Sobre Haroldo de Campos

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    06-Sep-2015

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M. Cmara

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<ul><li><p>1 </p><p>SEMBLANZA DE HAROLDO DE CAMPOS </p><p> Mario Cmara (UBA-CONICET) </p><p>buril de quantos </p><p>mil </p><p>anos? </p><p>Haroldo de Campos </p><p>Publicado en: http://revistachuy.com.ar/numeros/ </p><p>La gravitacin y la intensidad de la presencia de Haroldo de Campos, a diez aos de </p><p>su partida, no han disminuido. Y ello se debe tanto a su produccin potica, que atraves </p><p>diversas facetas, desde la conformacin del grupo de Poesa Concreta, que integr junto a </p><p>su hermano Augusto de Campos y a Dcio Pignatari desde mediados de los aos </p><p>cincuenta1, como a sus intervenciones crticas, que adems de abordar los ms diversos </p><p>objetos artsticos, produjeron lecturas renovadoras de clsicos brasileos y rescates de </p><p>autores olvidados, hasta su tarea de traductor/transcreador. Semejante actividad ha dado </p><p>como resultado una obra y una vida difcilmente abarcables. Lo que sigue, entonces, no </p><p>tiene pretensin de totalidad, constituye apenas una trayectoria posible para una produccin </p><p>proteiforme. </p><p>Traducir lo imposible </p><p>En el ensayo Da traduo como criao e como crtica, Haroldo parte de una </p><p>sentencia de Albrecht Fabri, profesor de la Escuela de la Forma en Ulm, Alemania. La tesis </p><p>de Fabri respecto a la literatura es que sta no posee otro contenido que su propia </p><p>estructura. De all que una obra literaria no pueda ser traducida, o que toda traduccin </p><p> 1 Para un estudio de la fase concreta de Haroldo de Campos, recomiendo el excelente libro de Gonzalo </p><p>Aguilar. Poesa Concreta. La vanguardia en la encrucijada modernista. Rosario: Beatriz Viterbo, 2003. </p></li><li><p>2 </p><p>apunte al aspecto menos esttico de una obra, que es su contenido. El artculo continua con </p><p>Max Bense, a quien en verdad est dedicado, que distingue entre informacin semntica, </p><p>informacin esttica e informacin documental. La informacin esttica es definida </p><p>como frgil por Bense, y por lo tanto la ms difcil de traducir. Y en tercer lugar, Haroldo </p><p>se refiere a Sartre y a la distincin que establece entre el lenguaje de la poesa y el lenguaje </p><p>de la prosa, siendo el primero definido como palabra cosa y, una vez ms, en funcin de </p><p>su coseidad, como el ms difcil de traducir. Creo que aqu tenemos un punto de partida por </p><p>donde comenzar: Haroldo entiende la palabra potica en su materialidad, es decir, en el </p><p>marco de una concepcin que coloca su carcter comunicativo en un plano secundario. De </p><p>modo que cmo traducir un texto potico si su aspecto comunicativo es secundario? La </p><p>fatalidad de la traduccin, si nos atenemos a la perspectiva de Fabri, consiste en recoger el </p><p>aspecto comunicativo de la obra, dejando de lado aquello que la constitua como un objeto </p><p>singular: la suma de sus procedimientos, la resonancia de la tradicin de la que surga y en </p><p>la que se insertaba. En resumen, y tomando prestada una categora del formalismo ruso, se </p><p>puede afirmar que la literaturidad de una obra literaria, en principio, resulta intraducible. </p><p>Frente a esta imposibilidad, Haroldo responde construyendo una teora de la traduccin, </p><p>que se revelar extremadamente productiva, la recreacin o transcreacin: </p><p>Admitida a tese da impossibilidade em principio da traduo de textos criativos, parece-nos que esta engendra o corolrio da possibilidade, tambm em principio, </p><p>da recriao desses textos. Teremos, como quer Bense, em outra lngua, uma outra </p><p>informao esttica, autnoma, mas ambas estaro ligadas entre si por uma </p><p>relao de isomorfia: sero diferentes enquanto linguagem, mas, como os corpos </p><p>isomorfos, cristalizar-se-ao dentro de um mesmo sistema2 </p><p>En 1957 Haroldo comienza a estudiar chino, probablemente inspirado por la lectura </p><p>de Pound, y publica sus primeras traducciones, fragmentos de los Cantares, de Pound, en </p><p>1960. En su extensa trayectoria como traductor, que incluy la traduccin de Maiakovski, </p><p>Joyce, Mallarm, Gongora, Lezama Lima, entre muchos otros, su tarea ha tenido al menos </p><p>dos objetivos que no quiero dejar de especificar. En primer lugar, verter en la lengua </p><p>portuguesa un conjunto de escritores considerados centrales, algunos de los cuales </p><p>conformaron el paideuma original propuesto por los concretos en 1956 Ezra Pound, </p><p> 2 Metalinguagem &amp; Outra Metas. So Paulo: Editra Perspectiva, 1992, p. 34. </p></li><li><p>3 </p><p>Mallarm, E.E. Cummings, Joyce-, mientras que otros se fueron adicionando en la medida </p><p>en que el modo de entender la produccin potica dej de estar encorsetada por una crtica </p><p>al verso como unidad mnima de sentido. Este primer objetivo piensa la traduccin en </p><p>trminos pedaggicos, tal como Haroldo afirma en su ensayo A palavra vermelha de </p><p>Hlderlin, en el que sostiene: aqueles cujo conhecimento do grego no seja suficiente </p><p>para una total fruio do original, elas so a nica via de acesso palavra e imagem </p><p>gregas3. En segundo lugar, y esto se puede observar en las traducciones del Gnesis y del </p><p>Eclesiasts4 que Haroldo comienza en 1984, y en las de Hegel de 1996, la traduccin es una </p><p>operacin crtica destinada a poner de manifiesto la dimensin potica del lenguaje. En el </p><p>caso de Hegel, cuyas traducciones se encuentran en el ensayo Hegel poeta, Haroldo </p><p>destaca la dimensin icnico-diagramtica de su alemn, y el carcter musical de su </p><p>escritura, que la aproximaba a la poesa de Hlderlin. Los textos filosficos de Hegel portan </p><p>un alto voltaje sintctico que podra encuadrarse, </p><p>encuadrarse en la nocin poundiana de logopedia (danza del intelecto entre las palabras), equivalente, segn lo he propuesto, la poesa de la gramtica de Jakobson; textos que trabajan a nivel de la estructura lingstica que Hjemslev </p><p>denomina forma del contenido. En ellos, el torneo dialctico parece anticipar los juegos de lenguaje de Gertrude Stein o los esquelticos sintagmas de Beckett; </p><p>o tambin, y para mencionar a un alemn contemporneo, los ejercicios del </p><p>recientemente fallecido Helmuth Heissenbuttel.5 </p><p>En este segundo objetivo, ya no se trata de hacer posible el disfrute de un original en otra </p><p>lengua, sino de desmontar una retrica religiosa, filosfica- para aproximarla al lenguaje </p><p>de la poesa. El resultado es doble, se tornan poticos otros discursos, mientras que la </p><p>poesa se vuelve pensante. </p><p>Si observamos la biblioteca de Haroldo a lo largo de los aos, se puede apreciar </p><p>transformaciones importantes que permiten esbozar una hiptesis acerca de este segundo </p><p>modo de pensar la traduccin. Durante los aos cincuenta y parte de los sesenta ocupan un </p><p>lugar destacado la produccin de lingistas como Roman Jakobson o Jan Mukarovsky, o de </p><p> 3 A arte no horizonte do provvel. So Paulo: Editra Perspectiva, 1969, p. 94. Otros ensayos dedicados a la </p><p>traduccin en el mismo libro son Pndaro, Hoje y A Quadratura do Crculo. 4 Publicadas en los siguientes libros: Qublet / O-que-sabe / Eclesiastes. So Paulo: Perspectiva, 1990; </p><p>Berrshith / A cena da origen. So Paulo: Perspectiva, 1993. 5 En Del arco iris blanco. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2006, p. 37-8. </p></li><li><p>4 </p><p>historiadores de la literatura como Hans Robert Jauss.6 Recordemos que su tesis de </p><p>doctorado propuso un anlisis estructural de la novela de Mrio de Andrade, Macunama7, </p><p>a partir de las categoras que el lingista ruso Vladimir Propp haba utilizado para analizar </p><p>relatos fantsticos.8 Sin embargo, desde los aos setenta la biblioteca de Haroldo se hace </p><p>cada vez ms francesa, sobre todo con la incorporacin de categoras que provienen de </p><p>Roland Barthes9, de Gilles Deleuze y de Jacques Derrida. Dichas lecturas, no lo harn </p><p>variar de rumbo, sino que, por el contrario, lo afirmarn en algunos de sus postulados </p><p>iniciales, aquellos que ponan en cuestin la funcin comunicativa de la poesa y </p><p>destacaban la materialidad del signo lingstico. En una entrevista en 1980, Haroldo lo </p><p>grafica de este modo: </p><p>Parece-me que, nos anos 60, por todo esse labor terico-crtico que entre ns se desenrolava, e que procedia j, em boa parte, da dcada anterior, a obra de Barthes </p><p>encontrou campo frtil para a sua divulgao e discusso em nosso ambiente, </p><p>tanto mais que, sendo uma obra eminentemente voltada para a produo do novo </p><p>em literatura (no prefcio ao Grau Zero j est demarcada a linha Flaubert-</p><p>Mallarm como aquela em que a escritura se separa de sua funo instrumental para adquirir espessura enquanto objeto sgnico, enquanto linguagem voltada </p><p>sobre si mesma, num duplo movimento de construo e destruio), deparava, em </p><p>nosso meio, com a problemtica suscitada, desde os primeiros anos da dcada de </p><p>50, pela teoria e pela pratica da poesia concreta. De fato, como um fenmeno dramtico de concreo que Barthes, no mencionado prefacio, descreve o processo de emancipao da linguagem na literatura da Modernidade, ao longo de </p><p>sculo XIX at aos nossos dias.10 </p><p> 6 Haroldo lee a Jan Mukarovsky antes que a Roland Barthes. Y el lee al formalismo ruso antes de su difusin </p><p>francesa va Todorov. En su ensayo A nova esttica de Max Bense, publicado originalmente en el suplemento literario del diario O Estado de So Paulo el 21 de marzo y el 4 de abril de 1959, refiere al libro </p><p>de Vctor Erlich Russian Formalism History Doctrine, y sostiene que se trat de un movimiento que est na base da renovao da crtica contempornea. Probablemente ello se deba a su relacin con Alemania a travs de Max Bense. 7 Morfologia de Macunama. So Paulo: Editra Perspectiva, 1973 8 Sealemos que Haroldo como buen sudamericano nunca fue un lector puro. Desde el comienzo, en esa </p><p>biblioteca detectamos interferencias, como las menciones a Heidegger en algunos de los textos ms ortodoxos </p><p>de la fase concreta. El propio paideuma concreto Pound, Mallarm, Cummings, Joyce- es una feliz monstruosidad borgeana. 9 En el prlogo a primera edicin de Metalinguagem hay una cita a Barthes, pero se trata de un Barthes </p><p>estructuralista, pues la referencia proviene de un ensayo de Barthes titulado Introduction lanalyse structurale des rcits, publicado en la revista Communications n 8, en 1966. En este sentido, resulta interesante el prlogo a la segunda edicin del libro, de 1992, que incorpora una serie de ensayos ms </p><p>recientes. Ver cuerpo del texto. 10 Metalinguagem &amp; outras metas. Op. Cit, p. 121. </p></li><li><p>5 </p><p>A diferencia de Barthes, pero con Barthes como referencia y Derrida como </p><p>paradigma, Haroldo produce una lectura dislocada y microscpica, una suerte de </p><p>derridianismo potico, que encuentra geografas poticas en textos que no haban sido </p><p>producidos con ese propsito11, y consigue con ello abandonar una ideologa evolutiva </p><p>basada en la novedad, ms propia de su momento vanguardista. </p><p>En ambos casos, traduccin pedaggica y redimensionamiento del nivel potico de </p><p>un texto no potico, el objetivo es disruptivo, pues aquello que se escoge y se traduce, </p><p>interviene e ilumina la sincrona y es a la vez iluminado por esta. Ms que en trminos </p><p>lineales, Haroldo piensa la poesa y la tradicin potica, de modo constelar, como una </p><p>galaxia en la que habitan diferentes temporalidades que se cruzan y se conectan </p><p>anacrnicamente.12 </p><p>Activismos </p><p>A pesar de que la modificacin de su biblioteca no haya alterado sustancialmente su </p><p>concepcin del signo potico como un signo materialmente resistente a la comunicacin, s </p><p>es posible percibir modificaciones en el lugar que le concede a la poesa en la sociedad. La </p><p>dimensin industrialista en la que la poesa era un objeto til, y que Haroldo supo defender </p><p>en la segunda mitad de los aos cincuenta durante su fase concreta, va cediendo lugar a la </p><p>poesa como transgresin y como margen, como produccin que se coloca en un lugar </p><p>antagnico a lo social. Podemos percibir eso con mucha claridad en la serie de poemas </p><p>dedicados a una serie de jvenes poetas y artistas. Menciono dos ejemplos, el poema </p><p>dedicado a Torquato Neto, NosTorquato/Nosferatu, que produce una comunidad de </p><p>malditos en ese nos, y reproduzco un fragmento del extenso poema, Requiem dedicado </p><p>a Nstor Perlongher: </p><p>Nstor perlongher par </p><p> 11 Gonzalo Aguilar va denominar esta operacin como transpotica: Por transpotica entendo a aplicao de formas prprias do discurso potico em um momento dado a outros terrenos (crtica literaria, pensamento </p><p>filosfico, escritura religiosa), nos quais age com um carter transversal, disruptivo e revelador, in Poesia Concreta: as vanguardas na encruzilhada modernista. So Paulo: EDUSP, 2005, p. 310. 12 Son numerosos los ensayos en los que Haroldo piensa la temporalidad y la evolucin en poesa, la sincrona </p><p>y la diacrona, cito uno de los ms conocidos: Potica Sincrnica, in A Arte no Horizonte do Provvel. Op. Cit. </p></li><li><p>6 </p><p>Droit de conqute cidado </p><p>Honorrio desta (por </p><p>Tanta gente) desamada mal- </p><p>-amada enxovalhada grafituada ne- </p><p>-crosada cida (malamarssima) de </p><p>Se so paulo de pira- </p><p>-tininga alis paulicia des- -vairada de mrio (sorridente-de- </p><p>-culos-e-dentes mas homo- </p><p>Recluso em seu ambguo sexo re- </p><p>-calcado seqestrado-&amp;-ci- -liciante) de Andrade (cantor </p><p>Humor dor latrinas Subrricas do anhan- </p><p>-gaba) ou ainda paraso endiablado do </p><p>Abast caraba taumaturgo (o ps- </p><p>-velozes) Anchieta canrio te- </p><p>Nerifenho de severa roupeta entre cem </p><p>Mil virgens bronzi-(louvado a virgo em latim) </p><p>-nuas alis o </p><p>Fundador13 </p><p> Esa recolocacin se torna ms intensa a partir de los ltimos aos de la dcada del </p><p>sesenta, con una dictadura cada vez ms represiva, el surgimiento del movimiento musical </p><p>tropicalista y la creciente escena artstica marginal. All se potencia una faceta que Haroldo </p><p>haba ejercido con esmero durante toda su etapa vanguardista: la de promotor y agitador </p><p>cultural. La diferencia ahora consiste en que su trabajo se concentra en el padrinazgo </p><p>artstico y la lectura crtica de la produccin de muchos de esos jvenes que integran los </p><p>movimientos citados. De este modo, veremos un Haroldo que acompaa y lee las </p><p>experiencias del artista plstico Hlio Oiticica, que observa y resea las producciones </p><p>cinematogrficas de Rogrio Sganzerla y Jlio Bressane, que acompaa la publicacin </p><p>Navilouca, llevada adelante por Torquato Neto y Waly Salomo. La reflexin de Haroldo </p><p>detecta procedimientos, construye tradiciones y observa la dimensin material de esa </p><p>produccin esttica. Un ejemplo de ello se puede observar en su texto Uma leminskada </p><p>barrocodlica, dedicado a la novela Catatau del joven Paulo Leminski: </p><p> 13 Cuadernos de recievenido. So Paulo: Universidade de So Paulo, 2002, p. 5-6. </p></li><li><p>7 </p><p>"Catatau", segundo o Caldas Aulete e o Aurlio, significa: "Discurso enfadonho e </p><p>prolongado; discurseira, bstia." sinnimo de "pancada" ou de "calhamao". </p><p>Reconcilia as noes contraditrias de "sujeito de pequena estatura" e "coisa </p><p>grande e volumosa". Tambm quer dizer "catana" (espada curva), uma palavra </p><p>que os portugueses importaram do Oriente (do japons "Katan").' "Ir num </p><p>catatau" o mesmo que "falar sozinho", como "meter a catana" equivale a "dizer </p><p>mal de outrem". Dessa polissemia est bem cnscio Leminski, que arrola vrias </p><p>dessas acepes em sua int...</p></li></ul>