La Homosexualidad y La Fe Catolica

  • Published on
    13-Dec-2015

  • View
    216

  • Download
    2

Transcript

LA HOMOSEXUALIDAD Y LA FE CATOLICA

En la actualidad, uno de los principales detractores al desarrollo de la homosexualidad de las personas y a los derechos que le corresponden es la Iglesia Catlica. Bajo ese tenor, y al representar sta poblacin catlica un considerable 63% de la poblacin americana y el 17.7% de la poblacin mundial[footnoteRef:1], resulta indispensable -a fin de cumplir a cabalidad los objetivos trazados en el presente trabajo- sealar la postura de esta considerable poblacin. [1: https://www.aciprensa.com/noticias/estos-son-los-numeros-de-los-catolicos-en-el-mundo-segun-anuario-pontificio-2015-40519/]

A pesar de que no es muy conocido por el ciudadano de a pie, la Iglesia Catlica se ha pronunciado oficialmente sobre la homosexualidad incluso desde el ao 1986[footnoteRef:2] sealando as lineamientos de una pastoral para homosexuales, hasta instrucciones de discernimiento en caso de que alguno desee incorporarse a un seminario o vida religiosa. No obstante, es en su Catecismo[footnoteRef:3] donde se expresa especficamente a la homosexualidad: [2: http://www.es.catholic.net/op/articulos/20301/cat/325/algunos-datos-de-derecho-canonico-sobre-la-homosexualidad.html] [3: http://www.vicariadepastoral.org.mx/1_catecismo_iglesia_catolica/catecismo_iglesia_catolica.pdf]

Castidad y Homosexualidad

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atraccin sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a travs de los siglos y las culturas. Su origen psquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyndose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (Cf. Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradicin ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrnsecamente desordenados (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobacin en ningn caso.

2358 Un nmero apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condicin homosexual; sta constituye para la mayora de ellos una autntica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasin y delicadeza. Se evitar, respecto a ellos, todo signo de discriminacin injusta. Estas personas estn llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Seor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condicin.

2359 Las personas homosexuales estn llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de s mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oracin y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfeccin cristiana.

Al respecto, podemos sealar que para la Iglesia Catlica las personas homosexuales tienen desrdenes psquicos inexplicables, son contrarios a la Ley Natural, impiden la propagacin de la vida y no pueden recibir aprobacin bajo ningn concepto; no obstante, entiende que hay algunos casos que existen sin voluntad propia o libre eleccin y que stos deben ser acogidos con respeto y delicadeza por los dems cristianos. En cualquiera de los casos, incita a la castidad de las personas homosexuales.

Por otro lado, en cuanto a la unin matrimonial y su relacin con los homosexuales, el canon 1096 1 del Cdigo de Derecho Cannico, denota la finalidad de la unin matrimonial:

Para que pueda haber consentimiento matrimonial, es necesario que los contrayentes no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varn y una mujer, ordenado a la procreacin de la prole mediante una cierta cooperacin sexual.

No obstante en el canon anterior se seala que:

1095. Son incapaces de contraer matrimonio: () 3. quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psquica.

En otras palabras, e interpretando de manera sistemtica, la Iglesia catlica considera a los homosexuales como personas con naturaleza psquica diferente a la del varn y la mujer. Este anlisis tiene ms asidero an si se tiene en consideracin que el Canon 1098 seala:

1098. Quien contrae el matrimonio engaado por dolo, provocado para obtener su consentimiento, acerca de una cualidad del otro contrayente, que por su naturaleza puede perturbar gravemente el consorcio de vida conyugal, contrae invlidamente.

Bajo ese tenor, los homosexuales sealan que se les estara discriminando de manera injusta un derecho natural como es la unin matrimonial con otra persona. Al respecto, existe un artculo interesante de Pedro Mara Reyes que analiza este punto[footnoteRef:4]. Este autor seala que: [4: http://www.iuscanonicum.org/index.php/derecho-matrimonial/naturaleza-del-matrimonio-canonico/377-homosexualidad-y-matrimonio-ila-iglesia-discrimina-injustamente.html]

La Iglesia rechaza el pecado, no al pecador. La doctrina de la Iglesia es la de acoger y comprender al pecador, porque todos somos pecadores y estamos llamado a luchar para superar nuestros pecados. Nadie es responsable de sus tendencias. Todos estamos llamados a la mayor amistad con Dios, a pesar de que todos tenemos tendencia a pecar de un modo u otro. La Iglesia acoge a las personas con tendencias homosexuales igual que a los dems. nicamente les pide -a ellos y a todos- que luchen por superar las tendencias que les llevan a cometer pecados. ()En definitiva, la Iglesia no condena la tendencia a la homosexualidad, lo que condena son los actos homosexuales. Y ello con la limitacin de que nadie, salvo Dios, es capaz de juzgar la conciencia de otra persona. Por eso la Iglesia condena el hecho objetivo inmoral (en este caso el acto homosexual) dejando fuera de su juicio la responsabilidad moral de quien ha cometido ese hecho.

De lo acotado por el autor se puede determinar que en s misma, la Iglesia Catlica no rechaza a las personas homosexuales, sino que rechaza los actos que ellas llevan a cabo; entendidos como pecados que interfieren en la vida cristiana ideal. Incluso en este punto el autor hace un smil de rechazo a una persona, se entiende heterosexual, que es pecadora: no se le rechaza a ella misma, sino al acto que lleva a cabo.

Por otro lado resulta conveniente analizar nuevas perspectivas que se vienen generando al interior de la Iglesia Catlica. Tal es el caso de lo desarrollado por algunos obispos catlicos en la Undcima Congregacin General Relatio post disceptationem o Snodo extraordinario de Familia[footnoteRef:5] donde sealan que: [5: http://s0.uvnimg.com/files/2014/10/25288/synod14-undcimacongregacingeneral_relatiopostdisceptationemdelrelatorgeneralcardenalptererd.pdf]

Acoger a las personas homosexuales

50. Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: estamos en grado de recibir a estas personas, garantizndoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades? A menudo desean encontrar una Iglesia que sea casa acogedora para ellos. Nuestras comunidades estn en grado de serlo, aceptando y evaluando su orientacin sexual, sin comprometer la doctrina catlica sobre la familia y el matrimonio?

51. La cuestin homosexual nos interpela a una reflexin seria sobre cmo elaborar caminos realsticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evanglica integrando la dimensin sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafo educativo. La Iglesia, por otra parte, afirma que las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer. Tampoco es aceptable que se quieran ejercitar presiones sobre la actitud de los pastores o que organismos internacionales condicionen ayudas financieras a la introduccin de normas inspiradas a la ideologa gender.

52. Sin negar las problemticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideracin que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Adems, la Iglesia tiene atencin especial hacia los nios que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeos.

Por estas razones, se puede concluir de este captulo que si bien es cierto la Iglesia Catlica se niega rotundamente a la unin matrimonial entre homosexuales, tal y como lo hemos visto en el Cdigo Cannico y en el Catecismo cristiano, esto no implica necesariamente que se les rechace y discrimine, sino que condenan los actos que llevan a cabo y los califican de pecaminosos. No obstante, esto no implica necesariamente que no puedan llevar una vida acorde a los preceptos de la Fe Catlica puesto que incluso se les acepta, se generan lineamientos que permitan su insercin en la comunidad catlica y hasta, actualmente existen miembros activos de la misma que sealan a las personas homosexuales como personas con dones y cualidades que pueden poner en servicio de la sociedad.