Hº Chile 1808-1994_Simon Collier

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    05-Jul-2015

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La Independencia, 1808-1830 de la poca, Francisco Antonio Garca Carrasco, result un imprudente, incapaz de enfrentarse a la creciente ola de aspiraciones criollas. En abril de 1810, la Capitana general de Venezuela se convirti en la primera colonia espaola que derrocaba a su gobernador e instauraba una Junta criolla. Un mes despus, entre turbulentas escenas multitudinarias, Buenos Aires hizo lo mismo. Estas noticias de los vecinos causaron una fuerte impresin en la opinin pblica criolla de Santiago.

La Independencia, 1808-1830

iO vivir con honor o morir con gloria! Bernardo O'Higgins, 1813 La legada de la independencia de la Capitana general (y de la mayor pane del resto de la Amrica espaola) fue una consecuencia directa del gran trastorno provocado por las guerras napolenicas en Europa. En mayo de 1808, tras obligar a abdicar al rey espaol Carlos IV, Napolen destituy y desterr al nuevo rey, Femando VII, y coloc a su propio hermano Jos en el trono de Espaa. Los espaoles se alzaron en una feroz resistencia contra el rey intruso y contra los ejrcitos franceses que llegaban en gran nmero a su pas. En lo que quedaba de la Espaa libre, el ejercicio de la autoridad pas espontneamente a una serie de juntas locales, como la Junta Central de Cdiz, que se convirti en el verdadero gobierno, aunque a comienzos de 1810 fue reemplazada por un Consejo de Regencia. Los liberales espaoles (los primeros polticos del mundo en llevar tan honorable nombre) aprovecharon la oportunidad para darse una Constitucin (1812) que transformaba a Espaa en una monarqua constitucional. La noticia de que Femando VII haba sido destronado lleg a Chile en septiembre de 1808. La reaccin inmediata fue de intensa y ferviente lealtad a la madre patria. Una vez ms, los criollos enviaron donaciones para ayudar a la guerra; los jvenes de alcurnia de Santiago (Francisco Antonio Pinto, entre ellos) lucan imgenes de Fernando VII en sus sombreros. A medida que pasaban los meses, sin embargo, este espritu de lealtad cambi. Puesto que la propaganda espaola apuntaba a una estructura ms liberal para el Imperio, algunos criollos comenzaron a sopesar si no sera deseable tomar el control de los asuntos de la colonia. La presin en este sentido provena de tres fuentes principales. Los criollos instruidos que ya antes haban promovido la reforma econmica y social sentan ahora que este cambio poda lograrse mejor a travs de la creacin de un gobierno chileno autnomo, aunque siempre en el interior del Imperio espaol. Un mayor nmero, quiz, vea el rgimen nacional como un medio para obtener ms fcilmente el tan deseado acceso a los cargos pblicos. Y tambin estaba ese nfimo puado de separatistas y revolucionarios a ultranza para los cuales las dificultades de Espaa eran la oportunidad para Chile. Para el gobernador y la Audiencia, de ms est decirlo, incluso la ms leve de estas proposiciones sonaba a subversin. A la luz de los acontecimientos, el gobernador LOS PRIMEROS GOBIERNOS CRIOLLOS El Cabildo desempe el papel principal en la configuracin del emergente programa criollo. En mayo de 1810, el arresto de tres prominentes criollos por orden de Garca Carrasco, bajo el cargo de sospecha de conspiracin, abri una lucha a tres bandos entre el Cabildo, el gobernador y la Audiencia. La tensin lleg a su punto mximo cuando dos de los tres hombres fueron deportados al Per. Para apaciguar una peligrosa protesta pblica, la Audiencia destituy rpidamente a Garca Carrasco, nombrando en su lugar al acaudalado criollo octogenario Mateo de Toro Zambrano, conde de la Conquista. Gracias a esta maniobra, el Cabildo slo se salv por corto tiempo. Con la aceptacin del nuevo gobernador, llam a un Cabildo Abierto para evaluar la crisis de la corona. Dicha asamblea, a la que asistieron unos 400 de los ciudadanos ms importantes, fue realizada en el edificio del Consulado el 18 de septiembre de 1810. El joven e inteligente procurador del Cabildo, Jos Miguel Infante, analiz los precedentes legales de una Junta criolla y la atestada sala estall en gritos de Junta queremos!. De esta manera, se eligi una Junta que deba defender y preservar a Chile para el desgraciado monarca Fernando VII, y gobernar la colonia hasta que se pudiera convocar un congreso en Santiago. La cauta autonoma de septiembre de 1810 poda transformarse fcilmente en una postura mis radical. Por su mera existencia (y no menos por su decisin de convocar un congreso), la Junta marc una ruptura decisiva con el pasado. Su miembro ms activo, el abogado Juan Martnez de Rojas, era sin duda un separatista. Bajo su influencia, el nuevo gobierno cre discretamente las bases para un pequeo ejrcito. Los acontecimientos en otras regiones pronto recordaron a los chilenos que sus destinos estaban unidos a un drama mucho mayor: en el desolado altiplano peruano, los soldados de las nuevas Provincias Unidas del Ro de la Plata (Argentina) estaban luchando ahora contra el Virreinato del Per, an bajo el control espaol. Los 400 hombres que la Junta ofreci a Buenos Aires constituyeron un claro gesto de solidaridad. Que la lucha en ciernes poda ser sangrienta, se hizo evidente tambin en un abonado levantamiento realista en Santiago (abril de 1811), que se cobr ms de cincuenta vctimas. Su caudillo espaol, el coronel Toms de Figueroa, fue llevado ante un pelotn de fusilamiento.

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Historia de Chile 1808-1994 La opinin pblica criolla, sin embargo, an no estaba preparada para moverse tan rpido como lo deseaban Rojas y otros radicales. Cuando el prometido congreso (elegido por los diversos cabildos) se reuni en Santiago en julio de 1811, haba quedado compuesto en su mayora por moderados ms bien cautos. Rojas se retir a Concepcin disgustado. Los irrefrenables reformistas de Santiago, dirigidos por los ochocientos Larran, establecieron entonces un desafortunado precedente cuando recurrieron al apoyo de los militares para su causa, con la ayuda de un impetuoso y joven oficial, Jos Miguel Carrera. Sin demora, se realiz una purga en el congreso. Sin embargo, la naturaleza apasionada de Carrera no lo predispona para aceptar un papel subalterno y, menos an, ante los Larran. Dos meses despus (el 15 de noviembre de 1811), se coloc a s mismo a la cabeza de una nueva Junta y disolvi sin ms el congreso. Los primeros meses de 1812 fueron testigos de la lucha entre Carrera y el an desafiante Rojas en Concepcin. Finalmente, Rojas fue depuesto y desterrado (julio de 1812). Por el momento al menos, Chile estaba bajo el gobierno de un solo seor: un caudillo. A la postre, los escritores habran de describir a Carrera como la gran figura romntica de la revolucin criolla: un joven atractivo y elegante de indudable popularidad y ardor reformista. Bajo su gida, la reforma aceler su ritmo. Las doctrinas revolucionarias fueron apareciendo en las pginas de IM Aurora de Chile, el primer peridico chileno, editado por el clrigo radical fray Camilo Henrquez. Sin embargo, Carrera no hizo mucho ms que declarar la Independencia. Su breve Constitucin Provisoria (octubre de 1812) an mostraba cierta lealtad formal a Fernando VII. Incluso entre los criollos, el sentimiento realista todava era fuerte y el clan Larran, con sus numerosos contactos y vinculaciones, se le opona desde el interior mismo del campo patriota. Si bien los primeros gobiernos patriotas haban descubierto el fervor reformista, an les quedaba por descubrir la importancia vital de la unidad.

La Independencia, 1808-1830 Al enterarse de la invasin de Pareja, Carrera dej el gobierno en manos de una nueva Junta y se dirigi inmediatamente hacia el sur, a Talca, para reunir a las fuerzas patriotas. La campaa inicial dej en evidencia la desorganizacin tanto de los patriotas como de los realistas. El xito de estos ltimos en Yerbas Buenas (abril de 1813), la primera accin que super una mera escaramuza, fue seguido por la intrascendente batalla de San Carlos. Mortalmente enfermo de neumona, Pareja decidi concentrar sus fuerzas en Chillan y pasar all el invierno. Los patriotas sitiaron la ciudad, pero no lograron vencer al enemigo. La guerra pronto se estanc. Sin embargo, a pesar de todo, s se trataba de una guerra y sus efectos en la revolucin criolla eran predecibles. Ahora, a los criollos les resultaba ms difcil permanecer neutrales. Sus familias a veces se encontraban divididas. La mayora de los espaoles, aunque no todos, eran leales al rey. El comienzo de la guerra ciertamente contribuy a reforzar la posicin de los lderes patriotas en Santiago. Asimismo, la labor de Henrquez y de otros editores contribuy considerablemente a la difusin de la ideologa revolucionaria. Adems, la creacin de un nuevo Instituto Nacional (para la educacin secundaria y superior) y de una nueva Biblioteca Nacional, fueron signos elocuentes de que el impulso reformador no ceda. La nueva Junta (influida por los Larran) empez a criticar cada vez con mayor dureza los fracasos de Carrera en Chillan. En octubre de 1813, la Junta se traslad a Talca y, poco despus, nombr a Bernardo O'Higgins para suceder a Carrera como comandante en jefe. Antiguo aliado de Rojas, O'Higgins haba peleado con valenta en la primera campaa, pero su ascenso, al cual Carrera se opuso brevemente, slo aument las divisiones en las filas patriotas. El cambio de mando (1 de febrero de 1814) :e produjo justo a tiempo. Una segunda fuerza operante realista, bajo las rdenes del general de Brigada Gabino Gainza, avanz rpidamente rumbo norte hacia el Maule, pero las enardecidas tropas de O'Higgins, victoriosas en las acciones de El Quilo y Membrillar, detuvieron su avance hacia Santiago. En estas circunstancias, un oficial naval ingls, el capitn James Hillyar, con e! evidente apoyo del virrey del Per, se ofreci para mediar entre ambos bandos. El acuerdo resultante, el Tratado de Lircay (3 de mayo de 1814), garantizaba cierto grado de autonoma chilena dentro del Imperio espaol. Con gran parte del sur todava bajo el control de los realistas,