EL Hueso Del Analisis UNO Ocr

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    14-Jul-2016

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  • EL HUESO DE UN ANLISIS II

    Uno

    D ecim os EN francs: hay un hueso para decir hay un obstculo, una dificultad. Se puede decir por ejemplo: yo pensaba que esto iba a funcionar solo pero he aqu que hay un hueso. Creo que esta expresin hay un hueso no se usa con este sentido en el Brasil. El hueso en portugus no est dotado de este valor semntico suplementario como en francs, que en ciertos contextos, puede hacer de l el significante del obstculo. Busquemos un equivalente brasileo, podra ser: hay una piedra' . Jorge Forbes aport la referencia del poeta Carlos Drummond de Andrade, el poema No meio do caminho en la coetnea Tentativa de explorao e de interpretao do estar no mundo '.

    El poema comienza por los siguientes cuatro versos:

    No meio do caminho tinha urna pedra tinha urna pedra no meio do caminho 1

    1 Andrade, Culos Drummond de: Antologa Potica. Rio de Janeiro, Editora Re enrd, 36 ediSo, p. 196, 1997.

  • 12 JACQUES - A L A I N MILLER

    tinha um a pcdrano mcio do cam inho tinha um a pcdra ... 1 2

    Desde que escuch y le este poema, o ms precisam ente algunos versos, me da vueltas en la cabeza. H ay una especie de encantam iento que me detiene en estos versos, me captura una cierta satisfaccin. Pens que podra liberarme, com entndolos, para introducir este seminario. Es una alegora exacta del hueso de una cura.

    Este poem a dice bien lo que dice, lo que quiere decir, y lo logra repitiendo el haba una piedra cuatro veces, una por cada uno de los versos que les record. Esta repeticin insistente, sensible al obstculo que la piedra representa, tiende a repetirse en el aparato psquico. La insistencia repetitiva de esa frase actualiza, en la sintaxis, la presencia misma de la piedra, de la piedra ineludible atravesada en medio del camino. Si el lenguaje sirviese slo para expresar una significacin bastara decirlo solam ente una vez. Sera una constatacin, un enunciado denotativo, com o suele decirse de una manera un poco pedante. Enunciado que afirma la existencia de una piedra en medio del camino.

    La repeticin significante cuatro veces con variaciones de posicin sintcticas, enriquece y vuelve ms pesada la significacin; le da el peso de una piedra y eleva esa piedra al lugar del obstculo fundam ental, del obstculo que me im pide recorrer el camino que decid recorrer. El obstculo que traba mi inten-

    1 Poema completo: "No mcio do caminho tinha uma pcdra / tinha uma pcdra no mciodo caminho / tinha uma pcdra / no mcio do caminho tinha uma pcdra. II Nunca me etquecerci dette acontecimento / na vida de mtnhat retinas fatigadas. / Nunca me etquecerci que no meio do caminho ! tinha uma pcdra / tinha uma pedra no meio do caminho / no meio do caminho tinha uma pcdra."

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    cin, bloquea mi movimiento y me obliga a repetir el enunciado de la evidencia. Evidencia que se me impone de tal forma que quedo sujetado a salmodiar mi desgracia, la desgracia frente a lo que encuentro en mi camino.

    Para hacerme entender acabo de decir yo y mi camino, sin embargo, si prestamos atencin advertimos que el primer verso no dice yo, no dice mi camino, no hay yo. Por el contrario, esos primeros versos enuncian de una manera impersonal el hecho de que hay una piedra en medio del camino. Pero es la repeticin significante lo que llama al lector, al recitador, para que se ponga en aquel lugar del camino como si fuese su camino. Es ella la que lo convoca para que sea afectado por la piedra obstculo infranqueable, obligando al sujeto de la enunciacin a repetir inconsolablemente: "haba una piedra, a repetir la evidencia de esa presencia contra la cual nada puede hacer.

    Pasemos ahora a la piedra que hay en medio del camino de un anlisis, obligando a quien lo camina a una repeticin inconsolable. Cul es el obstculo? Es la piedra que el anlisis transpone? Cmo hacerlo?

    Introduzcamos un poco de dialctica entre el obstculo y el camino. Inicialmentc es la existencia de un obstculo que hace existir la repeticin, pero es porque hay repeticin que se percibe y asla el obstculo. Existe una piedra en el camino, todo el mundo lo sabe, pero es obstculo porque me puse a caminar. Por eso el poeta dice que ella est en medio del camino; ella est en su lugar, en el lugar que ocupa, el lugar es suyo porque lo ocupa, ocupndolo sin intencin la piedra no tiene ninguna intencin de incomodarme en mi camino. La piedra de Carlos Drummond de Andrade es como la rosa de Angelus Silcsius:

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    existe sin por qu. No est all para incomodarme, eso pasa porque yo voy por el medio del camino; porque yo instaur el mundo en el cual se encuentra la piedra, un camino que encuentra la piedra que me detiene. No la cre, ella existe. Haba una piedra me repito , ya estaba all antes de reencontrarla. Dependi de m, fue por mi causa que una piedra que existe en el mundo se vuelva la piedra que encuentro en medio de mi camino. El camino, sin embargo, no existe en el mundo de la misma manera que existe la piedra. El camino existe slo porque me puse a caminar, existe por mi causa; la piedra no existe por mi causa.

    El secreto de estos versos sublimes y misteriosos es que el camino crea la piedra que se encuentra en su lugar. Ese medio no es la mitad geomtrica, la mitad de un segmento que ira de A a B. El estar en medio, del poema, no es este estar en el medio geomtrico. Medio quiere decir que la piedra se encuentra en el camino.

    El poema dice de la conexin entre el camino y la piedra. No hay obstculo si no hay camino, pero no hay camino sin piedra, si no hubiese una piedra que me detenga, y a la que est obligado a ver, y me obligue a repetir lo que veo con mis ojos cansados. Ser que sabra que estoy en camino?

    El poema nos evoca la piedra como un bloque de materia, slida y pesada, ustedes conocen las piedras. Es algo ms que un guijarro que se aparta del camino con un puntapi, pero tambin es menos que una montaa, la masa de una montaa aplastara el camino, o tambin, sobre una montaa puede trazarse un camino. No es un guijarro, no es una montaa, es una piedra. Un pedazo de tierra, un pedazo del propio suelo que reco-

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    rro, pedazo distinguido de la tierra que se elev en mi direccin para decirme no.

    Voy a continuar an alrededor de este asunto, es la alegora de nuestro tema. La piedra y el camino suponen la tierra, sin embargo el camino es la tierra que dice s, es la tierra que acepta ser recorrida mientras que la piedra es la tierra que dice no. En ambos, camino y piedra, es la tierra que habla.

    Si aqu hay un poema no es porque un sujeto habla, un sujeto que dira lo que quiere; es porque la propia tierra habla. Es porque el poeta le presta su voz y canta: en medio del camino haba una piedra. Si la tierra habla, si dice s cuando camino y no cuando encuentro la piedra, si ella habla es porque en medio de la tierra hay un ser hablante que se pone a caminar y encuentra una piedra. No habra camino ni piedra sin seres hablantes. Si no hubiese ser hablante para quin hablara la tierra? Cul es el camino del ser hablante?

    El ser hablante tiene muchos caminos, va y viene, no para en el lugar, o si lo hace es por poco tiempo. Est en casa, va al trabajo, vuelve, visita a sus amigos, viaja por vacaciones, va a un congreso, muchos, innumerables caminos. Todo ser hablante tiene un camino ms esencial, nico, que recorre mientras contina siendo hablante, es el camino de su palabra. Pero el camino que le permanece invisible, inaudible, desconocido, es tambin la piedra de su camino de palabra. Es slo en aquello que se llama cura analtica que percibe estar en el camino de su palabra y que en ese camino hay una piedra. La cura analtica es la experiencia de aquello que significa estar en la palabra. Carlos Drum m ond de Andrade sita su obra potica bajo el ttulo: Tentativa de explorao e de interpretado de estar no mundo y

    Manuel Crdenas Fernndez

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    digamos que el psicoanlisis es una tentativa de exploracin e interpretacin de estar en la palabra.

    Para nosotros el camino del que se trata es el camino de la palabra y la piedra es tambin la piedra de la palabra. Sealemos que cuando el significante se introduce en el mundo, la piedra, la dificultad, el obstculo, se introduce al mismo tiempo. Es la piedra de Zenn, aquello que impide a cualquier ser que se mueve llegar a su objetivo y hasta dejar su punto de partida. Hago alusin simplemente al razonamiento de Zenn de Elca:

    A M Ai' B " B

    Sea el segmento A -* B y un punto en el medio. Un mvil lo recorre pero una vez llegando al medio de A -* B es preciso an que llegue al medio del segmento M - B y despus ser necesario llegar al medio del segmento M ' -* B, y despus al medio del segmento B -* B, de tal manera que siempre estar separado de su punto de llegada por una mitad inextinguible, una m itad definitiva que podr volverse im perceptible, infinitesimal, pero que siempre le impedir llegar a B.

    Podemos pensarlo inversamente como la imposibilidad de partir. Para llegar a M es necesario hacer la mitad del camino y para llegar a M es preciso, primero, hacer la mitad del camino.

    A M M B

    La piedra de Zenn est siempre en medio del camino y es introducida por la superposicin del significante sobre el espa-

    Manuel Crdenas Fernndez

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    i o. Ustedes saben que este problema suscit la atencin de fil- tofos y matemticos durante muchos siglos y todas las soluciones son deslizamientos del problema. La piedra de Zenn est siempre en el medio del camino.

    Por qu no decir que el significante vuelve imposible el movimiento, que l tambin opera en un mundo muerto? El movimiento, la vida, slo es concebible si agregamos un elemento suplementario y hablando con propiedad, impensable, la mitad indivisible, por lo tanto n