OTRA GENE

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    20-Jul-2015

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<p>Jos Lpez RubioLa otRa geneRacin deL 27 discurso y cartasEdicin, introduccin y notas JOS M TORRIJOS</p> <p>Jos Lpez RubioLa otRa geneRacin deL 27 discurso y cartas</p> <p>Jos Lpez RubioLa otRa geneRacin deL 27 discurso y cartasEdicin, introduccin y notas JOS M TORRIJOS</p> <p>Volumen editado por el Centro de Documentacin Teatral del Instituto Nacional de las Artes Escnicas y de la Msica. Ministerio de Educacin, Cultura y Deporte. Director: Julio Hulamo Kosma Coordinadora: Lola Puebla</p> <p>Primera edicin: diciembre 2003 De los textos: Los autores, 2003. De la presente edicin: Centro de Documentacin Teatral Torregalindo, 10. 28016 Madrid Tfno.: 91 353 13 76 Fax: 91 353 18 72</p> <p>Diseo y maquetacin: Vicente A. Serrano / Esperanza Santos</p> <p>Fuentes grficas: Archivo de Jos M Torrijos</p> <p>Impreso en Espaa - Printed in Spain Artes Grficas Luis Prez S.A. Dep. Legal: M. 52.754-2003 I.S.B.N.: 84-875837-41 NIPO: 184-03-036-0No se permitir la reproduccin total o parcial de este libro, incluido el diseo de la maqueta y la cubierta, su incorporacin a un sistema informtico, ni su transmisin en cualquier forma o por cualquier medio, sea ste electrnico, mecnico, por fotocopia, por grabacin u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.</p> <p>NDICE</p> <p>Presentaciones Luis Alberto de Cuenca Andrs Amors Julio Hulamo Lpez Rubio: el remedio en la memoria Jos M Torrijos La otra generacin del 27 Jos Lpez Rubio Contestacin al discurso Fernando Lzaro Carreter lbum fotogrfico Epistolario Tono Edgar Neville Enrique Jardiel Poncela Miguel Mihura</p> <p>9 11 13</p> <p>15</p> <p>39</p> <p>89 103</p> <p>125 135 171 247</p> <p>AGRADECIMIENTOS El Centro de Documentacin Teatral desea expresar su ms profundo agradecimiento a la Real Academia Espaola, el diario ABC, don Fernando Lzaro Carreter y don Antonio Mingote.</p> <p>Jos Lpez Rubio</p> <p>H</p> <p>ace un siglo que naci. Hace cincuenta aos recibi el Premio Nacional. Hace veinte aos que ingres en la Real Academia Espaola, con un discurso sobre su grupo: La otra generacin del 27. Un muchacho granadino que estudi el bachillerato en Madrid, en el Instituto San Isidro, compartiendo recreos con otro joven llamado Enrique Jardiel Poncela. Con Jardiel y con otros nombres fundamentales de nuestro teatro Edgar Neville, Tono, Gregorio Martnez Sierra coincidira unos aos ms tarde en Hollywood: en la dcada de los treinta escribi cine en los mismos estudios de la Metro por los que se paseaban Clark Gable, Jean Harlow, Charles Laughton, Greta Garbo y los Hermanos Marx. Jos Lpez Rubio fue uno de esos europeos que haban llegado a Babilonia, como Von Sternberg, Peter Lorre, Max Reinhardt... Trabaj durante aos en el mismo Hollywood dorado donde estaban dando lo mejor de sus vidas Raoul Walsh, Henry King, William Wellman, Henry Fonda, Fred Astaire, Ginger Rogers, Katharine Hepburn, John Ford, Cecil B. DeMille, Gary Cooper, Carlos Gardel, Claudette Colbert, Errol Flynn, Howard Hawks, Olivia de Havilland, James Cagney, Boris Karloff, Bela Lugosi, Charles Chaplin.... Era el que mejor hablaba ingls de aquel grupo de escritores espaoles. El que ms pudo absorber de aquel ambiente excitante y lleno de talento. En sus obras quedaran para siempre los dilogos perfectos y un aroma de Cole Porter, algo de</p> <p>esa belleza que uno busca en la literatura porque se suele esconder en la vida de todos los das. Esas caractersticas haran de Lpez Rubio un autor de xito cuando regres a Espaa en 1940. Todos conocemos esa historia por los libros: Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, recibi el Premio Lope de Vega y se represent en el Teatro Espaol de Madrid en 1949, durante una temporada completa, constituyendo un xito histrico. En 1950, Celos del aire, de Jos Lpez Rubio, la nueva ganadora de ese premio, tambin estuvo un ao en cartel, con xito parejo al de la obra de Buero. Siendo dos escrituras bien distintas, constituyeron un canon de excelencia en la literatura dramtica de los aos venideros. Ahora, en la temporada 2003-2004, estas dos obras esenciales de nuestro siglo xx han vuelto a coincidir en las carteleras. Es bueno que el repertorio espaol del siglo XX se encuentre sobre los escenarios, conviviendo con los nuevos autores. El teatro es novedad palpitante y tambin memoria. Y cuando la memoria es un ejemplo de escritura tan limpio y tan bello como el de Jos Lpez Rubio, ser siempre una memoria frtil. Luis Alberto de Cuenca Secretario de Estado de Cultura</p> <p>el humor inteligente de Jos Lpez Rubio</p> <p>M</p> <p>e complace mucho que el Centro de Documentacin Teatral se sume al centenario de Jos Lpez Rubio con la edicin de este volumen, que aporta datos bien curiosos sobre el autor granadino y sobre su relacin con sus compaeros y amigos. Lpez Rubio ha sido desde luego, una rara avis, como lo fueron sus compaeros de la otra generacin del 27 (el ttulo de su discurso de ingreso en la Real Academia Espaola, el 5 de junio de 1983). Tono, Jardiel Poncela, Edgar Neville, Mihura Es decir, los discpulos de Ramn, los que fueron a Hollywood y se hicieron amigos de Charlie Chaplin, los que abrieron nuestro teatro al nuevo humor. Con motivo de la reposicin de Celos del Aire he recordado yo un precepto de nuestro teatro de los Siglos de Oro: engaar con la verdad. Eso, tan sutil, tan inteligente, es lo que hacen, para nuestro deleite, las tres parejas de la comedia: un juego constante entre la verdad, la mentira, la fantasa, el disimulo, la imaginacin Por eso, la critica record, a propsito de esta obra, a Jardiel, a Guareschi, a Molnar, a Pirandello Y el propio Fernando Lzaro llega a hablar de un juego cuasicervantino: nada menos! En la primera edicin, que manejo, acabada de imprimir el 17 de enero de 1950, ocho das antes de su estreno, ocupa nada menos que 235 pginas: como los textos que hoy suelen presentarse a los concursos</p> <p>Ya s que este tipo de teatro no est hoy de moda pero, vista la pobreza literaria de tantos textos actuales, no puedo por menos que apostillar: por desgracia! Lpez Rubio es maestro indudable en el dilogo, la caracterizacin de los personajes, las frases ingeniosas, las paradojas humorsticas, los finales brillantes No estoy diciendo que sta sea la nica clase de teatro que me gusta pero s echo de menos, hoy, una comedia de humor inteligente, que nos haga sonrer sin avergonzarnos y reflexionar sin pedantera: lo que encontramos en muchas comedias inglesas y en bastantes pelculas clsicas norteamericanas; un fruto no demasiado frecuente en nuestros campos, ms propicios para el sermn o la caricatura. Siempre fue fiel Lpez Rubio a su concepcin del teatro como juego: Sigo considerando el teatro como un juego maravilloso, el nico juego de imaginacin, y de solo relativo azar que conserva el hombre desde su edad primera a lo largo de su vida. Ese es el juego oscilante verdad, mentira?, pleno de inteligencia y de irona, al que nos invita con Celos del aire. Andrs Amors Director General del Instituto Nacional de las Artes Escnicas y la Msica</p> <p>La bienaventuranza del humor</p> <p>H</p> <p>omenajear a un autor como Lpez Rubio, ms all de la oportunidad que brinda su centenario, se convierte en un acto de justicia similar al que la Real Academia Espaola de la Lengua llev a cabo, al filo de los aos ochenta del pasado siglo, cuando acogi a dos nuevos miembros: Miguel Mihura y Jos Lpez Rubio. Se trataba, y modestamente se trata ahora tambin, de abrir las puertas del reconocimiento a los supervivientes de un grupo de autores dramticos que, eclipsados en parte por sus prestigiosos coetneos del 27, haban mantenido una lucha, a veces sorda, a veces con estruendo, en defensa de una de las revoluciones de mayor calado en la historia literaria del siglo XX en Espaa: desde el papel (en revistas o en novelas), desde el cinematgrafo, y, sobre todo, en el teatro (al fin, el ltimo hondn de sus biografas artsticas), consumaron el cambio espectacular que supuso la modernizacin artstica del humor en Espaa. Un humor que, anclado en la sonrisa, supone contemplar el mundo desde su envs para saberlo y saberse efmero, que pone en evidencia nuestra fragilidad y la de aquello que consideramos real. Un humor que, como en la pintura, adopta una gama expresiva de mltiples tonalidades que bien desconyuntan la realidad, bien la balancean suavemente sobre su paradoja. Cada miembro del grupo empleando los colores propios de su fantasa, pero siempre al servicio de la relativizacin de</p> <p>presuntas certezas: es lo que los convierte en una verdadera hermandad del humor, homognea y diversa. El discurso de Lpez Rubio, bien acunado por el de don Fernando Lzaro Carreter, junto a los epistolarios, de Mihura, Tono, Neville y Jardiel , supone la fe de vida de unos escritores para los que su teatro, con base en su renovada y frtil imaginacin, signific un profundo reto artstico cuya vigencia prolongaron a tiempos poco propicios para el cambio. Un desafo del que lograron salir, en las humildes palabras de Lpez Rubio, no mal del todo. Hoy el CDT se congratula en poder reeditar un texto que resulta esencial para construir el edificio de nuestra historia teatral. Tambin en incluir las magnficas muestras epistolares de ese grupo cuyos miembros, las cartas son una muestra preciosa de ello, constituyen un magnfico ejemplo de creatividad y fantasa, pespunteadas por el hilo de la amistad. A buen seguro, los estudiosos de nuestro teatro encontrarn en ellas materiales preciosos para sus anlisis. Y los lectores en general, un motivo de disfrute que les regalan estos autnticos bienaventurados del humor; pues, al fin, como seala Jos Lpez Rubio en su discurso, Dichosos aquellos que, pasado el dolor de su partida, dejan tras s un rastro de risas entraables. Julio Hulamo Kosma Director del CDT</p> <p>Lpez Rubio: el remedio en la memoria</p> <p>Jos M toRRiJos</p> <p>ABC. Madrid, 7-6-1983.</p> <p>C</p> <p>ualquiera que llegase a tratar en vida a Jos Lpez Rubio, tuvo que percibir dos rasgos muy visibles de su personalidad: una memoria prodigiosa (slo perturbada al final de su dilatada existencia) y una fidelidad constante y afectuosa por sus amigos, por aquellos amigos de juventud con quienes comparti vida, inquietudes y trayectoria. Aos antes de ser elegido miembro de la Real Academia, ya daba vueltas al proyecto de recoger en libro a esta otra generacin del 27. El 5 de junio de 1983, Jos Lpez Rubio, ingresaba en la Real Academia Espaola con la lectura de un discurso cuyo significativo ttulo era La otra generacin del 27,1 caluroso homenaje a quienes haban sido sus amigos de juventud y compaeros de tareas literarias: Antonio de Lara (Tono), Edgar Neville, Enrique Jardiel y Miguel Mihura. El discurso fue explcitamente dedicado a la memoria del ltimo, a quien la muerte, en agosto de 1977, haba impedido tomar posesin del silln para el que haba sido elegido meses antes. En su respuesta a Lpez Rubio, Fernando Lzaro Carreter se interrogaba sobre el concepto de otra generacin del 27, alLa otra generacin del 27. Discurso ledo por el Excmo. Sr. Don Jos Lpez Rubio y contestacin del Excmo. Sr. Don Fernando Lzaro Carreter, Madrid, Real Academia Espaola, 1983. Con el ttulo de Humoristas espaoles en Hollywood, Lpez Rubio pronunci una conferencia en la Fundacin Juan March, de Madrid, el 9 de diciembre de 1986.1</p> <p>18</p> <p>EL REMEDIo EN LA MEMoRIA</p> <p>ser vocablo legtimo a todos los autores nacidos en torno a 1900. Y, tras mencionar varios nombres, agregaba: Pero est claro que tal mezcla, lejos de ordenar el panorama literario, lo desconcierta, y que es ms til operar con unidades menores, con grupos hasta donde sea posible.2 A continuacin, Lzaro dibujaba un entraable retrato de la vida y la obra del nuevo acadmico. Testimonio sobre el grupo Es seguro que Lpez Rubio no pretenda acuar, con el empleo de generacin, ni una nueva etiqueta literaria ni excluir ningn otro grupo, sino que us un trmino comn en manuales y antologas que adquira nfasis y oficialidad al ser pronunciado en el mbito ms acadmico de las letras. Pero es cierto que generacin literaria resulta, hoy, impreciso y aleatorio. Grupo, en cambio, facilita deslices aunque arrastre connotacin de hermetismo o exclusin de otros, que rara vez se da. Ello sin olvidar a autores que, compartiendo trato, tertulias, revistas e inquietudes, queden fuera como planetas sin galaxia. J. M. Rozas enumeraba ms de cien escritores que, nacidos entre 1891 y 1905, componan el abanico generacional.3 Por lo que se refiere al grupo de humoristas que ahora nos ocupa, su existencia ha sido sealada hace tiempo. El testimonio quiz ms antiguo sea el de Ramn Gmez de la Serna en su artculo Laberinto del nuevo humorismo. Del temprano ingenio de Tono, comentaba: Poco a poco se fue formando un grupo alrededor, que le jaleaba las salidas antes de que saliesen y ese grupo estaba formado por unos jvenes de su edad que se llamaban Edgar Neville, Lpez Rubio, Mihura, Jardiel y, ms tarde, lvaro de la Iglesia, Fuentes, lvaro de Albornoz y Antonio Robles. Todo ha sido inventado por estos siete (?) sabios de cija [...] como entre los personajes de esta historia que voy contando pasaron muchos aos, se produce en el intermedio una ida a Hollywood de los personajes principales de ella: Lpez Rubio, Neville, Tono y Jardiel Poncela.4F. LZARO CARRETER, Vid. nota 1, p. 67. Vid. J. M. ROZAS, El 27 como generacin, Santander, La Isla de los Ratones, 1978. Entre otros muchos menciona a Rivas Cherif, Fernndez Almagro, Snchez Mazas, Bacarisse, Bergamn, Adriano del Valle, Claudio de la Torre, Rosa Chacel, Sender, Quiroga Pla, Alejandro Casona, J. Calvo Sotelo, Max Aub, Samuel Ros... 4 Publicado en La Estafeta Literaria, Segunda poca, n 73 (8-XII-1956).2 3</p> <p>JOS M TORRIJOS</p> <p>19</p> <p>Lan Entralgo se ocup muy pronto del original humor de La Codorniz,5 sealando despus que, junto a los clebres poetas del 27, los humoristas conformaban la generacin: Y tambin ms de una vez he pensado que a esa misma generacin pertenecen con Ramn, su precocsimo y genial decano a la cabeza, los renovadores los creadores, ms bien, del humor espaol contemporneo: Jardiel Poncela, Mihura, Lpez Rubio.6 Posteriormente seal cinco subgrupos al amparo del 27:7 el potico; el de los pensadores y cientficos; el de los prosistas, narradores y poetas no incluidos en el primero; el de artistas no literatos y el de humoristas (con los cinco mencionados). Apasionadamente, se ha reclamado para ellos un Vaticano del humor, con Gmez de la Serna como pontfice, arropado de esos cardenales escritores.8 Se les ve como creadores, en los aos veinte, de un moderno concepto del humor con decisiva influencia en las generaciones de posguerra9 y cuyos precursores inmediatos en Espaa haban sido Fernndez Flrez y Julio Camba.10 Son autores que, por su apertura hacia el humor europeo, por su espritu viajero y modos de vida, tambin se les llam cosmopolitas.11 Se les ha reconocido un aire de familia comn entre ellos y con ese momento creativo de 1927 en toda Espaa; incluso dentro de los cinco, un liderazgo por parte de Jardiel Poncela, quien habra convertido a los de su grupo hacia ese humor nuevo: El grupo ha escrito Francisco...</p>