Revista de Trabajo Social – FCH – UNCPBA ?· innumerables nuevos grupos sociales que desplazan a…

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    26-Sep-2018

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<ul><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 1 </p><p>PLURALISMO METODOLGICO: UN FALSO CAMINO </p><p>Ivo Tonet1 </p><p>Segn el pensamiento dominante, hay un clima de evidente insatisfaccin y </p><p>perplejidad, hoy en da, en el campo de las ciencias sociales. La confianza que reinaba </p><p>en la labor de los cientistas an con las diferencias - ha sido sustituida, desde hace </p><p>algunos aos, por la duda y la incertidumbre. Esto es porque los problemas han </p><p>aumentado, nuevas cuestiones han surgido, la configuracin de la realidad social ha </p><p>experimentado profundas transformaciones y los instrumentos que estaban disponibles </p><p>para explicar la realidad pareciera que se han vuelto obsoletos o evidencian sus </p><p>falencias. A su vez, los recientes acontecimientos en Europa del Este han intensificado </p><p>este clima de perplejidad al "demostrar" la falsedad de uno de los ejes epistemolgicos </p><p>ms importantes de las ciencias sociales, que es el marxismo. </p><p>Qu hacer frente a este clima de incertidumbre? Cerrar los ojos? Hacer de </p><p>cuenta que nada est ocurriendo? Aferrarse a los viejos paradigmas? Esto no sera </p><p>propio del espritu cientfico. Parece ms apropiado reconocer que es preciso buscar </p><p>nuevos instrumentos para comprender la nueva realidad. Que es necesario desarrollar </p><p>propuestas metodolgicas nuevas y creativas, testearlas, cruzar unas con otras para </p><p>aumentar su poder explicativo. En fin, la bsqueda de soluciones a la crisis de las </p><p>ciencias sociales pasara por el pluralismo metodolgico. </p><p>Mi objetivo en este trabajo es mostrar, fundado en la perspectiva ontolgica, que </p><p>el pluralismo metodolgico es un camino equivocado; que el verdadero dilema no es </p><p>entre el dogmatismo y el pluralismo, sino entre un abordaje de la problemtica del </p><p>conocimiento fundada en la perspectiva de la subjetividad y otra fundada en la </p><p>perspectiva de la objetividad, de carcter histrico-ontolgico. La primera conduce al </p><p> 1 Prof. del Departamento de Filosofa de la UFAL. Doctorado en Educacin por la UNESP, Marlia. La traduccin fue realizada por Manuel W. Mallardi y Sergio D. Gianna para la presente publicacin. La versin final fue corregida por la Dra. Mara Virginia Siede y por el propio autor. </p></li><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 2 </p><p>pluralismo metodolgico, la segunda a su refutacin radical y, a mi modo de ver, a una </p><p>solucin terica ms correcta para el problema de la crisis de las ciencias sociales. </p><p>1. El pluralismo metodolgico </p><p>1.1. Deshaciendo la confusin </p><p>Antes de entrar in medias res es preciso deshacer una confusin que es muy </p><p>frecuente. Se trata de la creencia de que existe una relacin indisoluble entre la absoluta </p><p>imperiosidad del debate terico, la confrontacin de ideas, la convivencia democrtica </p><p>de los diversos puntos de vista y la aceptacin de la diversidad y de la relatividad de los </p><p>mtodos y de la verdad. </p><p>Esta relacin indisoluble, en mi opinin, no existe. Una cosa es el espritu de </p><p>apertura en la confrontacin de ideas, la conviccin llevada a la prctica de que el </p><p>progreso del conocimiento se torna imposible donde reina el dogmatismo y la negativa a </p><p>debatir. Otra cosa es la aceptacin de la relatividad de los mtodos y de la verdad. El </p><p>espritu de apertura al debate no entra necesariamente en conflicto con el hecho de </p><p>privilegiar determinado mtodo como el ms adecuado para la comprensin de la </p><p>realidad. Los argumentos con los cuales se puede sustentar esta afirmacin los </p><p>veremos a lo largo del texto. </p><p> Hecha esta necesaria salvedad, vamos al pluralismo metodolgico. </p><p>1.2. El sentido del pluralismo metodolgico </p><p>Qu se entiende por pluralismo metodolgico? A veces es entendido como </p><p>eclecticismo, es decir, la libertad de tomar las ideas de diversos autores y articularlas de </p><p>acuerdo a la conveniencia del pensador. Esto normalmente es realizado sin el cuidado </p><p>de verificar con rigor la compatibilidad de las ideas y paradigmas diferentes, dando </p><p>origen a una colcha de retazos, en el mejor de los casos, inteligentemente tejida. Es </p><p>bueno resaltar que hay eclecticismo de bajo y de alto nivel. </p></li><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 3 </p><p>A veces, se entiende en el sentido de relativismo, cuya afirmacin esencial es </p><p>que no hay verdad, slo verdades; no hay mtodo, sino apenas mtodos. Verdad, </p><p>criterios de verdad, mtodo, todos ellos tienen un valor relativo, porque todos ellos son </p><p>parciales. Tendramos, en este caso, cuando es llevado al extremo, la llamada post-</p><p>modernidad. </p><p> El pluralismo metodolgico, sin embargo, pretende no ser ni dogmtico ni </p><p>eclctico ni relativista. Por lo menos aquel que se declara anti-postmoderno. ste </p><p>pretende llegar a la verdad, pero el problema que enfrenta es: cmo no ser dogmtico, o </p><p>eclctico o relativista? La solucin encontrada consiste en apelar a la rigurosidad del </p><p>sujeto que, reconociendo la relatividad de los mtodos, se propone tomar como norma el </p><p>dilogo, la articulacin, el entrecruzamiento de diferentes paradigmas, siempre con </p><p>vigilancia crtica2. Dilogo no en el sentido de la confrontacin de ideas, sino de fusin </p><p>de diferentes matrices. Como dice una autora (1992:49): </p><p>En el momento actual, las discusiones y las crticas de los analistas muestran la conviccin de la imposibilidad de que el investigador se encierre en un nico paradigma, llegndose a afirmar que sta es, en la actualidad, una tendencia de las ciencias sociales. Por lo tanto, los analistas sealan como una alternativa a la comunicacin, la interconexin entre los paradigmas... </p><p>Jeffrey Alexander, a su vez, despus de hacer un balance del movimiento terico </p><p>de las ciencias sociales en las ltimas dcadas, concluye sealando que hoy se est </p><p>gestando lo que se llama Nuevo Movimiento Terico. Dice l (1987:19): </p><p>En la dcada presente, comienza a tomar forma un modo sorprendentemente diferente de discurso terico. Estimulado por el cierre prematuro de las tradiciones micro y macro, esta fase est marcada por un esfuerzo de juntar nuevamente la teora sobre la accin y la estructura. Esta tentativa viene siendo hecha dentro de cada una de las tradiciones hoy dominantes, de ambos lados de la divisin micro y macro. </p><p> 2 Utilizamos aqu el trmino paradigma en un sentido muy amplio de perspectiva, abordaje, no ignorando la complejidad que se esconde en este concepto. </p></li><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 4 </p><p>La variedad de propuestas metodolgicas a ser interconectadas, a gusto de cada </p><p>uno, actualmente es digna de un supermercado. Por ejemplo: el anarquismo </p><p>metodolgico, el individualismo metodolgico, la deconstruccin, el mtodo de la </p><p>escuela racional, la teora de los juegos, la teora de gnero, el marxismo analtico, la </p><p>microteoria, la teora de la accin comunicativa, la teora del intercambio, el enfoque </p><p>culturalista, el interaccionismo simblico, el accionalismo, la etnometodologa, etc., al </p><p>lado de los ms antiguos, como el funcionalismo, el marxismo, la fenomenologa, la </p><p>hermenutica. </p><p>1.3. Fundamentos del pluralismo metodolgico </p><p>Cules son los argumentos que sustentan la propuesta del pluralismo? Uno de </p><p>los argumentos se refiere al modo de ser de la realidad social, otros se refieren al modo </p><p>de conocerla. </p><p> El argumento de carcter ontolgico es el siguiente: El mundo actual es </p><p>radicalmente diferente del mundo del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Aquel </p><p>era mucho ms simple y definido y el trabajo an poda ser aceptado como su </p><p>fundamento. Proletariado y burguesa tenan un grado de homogeneidad muy grande y </p><p>el Estado exhiba el carcter de instrumento de dominacin de clase de manera mucho </p><p>ms ntida. Hoy el mundo es mucho ms complejo y dinmico. Surgieron </p><p>innumerables nuevos grupos sociales que desplazan a las clases de su papel central y las </p><p>propias clases han perdido su homogeneidad. Si en un primer momento, el mundo an </p><p>poda ser tomado como totalidad articulada de las partes que lo componan, </p><p>independientemente de que esa articulacin fuese concebida en clave organicista o </p><p>dialctica, hoy esto no tiene ms sustento. La complejidad ha llegado a tal grado, tantas </p><p>y tan intensas han sido las transformaciones, tantos elementos nuevos han surgido, tan </p><p>dinmicas y cambiantes son las relaciones entre los nuevos componentes, que las </p><p>categoras ontolgicas de totalidad y de trabajo como fundamento del ser social han </p><p>perdido totalmente su significado. El mundo de hoy es un calidoscopio de mil caras, </p><p>cuyas relaciones son ms o menos arbitrarias y pasajeras. Como dice J. C. Bruni (1988: </p><p>30): </p></li><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 5 </p><p>De modo que si quisiramos dar un mnimo de flexibilidad al objetivismo, tendremos que pensar a la sociedad como una pluralidad de dimensiones intercruzadas, dimensiones que no poseen esencia propia y fija, sino que se hacen y deshacen al sabor de las mltiples acciones de los sujetos individuales y colectivos que as se afirman estrictamente en el momento de lucha, pero que ya no constituyen una figura plena, homognea, estructurada, racional e integrada. </p><p>Y ms adelante, concluye (1988: 31-32): </p><p>En este conjunto de acciones mltiples y pluridirecionales, la "sociedad" propiamente dicha se desmorona y en su lugar tenemos apenas lo social, trmino que pasara a designar el espacio enteramente cambiante y oscilante de un sinnmero de articulaciones contingentes, lugar de una pluralidad de dimensiones intercruzadas y siempre en movimiento. </p><p>La totalidad social se fragment definitivamente. "Vive la diffrence", podra </p><p>ser la conclusin. </p><p>Los argumentos de carcter epistemolgico estn relacionados con lo anterior. </p><p>Porque los paradigmas surgidos en la modernidad tambin tenan un carcter </p><p>macroterico, es decir, privilegiaban la comprensin del movimiento macroestructural, </p><p>siempre segn los defensores del pluralismo. Este carcter totalizante es exactamente lo </p><p>que los hace inadecuados para la comprensin de la realidad actual. J. C. Bruni, en este </p><p>sentido, as se expresa (1988:30): </p><p>El conocimiento de la sociedad a partir de un punto central de referencia () en fin, por una instancia de totalizacin a partir de donde se puedan deducir o encadenar sistemticamente todos los fenmenos o acontecimientos, parece hoy ser una tarea que slo se puede sustentar al precio de permanecer tan abstracta que ya no puede ms dar cuenta del flujo de la vida social. </p><p> Ah est, en el fondo, la crisis de las ciencias sociales, configurada por la </p><p>incapacidad de los antiguos paradigmas de dar cuenta de la realidad actual. Pero Parece </p><p>que hay nuevos elementos, especficos de la crisis actual. Segn la profesora Alba </p><p>Carvalho, el elemento especfico residira en la conciencia generalizada entre los </p><p>cientistas sociales sobre la inadecuacin de los antiguos paradigmas y la necesidad de </p><p>buscar nuevas perspectivas. As se expresa ella (1992:49): </p></li><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 6 </p><p>En el momento actual, las discusiones y las crticas de los analistas evidencian la conviccin de la imposibilidad de que el investigador de permanezca cerrado en un nico paradigma, pudindose incluso afirmar que sta es, en la actualidad, una tendencia en las ciencias sociales. Siendo as, los analistas apuntan como alternativa a la comunicacin, la interconexin entre los paradigmas, en cuanto perspectivas terico-metodolgicas de explicacin de la realidad social. </p><p>Y concluye (Idem, ibidem): </p><p>As, la novedad que demarca una tendencia de la investigacin en ciencias sociales es justamente la guerra al dogmatismo en cualquiera de sus versiones. Y cuando hablo de guerra al dogmatismo es en el sentido de que el investigador, hoy, no puede asumir como base de su anlisis de la realidad, los paradigmas y cerrados y autosuficientes. Es la exigencia de una postura abierta y crtica. </p><p> Hay an otro argumento, no explicitado directamente, pero que est subyacente </p><p>en la defensa del pluralismo epistemolgico. Se trata de lo siguiente: el hecho de </p><p>asumir algn mtodo como el camino privilegiado llevara al cientista a perder la </p><p>libertad. El cientista tiene que, necesariamente, estar libre para buscar lo que considera </p><p>ms correcto, ms fecundo para la produccin de conocimiento. Conforme a la mxima </p><p>je prends mon bien o je le trove. Este es el lema esencial del pluralismo. Privilegiar </p><p>algn mtodo es, como mnimo, prohibirse la posibilidad de elegir lo que sea ms </p><p>adecuado y esto hiere frontalmente la libertad necesaria para la produccin de </p><p>conocimiento. Este es el tipo de argumento que parece sepultar definitivamente </p><p>cualquier crtica al pluralismo metodolgico. Veremos, sin embargo, que ste es de una </p><p>fragilidad espantosa y que lo que es admirable, al final, es que sea aceptado por </p><p>personalidades tan destacadas. </p><p>2. La crtica al Pluralismo Metodolgico </p><p>2.1. La falsedad del presupuesto ontolgico </p><p> Expresando la marca fundamental de la cientificidad de hoy, que es el </p><p>empirismo, la afirmacin sobre la diferencia radical entre el mundo del siglo XIX y el </p><p>mundo del siglo XX toma como punto de partida y criterio de verdad el movimiento </p></li><li><p> RReevviissttaa ddee TTrraabbaajjoo SSoocciiaall FFCCHH UUNNCCPPBBAA </p><p>Tandil, Ao 3 N 3, p. 1 27. Junio de 2010 ISSN 1852-2459 7 </p><p>fenomnico de la realidad. Esta forma de pensar es coherente dentro de una tradicin </p><p>empirista, sin embargo no constituye la forma universal de la racionalidad, sino una </p><p>forma particular. Lo que sucede es que el empirismo rechaza, entre otras, una categora </p><p>que, en otra perspectiva, es absolutamente decisiva tanto desde el punto de vista </p><p>ontolgico como gnoseolgico. Es la categora de sustancia. Para l - empirismo - la </p><p>sustancia no es ms que una especulacin metafsica: lo que existe son apenas los datos </p><p>empricos y el trabajo cientfico consiste en sistematizarlos para extraer sus </p><p>regularidades, que configuran leyes. Ayer, como hoy, esta forma de hacer ciencia tiene </p><p>como objetivo decir cmo funcionan las cosas y no lo que las cosas son. </p><p> Entretanto, en una perspectiva ontolgica, la categora de sustancia, que no es </p><p>concebida como algo fijo e inmutable, sino histrica, es decisiva. El anlisis del </p><p>proceso de entificacin del ser social, a partir del acto fundante del trabajo, muestra que </p><p>la sustancia, la esencia, la condicin de posibilidad de todos los fenmenos que </p><p>constituyen el ser social es la praxis humana que, en ltimo anlisis, resulta siempre de </p><p>la relacin entre la subjetividad y objetividad. Es decir, si la praxis humana es la </p><p>sustancia universal del ser social...</p></li></ul>