Retos del Diálogo Interreligioso al Diálogo Ecumé ?· El cardenal Walter Kasper –presidente del…

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    30-Sep-2018

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<ul><li><p>1. Convergencias y divergencias entreambos dilogosEl cardenal Walter Kasper presidente del</p><p>Pontificio Consejo para la Promocin de laUnidad de los cristianos- al hablar de ecume-nismo y su objetivo lo define como la unidadde la Iglesia en la fe, en los sacramentos,sobre todo en la comn celebracin de laeucarista, y en el ministerio jerrquico. Tantola base teolgica cuanto el objeto del ecume-nismo distinguen el dilogo ecumnico cuali-tativamente del dilogo interreligioso. Esteltimo no es un ecumenismo alargado o unmacro-ecumenismo, sino un dilogo sobre labase del mutuo respeto humano y religioso,con el objeto de llegar a una comprensinprofundizada, de amistad y colaboracin.</p><p>Etimolgicamente, la palabra ecume-nismo viene del trmino griego oikoumene,que significa universal. Aplicado a nuestrocaso significa el movimiento que trata de reu-nir a todas las Iglesias cristianas de cara a laevangelizacin del mundo. El ecumenismo esuna marcha hacia la unidad por la oracin, larenovacin o conversin y el dilogo para lamisin.</p><p>La finalidad del dilogo ecumnico es laplena comunin de las Iglesias divididasactualmente. Llegar a cumplir la voluntad deCristo de que todos sus discpulos sean uno.Creyentes todos en Jess, los cristianos loconfiesan como el hijo de Dios y el hijo deMara, verdadero Dios y verdadero hombre.Sintindose ya unidos por lazos muy fuertes,aunque todava imperfectamente desde elpunto de vista eclesiolgico, buscan la pleni-tud eclesial, aun sabedores que se manten-drn las ricas diversidades eclesiales.</p><p>El dilogo interreligioso quiere descubrir lapresencia activa del Espritu Santo en las tra-diciones religiosas y busca qu est diciendoen este nivel profundo de experiencia reli-giosa. Por ello, el dilogo interreligioso sefundamenta en la propia fe y busca un creci-miento cada vez ms profundo de esta propia</p><p>fe, que puede enriquecerse con otras expe-riencias venidas tambin del Espritu Santo.</p><p>La finalidad del dilogo interreligiosonunca podra pretender la formacin de unasola religin mundial. Tras el dilogo cadauna mantendr sus propias creencias y con-vicciones, sus tradiciones multiseculares ysus culturas. En plano positivo cabra afirmarque con este tipo de dilogo se pretende noslo conocer, apreciar y respetar las otrasexperiencias religiosas, sino cooperar junto alas otras religiones en la solucin de los gran-des problemas de la humanidad: paz, justicia,ecologa, entendimiento entre los pueblos,etc</p><p>La metodologa en este dilogo interreli-gioso no puede partir, como en el dilogoecumnico en una visin comn de lo divino-humano centrada en el nombre Jess deNazaret, sino que tendr que recurrir al hori-zonte teocntrico, que reagrupa a los creyen-tes en la trascendencia. Incluso en esteaspecto debern dilucidarse muchas cuestio-nes para ponerse de acuerdo en la idea tras-cendencia.</p><p>Dentro de estas diferencias se dan unaserie de coincidencias entre ambos dilogos.Y la primera estriba en que ambos dilogosradican primeramente en la nocin misma dedilogo. Tanto en el ecumnico como en elinterreligioso se necesita una actitud abierta el intento positivo de querer relacionarse conel interlocutor-, es decir, el talante de quereracercarse al otro; y el uso del mtodo dialogalque rechaza por principio cualquier tipo demonlogo. Implica consecuentemente la sal-vaguarda de la propia identidad sin lo cuales imposible el dilogo-, pero a la vez suponeel abrirse al diferente, ofreciendo acogida yconfianza. </p><p>Coinciden ambos tipo de dilogo tambinen el uso del dilogo mismo. No se empleanunca para vencer, triunfar o incluso paraconvertir al otro, viendo en el otro al interlocu-tor, no al enemigo o adversario. </p><p>Y, finalmente, en ambos dilogos debenaparecer varias condiciones mnimas: el</p><p>31</p><p>Retos del Dilogo Interreligiosoal Dilogo Ecumnico</p></li><li><p>saber colocarse en plano de igualdad (cual-quier pretensin de superioridad por parte deun interlocutor podra arruinar el dilogo); laconviccin de que el mundo espiritual del otropuede enriquecernos (reconocimiento, portanto, de que su mundo espiritual es portadorde valores salvficos); la aceptacin de ladiversidad como condicin no como obst-culo; y, por ltimo, exclusin de cualquierforma de proselitismo que pretendiese usar eldilogo como tapadera para obtener finesinconfesables.</p><p>Qu decir de este planteamiento? Es lalnea que se pretende seguir en el futuro? </p><p>En este sentido en un artculo que se hapublicado recientemente, se recuerda que elPapa Juan Pablo II, en su primer encuentrocon los representantes de todas religiones enla ciudad italiana de Ass (27 octubre de1986), se dirigi a los participantes con estaspalabras: Es mi conviccin de fe la que mehace dirigirme hacia vosotros con profundoamor y respeto. </p><p>Pero unos das despus de dicho encuen-tro hizo estas aclaraciones: Podamos viajarjuntos y as lo hicimos. Podamos dar un testi-monio comn a favor de la paz y as lo hici-mos. Podamos hacer un compromiso realpara ser constructores de paz y as lo hici-mos. Podamos compartir la mesa y as lohicimos Y rezar? No. En el momento delas oraciones sabamos que estbamosjuntos para orar pero que no podemosorar juntos. Solamente los cristianos oraronjuntos por la paz en la Baslica inferior de SanFrancisco. Cada una de las otras religiones lohicieron en lugares debidamente preparadospara ello. Por qu no? A juicio de UsmaGmez porque los cristianos profesamos elcarcter definitivo y completo de la revelacinen Jesucristo y, por los mismo, no podemosconsiderarlo como complementario a otraspresencias reveladoras y salvficas. Si elev-semos una oracin con representantes deotras religiones estaramos desconociendo elvalor universal de Jesucristo, nico mediador,porque no hay en el cielo otro Nombre dadoa los hombres por el que nosotros debamossalvarnos (Hech 4, 12).</p><p>Es a este nivel que la Jornada de Ass nosmuestra cuanto sea cierto la afirmacin quehemos elegido afirma Usma Gmez- comottulo de nuestro artculo: el dilogo ecum-nico y dilogo interreligioso, tan parecidospero tan diferentes.</p><p>De este planteamiento solamente consta-tamos que el dilogo visto de esta forma, noshace estar con cierto espritu de superioridady no en un plano de igualdad. Es posibleque la Iglesia vaya ms all de los paradig-mas exclusivo e inclusivo cristocntrico? Nodijo Jess que llegar el momento en el quelos verdaderos adoradores orarn en esprituy verdad? Qu sentido pueden tener esosencuentros con las dems religiones si ya deantemano nos mostramos con la verdadabsoluta?</p><p>Deca el telogo dominico Yves Congarque nuestra teologa puede haber un cristo-centrismo que no es cristiano. Quin sabe sino es tambin uno de los sentidos del secretomesinico. Cualquier cristianismo que abso-lutice al cristianismo (incluso a Cristo) y surevelacin, sera idolatra.</p><p>Pero a pesar de esta distincin aclaratoria,sin embargo quisiera demostrar cmo el di-logo interreligioso puede ser y en verdad loest siendo un reto al dilogo ecumnico. </p><p>2. El dilogo interreligioso, un reto al di-logo ecumnicoQu cristianismo es el que desea entrar</p><p>o entra de hecho en el dilogo con las religio-nes? Ser un cristianismo dividido, como ha</p><p>32</p></li><li><p>sido habitual en la historia? Qu confusio-nes pueden proceder de escuchar las distin-tas versiones de su doctrina? </p><p>En esto quiero recordar que la base bblicadel ecumenismo es la peticin de Jess alPadre para que todos sean uno. Que ellostambin sean uno en nosotros, para que elmundo crea que T me has enviado (Jn 17,21).</p><p>En nuestra unidad que no quiere ser uni-formidad- se juega nuestra credibilidad ynuestra pretensin de ser la religin en la quela revelacin ha llegado a su plenitud enCristo. La divisin contradice clara y abierta-mente la voluntad de Cristo, es un escndalopara el mundo y perjudica a la causa sant-sima de predicar el Evangelio a toda criatura(Juan Pablo II, Ut unum sint, 6) (UUS).</p><p>Existe pues una complementariedad enambos dilogos, y ambos estn exigiendo unrevisin del concepto de ecumenismo quehemos entendido hasta el momento. Es decirde un ecumenismo ms amplio e integral ysera adecuado a las exigencias del tiempopresente y permitira a las diversas religionescontribuir de manera eficaz a la solucin delos problemas de la humanidad. </p><p>En este sentido la Conferencia EpiscopalIndia ha resaltado en sus Orientaciones parael Dilogo interreligioso (1989) cmo los dosdilogos se exigen y potencian sus ventajascomo consecuencia de una benfica interac-cin:</p><p>De hecho, el pleno significado de la pala-bra oikoumene (toda la tierra habitada) estfundado en el dilogo con todos los pueblos yrazas. La experiencia ensea que un dilogoorganizado con gentes de fe distinta profun-diza el espritu ecumnico en los miembrosde las diferentes denominaciones cristianasque participan en l, porque despus de todo,cada Iglesia se hace ms profundamentecristiana en la medida en que, como Jess,se abre a si misma al dilogo con todos loshombres y mujeres. El ecumenismo en elsentido cristiano del trmino debe conducirnaturalmente en nuestro pas al lo que enocasiones ha sido denominado un ecume-nismo ms amplio: al dilogo (42-43).</p><p>Pero qu retos plantea el dilogo interre-ligioso al dilogo interreligioso?</p><p>a) En primer lugar el esfuerzo por la reno-vacin del concepto de misin. </p><p>Es decir de dar el salto de ir all no sola-mente para que los otros se conviertan, sino</p><p>tambin para reconocer y aprender de losotros. </p><p>b) Reconciliacin para un testimoniocomn. </p><p>La clara vocacin evangelizadora chocacon la escucha del mensaje que deseamostransmitir, que es Jesucristo. Esto lo pusobien claro la segunda Asamblea ecumnicaeuropea de Graz (1997), que tena comolema Reconciliacin: don de Dios y fuente denueva vida. Dice as:</p><p>Confesamos juntos ante Dios que hemososcurecido la unidad por la que or Cristo.Hemos presentado al mundo, el espectculoindigno de una cristiandad desgarrada por lasdivisiones. sta es una fatal consecuencia delhecho de que a travs de la historia se hasacado diferentes conclusiones para la vidade nuestras iglesias. Esto ha llevado con fre-cuencia a mutuas acusaciones, condenas ypersecuciones. De esta manera la credibili-dad de nuestro testimonio cristiano comn seha debilitado.</p><p>Al final de este apartado, quisiera evocarla memoria de uno de los cristianos que msha aportado al tema del dilogo ecumnico,me refiero al dominico P. Jean-Marie Tillard.Cuenta ste telogo canadiense, reciente-mente fallecido, que un amigo suyo lecoment una vez: Amigo Tillard, en nuestrouniverso usted desperdicia su tiempo y susenergas; sus disputas ecumnicas, sus di-logos en todas las direcciones, no son msque un sueo Tal vez respondi Tillard-,pero los sueos tienen el poder de transfor-mar el mundo si se los cree. Los cristianosestn convencidos y no son los nicos-deque el dilogo encuentra aqu su sentido. Unsueo loco, pero que en su fragilidad, alcanzalo que la carta a los Efesios dice de la cruz,ella tambin es locura, locura.de Dios!.</p><p>As pues, el P. Tillard poco antes de morirestaba convencido que los sueos tienen elpoder de transformar el mundo si se los cree.</p><p>En esta lnea queremos caminar puesestamos convencidos que la unidad entre loscristianos y la paz entre las religiones sealcanzar. Es obra nuestra, pero es obra antetodo del Espritu.</p><p>JUAN PABLO GARCA MAESTROProfesor del Instituto Superior de </p><p>Pastoral Len XIII de Madrid</p><p>33</p></li></ul>