a sentir miedo.El padre, enfadado, le grit:- Estoy hablando de tu porvenir, y t quieres aprender a tener miedo? Si es lo quequieres, pues mrchate a aprenderlo.Juan recogi sus cosas, se despidi de su hermano y de su padre, y emprendi sucamino.Cerca de un molino encontr a un sacristn con el que entabl conversacin. Sepresent como Juan Sin Miedo.- Juan Sin Miedo? Extrao nombre! - Se admir el sacristn.- Vers, nunca he conocido el miedo, he partido de mi casa con la intencin de quealguien me pueda mostrar lo que es, - dijo Juan- Quiz pueda ayudarte: Cuentan que ms all del valle, muy lejos, hay un castilloencantado por un malvado mago. El monarca que all gobierna ha prometido la manode su linda hija a aquel que consiga recuperar el castillo y el tesoro. Hasta ahora,todos los que lo intentaron huyeron asustados o murieron de miedo.- Quiz, quiz all pueda sentir el miedo, se anim Juan.Juan decidi caminar, vislumbr a lo lejos las torres ms altas de un castillo en el queno ondeaban banderas. Se acerc y se dirigi a la residencia del rey. Dos guardiasreales cuidaban la puerta principal. Juan se acerc y dijo:- Soy Juan Sin Miedo, y deseo ver a vuestro Rey. Quiz me permita entrar en sucastillo y sentir a lo que llaman miedo.El ms fuerte le acompa al Saln del Trono. El monarca expuso las condiciones queya haban escuchado otros candidatos: Si consigues pasar tres noches seguidas en elcastillo, derrotar a los espritus y devolverme mi tesoro, te conceder la mano de miamada y bella hija, y la mitad de mi reino como dote.- Se lo agradezco, Su Majestad, pero yo slo he venido para saber lo que es el miedo,le dijo Juan."Qu hombre tan valiente, qu honesto", pens el rey, "pero ya guardo pocasesperanzas de recuperar mis dominios,...tantos han sido los que lo han intentadohasta ahora..."Juan sin Miedo se dispuso a pasar la primera noche en el castillo. Le despert unalarido impresionante.- Uhhhhhhhhh! Un espectro tenebroso se deslizaba sobre el suelo sin tocarlo.- Quin eres t, que te atreves a despertarme? Pregunt Juan.Un nuevo alarido por respuesta, y Juan Sin Miedo le tap la boca con una bandeja queadornaba la mesa. El espectro qued mudo y se deshizo en el aire.A la maana siguiente el soberano visit a Juan Sin Miedo y pens: "Es slo unapequea batalla. An quedan dos noches". Pas el da y se fue el sol. Como la noche

2. anterior, Juan Sin Miedo se dispona a dormir, pero esta vez apareci un fantasmaespantoso que lanz un bramido: Uhhhhhhhhhh! Juan Sin Miedo cogi un hacha quecolgaba de la pared, y cort la cadena que el fantasma arrastraba la bola. Al no estarsujeto, el fantasma se elev y desapareci.El rey le visit al amanecer y pens: "Nada de esto habr servido si no repite la hazaauna vez ms". Lleg el tercer atardecer, y despus, la noche. Juan Sin Miedo yadorma cuando escuch acercarse a una momia espeluznante. Y pregunt:- Dime qu motivo tienes para interrumpir mi sueo.Como no contestara, agarr un extremo de la venda y tir. Retir todas las vendas yencontr a un mago:- Mi magia no vale contra ti. Djame libre y romper el encantamiento.La ciudad en pleno se haba reunido a las puertas del castillo, y cuando apareci JuanSin Miedo el soberano dijo: "Cumplir mi promesa!" Pero no acab aqu la historia:Cierto da en que el ahora prncipe dorma, la princesa decidi sorprenderle regalndoleuna pecera. Pero tropez al inclinarse, y el contenido, agua y peces cayeron sobre ellecho que ocupaba Juan.- Ahhhhhh! - Exclam Juan al sentir los peces en su cara - Qu miedo! La princesarea viendo cmo unos simples peces de colores haban asustado al que permaneciimpasible ante espectros y aparecidos: Te guardar el secreto, dijo la princesa. Y asfue, y an se le conoce como Juan Sin Miedo. El caracol y el rosalHaba una vez...... Una amplia llanura donde pastaban las ovejas y las vacas. Y del otro lado de laextensa pradera, se hallaba el hermoso jardn rodeado de avellanos.El centro del jardn era dominado por un rosal totalmente cubierto de flores durantetodo el ao. Y all, en ese aromtico mundo de color, viva un caracol, con todo lo querepresentaba su mundo, a cuestas, pues sobre sus espaldas llevaba su casa y suspertenencias.Y se hablaba a s mismo sobre su momento de ser til en la vida: Paciencia! decael caracol. Ya llegar mi hora. Har mucho ms que dar rosas o avellanas, muchsimoms que dar leche como las vacas y las ovejas.Esperamos mucho de ti dijo el rosal. Podra saberse cundo me ensears lo queeres capaz de hacer?Necesito tiempo para pensar dijo el caracol; ustedes siempre estn de prisa. No,as no se preparan las sorpresas.Un ao ms tarde el caracol se hallaba tomando el sol casi en el mismo sitio que antes,mientras el rosal se afanaba en echar capullos y mantener la lozana de sus rosas,siempre frescas, siempre nuevas. El caracol sac medio cuerpo afuera, estir suscuernecillos y los encogi de nuevo.Nada ha cambiado dijo. No se advierte el ms insignificante progreso. El rosal 3. sigue con sus rosas, y eso es todo lo que hace.Pas el verano y vino el otoo, y el rosal continu dando capullos y rosas hasta quelleg la nieve. El tiempo se hizo hmedo y hosco. El rosal se inclin hacia la tierra; elcaracol se escondi bajo el suelo.Luego comenz una nueva estacin, y las rosas salieron al aire y el caracol hizo lomismo.Ahora ya eres un rosal viejo dijo el caracol. Pronto tendrs que ir pensando enmorirte. Ya has dado al mundo cuanto tenas dentro de ti. Si era o no de mucho valor,es cosa que no he tenido tiempo de pensar con calma. Pero est claro que no hashecho nada por tu desarrollo interno, pues en ese caso tendras frutos muy distintosque ofrecernos. Qu dices a esto? Pronto no sers ms que un palo seco... Te dascuenta de lo que quiero decirte?Me asustas dijo el rosal. Nunca he pensado en ello.Claro, nunca te has molestado en pensar en nada. Te preguntaste alguna vez porqu florecas y cmo florecas, por qu lo hacas de esa manera y de no de otra?No contest el caracol. Floreca de puro contento, porque no poda evitarlo. El solera tan clido, el aire tan refrescante!... Me beba el lmpido roco y la lluvia generosa;respiraba, estaba vivo. De la tierra, all abajo, me suba la fuerza, que descendatambin sobre m desde lo alto. Senta una felicidad que era siempre nueva, profundasiempre, y as tena que florecer sin remedio. Esa era mi vida; no poda hacer otracosa.Tu vida fue demasiado fcil dijo el caracol (Sin detenerse a observarse a s mismo).Cierto dijo el rosal. Me lo daban todo. Pero t tuviste ms suerte an. T eres unade esas criaturas que piensan mucho, uno de esos seres de gran inteligencia que seproponen asombrar al mundo algn da... algn da.... Pero, ... de qu te sirve elpasar los aos pensando sin hacer nada til por el mundo?No, no, de ningn modo dijo el caracol. El mundo no existe para m. Qu tengo yoque ver con el mundo? Bastante es que me ocupe de m mismo y en m mismo.Pero no deberamos todos dar a los dems lo mejor de nosotros, no deberamosofrecerles cuanto pudiramos? Es cierto que no te he dado sino rosas; pero t, encambio, que posees tantos dones, qu has dado t al mundo? Qu puedes darle?Darle? Darle yo al mundo? Yo lo escupo. Para qu sirve el mundo? No significanada para m. Anda, sigue cultivando tus rosas; es para lo nico que sirves. Deja quelos avellanos produzcan sus frutos, deja que las vacas y las ovejas den su leche; cadauno tiene su pblico, y yo tambin tengo el mo dentro de m mismo. Me recojo en miinterior, y en l voy a quedarme! El mundo no me interesa.Y con estas palabras, el caracol se meti dentro de su casa y la sell.Qu pena! dijo el rosal. Yo no tengo modo de esconderme, por mucho que lointente. Siempre he de volver otra vez, siempre he de mostrarme otra vez en misrosas. Sus ptalos caen y los arrastra el viento, aunque cierta vez vi cmo una madre 4. guardaba una de mis flores en su libro de oraciones, y cmo una bonita muchacha seprenda otra al pecho, y cmo un nio besaba otra en la primera alegra de su vida.Aquello me hizo bien, fue una verdadera bendicin. Tales son mis recuerdos, mi vida.Y el rosal continu floreciendo en toda su inocencia, mientras el caracol dorma alldentro de su casa. El mundo nada significaba para l.Y pasaron los aos.El caracol se haba vuelto tierra en la tierra, y el rosal tierra en la tierra, y lamemorable rosa del libro de oraciones haba desaparecido... Pero en el jardn brotabanlos rosales nuevos, y los nuevos caracoles seguan con la misma filosofa que aqul, searrastraban dentro de sus casas y escupan al mundo, que no significaba nada paraellos.Y a travs del tiempo, la misma historia se continu repitiendo... El duende de la tiendarase una vez un estudiante, un estudiante de verdad, que viva en una buhardilla ynada posea; y rase tambin un tendero, un tendero de verdad, que habitaba en latrastienda y era dueo de toda la casa; y en su habitacin moraba un duendecillo, alque todos los aos, por Nochebuena, obsequiaba aqul con un tazn de papas y unbuen trozo de mantequilla dentro. Bien poda hacerlo; y el duende continuaba en latienda, y esto explica muchas cosas.Un atardecer entr el estudiante por la puerta trasera, a comprarse una vela y elqueso para su cena; no tena a quien enviar, por lo que iba l mismo. Le dieron lo quepeda, lo pag, y el tendero y su mujer le desearon las buenas noches con un gesto dela cabeza. La mujer saba hacer algo ms que gesticular con la cabeza; era un pico deoro.El estudiante les correspondi de la misma manera y luego se qued parado, leyendola hoja de papel que