Periodico Diagonal - El Trueno - 2013-12-31

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    18-Dec-2015

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Anfigorey

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<ul><li><p>El truenoPublicado en Peridico Diagonal (https://www.diagonalperiodico.net)</p><p>El trueno</p><p>Enviado por Anfigorey el Lun, 12/30/2013 - 16:41 </p><p>--Te gustan las novelas de aventuras?--No he ledo muchas, la verdad. Fue un poco aventura leer una, pero no s si eso cuenta.--Cul leste?--La montaa mgica.--Uf... sa no es de aventuras. No es una en la que no pasa nada?--A m me pasaron muchas cosas. Viva en Barcelona. Fue hace aos. Tendra que hacer memoria,pero bueno... quizs tampoco te apetezca orlo.--Cuenta, cuenta. Tenemos an un rato hasta que llegue el tren.--Pues la verdad es que me pareci increble llegar a una ciudad donde tanta gente lea en el metroa primera hora de la maana. Al principio me entretena tratando de ver qu lean -era difcil, los</p><p>Pgina 1 de 3</p></li><li><p>El truenoPublicado en Peridico Diagonal (https://www.diagonalperiodico.net)</p><p>ttulos se tapaban por las manos y muchos llevaban fundas (quizs para que ociosas como yo nohurgasen en sus lecturas y comenzasen a hacerse su propia historia de quines eran, a dnde iban,por los libros que lean, como si tuviese sentido)--. Eran cuarenta minutos los que me separaban demi destino. Casi un trayecto entero de lnea, la humilde, me haban dicho, que conectaba losextrarradios --a uno y otro borde-- de la ciudad. Un trayecto para llegar al trabajo. Hasta queempec, tambin yo, a leer. Tard tres meses en leer ese libro. Lo lea slo en el metro. En esoscuarenta minutos de ida. A la vuelta no siempre era igual de fcil leer. La gente no estaba tandormida, haba ms ruido, tambin yo estaba ms cansada. Recuerdo que tena una edicin baratacon una cubierta realmente horrible, tanto que acab cubriendo la portada y contraportada con unpapel de pegar negro. Mi intencin no era ocultar que lea La montaa mgica, pero reconozco queno me disgustaba la idea de que alguien se preguntase qu estaba leyendo. Me haca gracia porquepareca una biblia. En cierto modo se convirti en un libro sagrado para m. Me agarraba a l como auna rama antes de caer en un barranco. Mi trabajo tena algo de barranco, de precipicio repetido adiario. Es curioso como conseguimos habituarnos a ciertas cosas. A veces pienso que sin ese librohabra llegado a caerme, a caerme de verdad...--Pero, de qu va el libro? No te disperses.--S. Es verdad, perdona. Bueno, Hans Castorp, el protagonista, va a visitar a su primo a un sanatorioen los Alpes, donde est convaleciente de una enfermedad pulmonar. Y resulta que se pilla una tos ono recuerdo muy bien qu, pero algo que le hace quedarse un tiempo ms, mientras se recupera. Atodos nos pasa en algn momento, supongo, tardamos en recuperarnos. A veces vives en un pisocon un sof realmente incmodo y, a fuerza de estar en l, te acostumbras; consigues encontrar unmodo de sentarte que incluso te parece confortable. Yo tuve algunos sofs de esos en los queconsegu dormir largas siestas. El libro cuenta cmo pasan los das en el sanatorio, qu le pasa a laspersonas que viven all, de qu hablan. Aparecen distintos personajes. Tienen conversaciones muyinteresantes. Sobre temas de filosofa, historia. No te sabra reproducir sobre qu exactamente peroa m me parecan interesantes. Recuerdo que iba a pasar algo en un momento, dira que era encarnavales, algo importante y emocionante. El autor, a lo largo de pginas que yo tardara semanasen leer, crea una expectacin, muy bien dosificada, para que no te olvides, para que te contagies yquieras t tambin que suceda. Imagnate cmo era la cosa que yo, en mi mes de diciembre y en micubculo repitiendo sonriente en qu puedo ayudarle? a los clientes que llamaban por telfono,estaba todo el rato pensando si al da siguiente sera por fin carnavales. Pero Hans Castorp me ponaun poco mala. Vea que avanzaban las pginas y cada vez era ms agua calma. Me senta ms cercade Joachim, sin duda, su primo, porque estaba ms enfermo que l, enfermo en serio, digamos, y erams fuerte. Incluso quera volver al frente, Joachim. Qu loco. Y... cuando le sucede aquello...Recuerdo que no estaba en el metro sino en el ferrocarril. Me haba llevado el libro. Era el viaje devuelta del campus universitario, haba hecho el viaje para entregar los impresos de inscripcin en uncurso. Uno de esos que haces porque siempre has querido hacer, no porque te vaya a abrir futurosino porque te abre el presente. Yo lo vea as entonces, ahora pienso que somos nosotros mismosquienes lo abrimos. S. Sucedi durante aquel viaje de vuelta. Poco antes de adentrarse en eltrazado que est ya debajo de la ciudad. Al cerrar las tapas del libro, justo antes de detenerse eltren, vi a un seor a cierta distancia que me miraba sorprendido. Me sequ las lgrimas sinimportarme que el seor me mirara y, an sin querer creerme lo que acaba de leer, cambi a lalnea del metro para ir a casa. No era justo. Y quedaban tantas pginas. Cmo podan quedartantas? Pero en algn momento, en algn signo de puntuacin o forma de cambiar de una frase aotra sent que alguien (ser el autor quien consigue hacer estas cosas?) me recordaba que lahistoria continuara al da siguiente, que dejara de leer, que descansara. Sobre mi hombro sentcmo se apoyaba una mano, una que pesaba tanto como una palabra. Debe ser el autor quien haceesas cosas. Los dos sabamos que al salir del metro me esperara un sol, que esperndome estaratambin la calle que me llevara al ascensor, y de all al final de pasillo donde una ventana esperabaser abierta y una bocanada de aire hara que me sintiese de nuevo contenta por haber regresado deentregar unos impresos, porque alguien hubiese confiado en m para una beca y, sobre todo, porqueme haba atrevido a pensar en los ltimos meses algo que por fin haba conseguido hacer quesucediera. Tambin un gato acabara regandome: dnde estabas?, tena hambre, dira. Eldueo de la mano, de esa palabra sobre mi hombro y yo sabamos todo eso. En el tren se habaquedado algo pero al da siguiente continuaramos, en la direccin y duracin acostumbrada. Y aspasaron las pginas. Pas an un tiempo antes de comenzar el curso. El suficiente para acabar deleer el libro, el justo para que me llamaran de otra empresa y me hicieran una entrevista. Un trabajoque estaba ms cerca de casa. No, no fue demasiado tiempo el que pas antes de orse el trueno.Para m que lo lea, claro, porque para el ensimismado Hans Castorp fueron necesarios an varios</p><p>Pgina 2 de 3</p></li><li><p>El truenoPublicado en Peridico Diagonal (https://www.diagonalperiodico.net)</p><p>aos ms.--El trueno?--S, el trueno. No lo has odo nunca? Hans Castorp lo oy. Y fjate que yo no acababa de creermeque pudiese llegar a sentir la explosin aturdidora, el trueno histrico que hace estremecer losfundamentos de la Tierra, se, s, el que hace saltar bajo nuestros pies la montaa mgica. De esetrueno te hablo. Tuve noticia del que hizo estallar la de Hans Castorp un lunes 30 de enero en unvagn de metro. Acab de leer all La montaa mgica, entre los rugidos de la tripa de una ciudadhambrienta a primera hora de la maana. Entonces me di cuenta de que si bajo tierra puedeescucharse un trueno, entonces se puede escuchar en cualquier lugar del mundo. Asenttmidamente con la cabeza mirando las ltimas palabras justo antes de cerrar el libro y salir delmetro. Nunca he vuelto a leer un libro como le ste.--Pero qu pas despus? No entiendo nada.--Despus? Bueno, lelo si tienes inters. Qu importa despus, una vez ha estallado en nosotrosla montaa ahora? Mira, el tren, ya est aqu. Andiamo.</p><p>Powered by TCPDF (www.tcpdf.org)</p><p>Pgina 3 de 3</p></li></ul>