Un Faccioso Cien Por Cien [1939]

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    15-Oct-2015

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<ul><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 1/98</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 2/98</p><p> 3</p><p>DEDICATORIA</p><p>A los mseros; a los olvidados; a los que nada son, nadieconoce y nadie quiere, a los oscuros y a los tristes, a vosotros,a los que jams os ha dedicado nadie ni un pensamiento, osdedica su trabajo</p><p>EL AUTOR.</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 3/98</p><p> 5</p><p>Pap, Enrique! no os he querido dedicar este libro; he vistodemasiadas dedicatorias a grandes personalidades a travs de mi vida, parayo mezclaros con ellas en una ms, idntica o peor que muchas otras. La</p><p>sangre, mi sangre, que derramasteis la pongo por encima de todo, y por elloaqui tenis lugar aparte y superior. T, Pap, todo lo tenas! T, Enrique,todo lo esperabas! Ambos casteis en defensa de una Causa justa,heroicamente, gloriosamente, abnegadamente; la Historia os acoger en suseno. Yo os ofrezco una sola cosa. No olvidaros nunca! Quereros tantocomo si estuvierais vivos! y que en el curso de mi existencia, mientrastranscurra el corto tiempo preciso para que all, en lo desconocido yesperado, nos reunamos de nuevo todos los que aqui nos amamos, yo,como hoy, en todos mis actos os dedicar mi cario y mi recuerdo.</p><p>RE</p><p>CUERD</p><p>O</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 4/98</p><p> 7</p><p>PRIMERA JORNADA</p><p>---oOo---</p><p>LAS CONSPIRACIONES</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 5/98</p><p> 9</p><p>I</p><p>Antes de que estallase este deseado Alzamiento que despus, y acertadamente, se</p><p>ha llamado el Movimiento Nacional por cuanto representa de resurgimiento de la PatriaEspaola, de reverdecimiento de glorias pasadas y de afanes, en un tiempo olvidadas, degrandeza y podero; lo preparbamos y organizbamos un puado relativamentereducido de videntes que, cada uno desde nuestra altura intelectual y social,presentamos que la Repblica, el Parlamentarismo y la democracia nos llevabanadormecidos hacia el caos sovitico, para caer en la barbarie a manos de una hordasanguinaria y cruel que de Espaa, de nosotros y de nuestra Historia y tradiciones, noiba a dejar ni tan siquiera la memoria; y que por vaticinar este final, por luchar contra l,por predicar su antdoto mediante un movimiento cvico-militar de estructura fascista ypor prepararlo y luchar a favor de su ejecucin para que acabase con sangre de todos, lo</p><p>que si no se haca nos llevara a derramar la nuestra sin el humano placer de ver corrertambin la de nuestros adversarios; recibimos de todos el calificativo de exaltados y delocos; porque a la mayora de los espaoles de entonces, y quiz a bastantes de los queahora mienten lo contrario de lo que sienten, les pareca ms cmodo resolver elproblema mediante soluciones legalistas que no requirieran peligros para sus personas, opreferan perder o que perdiesen otros parte de sus dignidades y bienes con tal de ellospermanecer tranquilos y medrar al lado de tales o cules personajillos ms o menosdisolventes de ideologa; pero los que si bien les exigan perder su dignidad, nosolicitaban de ellos sacrificios personales ni tampoco excesivos sacrificios econmicos.</p><p>Y la Patria? me diris. La Patria! Esos a que me refiero desconocen la palabra y susentido, o la emplean tan slo como latiguillo mitinesco a aplicar cuando a su estmagoconviene. Pues bien, las circunstancias vinieron a darnos la razn a aquel rebelde puadode Quijotes, y hoy cosecha Espaa el resultado de nuestro esfuerzo, de nuestro espritude sacrificio y de nuestra lucha obscura de entonces; mientras nosotros los pocos quequedamos, cuntos han cado! contemplamos la recoleccin de nuestra siembra; elamanecer luminoso de un pas que nos anuncia que llegar, no est lejano el da, unaEspaa Imperial, grande, noble, y sobre todo justa; como la queramos, como por verlaluchamos y como, la sangre no corre nunca en vano, evidentemente ser.</p><p>El panorama era desolador en su comienzo para los buenos patriotas; haca faltafe, muchsima fe y entusiasmo para emprender la lucha, y sobre todo un amor a Espaadecidido y generoso, sin apetencias de mando ni egosmos personalistas; que</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 6/98</p><p>10</p><p>problemticamente entrevisto el triunfo, sin embargo nos decidiera a exponer lo muchoo lo poco que tuviramos por el engrandecimiento de la Nacin, el bien de nuestroshijos y la tranquilidad de nuestras conciencias supersensibles.</p><p>En el Poder la demagogia, con todos los resortes poderosos que el mando da;</p><p>como consecuencia de su predominio, la mayora de los hombres burgueses oacomodados procurando situarse bajo la proteccin o cuando menos lejos de lapersecucin del Poder Pblico; las aristocracias de la sangre, del dinero y de lainteligencia, en su mayora, demasiado podridas o dormidas, cuando menos, para sertiles a una causa que, entonces, slo produca sacrificios. El Ejrcito de entonces,pobre de medios agresivos, triturado -la palabra es simblica de una poca-, vacos suscuadros de soldados, receloso en un ambiente que le era hostil; respecto a sus mandos,magnficos de espritu, en su casi totalidad, hasta el grado de Comandante; mediano ensu mayora, en los grados de Teniente Coronel y Coronel, y podridos casi todos susGenerales, los cuales se encontraban dominados por apetencias honorficas y</p><p>necesidades fisiolgicas: lo afirmo esto en redondo; decidme si no, aparte los norebelados entonces y los retirados, qu Generales de aquella poca lucieron a la hora dela verdad? Un puado! Sanjurjo, nuestro Generalsimo, Goded, Mola, Varela, Queipode Llano, Orgaz, Fanjul y algn otro que no recuerdo en este instante, unos vivos yotros muertos, fueron los que desde el principio figuraron a nuestra cabeza; los otrosque hoy son sostn y asidero de la Patria, o estaban retirados como Jordana, Dvila y</p><p>Vign, o eran de categora militar inferior al Generalato, como Aranda, Yage,Moscard, Eli Tella, Garca Escmez, Garca Valio, Solchaga y tantos otros, que alcalor de un Movimiento que necesitaba de su cerebro y su valor, los ha elevado a</p><p>puestos en que eran necesarios y que estaban ocupados por mentecatos y fariseos. Esteera el Ejrcito de aquellos das; unas graduaciones bravas deseando saltar a salvar aEspaa, y un ncleo de Generales reducido y perseguido luchando con ellos contra unamasa de Generales cobardes o vendidos.</p><p>Directores del Estado, lo que llamamos polticos en Espaa: contra nosotros en elPoder, aquellos que a la masa triste saban engaar con promesas agradables a sus odosansiosos de justicia social; ayunos de patriotismo, de virilidad, de espritu; peroconscientes de su conveniencia particular, arteros en sus medios de actuar, encastilladosen su poder arrebatado a los mseros, y capaces de todo, en su falta de conciencia, pormantener su supremaca; con nosotros y en el Poder tambin; hombres de buena fe,inteligentes, cultos, capaces; mas inferiores a la dureza de las circunstancias, legalistas yhasta liberales a los que la sangre asustaba por lo que era y por lo que representaba: connosotros pero, desgraciadamente, fuera del Poder; dos hombres cumbres, uno hecho,forjado, perfecto, Calvo Sotelo; otro juvenil, inteligente, de ms empuje pero de menosexperiencia, Jos Antonio Primo de Rivera, una gran promesa para el porvenir, el</p><p>verdadero vidente, el precursor: mas ambos luchando lejos del mando, con la fuerza desus cerebros al lado nuestro, pero sin fuerza bruta material.</p><p>Frente a los selectos y al lado del poder disolvente, de la anti-Patria; una masacompacta y coherente de desheredados, de hombres que ante una organizacin social</p><p>injusta reaccionaban violentamente excitados por sus padecimientos y buscaban enteoras insensatas, la solucin de su problema econmico o cuando menos la satisfaccin</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 7/98</p><p> 11</p><p>de sus malas pasiones; disciplinadas y guiadas todas ellas por unos grupos de canallas yaprovechados maleantes hacia teoras marxistas de imposible realizacin, donde lesofrecan el alivio de sus males, y que desconocedores de la verdadera y hasta hoy nicaeficaz doctrina fascista, slo encontraban remedio a su mal en apoyar la demagogia</p><p>extremndola hasta llegar a la revolucin social, hasta el caos.As estaba Espaa; as se presentaba entonces la visin; reconozco que ramoslocos los que contra situacin tan adversa nos enfrentbamos, pero la razn ha sidonuestra; Espaa ser grande, todos lo veremos, unos desde aqu penando an, otros enel reino de la luz y de la paz de nuestro Dios, y premio a nuestro afn y a nuestra</p><p>vanidad ser el haber acertado y el ver la Patria fuerte y respetada bajo el signo delCrucificado. Cmo lo hicimos? Tan slo parcialmente lo s, por ello slo en parte locontar; por ello y adems porque hay cosas que ni se pueden ni se deben contar yporque quiero solo dar pinceladas y no hacer historia por ser demasiado pronto para elloy porque a tal arte no llega mi pluma; y por fin no os extrais de que narrando la</p><p>conspiracin constante, hable siempre de mi padre, porque yo en ella fui la Luna deaquel Sol.</p><p>---oOo---</p><p>Azaa en el Ministerio de la Guerra, trituraba el Ejrcito, y los republicanos ysocialistas desde los diversos Ministerios trituraban lo mejor que saban la Nacin: poraquel entonces ramos un puadito muy pequeo los que sentamos la necesidad dehacer desaparecer al Rgimen que se anunciaba oprobioso; acababa de nacer a la vida</p><p>pblica el profeta de la Falange; el General Orgaz conspiraba abiertamente y eradesterrado a Canarias; en la misma guarida de la fiera, en el Estado Mayor Central delEjrcito del cual era Jefe para desesperacin de sus envidiosos, mi padre con losGenerales Villegas y Caballero, Jefes respectivamente de la Divisin y de la Brigada deInfantera de guarnicin en Madrid, tramaban en silencio acabar con el triturador. Paraello eligieron una fiesta militar; en el Campamento de Carabanchel se reunan losCuerpos de la Guarnicin y los Cadetes de las Academias Militares, para unos ejerciciosque haban de acabar en fraternal banquete; en esta ocasin se pens para caer porsorpresa sobre el hbrido monstruo, y efectivamente, terminado el ejercicio y a lospostres del banquete Goded habl: habl del Ejrcito y de su nobleza, de Espaa y desu grandeza y podero, exalt el sentido de la Patria y las virtudes militares y termin conun grito desde entonces perseguido durante cinco aos y hoy resonante: Viva Espaa yNada ms! Captado por la Oficialidad sana y la juventud militar el sentido de laalocucin, respondi vibrante de patriotismo, deseosa de accin; y cuando laespiritualidad naca, a aplacarla surgi un desdichado profesor de Esperanto e indignomilitar, me refiero al Teniente Coronel, hoy General rojo, Mangada que, viendo latormenta que contra sus conveniencias particulares se cerna, se alz violento gritandoViva la Repblica! Contra l se alz insultndole Goded, y entonces el villano sedespoj de su guerrera, de aquella prenda que jams debi vestir, y la arroj a su tropa</p><p>incitndola a la rebelin contra sus Jefes; inmediatamente fue detenido y conducido aPrisiones Militares. La efervescencia llega entre los Oficiales y Cadetes a la cumbre, la</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 8/98</p><p>12</p><p>tropa contempla a sus Jefes recelosa y asombrada, surgen discusiones y gritos de todognero, y entonces Goded les indica a Villegas y a Caballero la ocasin propicia y elmomento buscado a aprovechar. Estos dos ltimos consideran peligrosa la jugada,temen que falle y aconsejan esperar, Villegas ha muerto siempre esperando; se pierde la</p><p>ocasin, cesa el estrpito y ya en el Ministerio donde en el Estado Mayor Central unoscuantos esperbamos la revuelta, aparece mi padre serio y solo, medio sonre, no noshabla y entra en su despacho. No haba pasado nada y tuvo que pasar aquella mismatarde lo lgico. Los Generales Villegas y Caballero son relevados instantneamente, ypara mi padre una promesa de perdn a cambio de la prostitucin de sus ideas. Unaconversacin de Azaa con l en la que le ofreci ms paga y ms categora militar an,si segua en su cargo, en el que le aseguraba era necesario, con la consiguiente negativarotunda, y entonces dos frases; una de Azaa: General, es que cree usted que sedeshonra sirvindome?; y otra del General: S, seor Ministro, me deshonro a sulado; de colofn una destitucin ms, la de Goded, naturalmente. Pero a la maana</p><p>siguiente, frente y enfrente del Ministerio, en la acera del Banco de Espaa, en el sitioms cntrico de Madrid, el grito simblico de la maana anterior apareci desafiadorescrito con grandes caracteres por mano annima y tiza blanca: Viva Espaa y NadaMs! El reto se lanzaba, la lucha empezaba, desde aquel da comenz a fraguarse lo queluego fue el l0 de Agosto de 1932.</p><p>---oOo---</p><p>El General Sanjurjo se alejaba por estas fechas del sentir republicano, al que en sufuero interno nunca perteneci, viendo que la Nacin marchaba hacia el abismo ycomprendiendo al propio tiempo que por su renombre de Caudillo y su posicinprivilegiada de Director General de la Guardia Civil, l era uno de los principalmentellamados a resolver el problema que se planteaba.</p><p>El General Goded, ntimo suyo, se daba a su vez perfecta cuenta de que elnombre y la fuerza de Sanjurjo deba, necesariamente, emplearse para acabar con laRepblica; y compenetrados ambos por la campaa de Marruecos que juntos efectuarony juntos terminaron; los dos cerebros y los dos corazones se reunieron para laconsecucin del ideal comn, como se haban unido para terminar el derroche de sangrey de oro que durante muchos aos Africa fue para nuestra Patria. Con estos dosnombres como bandern de enganche empez la preparacin del 10 de Agosto de 1932.Sanjurjo y Goded decididos a acabar con Azaa y con cuanto este ente representaba,unidos nuevamente despus de que al lograrse por ellos La Paz de Marruecos lascircunstancias los separaran, trabajaron cerca de un ao para aunar opiniones y sentiresforjando una fuerza militar exclusivamente, que secundada por escassimos hombresciviles terminara con el vilipendio en que vivamos los espaoles y con el peligrocomunista que se perfilaba en el horizonte.</p><p>En lo que a nosotros tocaba, la Polica estaba descaradamente al acecho y cuatromiembros de ella, no les quiero injuriar porque bastante tuvieron que aguantar y</p></li><li><p>5/26/2018 Un Faccioso Cien Por Cien [1939]</p><p> 9/98</p><p> 13</p><p>aguantaron pacientemente mis desplantes y desafos, con un coche a nuestra puerta ysiguiendo los pasos de toda la familia; para despistarla todas las astucias; pero noobstante se celebraron fraternales comidas en la piscina de la Isla de Madrid, en las quese reunan Sanjurjo y Goded en conferencia y a las que asistamos el hijo del primero,</p><p>Justo, Dios lo tenga en su Gloria! y yo como escuderos; y a todas ellas asisti, de lejospor supuesto, bien por casualidad o por espionaje, el por entonces Jefe Superior dePolica de Madrid, un Magistrado de poca enjundia jurdica y mucha menos moralidadque se llamaba Aragons. Viajes a Sevilla, Crdoba y Granada, que como enlacesrealizbamos un Abogado de Madrid de clara inteligencia y mucha habilidad que sellama Hiplito Jimnez Coronado y yo; en Sevilla funcionaban activamente a nuestrolado el Comandante Acedo, el Teniente Coronel Delgado y otros varios decididamentenuestros; as tras muchas conversaciones y viajes de un...</p></li></ul>