Izaguirre ronda, jesus maria

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    25-Jul-2015

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1. UNIVERSIDAD DE NAVARRA FACULTAD ECLESISTICA DE FILOSOFA JESS MARA IZAGUIRRE RONDA UNAANTROPOLOGA TRASCENDENTAL PARA LA EDUCACIN La accin educativa segn el pensamiento de Leonardo Polo Extracto de la Tesis Doctoral presentada en la Facultad Eclesistica de Filosofa de la Universidad de Navarra PAMPLONA 2007 2. Ad norman Statutorum Facultatis Philosophiae Universitatis Navarrensis perlegimus et adprobavimus Pampilonae, die 12 mensis decembris anni 2006 Prof. Dr. Henricus MOROS Prof. Dr. Sergius SNCHEZ-MIGALLN Coram tribunali, die 29 mensis iunii anni 2006, hanc dissertationem ad Lauream Candidatus palam defendit Secretarius Facultatis Sr. D. Eduardus FLANDES CUADERNOS DE FILOSOFA Excerpta e Dissertationibus in Philosophia Vol. XVII, n. 5 3. INTRODUCCIN La crisis de la educacin ha llegado a constituir, en los ltimos de- cenios, un lugar comn en los medios de opinin pblica. Entre los profe- sores se admite pacficamente que ya no sabemos qu hacer para educar a los jvenes. Las leyes y los planes educativos se suceden a ritmo vertigino- so. Los polticos y tericos sociales destacan siempre la necesidad de la educacin para resolver los problemas que acucian a la sociedad. Para ellos la escuela parece la panacea. Pero los actores educativos no confan en ese inters, pues lo que se encuentran es una violencia escolar en aumento, un fracaso educativo cre- ciente, el desinters del resto de la sociedad por su tarea, a la vez que se dice que es lo ms importante para todos, y la desincentivacin profesional que la burocracia funcional provoca. Est claro que vivimos en periodo de cambio acelerado, al que se une la impaciencia por ajustar las novedades a los deseos ciudadanos. As los idelogos sostienen con gran seguridad que los diferentes problemas sociales se resuelven con ms y mejor educacin, e inventan continuamen- te campos nuevos donde ejercitar el difcil arte educativo: educacin en valores, educacin para la ciudadana, educacin ambiental, educacin se- xual, educacin ambiental, etc. A continuacin se elaboran planes de estu- dio, se redactan libros de texto, se forma al profesorado para que imparta esa materia... Y sin solucin de continuidad, lo que preocupaba inmensa- mente el mes pasado deja de repente de tener inters. Se da, por tanto, una inflacin educativa a la vez que se desprecia prcticamente la tarea del educador. De esta manera, resulta patente la de- sorientacin general de la accin educativa. Parece que nadie se detiene a pensar en qu consiste educar, en qu cosas merece la pena formar, ni en la dignidad y los lmites de la tarea profesional del educador. Este trabajo de investigacin nace de la confluencia en el autor de dos experiencias profesionales. Por un lado, la experiencia educativa como profesor de filosofa; por otro, la experiencia directiva, en tareas de gobier- 4. no en el mismo centro educativo, tarea que comportaba una constante rela- cin con organismos institucionales. Se trata de experiencias a las que ha dedicado casi veinte aos, y que han suscitado una preocupacin funda- mental: disponen los educadores de principios bsicos sobre los que orientar su tarea educativa? Esta pregunta surge de modo natural cuando se contempla detenida- mente el panorama educativo desde una distancia suficiente. Entonces se advierte la existencia de una profunda desorientacin en muchos profesio- nales, y una falta de seguridad en la mayora. Por estas razones, se percibe la necesidad de arrojar luz sobre una situacin que cada da va hacindose ms oscura y complicada. El saber pedaggico ha crecido como nunca lo hizo antiguamente. Sin embargo, dicho desarrollo ha estado dominado por la dominante racionalidad tecnolgica o instrumental, que deja sin contes- tar las cuestiones esenciales que se dirimen en la educacin1 . Adems, no es raro encontrarse con profesores que, poco a poco, van perdiendo la ilusin profesional de los comienzos y se van desaniman- do por lo que tienen que ver todos los das en las aulas; y esta situacin se da, precisamente, entre los mejores profesores. La desilusin no slo cun- de en el mbito nacional, sino que se extiende al mbito global de la edu- cacin occidental2 Hay que tener en cuenta que muchos, que dedican sus mejores es- fuerzos a la enseanza, ven que su trabajo no alcanza a satisfacer las de- mandas que los jvenes presentan, pues la comunidad social en la que vi- ven puede ms que la educacin que reciben de sus padres y maestros. Hay conciencia de esta situacin, y se han presentado numerosas, variadas y elaboradas propuestas de solucin. Lo malo es que, en conjunto, resultan redundantes: son tan abundantes las respuestas como copiosos los recursos materiales y tcnicos disponibles... pero tampoco consiguen ali- viar el desaliento; al contrario: incluso se dira que lo acendran3 . Poda- mos seguir en esta lnea, pero la problemtica es bastante conocida. De este modo se aprecia que el problema no es principalmente es- tructural, ni de medios, ni de organizacin, sino que la cuestin clave es la nocin que los educadores tienen del ser humano, es decir, se trata de un problema netamente antropolgico. Para que el profesor acte hace falta que sepa qu es lo que tiene entre sus manos, o mejor dicho, a quin tiene como sujeto educativo y en consecuencia, aprecie y valore a esa per- sona. 402 JESS MARA IZAGUIRRE RONDA 1. NAVAL, C. y ALTAREJOS, F., Filosofa de la Educacin, EUNSA, Pamplona 2000, p. 14. 2. ALTAREJOS, F., Estudio introductorio. Leonardo Polo: pensar la educacin, Ayudar a crecer, Cuestiones filosficas de la educacin, EUNSA, Astrolabio, Pamplona 2006, p. 14. 3. Ibidem. 5. La solucin definitiva no se encontrar en este trabajo, pero s que estas pginas pretenden contribuir, en lo que puedan, a ofrecer las claves para una comprensin ms completa y realista del ser humano. Se intenta- r buscar una formulacin antropolgica capaz de dar un fundamento an- tropolgico suficiente a la educacin. Pero dnde encontrar un plantea- miento antropolgico lo suficientemente riguroso y profundo, a la altura de la actual situacin en la que nos encontramos? Y aqu es donde aparece el profesor Leonardo Polo. Su pensamiento se ha extendido a partir de sus clases y conferencias, y en los ltimos aos tambin a travs de sus escri- tos en el mundo filosfico4 . A lo largo de los ltimos decenios, muchos hemos tenido la oportu- nidad de asistir a sus clases, sobre todo de teora del conocimiento, y he- mos podido escucharle en su curso de tica. Cuando se escucha a Polo re- correr la historia de la filosofa, abordar los temas ms importantes, de frente y sin prejuicios, se descubre la presencia, como mnimo, de un pen- samiento sumamente vigoroso. En mayo del 2003, sali a la luz el tomo II de Antropologa trascen- dental, que viene a completar lo que en el tomo I ya se haba iniciado: la propuesta de una antropologa trascendental, nueva en algunos aspectos, pero no alejada de la tradicin filosfica y profundamente conocedora de la filosofa moderna y contempornea. El profesor Polo hace una propues- ta que no pretende ser original, aunque a veces lo sea. En ocasiones, esta propuesta ha sido mal entendida por unos o no ha sido compartida por otros. Quiz, una de las mayores dificultades en las que se encuentra el pensa- miento poliano es la gran complejidad que presentan sus escritos para ser bien entendidos. Uno de los propsitos de este trabajo es contribuir a dis- minuir las dificultades para que sea mejor entendida su propuesta antropo- lgica. Tambin este trabajo pretende mostrar, cmo la propuesta antropo- lgica de Polo tiene unas consecuencias en el modo de educar, que son adecuadas y atractivas para los educadores que conocen de cerca los pro- blemas; de esta forma se podr comprobar que su antropologa es corrobo- rada por la visin educativa. De este modo, la puesta en prctica, en la ta- rea educativa, de las conclusiones de la antropologa trascendental de Polo puede suponer su validacin. De ah que la presente tesis doctoral se inicie identificando los prin- cipios antropolgicos sobre los que se ha de sustentar la tarea educativa, para ms tarde continuar, con el saber educativo y la tarea educativa. Hay que tener en cuenta que al educador no slo le interesan los grandes princi- pios por otro lado fundamentales, sino cmo orientar la accin de forma INTRODUCCIN 403 4. A ello ha contribuido tambin Studia poliana y el sitio que la redaccin de la re- vista mantiene en la red (http:// www. leonardopolo.net). 6. adecuada para que sea eficaz. Se trata de que no nos ocurra lo que cuenta J. Dewey como un hecho real: en la fiesta de fin de curso, un grupo de alumnos recogi el premio anual por un brillante trabajo acadmico en educacin cvica; al terminar la fiesta, lo celebraron rompiendo a pedradas las farolas que iluminan el campus5 . Se pretende, con este trabajo, ordenar las ideas principales de la an- tropologa trascendental, mostrando a la vez su vinculacin con el queha- cer educativo. La filosofa poliana es poco conocida y parece conveniente dibujar un mapa para saber en todo momento dnde se est. ste es otro de los objetivos de este estudio. Por eso no faltarn esquemas y cuadros que permitan siempre atisbar el camino que se recorre o el que queda por an- dar. Este procedimiento tiene el peligro de que se interprete como un inten- to de sistematizacin del pensamiento de Polo; pero, pensamos que, sin ce- der al rigor, puede ayudar a entender mejor a nuestro autor. Dentro de la antropologa poliana, este trabajo se fija especialmente en los puntos que tienen alguna conexin con la educacin. A veces ha sido necesario remontarse a los principios del pensamiento de Polo con el fin de justificar o clarificar las tesis que posteriormente se afirman. Pero la inten- cin no es explicar todos los grandes temas, sino slo aquellos que pueden ayudarnos a entender a fondo la prctica y la accin educativa. Para la realizacin de este trabajo ha habido que resolver distintas dificultades. Por un lado, la comprensin del pensamiento poliano, que es heurst