Luis de Oteyza Entrevista a Abdelkrim y Su Hermano _ FronteraD

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    28-Nov-2015

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<ul><li><p>Entre | Regstrese</p><p>REVISTA DIGITALBuscar en este sitio:</p><p> Buscar</p><p>brjula mientras tanto acorden arpa universo elegante sociedad del espectculo hemeroteca</p><p>brjula</p><p>vida culturalinternacional</p><p>mientras</p><p>tanto</p><p>blogs</p><p>acorden</p><p>periodismodeprecisinreportaje</p><p>ensayo</p><p>acentos</p><p>arpa</p><p>vidas yrelatosperfiles</p><p>cuntame</p><p>cmic</p><p>universo</p><p>elegante</p><p>ciencia ytecnologafronteras</p><p>de la</p><p>ciencia</p><p>salud</p><p>vida</p><p>digital</p><p>sociedad</p><p>del</p><p>espectculo</p><p>crtica dearte ypensamientoarte</p><p>letras</p><p>escenarios</p><p>pantallas</p><p>Luis de Oteyza con Abdelkrim, vigilados por Amogar Ben Addu, jefe de su guardia personal. Foto: Alfonso</p><p>1 2 3 Siguiente </p><p>Twittear 10</p><p>maestros del periodismo</p><p>Luis de Oteyza entrevista a Abdelkrim y su hermano</p><p>Eduardo del Campo - 26-01-2012</p><p>Tamao de texto: A | A | A</p><p>En el verano de 1921 Espaa sufri una de las mayores carniceras de su historia,el Desastre de Annual. Tras quedarse sin agua ni comida en sus fuertes de la costa</p><p>norteafricana por la falta de previsin del general Manuel Fernndez Silvestre, que</p><p>haba avanzado sin asegurar los suministros, oficiales y soldados se retiran</p><p>despavoridos en estampida hacia Melilla ante la ofensiva de los rebeldes</p><p>independentistas de las cabilas rifeas. Miles de militares espaoles mueren (4.000</p><p>slo en Annual y las posiciones vecinas el 22 de julio, a los que hay que sumar los</p><p>cados en otros puntos en los das siguientes), muchos de ellos degollados sin piedad</p><p>como corderos por sus captores pese a que se haban rendido y entregado las armas. </p><p>Otro millar de jefes y reclutas, esa carne de can espaola que tan bien retrat</p><p>Ramn J. Sender en la novela Imn (1930), tuvieron la suerte de no ser pasados a</p><p>cuchillo y convertirse as en prisioneros de guerra del gobierno independiente del Rif,</p><p>con capital en Ajdir, cerca de Alhucemas, en el norte mediterrneo de Marruecos. El</p><p>caudillo de la sublevacin y presidente de la efmera repblica berber era Mohamed</p><p>Abdelkrim el Jatabi, antiguo periodista de El Telegrama del Rif de Melilla y</p><p>funcionario de la administracin espaola en esta ciudad, a quien secundaba un</p><p>gobierno en el que su hermano menor ejerca de ministro de Exteriores.</p><p>El desastre militar contribuira al golpe de Estado de 1923 y la consiguiente dictadura</p><p>del general Miguel Primo de Rivera, quien en 1925 comand el desembarco de</p><p>Alhucemas y aplast la rebelin con el apoyo de Francia y de otro futuro dictador, el</p><p>coronel de la Legin Francisco Franco.</p><p>Antes de todo eso, un ao despus de Annual, en el verano de 1922, un periodista</p><p>espaol cruza el Mediterrneo hacia la Guerra de frica. Pero no para entrevistar a los</p><p>lderes del propio bando, sino al del enemigo. Se trata de Luis de Oteyza, director del</p><p>peridico La Libertad. ste viaja con el fotgrafo Alfonso Snchez Portela, Alfonso</p><p>a secas en su firma profesional, y un Pepe Daz que deducimos que sera el periodista</p><p>y escritor Jos Daz-Fernndez, que haba sido soldado hasta poco antes en la zona y</p><p>recreara su experiencia blica en la novela El blocao (1928). </p><p>De Oteyza se propone cumplir una de las grandes misiones del periodismo: contar qu</p><p>dice, cmo es, qu hace, quin es ese hombre a quien nuestro gobierno y la mayor</p><p>parte de nuestra sociedad consideran el enemigo nmero uno y la encarnacin del mal.</p><p>Explicar, en su caso, por qu Abdelkrim y los hombres a los que representa nos</p><p>Enviar</p><p>ndice</p><p>semana del 12 al 18 de julio de 2013</p><p>Este autor tambin ha publicado...</p><p>Rafael Barrett denuncia la esclavitud enLo que son los yerbales (1908)24 Enero 2013</p><p>En la cola de los hambrientos, deMagda Donato06 Junio 2012</p><p>Adis a Gadafi. Los ltimos de Misrata01 Septiembre 2011</p><p>Ramn J. Sender en Casas Viejas14 Abril 2011</p><p>Turqua, a la caza de sus periodistas19 Marzo 2011</p><p>Todos sus artculos</p><p>apntese a nuestro RSS</p><p>Suscrbase a fronterad</p><p>Escriba su correo electrnico aqu</p><p>Me gusta 17 EnviarShareShare</p><p>Luis de Oteyza entrevista a Abdelkrim y su hermano | FronteraD http://www.fronterad.com/?q=luis-oteyza-entrevista-a-abdelkrim-y-su-...</p><p>1 de 13 15/07/2013 11:44</p></li><li><p>atacan. O, dicho de otra manera, la misin de responder a esta pregunta: Los otros</p><p>son tan malignos como los pintamos, o tan humanos como nosotros, pero con</p><p>distintos intereses? El periodista tiene que hacerlo adems contra la corriente</p><p>dominante de los que denuncian que escuchar al enemigo y darle la palabra supone</p><p>ser cmplice de su propaganda terrorista (el delito, por poner un ejemplo actual,</p><p>por el que procesaron en 2010 en Turqua a los periodistas turcos que haban ido a</p><p>entrevistar al jefe de la guerrilla kurda) y por tanto reo de traicin al nosotros de la</p><p>patria (al periodista marroqu y rifeo Ali Mrabet, cuyo abuelo paterno luch</p><p>precisamente al lado de Abdelkrim, lo denostaron en Marruecos cuando rompi el</p><p>tab y fue a hablar con el Frente Polisario en el Shara hace unos aos, por aadir</p><p>otro ejemplo cercano). </p><p>Ojo. Luis de Oteyza no se limita a ver al enemigo indmito, extico, musulmn y con</p><p>turbante que puebla las pesadillas de la metrpoli y recoger sus declaraciones sin ms,</p><p>contentndose con la exclusiva, como alguno har dcadas despus con, pongamos</p><p>por caso, Osama Bin Laden en su refugio de la frontera afgano-paquistan (personaje</p><p>del que Abdelkrim est en los antpodas, dicho sea de paso): su encuentro con</p><p>Abdelkrim no es una sumisa rueda de prensa sin preguntas sino una verdadera</p><p>conversacin entre dos personas respetuosas e inteligentes que se hablan de t a t. </p><p>De Oteyza lo cuestiona de forma crtica y le plantea a los asuntos ms sensibles, como</p><p>su humillante estancia en la crcel espaola, pero sin caer por ello en el interrogatorio</p><p>grosero, atosigante o agresivo con el entrevistado. Demuestra que la cortesa y el trato</p><p>humano son herramientas mejores que la pose de insobornable inquisidor periodstico</p><p>a la hora de crear un clima cordial en la entrevista y ganarse la confianza del</p><p>interlocutor, que ser as mucho ms proclive a abrirse al extranjero. La cordialidad</p><p>del periodista hacia el enemigo est aqu, claro est, condicionada tambin por el</p><p>hecho de encontrarse en su territorio y tener que guardarse de sus posibles represalias</p><p>ante una salida de tono, pero va ms all: es una actitud que se adopta por principio de</p><p>imparcialidad con todas las voces de la informacin. </p><p>El periodista viaja a Ajdir con el permiso del enemigo para visitar a los prisioneros</p><p>espaoles del Rif y entrevistar a sus captores. Primero se rene con el hermano menor</p><p>de Abdelkrim, al que nombra indistintamente como Mahomed o Mhammad, quien le</p><p>explica que su hermano y su tribu no aprobaron las matanzas de los soldados</p><p>espaoles que se rindieron y que incluso evitaron otra carnicera al impedir que sus</p><p>combatientes entraran a sangre y fuego en una sitiada y desprotegida Melilla. De</p><p>Oteyza pregunta y su interlocutor responde sin eludir ninguna cuestin, esforzndose</p><p>siempre, en tono conciliador, por explicar que la lucha del Rif es por su liberacin del</p><p>yugo y el maltrato colonial, y que no slo no tienen nada contra el pueblo espaol</p><p>sino que invita a venir a todo el que lo haga en son de paz. Poco despus, el 2 de</p><p>agosto de 1922, lo recibe el lder, Mohamed Abdelkrim. Es el primer periodista</p><p>espaol que lo logra.</p><p>Luis de Oteyza, a medida que pregunta y repregunta a Abdelkrim y a veces lo rebate o</p><p>corrige, permite tambin, dando voz al lder rifeo, cuestionar la imagen que la</p><p>sociedad y el gobierno espaol se han hecho de l. Porque Abdelkrim se revela en este</p><p>cara a cara con un entrevistador independiente como un hombre sensato, racional,</p><p>dialogante. Alguien que defiende una causa justa y con quien se puede llegar a un</p><p>acuerdo.</p><p>El periodista, en apartes al lector, cuenta que est de acuerdo con lo que afirma</p><p>Abdelkrim pero se lo oculta a ste, para mantener la distancia y poder seguir</p><p>preguntndole sobre la cuestin sin entregarse a l. El clmax de la entrevista se</p><p>produce cuando Luis de Oteyza llega a la conclusin, aunque sin manifestrsela a su</p><p>entrevistado, de que 20.000 vctimas espaolas se podran haber salvado si unos jefes</p><p>militares caciques no hubieran abusado del padre de Abdelkrim. Que no habra habido</p><p>sublevacin, ni guerra ni muerte si el protectorado espaol del Rif, en suma, no</p><p>hubiera degenerado en un rgimen de explotacin y abuso del indgena.</p><p>Luis de Oteyza maniobra con maestra para seducir al interlocutor. Luego tensa la</p><p>conversacin con cuidado de no romper la cuerda, frenando, rectificando y cambiando</p><p>de tema cuando percibe que el clima de confianza puede saltar por los aires, cortando</p><p>la comunicacin y acabando el encuentro. Conciliando empata, tacto y arrojo, logra</p><p>por ejemplo que Abdelkrim, a pesar de palidecer cuando le pregunta por su doloroso</p><p>paso por una crcel espaola, exprese y desarrolle esos recuerdos, ante la sorpresa de</p><p>sus guardaespaldas y hombres de confianza que asisten a la entrevista y le hacen</p><p>gestos al periodista para que no siga por ah cuando saca el tema y persevera en l.</p><p>La entrevista concluye con la memorable descripcin de Abdelkrim que cede a la</p><p>insistencia de su entrevistador para retratarse con l ante la cmara de Alfonso, en</p><p>Luis de Oteyza entrevista a Abdelkrim y su hermano | FronteraD http://www.fronterad.com/?q=luis-oteyza-entrevista-a-abdelkrim-y-su-...</p><p>2 de 13 15/07/2013 11:44</p></li><li><p>unas fotos histricas. Abdelkrim no quiere retratos, pero acepta ante el persuasivo</p><p>argumento de que si no aparece su imagen en el peridico como prueba en Espaa</p><p>creern que el director se ha inventado la entrevista.</p><p>Luis de Oteyza naci en Zafra, Badajoz, en 1883, y muri exiliado en Caracas en</p><p>1961, hace este medio siglo. Abdelkrim muri tambin en el exilio, en 1963 en El</p><p>Cairo. </p><p>Reproducimos a continuacin los dilogos sucesivos de Luis de Oteyza con el</p><p>hermano menor de Abdelkrim, ministro de Estado a sus 25 aos, y con el propio</p><p>lder rifeo. El largo fragmento pertenece al texto que el director public en La</p><p>Libertad el 8 de agosto de 1922 y ampliara en 1924 en forma de libro con el ttulo</p><p>de Abdelkrim y los prisioneros (reedicin en la Biblioteca de Melilla en 2000). Lo</p><p>encontramos en el apasionante libro de Mohamed Kaddur Antologa de textos sobre</p><p>la Guerra del Rif (editorial Algazara, coleccin frica Propia, volumen 33, Madrid,</p><p>2005). Es, dice Kaddur, un documento verdaderamente importante y prcticamente el</p><p>nico al que tuvo acceso la opinin pblica espaola sin estar interesadamente</p><p>manipulado y deformado por la censura de la poca. Con ustedes, un scoop del</p><p>periodismo espaol del siglo XX. </p><p>Eduardo del Campo es periodista en el diario El Mundo, con base en Sevilla. Su</p><p>ltimo libro publicado es Capital Sur (Parntesis, 2011). Su ltimo reportaje en</p><p>FronteraD fue Los ltimos de Misrata. En su seccin maestros del periodismo han</p><p>aparecido:</p><p>Ramn J. Sender en Casas Viejas (1933)</p><p>Sofa Casanova en la Revolucin Rusa de 1917</p><p>Manuel Chaves 0ogales</p><p>Qu persona, Carmen de Burgos, Colombine!</p><p>Blanco White, tinta liberal</p><p>Jos Mart,</p><p>La leccin de Antonio Machado</p><p>***</p><p>Caudillo del Rif [Entrevista con el lder independentista rifeo Mohamed Abdelkrim y su</p><p>hermano]</p><p>Luis de Oteyza</p><p>Es la plcida hora en que la tarde refresca, y grato el lugar: una de las galeras de la</p><p>casa de Mohamed Azarkan, abierta al verde de la Vega y a los azules del mar y del</p><p>cielo. Con el Pajarito, que en mi honor los ha convocado, me rodean Abd-el-Krim el</p><p>joven; Mohammedi Ben Hadj, su ayudante en el ministerio de Estado; El Maal-lem,</p><p>jefe de los guardias del mar; Abd-el-Krim Ben Siam, segundo de Abd-Salam en el</p><p>ministerio del Interior, y Mohamed Quijote, el comandante de la artillera.</p><p>Platicamos, o como ellos dicen onomatopyicamente, nos entregamos al chau-chau. </p><p>El momento y la ocasin son propicios para obtener informes. </p><p>Os causara una gran sorpresa, al atacar Annual, no que la posicin cayera, pues al</p><p>atacarla es porque esperabais conseguirlo, pero s que todas las dems posiciones se</p><p>desplomasen tambin? </p><p>Tomo un sorbo de mi taza, doy una chupada a mi pipa, y espero. Los rifeos se miran</p><p>unos a otros. Pajarito sonre. Al fin, Mhammad Abd-el-Krim toma la palabra:</p><p>Pero, cree usted eso? Hay alguien en Espaa que crea eso? </p><p>El qu? pregunto, hacindome el ignorante. </p><p>Que el levantamiento de las cabilas sometidas no estaba preparado me contesta. </p><p>Hago un esfuerzo tal para contener mi emocin, que siento contrarseme los</p><p>msculos al tirn de los nervios. Logro as que no me tiemble ni la voz, y puedo decir</p><p>entonadamente:</p><p>Estaba, pues, preparado el alzamiento. </p><p>Desde abril responde Mhammad. Y crea usted que no nos cost gran trabajo</p><p>hacerlo. </p><p>Cambia unas palabras en rabe con Mohammedi Ben Hadj, quien, volvindose a m,</p><p>dice: </p><p>Poco trabajo. Sabes t? Nadie querer obedecer espaoles. Estar quietos por</p><p>fuerza. Yo, yo decirles que luchar, y todos, todos ponerse contentos. Yo ser el que ir. </p><p>Pero pregunto, y nuestra Polica indgena no se enter? </p><p>Enterarse, claro que enterarse. Y no decir nada. Polica decir lo que querer, slo lo</p><p>que querer. Y cobrar duros. Encima cobrar duros. </p><p>Luis de Oteyza entrevista a Abdelkrim y su hermano | FronteraD http://www.fronterad.com/?q=luis-oteyza-entrevista-a-abdelkrim-y-su-...</p><p>3 de 13 15/07/2013 11:44</p></li><li><p>Re Ben Hadj con risa de lobo y ren los dems. Luego me miran, como extraados de</p><p>que no me ra yo con cosa tan cmica. </p><p>Mhammad Abd-el-Krim, considerando lo que me pasa, me dice: </p><p>Es triste, pero as es. Hgase usted cargo. Adems, que odian la ocupacin. No</p><p>tiene usted idea de la que les hacen sufrir, de lo que les vejan, de lo que les torturan. </p><p> Pero sern excepciones</p><p>No, no; son todos. Y la mayor parte sin malicia. Si es que no comprenden! Nuestra</p><p>justicia es nuestra religin. Ya sabe usted que las leyes todas estn contenidas en el</p><p>Corn. Nuestros jueces son por eso sacerdotes juntamente. Y se pone a ejercer de juez</p><p>un capitn de ma, que, por desconocer cuanto a nuestros usos se refiere, ignora hasta</p><p>el idioma. Aun siendo bueno, y los ha habido muy malos, tiene que proceder mal. No</p><p>comprenden! Pero, cmo van a comprender ellos si ni los ms encumbrados</p><p>comprenden? Un detalle, seor: en Nador han hecho una iglesia, que no s qu falta</p><p>hara, ya que el poblado no tiene cincuenta espaoles y est a un cuarto de hora de</p><p>Melilla, y en el altar mayor han colocado a Santiago matando moros. </p><p>Comprendo lo de que no se lleve nuestra dominacin con gusto digo, sin saber lo</p><p>que decir; pero la deslealtad de los que se brindan a servirnos... Que no hubiese uno</p><p>que avisara de lo que se preparaba!</p><p>Avisar?... Bastante se avis. </p><p>Hgame usted el favor, Mahomed. Quiere darme los verdaderos antecedentes de la</p><p>cuestin?... Ustedes, su padre, su hermano, su to, eran amigos de Espaa. Cmo y</p><p>por qu dejaron de serlo? Esta enemistad es lo que ha trado la resistencia de los</p><p>beniurriagueles, y con ello todo lo dems. Cunteme.</p><p>El joven Abd-el-Krim se concentra un momento, y luego habla pausado, pero sin</p><p>interrupcin. He aqu lo que dijo:</p><p>Los beniurriagueles no se haban sometido jams a ningn dominio extrao. Ni el</p><p>poder del sultn reconocan! Y mi familia, los Abd-el-Krimnes, eran en la tribu la</p><p>suprema autoridad. Mi padre, al morir el suyo, tom el mando. Mi padre era un</p><p>hombre ilustrado y progresivo, que comprendi la necesidad de civilizar el Rif. Para</p><p>ello prepar a sus hijos. Yo, que era un nio, fui enviado a Mlaga a un colegio,</p><p>dond...</p></li></ul>