El Concepto de Lugar en Aristóteles - Bergson, Henri

  • Published on
    07-Feb-2016

  • View
    65

  • Download
    2

Embed Size (px)

DESCRIPTION

El Concepto de Lugar en Aristteles

Transcript

<ul><li><p>Henri BergsonEL CONCEPTO DE LUGAR EN ARISTTELES</p><p>He aqu, traducida por vez primera al castellano, la tesis doctoral latina Quid Aristoteles de loco sen-serit del filsofo galo Henri Bergson (1859-1941), que, junto con su clebre tesis doctoral francesa Ensayo sobre los datos inmediatos de la concien-cia, constituye el punto de partida de una de las ms autnticas y ambiciosas aventuras filosficas del pensamiento contemporneo.</p><p>HENR</p><p>I BER</p><p>GSON</p><p>EL C</p><p>ON</p><p>CEP</p><p>TO</p><p> DE </p><p>LUG</p><p>AR</p><p> EN</p><p> AR</p><p>IST</p><p>TEL</p><p>ES49</p><p>FILO</p><p>SO</p><p>FA</p><p>OPU</p><p>SC</p><p>ULA</p><p>PH</p><p>ILO</p><p>SO</p><p>PH</p><p>IC</p><p>A</p><p>OPU</p><p>SC</p><p>ULA</p><p>PH</p><p>ILO</p><p>SO</p><p>PH</p><p>IC</p><p>A</p><p>ISBN: 978-84-9055-016-8</p><p>9 788490 550168</p></li><li><p>opuscula philosophica49</p><p>El conceptoLugar 1 21/11/13 11:39</p></li><li><p>El conceptoLugar 2 21/11/13 11:39</p></li><li><p>Henri Bergson</p><p>EL CONCEPTO DE LUGAR EN ARISTTELES </p><p>Traduccin y presentacin de Antonio Dopazo</p><p>El conceptoLugar 3 21/11/13 11:39</p></li><li><p> 2013 Ediciones Encuentro, S. A.</p><p>Ttulo original: Quid Aristoteles de loco senserit. Thesim facultati litterarum parisiensi proponebat H. Bergson scholae normalis olim alumnus. Luteti Parisiorum, edebat F. Alcan, 1889.</p><p>Queda prohibida, salvo excepcin prevista en la ley, cualquier forma de reproduccin, distribucin, comunicacin pblica y transformacin de esta obra sin contar con la autorizacin de los titulares de la propiedad intelectual. La infraccin de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (arts. 270 y ss. del Cdigo Penal). El Centro Espaol de Derechos Reprogrficos (www.cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos. </p><p>Para cualquier informacin sobre las obras publicadas o en programay para propuestas de nuevas publicaciones, dirigirse a:</p><p>Redaccin de Ediciones EncuentroRamrez de Arellano, 17-10.a - 28043 Madrid </p><p>Tel. 902 999 689www.ediciones-encuentro.es</p><p>El conceptoLugar 4 21/11/13 11:39</p><p>www.cedro.org)www.ediciones-encuentro.es</p></li><li><p>5</p><p>PRESENTACIN1</p><p>Bergson, Grecia y el hogar del movimiento</p><p>Que nada deje de moverse y toda cosa haya de tener, en cada momento, un lugar. Todas ellas? Todos los seres, y con ms motivo aquellos que no dejan de agitarse. Respecto a los otros, si los hubiere, tal vez puedan permitirse prescindir de l slo aquellos que permanezcan siempre, en un sentido, quietos. Quietos dnde? Cuando se trata de Aristteles, a menudo hay que rendirse a la evidencia de que la nica manera de em-pezar es planteando un trabalenguas o un enigma. La conclu-sin, si se alcanza, ser la solucin del acertijo. Entre medias, un gigantesco y casi extenuante trabajo filosfico destinado a un lector obstinado que va descubriendo entre la fenomenal braquiloga una elaboracin conceptual lo suficientemente gil como para sortear los obstculos sofsticos ms pronunciados, pero lo suficientemente lgica como para salvaguardar el co-mn sentido de los hablantes. Pese a su incuestionable difi-cultad, la de Aristteles es finalmente una filosofa de rostro envolvente y tranquilizador como un amanecer surgido de la ms tenebrosa de las noches que asigna una sombra fami-liar a las cosas ya visibles, volviendo habitable el interior del </p><p>1 La presentacin y traduccin de este libro han sido realizadas dentro del Proyecto FFI 2009-12402 (subprograma FISO) Ministerio de Ciencia e Innovacin (MICINN).</p><p>El conceptoLugar 5 21/11/13 11:39</p></li><li><p>6</p><p>cielo. El logos se retuerce librndose de la lacra que lo haca en-mudecer y profiere el encadenamiento de palabras salvficas: el ser se dice de diversas maneras, no es lo mismo tener un lugar en potencia que tenerlo en acto, ni la misma relacin la de las partes con el todo que la de la cosa con el lugar; no es lo mismo moverse en lnea recta que hacerlo en crculo, ni da igual lugar primero que lugar comn. Visto as, Aristteles semeja el hilo de Ariadna capaz de sacarnos del laberinto y devolvernos al calor urbano de la polis tica, donde podemos sentirnos un poco griegos otra vez. Aqu y ahora. Movmonos y hablemos.</p><p>* * *</p><p>Presentamos aqu la traduccin al castellano de Quid Aris-toteles de loco senserit, la tesis latina de Henri Bergson, tr-mite obligado segn requisitos de la poca para estudiantes de letras de la cole Normale Suprieure y defendida el 27 de diciembre de 18892 junto a la ms conocida tesis francesa, el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, que su-pondra para su autor el inicio de una clebre singladura que acabara por valerle el Nobel de Literatura de 1927 y, ms me-ritoriamente, una profunda huella sobre varias generaciones de amantes de la filosofa.</p><p>En claro contraste con aquel trabajo, la difusin de la tesis latina jams ha superado el estrecho circuito de especialistas en Aristteles. Por voluntad de su autor y por tratarse de una monografa de estilo erudito y formato acadmico, no fue in-cluida en la edicin del centenario de las obras completas de 1959, quedando su lectura a la discrecin de quien quisiera ejercitar su latn y aventurarse a los archivos universitarios de </p><p>2 Tomo como referencia la fecha aportada por Andr Robinet en Mlanges, Paris, PUF, 1972, p. 347.</p><p>El conceptoLugar 6 21/11/13 11:39</p></li><li><p>7</p><p>Pars (o, desde 1949, consultar la traduccin francesa aparecida en Les tudes bergsoniennes3). Esta situacin, no obstante y por fortuna, no poda prolongarse mucho ms: son demasiadas las referencias bibliogrficas que apuntan a ella, demasiados los autores reputados que la mencionan como un trabajo pio-nero y de plena vigencia sobre un tema el del lugar que se haba convertido en un autntico escollo para algunos de los mejores especialistas de la poca en que fue escrito, que no se vean capaces ms que de retroproyectar esquemas modernos para enjuiciar severamente una teora cuya comprensin exiga una movilizacin casi total del pensamiento aristotlico4. Poco se puede reprochar a la historiografa decimonnica, obligada a manejar versiones de Aristteles parciales y muy precarias que, unidas al laconismo caracterstico del autor, volvan lento y pe-noso el trabajo de desbroce e invitaban a refugiarse en la exgesis alejandrina (Simplicio y Filpono), que por su parte haba abor-dado con grandes dosis de perplejidad el estudio del libro IV de la Fsica y del II del De Caelo, piedras angulares de este estudio. Por todo ello, quiz lo realmente sorprendente es que hubiera de ser un estudiante recin licenciado como Bergson quien ilu-minara el camino, aportando una de las interpretaciones ms comprensivas que hayan sido consagradas a Aristteles5.</p><p>* * *3 Lide de lieu chez Aristote, en op. cit. Vol. 2, Pars, Albin Michel, 1949, </p><p>traduccin de Robert Moss-Bastide. Dicha traduccin es conservada en la reciente edicin crtica (en crits philosophiques, Paris, PUF, 2011).</p><p>4 Vase, por ejemplo, la primera nota al pie del trabajo de Bergson, donde queda patente la insuficiencia y estrechez de miras con que los estudiosos abordaron hasta entonces una cuestin que an hoy sigue causando verdaderos quebraderos de cabeza a los intrpretes. Entre las mejores aportaciones posteriores podemos citar el trabajo de V. Goldschmidt, La thorie aristotlicienne du lieu, en crits I, Pars, J. Vrin, 1984, que se apoya considerablemente en el de Bergson.</p><p>5 V. Goldschmidt, Questions platoniciennes, Paris, J. Vrin, 1970, p. 275.</p><p>El conceptoLugar 7 21/11/13 11:39</p></li><li><p>8</p><p>Muchos se han preguntado por qu Bergson habra acome-tido una tesis acerca del lugar cuando el objetivo que persi-gui durante toda su obra fue precisamente el de devolverle al tiempo el protagonismo entregado unilateralmente al espacio por sus predecesores. Lo cierto, sin embargo, es que en Aris-tteles ambas nociones permanecen ntimamente vinculadas a travs del movimiento: si el tiempo es la medida del movi-miento segn el antes y el despus6, la investigacin acerca del lugar es inseparable de la de los entes mviles7. Su filosofa est gobernada, al menos inicialmente, por un dinamismo que hace justicia a ese postulado fsico de sello griego que anima a no concebir ningn movimiento sin cuerpo y ningn cuerpo sin movimiento. Ello, en cualquier caso, no parece bastar para ex-plicar la eleccin del tema. Si tenemos que dar cuenta de lo que llev a Bergson a invertir un enorme esfuerzo en la lectura y comentario de unos oscursimos pasajes de Aristteles, podra-mos aducir dos razones: una estratgica, ligada a las vicisitu-des universitarias de su tiempo, y otra propiamente filosfica, vinculada con la intuicin central que anima su pensamiento.</p><p>En el Pars universitario de finales del siglo XIX, la lnea dominante estaba formada por aquellos que pensaban que Kant haba dejado el hasta entonces catico y mal avenido edi-ficio filosfico lo suficientemente bien apuntalado como para poner fin a todas las querellas que haban convertido el gremio en una jaula de grillos. Este establishment profesoral, amante de la sobriedad y poco dado a la novedad filosfica, gustaba contar entre sus triunfos el haberle sabido parar los pies a la metafsica tradicional y su bien inventariada lista de abusos, </p><p>6 Fsica, IV, 219b1.7 Ante todo tenemos que tener presente que no habra surgido ninguna inves-</p><p>tigacin sobre el lugar si no hubiese un movimiento relativo al lugar (Fsica, IV, 211a12, trad. cast. Guillermo R. de Echanda, Madrid, Gredos, 1995).</p><p>El conceptoLugar 8 21/11/13 11:39</p></li><li><p>9</p><p>as como el verse capaz de sintetizar, ordenar y clasificar el rampante progreso cientfico que se daba de un modo creciente en todas las ramas del saber. A estos funcionarios de la filo-sofa les agradaba contemplarse al modo de un cuerpo oficial de epistemlogos o gestores del conocimiento8. Frente a ellos, haba ido creciendo una moda intelectual basada en el evolu-cionismo cientfico y centrada en la figura de Herbert Spencer, quien daba voz a un cierto orgullo del cientfico mecanicista y su reticencia a entregar a los viejos filsofos la teora del cono-cimiento9. Esta segunda corriente, altamente vinculada con la ingeniera industrial y en la que Bergson milit durante todo su perodo estudiantil, conectaba en su forma ms radical con el positivismo que haba redactado el acta de defuncin de la filosofa. Mientras ello tena lugar, los kantianos siempre po-dan ampararse en su distincin entre forma y materia del co-nocimiento para conservar su posicin de privilegio acadmico a medida que su influencia entre los cientficos y los jvenes estudiantes iba cayendo en picado.</p><p>En mitad de este panorama y en plena efervescencia inte-lectual, totalmente desengaado respecto al mecanicismo, pero no menos reconciliado con el kantismo, Bergson se dio cuenta de que no habra manera de atraer el inters y simpata de su tribunal de tesis si no era encajando de algn modo a Kant en su investigacin. La universidad permitira la disidencia slo si antes se le renda tributo simblico por la formacin adquirida. </p><p>8 Para esta caracterizacin del kantismo acadmico en Bergson, vase por ejemplo La evolucin creadora, III, pp. 606-7, en Obras escogidas, Mxico D.F., Aguilar, 1963.</p><p>9 En la poca en la que preparaba mi licenciatura, haba por as decir dos ban-dos en la Universidad: uno, con mucho el ms numeroso, que estimaba que Kant haba planteado las cuestiones bajo sus formas definitivas, y otro que se concentraba en torno al evolucionismo de Spencer. Yo perteneca a este segundo grupo (citado en Charles Du Bos, Journal: 1921-1923, en Oeuvres, Paris, PUF, 1959, p. 1541).</p><p>El conceptoLugar 9 21/11/13 11:39</p></li><li><p>10</p><p>De este modo naci la feliz idea (prolongada a lo largo de toda su obra) de emplear a Kant como interlocutor en los Datos in-mediatos, donde Bergson procede a una embestida directa contra el anlisis del tiempo llevado a cabo por la psicologa y fisiologa positivistas de Fechner, pero tambin, ms ardua y profundamen-te, a una enmienda a la prctica totalidad de la Esttica Trascen-dental, primera piedra del gigantesco edificio de la teora de las facultades kantianas en la Crtica de la Razn Pura. Bsicamente, la exposicin que Kant efecta all del espacio y el tiempo cons-tituye para Bergson un mero esquema de accin prctica sobre la materia, y nunca una descripcin de la naturaleza profunda y necesariamente mvil de lo real.</p><p>As las cosas, Bergson necesitaba un contrapeso con el que consolar a los kantianos de su tribunal, y la tesis latina le daba exactamente la oportunidad de hacerlo: empleando a Aristteles como chivo expiatorio, aflojara la acometida de su tesis principal y ofrecera el consuelo de un juicio a los antiguos desde la modernidad, presentando el espacio kantiano, forma pura de la sensibilidad, como solucin a las aporas del intrincado lugar aristotlico. La maniobra de disuasin no dejaba de serle til al propio Bergson: si en los Datos inmediatos haba identificado el espacio y el tiempo del sujeto trascendental como el nudo gordiano de los equ-vocos cientficos y filosficos relativos a la conciencia, era preciso tambin que Kant fuera una parada ineludible en el camino hacia la verdadera solucin y que, de algn modo, toda la historia de los problemas apuntara a l como a un cierto destino: la forma superior y ms pura de presentar un equvoco milenario consistente en confundir lo til con lo real de un modo absoluto y el dominio sobre la materia con la autntica especulacin.</p><p>El conceptoLugar 10 21/11/13 11:39</p></li><li><p>11</p><p>Quien lea el texto y sea aficionado a las intrigas acadmi-cas ver que este juicio a lo antiguo desde lo moderno aflora en momentos puntuales, y especialmente en los anlisis del infinito y el vaco de la quinta parte. Lo cierto, sin embargo, es que apenas llega a ser intrusivo. Despus de todo, Berg-son haba tenido por maestro a Ravaisson, quien le haba in-culcado un profundo respeto por Aristteles10. Ante todo, sin embargo, estamos ante el trabajo de un profesor de filosofa lo era ya en ese momento, y todo buen profesor respeta las reglas del juego: cada autor produce sus propios conceptos y en el momento de su exposicin conviene no mezclar ni engendrar monstruos anacrnicos, vicio que la historiografa moderna no ha dejado de ejercer sobre los antiguos11. En su lugar, Bergson se dedica a leer los textos iluminando la mutua simpata de todas las partes y, hasta donde le es posible, su plena autosufi-ciencia. Si nos hallamos ante un notable trabajo de investiga-cin es porque otorga al lector la oportunidad de meterse en la piel de un gran filsofo y entender las soluciones ofrecidas por Aristteles desde el interior de su propio pensamiento. Los jui-cios sumarios a pocas pasadas pueden resultar efectistas, pero tienen poco de filosficos. Al revs, la filosofa anima a quien la practica a sumergirse de lleno en un autor, no desde luego como quien hace turismo, sino como quien se vuelve un poco indgena y tiene una experiencia intelectual. En el trabajo de Bergson se trata ante todo de Aristteles, y slo finalmente de Kant y Leibniz en una conclusin de gran valor ilustrativo </p><p>10 Vase, por ejemplo, el sentido homenaje que Bergson le rinde en La vida y la obra de Ravaisson (1904), incluido como captulo IX en el recopilatorio La pense et le mouvant (1934).</p><p>11 Aplicndoles, por poner un ejemplo, cualidades primarias y secundarias, peso atmico, leyes de inercia y dems frmulas orientadas a convertir lo antiguo en un balbuceo incipiente d...</p></li></ul>