Marca Liquida 241

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Revista Marca Lquida.

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  • 5EditorialNoviembre 2013

    Losartculosfirmadosnoreflejannecesariamentelaopinineditorial,ysoncolaboracionesad-honorem.Lafirmaeditoranoseresponsa-bilizaporlasopinionesvertidasenlosartculosfirmados,comoastampocodelcontenidodelosavisospublicitarios.Seautorizalareproduccintotaloparcial,siemprequesecitelafuente.

    Ti ra da: 15.000 ejem pla res

    Prop. Int.: N 5033364

    Propietario: MarcaLquidaS.A.Marca Lquida Agropecuaria es una publicacin adherida a ADEPA

    Pri me ra pu bli ca cin agro pe cua ria men sualgra tui ta pa ra pro duc to res del Cen tro del Pas.

    AO XXIII - N 241Noviembre de 2013MARCALQUIDAAGROPECUARIAISSN1668-9224

    Ventajas comparativas

    Ya nadie ignora la profundacrisis que atraviesa el interiorproductivo de nuestro pas. Lanefasta combinacin de sequasy polticas k ha puesto de rodi-llas a ms de uno. Las caras depreocupacin pueblan los ban-cos, las agronomas y los baresdiariamente; sin embargo, notodo est perdido. Intentaremosesbozar en pocas lneas unmanual de supervivencia para

    los productores agropecuarios de la dcada ganada. El primer captulo podra llamarse Esto no es para

    cobardes e incluir un listado de las cosas que no hay quehacer cuando se intenta atravesar una crisis como la actual.

    La lista que comienza con no incluir no tomar crdi-tos en dlares, no asumir compromisos en moneda dife-rente al valor de lo que se produce, no pagar arrendamien-tos a valor fijo, no intentar crecer ms all de la capacidadde pago actual, no bajar la calidad de las tareas intentandoahorrar insumos o utilizar menos cantidad o calidad de loaconsejado, no vender apresuradamente ni comprar alcontado.

    El manual seguramente sumar en su versin finalmuchos ms tems precedidos por la palabra no, pero loms importante es no quedarse quieto, no asustarse, nobajar los brazos.

    Tambin tendr un captulo del s, a donde se descri-bir todo lo que hay que hacer. La palabra negociacin seconvertir en un icono para cualquier clase de operacincomercial que se inicie. Todo es negociable en tiempos decrisis: los precios, los plazos de pago, los costos de finan-ciacin, el valor de los arrendamientos... Por primera vezen muchos aos en esta campaa sobra tierra agrcola, nohay suficientes arrendatarios para los campos que se ofre-cen ni bastantes cabezas de ganado para poblar lo queest vacante, y eso es una buena oportunidad para mejo-rar los resultados de las explotaciones.

    S a tomar crdito en pesos, no hay un solo consultorfinanciero que no lo aconseje. S a mejorar la productivi-dad, a usar materiales de alto potencial de rendimiento, afertilizar cuando las condiciones edficas lo permitan.

    El manual contendr otro captulo fundamental denombre Abriendo los ojos bien grandes. En medio del

    desnimo y la desazn surgen oportunidades para mejorarlos resultados, oportunidades slo disponibles para quienconsigue detectarlas a tiempo.

    El captulo cuarto versar sobre la informacin. Paraquien consigui abrir los ojos y estar atento, acceder abuena cantidad y calidad de informacin ser crtico para elresultado final. Clima, mercados, oferta y demanda de pro-ductos e insumos disponibles, proveedores alternativos alos tradicionales y nuevos compradores son algunos de losfactores que permitirn el armado de una ecuacin renta-ble en medio de la crisis.

    Sobrevivir en tiempos de la dcada ganada requiereuna gestin eficiente de la empresa. Gestionar bien no esotra cosa que ocuparse del negocio en cada uno de susdetalles, asignando un orden de prioridades estricto quepermita organizar las tareas de la forma ms eficiente posi-ble, sin dejar nada librado al azar.

    La cuestin impositiva es hoy una tarea de alta sensibi-lidad que no puede delegarse simplemente en el contador,a quien se visita dos veces por ao. La gestin de los crdi-tos impositivos puede destrabar muchos problemas finan-cieros. La simple adquisicin de una maquinaria nuevapuede convertirse en un grave problema tributario si no seplanific adecuadamente su compra y la forma de pago.

    Tambin las ventas deberan planificarse con mayoratencin. Hemos visto que frente a la falta de rentabilidadcausada por la intervencin estatal en los mercados de gra-nos, sobrevinieron pocas a donde los molinos ofrecieronpor el trigo valores impensados hace apenas unos mesesatrs. La muy pobre rea de siembra actual de este cultivohace prever que esto podra repetirse en el futuro, as quepara estos casos el manual indica cambiar la forma en quese vende el trigo. Para el maz vale una reflexin similar,sobre todo si el productor que intenta sobrevivir vive a msde 400 kilmetros de Rosario.

    Para cada una de las actividades productivas el manualdeber incluir un captulo. Los productores de leche ten-drn el suyo propio que seguramente los invitar a refor-mular sus dietas, a revisar los costos y a renegociar las con-diciones comerciales que les permitan mejorar los preciosque reciben por la leche.

    Tomar decisiones en las complicadas condiciones actua-les es una tarea crtica que requiere templanza, paciencia ydedicacin, pero sobre todo una actitud valiente y positivaque nos permita aprovechar las ventajas comparativas.

  • 6A nivel de establecimiento agropecuario, la fertilizacinrepresenta una tecnologa ms que debe ser integradadentro del proceso de produccin. Por ello, para que lautilizacin de herramienta impacte favorablemente en losresultados tcnico-econmicos de la empresa, es funda-mental que exista un proceso de planificacin y programa-cin de la produccin, dentro del cual se deber definir unplan de fertilizacin.

    Es muy importante que las estrategias de fertilizacinse definan a nivel de lote al igual que se hace, por ejem-plo, con la eleccin de los hbridos utilizados y/o el manejode herbicidas. Cada lote posee caractersticas intrnsecasprovenientes de la interaccin compleja del tipo de suelo,antecedentes (historia agrcola, cultivos antecesores,manejo de labores, etc.) y el efecto del clima local.

    Asimismo, la unidad de produccin no debera ser elcultivo sino la rotacin en su conjunto. Dentro de esteesquema, el rendimiento esperado es el factor determinan-te de todo el programa de fertilizacin.

    Manejo de la fertilizacin fosfatadaA diferencia de lo que ocurre con el nitrgeno, al abor-

    dar la fertilizacin fosfatada en maz hay que considerarque el funcionamiento del fsforo (P) en el sistema suelo-planta es totalmente diferente al del nitrgeno. Desde elpunto de vista del manejo nutricional, el principal aspectoa considerar es su baja movilidad en el suelo, lo hace prin-cipalmente por difusin, y la presencia de retencin espec-fica de los fosfatos en las arcillas, cuya magnitud dependede la cantidad y mineraloga de esta fraccin. Por otrolado, el pH es un factor que impacta considerablementesobre la disponibilidad de fsforo. La mayor disponibilidadocurre con pH entre 5,5 y 6,5, mientras que valores fuerade este rango, su concertacin en la solucin del suelo sereduce significativamente.

    La determinacin de la dosis de fsforo aplicadadepender principalmente del nivel de disponibilidad y,

    secundariamente, de otros factores, como potencial derendimiento, aplicacin para otros cultivos de la rotacin,colocacin en bandas o voleo, fitotoxicidad de la mezclaque contenga el fertilizante fosfatado, etc.

    En la tabla 1 se presentan dosis orientativas de P segnnivel del nutriente en el suelo y niveles de produccinmedias.

    Tabla 1. Dosis de fosfatos (como pentxido: P2O5) recomen-

    dadas segn nivel de disponibilidad de fsforo en el suelo (P-

    Bray I, 0-20 cm) para dos rendimientos esperados de maz

    (Echeverra y Garca, 1998).

    Enfoque integral y planificacin de la fertilizacin

    Agricultura FertilizacinFuente: Ing. Agrs. Ricardo Melgar y Martn Torres Dugganm, coordinador Proyecto Fertilizar EEAINTA Pergamino y tcnico EEA INTA Pergamino Proyecto Fertilizar, respectivamente.

  • 7La necesidad de disponibilidad del fsforo durante losestadios iniciales determina que el momento de aplicacinde los fertilizantes fosfatados deba ser junto con la siem-bra, aplicndolo en bandas, y preferentemente por debajoy al costado de la lnea de siembra.

    Manejo de la fertilizacin nitrogenadaEl maz requiere alrededor de 20 a 25 kg/ha de nitr-

    geno (N) por cada tonelada de grano producida. La ofertadel lote (nitrgeno en el suelo + N del fertilizante) deberasatisfacer esa necesidad para mantener el sistema en equi-librio nutricional. Esta aproximacin es lo que se conocecomo criterio o modelo de balance. Sin embargo, las dife-rencias entre las cantidades de N en el suelo y las absorbi-das por el cultivo son determinadas por las llamadas efi-ciencias de absorcin, que varan segn se considere al Npresente en el suelo a la siembra, al N mineralizado duran-te el cultivo y al N aportado como fertilizantes.

    Esta llamada oferta en realidad es el nitrgeno asimila-ble (nitratos ms amonio) medido por anlisis de suelopresente al momento de la siembra ms el nitrgeno ofre-cido de los fertilizantes, pero no considera al N que semineraliza durante el ciclo del cultivo. En general parahacer los balances se trabaja sobre valores promedios. Seasigna una eficiencia igual a uno, es decir los nitratos quese producen son absorbidos inmediatamente sin prdidas.Para tener una idea de ese potencial de mineralizar N, seevala la concentracin de nitratos de la capa superficialhasta los 20 a 30 cm de espesor al momento en que elcultivo est en el estadio de 4 a 6 hojas. Este valor secorrelaciona con la estimacin de potencial de nitrificacin,ya que los presentes a la siembra habrn sido o bienabsorbidos o bien lavados fuera del alcance de las races.

    Por otra parte ese valor tendr relacin directa con latemperatura y humedad que regul el crecimiento delmaz hasta el estadio de 4 a 6 hojas. En varias regionesmaiceras se ha establecido que un valor de alrededor de18 a 20 ppm de N de