Racismo Catolico

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    04-Oct-2015

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Racismo

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  • LA IGLESIA CAT~LICA Y LA CUESTION RACIAL

    el Rvdo. P. Yves M.-J. CONGAR, O.P.

    U N E S C O P A R I S

  • LA CUESTION RACIAL Y EL PENSAMIENTO MODERNO

    i

  • Acabse de imprimir el 22 de junio de 1953 en la im renta Union Ty ographique

    de f)illeneuve-Saint-6eorges por la Orgmiizuci8n de las Naciones Unidas

    para la Edacaci6n, la Ciencia y la Cultiira, Paris

    ss. 53. IX. 1 s.

  • N O T A P R E L T M I N A R

    Los opsculos publicados por la Unesco en la coleccin La cuestin racial ante la ciencia moderna tenlan por objeto presentar, en forma breve, un resumen del estado de la cuestin racial frente a la antropologia, la gentica y la sociologici, en los tiempos actuales.

    Mas los problemas creados por los prejuicios y la discriminacin racial no ataen solamente a la ciencia. Seria dar pruebas de un optimismo cndido creer que basta llevar al concocimiento del pblico 10s resultados obtenidos por los hombres de ciencia de nuestra poca, para resolver los conflictos raciales y poner fin a los dramas que suscitan. La cuestin racial interesa tam4 bin fundamentalmente a la conciencia humana y , desde hace tiempo, las religiones y las filosofias han tratado de ella y han adoptado una actitud frente a tan impor- tante problema.

    Ha llegado el momento de conocer esa actitud de las grandes religiones y de los sistemas filosficos frente a la diversidad de tipos humanos.

    Iniciamos nuestra nueva coleccin La cuestin racial y el pensamiento moderno con el presente opsculo del Rudo. Padre Congar, de la Orden de los Dominicos, cuyo manuscrito ha recibido la aprobacin eclesistica.

  • I N D I C E

    Introduccin . . . . . . . + . . La Iglesia contra el racismo en el terreno de los principios . , . . . . . . . . .

    Afirmaciones cristianas sobre la unidad de la naturaleza humana . . . , . . . . Afirmaciones cristianas sobre la dignidad de la naturaleza humana . . . . . . . . El racismo niega el espiritualismo cristiano . . El racismo es una pseudorreligin . . . . El racismo tiene consecuencias desastrosas para el cristianismo . . . . . . . . .

    Racismo y eugenesia. . , . . . . . La negacin del amor al prjimo . . . El antisemitismo . . . . . . . .

    La Biblia es acaso racista? . . . . . Actitudes concretas de la Iglesia ante los hechos raciales . . . . . . . . . . .

    El punto de vista racial se opone a la tradicin catlica . . . . . . . . . . . La Iglesia frente al racismo actual . . . .

    La Iglesia y las razas desde el punto de vista de la misin evangelizadora de la Iglesia. . La Iglesia y los problemas de convivencia entre

    La Iglesia frente al racismo nazi y al antise- mitismo moderno. . . . . . I . blancos y hombres de color . . .

    Conclusin. . . . . . . . . . . Bibliografia , , , . - . . . . .

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  • INTRODUCCION

    LOS lectores de nuestros anteriores opsculos sobre La cuestin racial ante la ciencia moderna se vern quiz sorprendidos por el tono y el mtodo del presente estudio. Les debemos, por tanto, algunas palabras de explicacin.

    Las afirmaciones de la ciencia o de la filosofia pueden reducirse, en ltimo trmino, a hechos demostrables o a datos y razonamientos de evidencia universal: se basan en mtodos de comprobacin o de verificacin racional. La teologa, expresin orgnica y sistematizada de la doctrina de la Iglesia, se sirve tambin de razonamientos y puede utilizar datos concretos, pero la verdad de sus afirmaciones es comprobada por otras que le sirven de base : las de la Revelacin y de la tradicin, interpretadas por la Iglesia. La teologia es una ciencia, con un objeto y un mtodo propios; formula razonamientos y, en cas0 necesario, demuestra; pero todo eso lo hace basndose en premisas establecidas por una autoridad y admitidas nicamente por los creyentes como punto de partida absoluto.

    Con un mtodo distinto del que gobierna las disciplinas de la razn, la teologa se distingue igualmente de ellas por su objeto o su contenido. Las ciencias se ocupan de las cosas en s mismas, en su estructura interna, y buscan una explicacin de todo lo que comprende la experiencia del hombre. La filosofa, en cuanto sabidura, sin renunciar a la bsqueda de explicaciones ms gene- rales (la definicin del conocimiento, la definicin de la vida..,) inquiere sobre la significacin de las cosas para el hombre. Las consideraciones de este orden han adqui- rido particular amplitud en lo que se ha llamado la filosofia de los valores, que no tiene por objeto los hechos en s, sino la apreciacin acerca de stos. La teologia no aporta nada de positivo sobre los aspectos tcnicos de la cuestin racial; con excepcin de lo que pudiera decirnos la Biblia-ya hablaremos de ello ms adelante-no puede explicarnos lo que es una raza,

  • cuhntas razas existen, ni cules son las relaciones pasadas o presentes entre ellas, cuestiones a las que procuran contestar las ciencias. En cambio, basndose en la palabra de Dios enseada por la Iglesia, la teologa puede decirnos cul es la significacin de las razas y qu es el racismo para el hombre del cual nos habla la Revelacin, es decir, para el hombre creado a la imagen de Dios y llamado a la comunin del Padre en Jesu- cristo. No debe buscarse otra cosa en el presente

    La cuestin no es tan sencilla como parece. Hay el racismo y hay los hechos raciales. El racismo es en ltimo trmino una posicin doctrinal, una sistematiza- cin y una justificacin tericas de los prejuicios de raza; en la prctica se traduce por ciertas discrimina- ciones de mayor o menor violencia. Pero, por debajo de esa doctrina existen verdaderos hechos raciales confun- didos en un proceso histrico de extrema complejidad. En ciertos casos es casi imposible percibir grados y matices entre esos factores concretos y las medidas de discriminacin de menor gravedad. Con toda evidencia, un juicio sobre las formas extremas del racismo es fcil y axiomtico, mientras que la actitud que ha de adop- tarse ante tal o cual hecho racial es mucho menos definida. Entramos aqu en el dominio de lo que se ha llamado con frecuencia -usando una expresin justa y equvoca a la vez- la doctrina social de la Iglesia). Esta doctrina presupone en su infraestructura un con- junto de principios inmutables, expresin que traducen las afirmaciones explcitas o las consecuencias necesarias e inmediatas de la Revelacin. Pero supone tambin aplicaciones que slo pueden manifestarse en el curso de los hechos histricos, sociolgicos, econmicos y cultu- rales. Muchos son en este terreno los factores variables que determinan las declaraciones o las actitudes en las cuales se manifiesta la inspiracin de los principios y en las que de hecho adquieren stos carcter explcito. Incluso la misma sensibilidad de los hombres est sometida a variaciones y, en consecuencia, vara la de los cristianos, que no se hallan fuera de la historia, como entre cieIo y tierra, sino que se esfuerzan por dar vida, dentro del terreno histrico, a su fidelidad a Jesu- cristo. Es innegable, por ejemplo, que la libertad del acto de fe, la del consentimiento necesario para el

    opsculo.

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  • matrimonio o la de la profesin religiosa no se sienten ni se conciben en nuestros das como en tiempos de San Benito o de Carlomagno, ni an.como en la poca de Luis XIV. Tenemos sobre la libertad de los actos personales y sobre la influencia social opiniones que no existan en esas pocas. El mismo derecho cannico excluye en la actualidad procedimientos que antigua- mente admita. La doctrina no ha cambiado en sus prin- cipios, pero han variado sus aplicaciones; incluso puede decirse que se ha producido una evolucih, porque ciertas exigencias o aplicaciones contenidas ya inicial- mente en los principios del Evangelio han encontrado con la ayuda del tiempo y de las circunstancias la posibilidad de manifestarse con carcter explcito. An- logamente, la psicologa de un individuo se afirma segn las ocasiones y posibilidades de la existencia.

    No es de extraar, por ello, que nuestro estudio tenga dos partes: la primera se desarrolla en el terreno de los principios, para formular una condenacin absoluta del racismo; y la segunda en el dominio de los hechos raciales y de la historia, para examinar la conducta del cristianismo y sus actitudes concretas frente a esos hechos.

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  • LA IGLESIA CONTRA EL RACISMO F:N EL TERRENO DE LOS PRINCIPIOS

    El racismo consiste en establecer distinciones y jerar- quias entre grupos humanos y en practicar una discri- minacin contra algunos de ellos, alegando que SUS cualidades o caracteristicas se encuentran determinadas por la herencia biolgica. El racismo se niega a considerar al hombre fuera de un sistema de categorias fundado en la aceptacin de factores genticos (reales o supuestos).

    Estos factores, en electo, segn la doctrina racista, diferencian, unen o separan a los hombres de modo radical y definitivo.

    Esta actitud es incompatible con las afirmaciones de la fe cristiana sobre 1." la unidad y 2." la dignidad de la naturaleza humana, asi como con el espiritualismo cristiano. El racismo es una pseudorreligin y tiene consecuencias desastrosas por la esencia misma del cristianismo.

    AFIRMACIONES CRISTIANAS SOBRE LA UNIDAD DE LA NATU- RALEZA HUMANA

    El cristianismo -podriamos decir, el judeo-cristianismo, porque la Revelaci6n es judeo-cristiana- afirma la unidad total como principio y trmino de la naturaleza humana. Porque ese principio y trmino residen en Dios, que es uno. Siempre que San Pablo habla de la unidad y de la universalidad de la salvacin, alude a la unidad de Dios 1. Un racismo consecuente entraaria la negacin prctica de Dios y de su omnipotencia y significaria retroceder a una poca anterior a los profeta