Patagonia Chilena ¡Sin Represas!

  • Published on
    14-Mar-2016

  • View
    225

  • Download
    11

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Patagonia Chilena Sin represas! Editores Patricio Rodrigo S. / Juan Pablo Orrego S. Ocho Libros Editores.

Transcript

<ul><li><p>...Vamos a contener la Muerte!</p><p>Chilenos de hoyAraucas de la lejana,Ahora,Ahora mismo, ahora,A detener el hambre de maana,A renovar la selva prometida,El pan, futuro de la Patria Angosta</p><p>Pablo Neruda</p><p>(Oda a la Erosin de la Provincia de Malleco, fragmento)</p><p>EditoresPatricio Rodrigo S. / Juan Pablo Orrego S.</p><p>Ocho Libros Editores</p><p>PATAGONIACHILENA</p></li><li><p>PATAGONIA CHILENA</p><p>Patagonia, aquella de dientes heladosrodos por el trueno, aquella de banderasumergida en la nieve perpetua.</p><p>Pablo Neruda</p></li><li><p> SU RICA CULTURA</p></li><li><p>SU HBITAT Y FAUNA</p></li><li><p>10 11</p><p>La Fauna en PeligroCristin Saucedo 121</p><p>Parte IIIEL CRECIMIENTO SIN FIN 122</p><p>Crecimiento Ad InfinitumJuan Pablo Orrego 125</p><p>La Inequidad en la Distribucin de la EnergaRodrigo Pizarro 131</p><p>El Irreversible Costo AmbientalNcolo Glico 133</p><p>Cambio Climtico AustralEduardo Mera 135</p><p>Parte IVESPERANZAS, SUEOS Y PROPUESTAS 136</p><p>Imperativos ticosLos Editores 139</p><p>El Sueo de AysnMiriam Chible 143</p><p>Poltica de CuencasFlavia Liberona 145</p><p>Un Plan Energtico para Chile Sara Larran 147</p><p>Opciones a las Mega RepresasMiguel Mrquez 151</p><p>No Es Necesario Electrocutar la PatagoniaJohn Wilson 153</p><p>Produccin y CulturaVctor Hugo Puchi 155</p><p>El Turismo Hernn Mladinic 157</p><p>La Carretera Austral Como Ruta EscnicaLuis Castelli y Daniela Castro 165</p><p>Haciendo PatriaHernn Sandoval 171</p><p>Qu Podemos Hacer?Carlos Cuevas 175</p><p>Instituciones Participantes 176</p><p>Los Autores 178</p><p>NDICEAmor y SabiduraMons. Luis Infanti de la Mora 13</p><p>La Encrucijada de la Patagonia ChilenaLos Editores 28</p><p>Parte ILAS PESADILLAS DEL PASADO 30</p><p>Los IncendiosHernn Contreras 33</p><p>SobrepastoreoJuan Gast y Patricio Rodrigo 41</p><p>Los Caminos AustralesMoyra Holzapfel 49</p><p>Las Tragedias de la Carretera AustralDouglas Tompkins 51</p><p>Parte IILAS PESADILLAS DE HOY 62</p><p>Las Mega RepresasPatrick McCully 69</p><p>Subvaloracin Institucional de las Cuencas PatagnicasManuel Prieto 73</p><p>Ro Cuervo 76Ro Bravo 77Ro Palena 78Ro Baker 79Ro Blanco 80Ro Chacabuco 81Ro Pascua 82Ro Figueroa 83Ro Manso 84Ro Puelo 85Ro Cisnes 86Ro Futaleuf 87</p><p>Prdida de los Valores Escnicos 92Los Editores</p><p>La Depreciacin Manfred Max-Neef 109</p><p>Prdida de Modos de Vidangel Cabezas 113</p><p>La Patagonia AbusadaPeter Hartmann 115</p><p>Patagonia Chilena en PeligroCarlos Weber 119</p></li><li><p>13</p><p>Qu lindo es Chile!. As comenzaba un programa que destacaba las bellezas, a veces olvidadas o no suficiente-mente valoradas, de nuestro pas. Entre ellas se encuentra Aysn, hermosa y bendita tierra nuestra. Regin apreciada por muchas personas, instituciones y empresas.</p><p>Los seres humanos tenemos un potencial incalculable: el amor, don y esencia de Dios. Estamos llamados a entregrse-lo a las personas, amndolas, valorndolas, respetndolas Esto vale tambin para la naturaleza que Dios ha puesto a nuestra disposicin, dejando tambin en nuestras manos la gran responsabilidad de su cuidado.</p><p>Su amor y sabidura nos regalan una biodiversidad tan hen-chida de belleza, armona, misterio y perfeccin, que en ella reconocemos la mano del Ser Superior. Las bellezas natura-les de Aysn no son solo para los ayseninos, sino para todo el mundo, y por esto me alegra la actual preocupacin de muchos por los recursos naturales de Aysn. </p><p>Tendremos todos, sin embargo, las mismas preocupaciones e intereses? Me temo que no. Unos miran los recursos na-turales solo para explotarlos y enriquecerse; otros los miran como un don de Dios a cuidar y usar con amor y sabidura, pensando tambin solidariamente en las generaciones fu-turas, en la comunin humana y hermandad con todos los seres. Y la naturaleza en s misma, bien puede ser a perpe-tuidad una fuente limpia, sana y legtima de economa, si cuidamos de no herirla o destruirla.</p><p>Dios acta con amor y sabidura, para que lo bello y lo bueno prevalezca armnicamente en sus criaturas. Si el ser humano acta en rebelda o en contra de Dios, con odio y necedad, las consecuencias sern lo feo, lo malo, la muerte. En nuestra relacin con la naturaleza podemos colaborar </p><p>con Dios, o bien ofender al Creador, dandonos a nosotros mismos. Grande es nuestra responsabilidad en abrir cami-nos de humanidad.</p><p>El egosmo puede depredar y aniquilar los bienes naturales, rompiendo de manera irreversible el equilibrio querido por el Creador. Daar la naturaleza en Aysn es ofender a los ayseninos y a toda la humanidad, as como por el contrario, amarla es amar a ambos. </p><p>Los grandes cuestionamientos ambientales que se dan ac-tualmente en torno a la Regin de Aysn se deben a las in-tenciones de empresas privadas de construir megacentrales hidroelctricas en los ros ms caudalosos y prstinos de la zona, proyectos con altos riesgos de impacto negativo en los mbitos de lo ecolgico y sociocultural. Cientficos, polti-cos y empresarios tienen oficialmente legitimada su palabra sobre estos proyectos. Pero sera un grave insulto, y un es-candaloso error de la democracia, no considerar seriamente a los que tenemos la ciencia, el amor y el arte de vivir en estas tierras.</p><p>Se hace urgente la educacin orientada a la responsabilidad ecolgica y la modificacin de estilos de vida consumista y hedonista que causan serios daos a la naturaleza y al ser humano. Sera entonces muy saludable una mayor aus-teridad, autodisciplina y espritu de sacrificio de quienes piensan desde, y viven en, la opulencia. Esta desbordante riqueza de unos pocos a costa de la pobreza y explotacin de muchos, a la postre siempre se sustenta tambin en la depredacin irreversible de los recursos naturales.</p><p>Se hace urgente recuperar el amor y la sabidura para que gocemos de la deseada paz con Dios, con los hermanos y con la creacin.</p><p>AMOR Y SABIDURA</p><p>Mons. Luis Infanti de la Mora</p><p>Cmo lo Explicaramos a las Futuras Generaciones?</p><p>LA PRETENDIDA ELECTROCUCIN DE AYSN Y PALENA</p></li><li><p>COMO ES AHORA</p></li><li><p>COMO SERA FOTOMONTAJE</p></li><li><p>place holder forphoto with powerlines </p><p>COMO ES AHORA</p></li><li><p>COMO SERA FOTOMONTAJE</p></li><li><p>COMO ES AHORA</p></li><li><p>COMO SERA FOTOMONTAJE</p></li><li><p>NUNCA!AHORA</p><p>FOTOMONTAJE</p></li><li><p>28 29</p><p>aos se han venido diseando en un dinmico dilogo entre autoridades pblicas, la ciudadana y actores pri-vados, la que ha tenido como eje una visionaria meta: potenciar a Aysn como Reserva de Vida, sustentan-do su desarrollo en un uso amistoso de sus extraor-dinarios recursos naturales y atributos ambientales, lo que se contrapone con estas intenciones del monopolio elctrico de transformar Aysn en zona industrial para la generacin.</p><p>Un inconveniente no menor para la toma de decisio-nes, lo constituye el hecho que en trminos de pol-tica, legislacin e institucionalidad ambiental existen temas pendientes, incluyendo la prometida Estrategia Nacional de Cuencas, que recin comienza a disearse desde la Conama. Este nuevo instrumento es funda-mental para las grandes decisiones ambientales, e in-dispensable para evaluar, con un enfoque territorial, los alcances de megaintervenciones de cuencas de alto valor ambiental, como aquellas donde se instalaran las represas proyectadas. </p><p>En este escenario, a travs de este libro, un equipo interdisciplinario aporta argumentos, fundamentos e imgenes, respecto de una opcin diferente de uso y ordenamiento territorial para la Patagonia chilena, con la intencin de ampliar la discusin y profundizar el debate, no solamente sobre el proyecto hidroelctrico, que es la coyuntura, sino tambin sobre la instalacin de una nueva visin de pas, de mundo, de desarro-llo que est a la altura del siglo XXI, ahora cuando la humanidad ha comenzado a valorar componentes ambientales que hemos ignorado en el pasado con ne-fastas consecuencias. Estamos seguros que pronto, le-galmente, ya no ser posible arrasar la naturaleza por objetivos econmicos sectoriales, en desmedro de la sustentabilidad ecosistmica, as como de los intereses de los actores locales y regionales.</p><p>Cunto vale el patrimonio natural de Aysn? Ese territorio rico en biodiversidad y endemismo, de j-venes ecosistemas recientes testigos de la ltima glaciacin, de montaas, campos de hielo, valles, estepas, lagos, ros; de bosques milenarios; con una exquisita fauna terrestre y marina; con un litoral ni-co de fiordos, canales, archipilagos y miles de islas. Cunto valen los servicios ambientales que todos es-tos recursos le entregan al pas y al mundo? Cul </p><p>sera el valor presente de todos los flujos futuros de un desarrollo turstico en un Aysn armonioso con el ambiente? Quin pagara a Aysn y a Chile el costo de oportunidad perdido por transformar la Patagonia en la batera energtica para industrias y minas situa-das al centro-norte del pas, a miles de kilmetros de distancia?</p><p>Estas y muchas otras preguntas nos motivan a desa-rrollar esta iniciativa que adems de una discusin tc-nica constituye un urgente llamado de alerta desde la sociedad civil; de muchos que nos oponemos a tamao ecocidio, y que invitamos a travs de este medio a otras personas a participar proactivamente en esta causa tan noble: la defensa de la integridad ambiental y cultural de la Patagonia chilena.</p><p>No podemos ser agentes sociales pasivos ante otra im-posicin del poder econmico de modelos de desarrollo territorial ajenos a los intereses de la ciudadana y del pas. </p><p>Los proyectos de Endesa, constituyen, sin duda, el ma-yor conflicto ambiental del pas a la fecha, y est mo-vilizando en forma creciente a diversos actores locales, regionales, nacionales e internacionales.</p><p>Tomar una decisin de esta envergadura cuando el sistema institucional ambiental est en proceso de revisin y cambio, es irresponsable. La actuacin de los referentes polticos al respecto quedar grabada a fuego en la historia ambiental, social y cultural de nuestro pas. </p><p>Finalmente, es importante recordar que el aporte de las centrales de Aysn no sera antes del ao 2015, lo que no soluciona la supuesta crisis energtica proyec-tada para finales de esta dcada, con la que se pretende justificar su construccin. Existen numerosas opciones tecnolgicas para enfrentar la mayor demanda elctrica de Chile, sin tener que destruir la Patagonia chilena. El uso eficiente y las energas renovables, por s solo po-dran satisfacer dicha demanda. Los proyectos existen, nicamente se requiere la visin de futuro y la voluntad poltica para crear los mecanismos de financiamiento adecuados. Constatamos que por falta de una polti-ca energtica estratgica, nos estamos ahogando en un vaso de agua.</p><p>Una Resea del Problema</p><p>LA ENCRUCIJADA DE LA PATAGONIA CHILENA</p><p>La construccin de un nmero todava indetermina-do de grandes proyectos hidroelctricos de embalse en la Patagonia chilena se cierne hoy como una gra-ve amenaza a la integridad ambiental de este valioso territorio y, por lo tanto, es motivo de preocupacin a nivel nacional y mundial. Con la informacin que actualmente poseemos sobre estos ecosistemas, y con-siderando las polticas pblicas e institucionalidad instaladas actualmente en el pas, es osado y riesgoso pretender tomar una decisin que implicara la trans-formacin irreversible de un vasto territorio de alta pristinidad casi desconocido, de belleza nica en el mundo y que constituye un patrimonio ambiental de valor incalculable en un lugar lleno de represas y cruzado por enormes tendidos elctricos. Si estos proyectos fuesen autorizados, en la prctica se estara permitiendo que el monopolio elctrico que persigue su implementacin por intereses comerciales priva-dos, se apropie gratuitamente de este valioso capital natural de todos los chilenos, y que sepulte, de paso, el sueo de Aysn de ser una regin capaz de conser-var su calidad ambiental.</p><p>En todas las estrategias de desarrollo regional de Aysn y en otros lineamientos pblicos relacionados, prevale-ce con fuerza la idea del producto turstico de alta cali-dad. En funcin de ello se han incorporado importan-tes territorios al Sistema Nacional de reas Silvestres Protegidas del Estado y se han realizado numerosas inversiones privadas en proyectos de pesca recreativa, montaismo, cabaas, hotelera, entre otros, y actual-mente se encuentran muchos proyectos de este tipo en estudio y desarrollo, producto de los positivos resulta-dos econmicos obtenidos en este rubro. </p><p>Durante el ao 2006, 145 mil turistas visitaron la Re-gin de Aysn, con una tasa de crecimiento anual de la actividad de 15 por ciento. Esto refleja la vigorosa emergencia de una actividad muy productiva y susten-table. Se ha estimado que cada turista extranjero apor-ta alrededor de mil dlares a la economa local durante su estada.</p><p>Los megaproyectos planteados por las hidroelctricas transgreden claramente las polticas regionales, que por </p><p>Los Editores</p></li><li><p>30 31</p><p>LAS PESADILLAS DEL PASADO INCENDIOS SOBREPASTOREO CAMINOS MAL HECHOS</p><p>Parte I</p></li><li><p>32 33</p><p>No existen antecedentes que sealen que los pobladores ori-ginales de nuestra Patagonia hayan utilizado el fuego para eliminar la vegetacin nativa; por el contrario, convivieron en armona con ella. </p><p>En 1830, Darwin calific a los patagones como la peor et-nia del planeta. En 1870, ingleses, yugoslavos y espaoles, adems de perpetrar su genocidio, quemaron 3.120.000 hectreas de bosque de lenga y coige, lo que se evidencia en los millones de troncos quemados por doquier. Con ese nefasto ejemplo el gobierno de Chile inici la colonizacin de la cordillera de la Costa, Collipulli y Traigun, proceso que termin con 5.500.000 hectreas erosionadas. Los co-lonizadores australes anillaron rboles para que se secaran en pie, y avivaron las quemas con los fuertes vientos de la primavera. </p><p>Los pioneros en la Patagonia realizaron algo similar como accin derivada de una equivocada poltica de la Caja de Colonizacin. Algunos colonos llegaron como funcionarios, pero tambin con intenciones de poseer tierras y ganado; otros, los genuinos y sacrificados pioneros, fueron quienes realmente fortalecieron esta base austral del pas. En forma contradictoria, sin embargo, la poltica pblica reflejada en la ley de colonizacin fue la causante de gigantescos incen-dios forestales. Muchos de los primeros pobladores llegaron con manadas de animales desde la pampa argentina y fue-ron enviados a tierras perimetrales en torno a las estancias de las grandes empresas ganaderas. A partir de 1937, se entregaron tierras en forma oficial a estos colonos pero con la condicin de que cada uno comenzara eliminando 120 </p><p>hectreas de bosque en su predio, lo que se hizo a fuego As, a punta de fuego, se coloniz la Patagonia. Esta es la impronta histrica que en gran medida determina su situa-cin actual. </p><p>Otro caso de agresin antrpica a este territorio ocurri en las dcadas de 1940-50 en el valle Emperador Guillermo. Con la quema de su vegetacin se aceler el escurrimiento de las aguas superficiales y la energa erosiva arras todo un manto de suelos volcnicos profundos, transformando las laderas y el fondo del valle en roqueros y pedregales. </p><p>En todos estos casos no se estudiaron ni se respetaron la biodiversidad y las caractersticas de los jvenes suelos, afectando en forma irreversible el derecho de las futuras generaciones a disfrutar de los magnficos ecosistemas que pona a nuestra disposicin la Patagonia. </p><p>Algo similar ocurri en el valle del ro Simpson. Miles de quemas dejaron el suelo descubie...</p></li></ul>