Tesis Doctoral JO

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    21-Oct-2015

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  • Dios y cristianismo en Ortega y Gasset

    Tesis doctoral presentada por M8 PilarRamiro de Pano y dirigidaprofesor D. Sergio Rbade

    por elRomeo

    Departamento Filosofia IV

    Facultad de Filosotia

    Universidad Complutense de Madrid

    1.997

  • Indice

    Pgs.

    Introduccin I-XXIV

    Captulo II Razn y vida

    1- El objetivo de Ortega: la superacin de la forma culmi-nante del intelectualismo filosfico, el idealismo 1

    2- El dilogo de Ortega con Descartes, considerado comofUndador del idealismo 7

    3- La percepcin como fUndamento de objetividad ylasformas de pseudopercepcin 17

    4- El problema del yo 31

    5- La problemtica realismo-idealismo: sus exigencias deataniiento emprico y racional. La inclusin de Ortega y Ga-sset en el realismo volitivo. El mundo como conjunto deresistencias. Dios no tiene mundo 42

    6- El encuentro biogrfico yo-cosas, autntica superacinde la encrucijada realismo-idealismo? 52

    Capitulo II Acceso del raciovitalismo

    a Dios? Perfiles de la idea orteguiana de Dios

    1- Cultura y civilizacin 59

    2- Dios es la cultura 65

    3- Dios, proyeccin de lo humano mejor 67

  • Pgs.

    4- Laperspectiva 73

    5- Dios, totalidad de lasperspectivas 77

    6- Dios, el ltimo plano 83

    7- Dios, perspectiva absoluta, punto de vista totalizador 85

    8- Dios a la vista 89

    9- Acceso a Dios desde la vida? 95

    10- Dios, serfundamental, raz del Universo. Dios, lo abso-lutamente extico. Dios, presente ausencia 97

    11- Dios es su propia circunstancia 106

    12- De nuestra vida a otra vida? 113

    Capitulo III La creencia

    1- Funcin y valor de la duda en el proceso de conocimiento 123

    2- La importancia de la creencia como clave del vitalismo

    orteguiano 1293- La complejidad semntica del trmino creencia en lostextos orteguianos 132

    4- Defmicin de la creencia 153

    5- Creencias e ideas 157

    6- Creencias y vida 163

    7- La invencin del mundo. Artes y Ciencias, Filosofiay Religin, construcciones imaginarias 183

    8- La prdida de la fe en la razn y la crisis de las cien-

    2

  • Pgs.cias en el siglo XX. Algunas cuestiones cientficas que rna-nifiestan la necesidad de investigacin netamente filosfica.Insuficiencia del enfoque naturalista en la comprensinde lo humano. El planteamiento historicista. 195

    9. Las ciencias de lo humano. Nuevos reduccionismos? 231

    10- Creencia y fe cristiana 240

    Captulo IV El cristianismo en Ortega

    1- Ortega frente al cristianismo. Apunte biogrfico 252

    2- Religiosidad y respeto 262

    3- El cristianismo en los textos de Ortega. En tomo a Galileo 265

    3.1 Las Cruzadas 267

    3.2 La recepcin cristiana del aristotelismo 271

    3.3 El pensamiento griego y la cuestin religiosa 275

    3.4 El Deus exsuperantissimus y las categoras griegas 279

    4- Qu es ser cristiano 294

    4.1 Los orgenes del cristianismo 296

    4.2 Factores que coucuaen en el arraigo originario delcristianismo 298

    4,3 La figura de Jess 301

    4.4 El cristianismo, inversin de la perspectiva, huidadelmundo 303

    4.5 Esquema del cristianismo: desesperacin, extremismo,irracionalidad 304

    3

  • Pgs.

    4.6 Las alusiones de Ortega al dogma de la Encarnacin 307

    4.7 El concepto cristiano de Dios 313

    4.8 Esquema orteguiano completo del cristianismo 316

    5- Escenas del drama cristiano hasta el Renacimiento 322

    5.1 Primera escena: 5. Agustn, precedente del descubri-

    miento moderno de la subjetividad 3235.2 Segunda escena

  • Pgs.5- La incomprensin y el rechazo de la mstica por parte de

    Ortega. xtasis y alucinacin 399

    6- Fenmeno mstico yenamoramiento 406

    7- Orgia frente a razn. Mstica frente a Teologa. Msticafrente a Filosofia. El Dios inefable. La nueva experiencia deDios 417

    8- Mstica, yoga e hipnosis 426

    9- Mstica y Quietismo

    Conclusiones 450

    Blbliografla 1-28

    5

  • Introduccin

    Por qu la cuestin teolgica en Ortega y Gasset?

    Era nuestro propsito inicial examinar los rasgos massignificativos que ofreciese el tratamiento de la problemtica deDios por parte de varios pensadores espaoles pertenecientes anuestro siglo. Sabiendo que esta cuestin no constituye temacentral en Ortega y Gasset, comenzar por el autor madrileosignificaba en principio no mucho ms que rendir obligadotributo al maestro incitador de vocaciones filosficas en unaEspaa que con l se incorporaba a algunas de las grandescorrientes del pensamiento europeo contemporneo)Comparado con Amor Ruibal, Unamuno, G2 Morente o Zubiri,Ortega no sera detencin obligada en la investigacinteolgica (entindase aqu el trmino etimolgicamente),aunque no por ser tema menor dejase de merecer estudio ellugar de Dios dentro de su raciovitalismo.

    1 MUGUERZA, J.: Esplendor y miseria del anlisis filosfico,Introduccin a su seleccin de textos La concepcin analtica de laFilosofla. Ed. Alianza, Madrid, 1981, pgs. 120-121, sintetiza la labor deOrtega en los siguientes trminos: Acaso quepa reprochar a Ortega -asse ha hecho, efectivamente, ms de una vez- que su apertura a la filosofiacontempornea fue unilateral, que tuvo demasiado en cuentadeterminadas orientaciones de la filosofia alemana de la poca, que noprodig en cambio atencin comparable a otras diversas corrientesfilosficas -como la filosofia analtica o un cierto tipo de marxismo, porejemplo- que hoy podran parecemos harto ms atractivas, o ms dignasde discusin, que la fenomenologa, etc. Pero si, en cualquier caso, serepara en el aislamiento de nuestro medio filosfico a comienzos desiglo, el esfuerzo de Ortega por remediar su tibetanizacin merecereputarse de titnico. (...) en este sentido, nuestra filosofia se halla endeuda con Ortega, cualesquiera que sean sus rumbos actuales ovenideros y aun si estos no comciden -como cabra, sin duda, sospecharque no lo hagan- con los que Ortega habra quizs previsto.

  • La lectura detenida de la obra orteguiana oblig a modificarpor completo el anterior plan de trabajo: nuestro pensador dedicaconsiderable espacio al cristianismo, incluso por encima del quetambin dedica a la nocin filosfica de Dios, tanto propia comoajena. El suficiente espacio como para movernos a centrardefinitivamente la investigacin en l.

    Tal vez parezca que abordar el estudio de Ortega desde unode sus temas ms secundarios pueda traer como consecuencia unavisin distorsionada o incluso falseadora de su pensamiento. Sinembargo, las cuestiones que podramos llamar, orteguianamente,de fondo, son las que permiten la comprensin profunda delsignificado de una filosofia. El tema teolgico no puede ser ajenoni estar muy distante del vitalismo de un autor que se expresa enlos siguientes trminos:

    Toda labor de cultura es una interpretacin -esclarecimiento, explicacin o exgesis- de la vida. La vidaes el texto eterno, la retama ardiendo al borde del camino,donde Dios da sus voces.2

    No dej de llamar nuestra atencin, aunque tengaimportancia relativa, el frecuente empleo por parte de Ortega deladjetivo divino calificando mltiples realidades a las que, sinembargo, no corresponde aplicar tal vocablo en su sentido mspropio) Asimismo, las muchas ocasiones en que su peculiar estiloexpositivo se muestra desenfadado, utilizando expresionescoloquiales y exclamaciones de carcter religioso, dentro de laactitud que el propio Ortega describe en Origen y epilogo de laFilosofia a propsito de Parmnides, quien usa el poemamitolgico-mstico sin creer ya en l, como mero instrumento deexpresin, en suma, como vocabulario. Las creencias difuntasperduran mucho tiempo convertidas en meras palabras. (...)cuando nos parece que una creencia est ya momificada, que espuro pasado, se nos convierte en simple e inocua manera de

    2ORThGA Y GASSET, J.: Prlo2o para alemanes. O. C., VIII, pg. 45~ Vid. Cap. 11,10

    11

  • decir.~ Jos Antonio Maraval, sin embargo, se refiere a lasrepetidas alusiones religiosas de Ortega considerndolas no taninocuas, en los trminos siguientes: Quien haya ledo en actitudindagatoria, no condenatoria, la obra de Ortega, quien a travs deella haya captado su pulso vital, y ms an, quien le hayaconocido personalmente, sabe que no es mera retrica laapelacin a Dios, tan frecuente en sus pginas. Y aade inclusoque Ortega nos ofrece su testimonio natural de la necesidad deDios.~

    Las manifestaciones de Ortega a las que acabamos de aludirtenan para nosotros el carcter de indicios significativos. Loimportante, claro est, fUe comprobar la abundancia de imgenes,definiciones y comparaciones en las que Ortega se apoya o sesirve de dogmas, misterios, sacramentos y motivos litrgicoscristianos. Todo ello nos sorprenda tanto ms cuanto quesabamos de su increencia y en la medida en que, no obstante,delataba la referencia cultural casi permanente de Ortega a dichareligin. Escojamos dos ejemplos: la primera obra significativadel autor, editada en 1910, sealada como inicio de supensamiento ms original, tiene ya un ttulo bblico: Adn en elParaso. Posteriormente, Meditaciones del Quijote, de 1914,contiene la expresin que ser repetido lema del pensamientoorteguiano: yo soy yo y mi circunstancia, a la que el autor aadeuna idea de cierta resonancia religiosa tambin: y si no la salvo aella no me salvo yo (donde salvacin significa, sin embargo,fundamentacin, al modo en que Platn hablaba de la tareafilosfica de salvacin de los fenmenos) el caso es que laafirmacin ms conocida de Ortega es redondeada con una fraseque el autor indica haber ledo en la Biblia: benefac loco lii quonatus es.6

    *

    ~O. C., LX, pg. 400~MARAVALL, J. A.: Orte2a en nuestra situacin. Cuadernos Taurus,Madrid, 1959, pg. 496 Q C., 1, pg. 322

    III

  • Doble vertiente de invesfigacin

    Se nos impona examinar las conclusiones de Ortega desdeel enfoque teolgico catlico t