El futuro del liberalismo clásico - usfq.edu.ec ?· Empecemos con la palabra libertad. Isaiah Berlin…

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    01-Nov-2018

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    El futuro del liberalismo clsico*

    Gabriela Caldern de BurgosColumnista de El Universo

    gcalderon@cato.org

    El futuro reto del liberalismo clsico es de-mostrar la superioridad de los rdenes es-pontneos frente a los rdenes planificados de diversas ideologas que buscan eliminar la incertidumbre en la vida. Para empezar esa difcil tarea, el liberalismo debe primero aclarar qu es y qu propone. Qu entendemos los liberales por libertad? Cul es la filosofa poltica del liberalismo? Qu tienen que ver los liberales con el neoliberalismo, con la iz-quierda, con la derecha? A eso se debe el presente ensayo.

    * Para propsitos de este ensayo, liberalismo clsico y liberalismo sern utilizados de manera intercambiable.

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    Introduccin

    El liberalismo clsico suele sufrir del deterioro en el uso del lenguaje, ser confundido con el conservadurismo e incluso el fascismo y ser acusado por la izquierda y los conserva-dores de carecer de bases morales. Todo esto contribuye a una generalizada percepcin distorsionada e incluso falsa de lo que el liberalismo clsico es y propone. Es necesa-rio sealar estas distorsiones para evitar que sea tan fcil para aquellos que proponen esquemas colectivistas de derecha o de izquierda construir hombres de paja1 con los cuales despojar al liberalismo clsico de cualquier rele-vancia en el futuro.

    Algunos liberales han ignorado los fundamentos filosficos del liberalismo mientras que se limitan a conocer la teora econmica detrs de las polticas pblicas que propone-mos. Hacerlo solo deja el territorio moral y tico abierto para los no-liberales.

    Empecemos con la palabra libertad. Isaiah Berlin analiz dos de los muchos conceptos de la libertad en su ensayo Dos conceptos de libertad2: la negativa y la positiva. De acuerdo a Berlin, la negativa es la libertad del individuo para elegir cmo administrar su vida sin coaccin arbitra-ria de otros. La positiva es el deseo del individuo de ser su propio amo, libre de cualquier fuerza externa, lo cual es bueno porque incluye el deseo de los individuos de mejo-rar su calidad de vida.

    La libertad negativa es negativa porque para tenerla no se requiere que otros hagan algo, solamente que no interfie-ran arbitrariamente con la accin del individuo. Vivimos en un mundo en que realizar un fin implica el sacrificio de otros fines (el costo de oportunidad), y es por esto, dice Berlin, que los hombres le dan tanta importancia a la li-bertad de elegir3. Y esa eleccin libre solo puede suceder si somos libres de la coaccin arbitraria de otros: si tene-mos libertad negativa.

    El concepto de la libertad positiva, segn Berlin, puede derivar dentro del contexto poltico en la bsqueda de la concentracin de poder al considerarse la coaccin como una herramienta necesaria para organizar la socie-dad hacia la consumacin de un objetivo determinado4. El `buen vivir, la igualdad de ingresos, la felicidad, etc., to-dos son objetivos que pueden ser elegidos como prioridad por aquellos que detentan el poder. Pero no olvidemos que perseguir un solo objetivo como sociedad elimina la liber-tad del individuo para elegir por s mismo.

    Adems, no confundamos las cosas, deca Berlin, La liber-tad es la libertad, no igualdad o justicia o cultura, o felici-dad humana o una consciencia tranquila. Si la libertad de mi mismo o de mi clase o nacin dependen de la miseria

    1 Falacia que consiste en atribuirle al interlocutor argumentos que este nunca esgrimi.

    Qu entendemos por libertad?Hay pocas tareas menos agra-

    decidas en el presente que aquella tan esencial de desarrollar una base filosfica sobre la cual el desarrollo a futuro de una socie-

    dad libre debe instalarse.

    F.A. Hayek

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    de un nmero de otros seres humanos, el sistema que pro-mueve esto es injusto e inmoral5.

    Tom Palmer presenta un interesante experimento mental para demostrar el problema con considerar a la riqueza o condicin de vida como un sinnimo de la libertad:

    Considere la vida del alemn promedio en 1927 y en 1939Los alemanes de 1939 tenan Volkswagens y Auto-bahns;de hecho, tenan acceso a la riqueza robada de los judos. Tenan ms libertad positiva, uno podra decir, si uno todava estuviese inclinado a considerar la rique-za como libertad. Pero tenan ms libertad? Haba una dictadura de un partido; la prensa era censurada; el movi-miento era restringido; y la gente viva con miedo, miedo del ejercicio del poder arbitrario6

    6Y Palmer argumenta que esto no solo se aplicaba a los alemanes judos si no tambin a los no judos y hasta los ms entusiastas nazis, porque todo aquello que ellos dis-frutaban dependa del poder arbitrario del Fuhrer.7

    Darle el poder al Estado de promover directamente la liber-tad positiva solamente puede suceder si al mismo tiempo se reducen las libertades individuales. Berlin consideraba que La Revolucin Francesa, como todas las importan-tes revoluciones, fue, al menos en su versin jacobina, tal erupcin del deseo de libertad positiva de auto-direccin colectiva por parte de un grupo grande de franceses que se sintieron liberados como una nacin, aunque el resultado fue, para un considerable nmero de ellos, una severa res-triccin de sus libertades individuales8.

    La filosofa poltica del liberalismo

    El problema del liberalismo, segn Douglas B. Rasmussen y Douglas J. Den Uyl9, viene de ciertas caractersticas de la filosofa de la Ilustracin: particularmente aquellas que involucran rechazar las concepciones neo-aristotelianas de la comunidad, la verdad tica y la sociabilidad. Rasmus-sen y Den Uyl consideran que basarse en estas caracters-ticas de la filosofa de la Ilustracin le da argumentos a aquellos que acusan al liberalismo de pobreza tica y de minimalismo o escepticismo moral10.

    A esta crtica, Rasmuseen y Den Uyl contestan que:

    no es apropiado decir que el liberalismo es una filo-sofa poltica normativa en el sentido usual. Es ms bien una filosofa poltica de metanormas. No pretende guiar la conducta individual en la actividad moral, sino regular la conducta de manera que se puedan obtener condiciones bajo las cuales la accin moral puede ocurrir11.

    De ah se deriva la aseveracin de que el liberalismo es la nica doctrina social que busca distinguir la poltica de la moralidad . La cultura de la libertad12 de la que ha-

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    bla Mario Vargas Llosa nos obliga a defender principios de libertades individuales an cuando el uso de esas liberta-des por parte de algunos individuos resulte en cosas que nos parecen moralmente desagradables o incluso repug-nantes. Para un liberal no tiene nada de extrao defender la despenalizacin de las drogas, oponerse a la prohibi-cin del matrimonio homosexual, exigir un Estado secular mientras que en su casa aconseja a sus hijos que no con-suman drogas, los lleva a la Iglesia y preferira que se casen con un miembro del sexo opuesto.

    El liberalismo clsico est basado en una teora de dere-chos que difiere de la teora de derechos que se ha plas-mado en la Constitucin ecuatoriana. Los derechos pres-criptivos, es decir, los que buscan garantizar la obtencin un resultado material especfico (derecho a la educacin o derecho al buen vivir) no forman parte de los derechos que el liberalismo cree que un gobierno debe proteger. El gobierno liberal debe limitarse a proteger los derechos ne-gativos: la libertad, la propiedad y la bsqueda de la feli-cidad, como dira Thomas Jefferson en la Declaracin de la Independencia de EE.UU.13

    Rasmussen y Den Uyl conceden que:

    El orden liberal podra permitir que la gente viva vi-das sin virtud o excelencia de cualquier tipo. Pero, al limitarse a fijar el contexto (como ha sido definido por el derecho individual a la libertad), el orden liberal pro-vee una estructura poltico/legal que permite a todos la posibilidad de la virtud moral en un contexto social. En cambio, el orden no-liberal, ya sea de inspiracin de izquierda o de derecha, debe negar aquella posibi-lidad para algunos individuos o grupos. La verdad es que cualquier orden poltico/legal que no est basado en el derecho individual a la libertad debe practicar el canibalismo moral hasta cierto grado.14

    El liberalismo clsico aunque considera la libertad indi-vidual como el principal fin de un sistema poltico/legal, no es anti-social ni anti-comunidad. A esta objecin Ras-mussen y Den Uyl argumentan que es precisamente para fomentar la cooperacin social entre individuos con pro-yectos de florecimiento distintos que el liberalismo propo-ne un sistema poltico/legal de metanormas que no estn parcializadas a favor de determinado grupo de proyectos de florecimiento15. Es decir, no se le da el poder al gobier-no de favorecer (u obstaculizar) el florecimiento de deter-minados individuos y se le entrega el poder de proteger la libertad de cada individuo, para que este pueda actuar moralmente. Es en esa libertad para elegir de actuar mo-ralmente (o inmoralmente) que el liberalismo se distingue de las dems filosofas polticas.

    Eso implica un gobierno limitado a la proteccin de liber-tades negativas bsicas. Un gobierno mucho ms limitado del que existe en gran parte del mundo hoy y mucho ms limitado del que propondran socialistas o conservadores.

    El uso del lenguaje

    Segn el abogado peruano Enrique Ghersi, el debate pol-tico no se rige por la lgica sino por la retrica. Y en esto los liberales han sufrido grandes derrotas en la historia re-ciente.18

    Hoy, particularmente en los pases en vas de desarrollo, el liberal ha sido tildado de neoliberal. Si analizamos el diverso grupo de lderes (Len Febres Cordero, Carlos Me-nem, Carlos Andrs Prez, Ernesto Zedillo, etc.) que han merecido tal adjetivo, veremos que el neoliberalismo ca-rece de significado y ha servido ms bien como un epteto con el cual descalificar a cualquier poltica pblica o per-sona o gobierno que se diferencia del socialism