Unamuno y Nietzsche: una oposición insuperable = Unamuno and Nietzsche ?· 2017-02-24 · que Nietzsche…

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    29-Sep-2018

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<ul><li><p>ISSN: 0210-749X</p><p>UNAMUNO Y NIETZSCHE: UNA OPOSICININSUPERABLE</p><p>Unamuno and Nietzsche: An Insuperable Opposition</p><p>Caroline GILLIS</p><p>Universidad de Bruselascarogillis25@hotmail.comFecha de aceptacin definitiva: 24 de septiembre de 2008</p><p>RESUMEN: En este artculo, se pretende poner de manifiesto la oposicinradical entre Nietzsche y Unamuno, a pesar de muchas temticas comunes. Sesubrayar ms precisamente los lmites de toda aproximacin semntica, debidoa proyectos filosficos radicalmente diferentes restitucin integral de la expe-riencia a la inmanencia en Nietzsche y utopismo cristiano en Unamuno.</p><p>Palabras clave: Miguel de Unamuno, Friedrich Nietzsche, vida, voluntad,eterno retorno, creacin, mitopoiesis, juego, tragedia, inmanencia, trascendencia. </p><p>ABSTRACT: This essay sets out to underline the radical opposition betweenNietzsche and Unamuno, despite of many common themes. It brings to light thelimits of any semantic comparison, due to opposing philosophical projectsaffirmation of immanence for Nietzsche and Christian utopia for Unamuno.</p><p>Key words: Miguel de Unamuno, Friedrich Nietzsche, life, will, eternalrecurrence, creation, mythopoesis, game, tragedy, immanence, transcendence.</p><p>En los estudios comparativos sobre Nietzsche y Unamuno1, mucho se ha insis-tido sobre una comn promocin de la creacin como contrapunto al nihilismo de</p><p> Ediciones Universidad de Salamanca Cuad. Ct. M. de Unamuno, 46, 2-2008, pp. 45-57</p><p>1. Vase entre otros GONZLEZ URBANO, Eulalia. Visin trgica de la filosofa: Unamuno y Nietzsche.En Anales del Seminario de Metafsica, XX. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 1986, pp. 13-39; </p></li><li><p>fin del siglo XIX, dicho de otro modo, sobre una misma visin trgica de la exis-tencia, as como sobre un comn vitalismo en consonancia con el sustrato antro-polgico de sus pensamientos respectivos. Sin embargo, nadie se ha fijado bastante,a nuestro parecer, en que las mismas palabras no tienen fundamentalmente lamisma significacin en ambos autores. El propsito de Nietzsche es tan revolu-cionario que impide todo intento de aproximacin con cualquiera que no lo sigaen el camino de la plena afirmacin de la inmanencia. Por su parte, cualquiera quefuera la relacin de Unamuno con la fe, no se puede negar su utopismo cristiano.Nuestro empeo es, pues, poner de manifiesto la radical irreductibilidad de lospensamientos de ambos autores, a pesar de un aparente parentesco semntico.</p><p>VIDA Y VERDAD</p><p>Homo sum, ergo cogito2, proclama Unamuno en Del sentimiento trgico de lavida. Este trastorno de la formula de Descartes es significativo del sustrato antro-polgico de su pensamiento. En efecto, en Unamuno, el deseo de inmortalidad,que determina el herosmo de la voluntad, echa sus races en lo ms hondo de larealidad humana. Dicho de otro modo, una sublimacin se opera de lo instintivoa lo ontolgico, de tal modo que el hambre se convierte en avidez ontolgica, ensed de ser ms3. En el tercer captulo de Del sentimiento trgico de la vida, Unamunono distingue entre sed de ser ms, hambre de Dios o sed de inmortalidad. La expe-riencia religiosa es una experiencia ontolgica, sin reducirse a ella hay en Unamunouna escatologa que va ms all del simple deseo de ser ms.</p><p>Nietzsche, antes que Unamuno, haba colocado el centro de gravitacin delhombre en el cuerpo y se negaba a ver al hombre como a un ser dotado de unidad,e incluso como un compuesto de alma y cuerpo, cuyo bastn de mando sera tenidopor el primer elemento. Siguiendo pues a Nietzsche, Unamuno pone en cuestinel sujeto unitario y describe al hombre como una realidad compuesta de variasalmas: En nosotros nacen y mueren a cada instante oscuras conciencias, almaselementales, y este nacer y morir de ellas constituye nuestra vida4. Y esas vidas yaspiraciones mltiples se mueven en parte en el limbo de la subconciencia5. Sinembargo, si Unamuno ha contribuido a poner de manifiesto la parte inconsciente delser, su filosofa no contiene verdaderamente el anlisis de su estructura pulsional,</p><p>CAROLINE GILLISUNAMUNO Y NIETZSCHE: UNA OPOSICIN INSUPERABLE</p><p>46</p><p> Ediciones Universidad de Salamanca Cuad. Ct. M. de Unamuno, 46, 2-2008, pp. 45-57</p><p>RIBAS, Pedro. Unamuno y Nietzsche, Cuadernos Hispanoamericanos, n 440-441. Madrid: Instituto deCooperacin Iberoamericana, 1987, pp. 251-281; SOBEJANO, Gonzalo. Nietzsche en Espaa. Madrid:Gredos, 1967, pp. 276- 318; VAZ FERREIRA, Carlos. Tres filsofos de la vida: Nietzsche, James, Unamuno.Buenos Aires: Losada, 1965. </p><p>2. UNAMUNO, Miguel de. Del sentimiento trgico de la vida, conclusin, en Ensayos, tomo II. Madrid:Aguilar, 1958, p. 1007. </p><p>3. Idem, cap. III, p. 765. 4. Idem, cap. VII, p. 863. 5. Idem, p. 862. </p></li><li><p>anlisis que constituye la piedra angular de la filosofa nietzscheana del cuerpo. Enefecto, el cuerpo, en el pensador alemn, est pensado como un conjunto jerar-quizado de pulsiones. Nietzsche no cae por eso en el materialismo, pues las pulsionesno estn descritas como tomos materiales sino como procesos de interpretacinque compara con almas pequeas: unser Leib ist ja nur ein Gesellschaftsbau vielerSeelen6. Las pulsiones estn cargadas de un cierto grado de energa vital, sonfuerzas y constituyen la fuente de todos los valores e interpretaciones. En cambio,estos ltimos son sntomas del estado del cuerpo que interpreta. El vnculo entrela nocin de interpretacin y la de pulsin o de instinto permite entender el juicioque Nietzsche emite sobre las doctrinas y sistemas de pensamiento en trminos desalud y enfermedad. De la vitalidad de los instintos dependen tambin las apti-tudes y trayectorias personales: Das Genie sitzt im Instinkt; die Gte ebenfalls. Manhandelt nur vollkommen, sofern man instinktiv handelt7.</p><p>Es la vida quien crea los valores, a pesar de la aparente objetividad de estos.Como comenta Eugen Fink, el proyecto de Nietzsche estriba en poner de mani-fiesto la inconsciente actividad productora de la vida que valoriza y establece tablasde valores8. De ah que lo perspectivo sea la condicin de la verdad. Al hacercoincidir la determinacin de la verdad con un acto de valoracin, Nietzsche da elpaso a un nuevo tipo de investigacin, la investigacin genealgica, la cual es, enprimer lugar, una encuesta regresiva cuyo objetivo es poner de relieve las fuentesproductoras de un valor o de una interpretacin, las pulsiones que estn en suprincipio. Dicho de otro modo, se trata de establecer la orientacin originaria delquerer. La investigacin genealgica es, en segundo lugar, una encuesta sobre elvalor de los valores producidos9. </p><p>Es la vida, como se ha indicado, quien es la medida de la verdad, con arregloa un punto de vista utilitario, ms precisamente con arreglo al criterio del aumentode poder (la vida que est en el principio de todos los sistemas de valores, es volun-tad de poder): Das Kriterium der Wahrheit liegt in der Steigerung des Machtgefhls10.</p><p>CAROLINE GILLISUNAMUNO Y NIETZSCHE: UNA OPOSICIN INSUPERABLE</p><p>47</p><p> Ediciones Universidad de Salamanca Cuad. Ct. M. de Unamuno, 46, 2-2008, pp. 45-57</p><p>6. NIETZSCHE, Friedrich. Jenseits von Gut und Bse, en Nietzsche Werke, VI 2. Berlin: Walter deGruyter &amp; Co, 1968, 19, p. 27. </p><p>7. NIETZSCHE, Friedrich. Der Wille zur Macht:Versuch einer Umwertung aller Werte. Stuttgart, A.Krner, 1952, 440, p. 308. </p><p>8. FINK, Eugen. La philosophie de Nietzsche, trad. H. Hildenbrand, A. Lindenberg. Paris: Les Editionsde Minuit, 1965, p. 154. </p><p>9. Vase el prefacio de la Genealoga de la moral: Sprechen wir sie aus, diese neue Forderung:wir haben eine Kritik der moralischen Werthe nthig, der Werth dieser Werthe ist selbst erst einmal inFrage zu stellen und dazu thut eine Kenntniss der Bedingungen und Umstnde noth, aus denen siegewachsen, unter denen sie sich entwickelt und verschoben haben (Moral als Folge, als Symptom, alsMaske, als Tartfferie, als Krankheit, als Missverstndnis; aber auch Moral als Ursache, als Heilmittel,als Stimulans, als Hemmung, als Gift), wie eine solche Kenntniss weder bis jetzt da war, noch auch nurbegehrt worden ist. NIETZSCHE, Friedrich. Zur Genealogie der Moral, en Nietzsche Werke, VI 2. Berlin:Walter de Gruyter &amp; Co, 1968, Vorrede, 6, p. 265. </p><p>10. NIETZSCHE, Friedrich. Der Wille zur Macht, op. cit., 534, p. 367. </p></li><li><p>Nietzsche pretende poner en duda el prejuicio segn el cual la vida est por natu-raleza orientada hacia el conocimiento de lo verdadero: Das Leben ist kein Argu-ment; unter den Bedingungen des Lebens knnte der Irrtum sein11. Tenemos queconvenir que no hay verdad que no sea un error al servicio de la vida, una ilusintil. Pero si los trminos de verdad (Warheit) y de error (Irrtum) son fcilmente inter-cambiables, una distincin quedar mantenida entre el error que emancipa la viday el error que oprime la vida. En este contexto, no extraar que la valorizacin delarte por Nietzsche encuentre tambin sus lmites, particularmente all donde el artese desarrolla depreciando la realidad, es decir, cuando retoma la antorcha de la reli-giosidad y de la metafsica, y no es el indicio de una mayor vitalidad.</p><p>Sin embargo, si el conocimiento debe estar al servicio de la vida, no faltan lascoyunturas donde el conocimiento se ve valorado: Endlich wird die Erkenntnissdie Hand nach dem ausstrecken, was ihr gebrht: sie wird herrschen und besitzenwollen12. En realidad, la contradiccin puede ser superada si se considera la valo-racin de la ciencia a la luz del principio del pluralismo perspectivista. En efecto,en una cultura abierta a las posibilidades extremas, la aridez de la ciencia puedeconstituir una tonalidad entre otras de un tipo de experiencia radicalmente nuevo.Adems, la ciencia permitir tambin seleccionar a los que gozan de la mejor salud.Considerada a esta luz, la crtica radical de las ilusiones representa el reto supremolanzado por el viviente a la vida misma. Ser capaz de superar el pragmatismo vitaly soportar la puesta a prueba de las ilusiones vitales es, para Nietzsche, la piedrade toque que permite la clasificacin de los hombres.</p><p>El perspectivismo y el pragmatismo vital son temas familiares al lector de Miguelde Unamuno. Si para ste una reflexin bien dirigida supone que se tome en cuentauna pluralidad de puntos de vista, es que para Unamuno como para Nietzsche, elconocimiento se enriquece al multiplicar los matices. La razn, segn uno y otro,tiende a simplificar lo real, a adaptarlo a nuestras necesidades, es decir, a selec-cionar de la realidad slo lo que presenta una utilidad para vivir. Para ambos, lavida es el criterio de la verdad. Se presiente fcilmente dnde radica el escollo.El querer vivir en Unamuno tiene por corolario un querer sobrevivir. Y Unamunoquiere precisamente creer que esta sed de sobrevivir sea la revelacin de otromundo13. En verdad, Nietzsche no se extraar de que se pueda tener otro mundopor verdadero; en efecto, concede fcilmente que esta creencia puede constituiruna necesidad vital. Pero la fe en otro mundo no es para l el indicio de una perso-nalidad que goza de una gran salud; revelara al contrario un instinto decadente,despreciador de la vida. Sin embargo, Unamuno parece competir con Nietzsche;pretende situarse por encima de los que consideran la fe como un remedio contra elsufrimiento (de eso testimonia su duda agnica) y no quiere hacer verdad racional</p><p>CAROLINE GILLISUNAMUNO Y NIETZSCHE: UNA OPOSICIN INSUPERABLE</p><p>48</p><p> Ediciones Universidad de Salamanca Cuad. Ct. M. de Unamuno, 46, 2-2008, pp. 45-57</p><p>11. NIETZSCHE, Friedrich. Die frhliche Wissenschaft, en Nietzsche Werke, V.2. Berlin: Walter deGruyter &amp; Co, 1973, 121, p. 156.</p><p>12. Idem, 283, p. 207.13. UNAMUNO, Miguel de. La locura del doctor Montarco, en Ensayos, op. cit., tomo I, p. 516. </p></li><li><p>y lgica del consuelo14, pero tampoco desea permanecer sordo a las exigenciasvitales. Como Nietzsche, pretende jugar la vida contra la razn. Si puede esperarque su fe se fundamente en alguna verdad, es porque favorece la vida, suscitaobras de vida. En efecto, una creencia para Unamuno es verdadera slo si se creeen ella de todo corazn y con toda el alma, es decir, si se obra conforme a ella15.Ahora bien, como hemos visto, el querer sobrevivir que en Unamuno es la esenciade la vida, no es nada ms que la muestra de una depreciacin de la vida segnNietzsche, el signo de un espritu nihilista.</p><p>LA VOLUNTAD DE SER MS</p><p>Como se ha indicado, el cuerpo constituye en Nietzsche la manifestacin de lavoluntad de poder. El lector sagaz sabe perfectamente que la voluntad de poderno significa un apetito ni una sed de poder. Nietzsche rechaza la cesura entre lavoluntad (de un sujeto) y su objeto; adems, mientras que la frmula de la volun-tad de poder denota una superabundancia de fuerza, la aspiracin al poder reve-lara una debilidad. Lo que la voluntad de poder denota, es el aspecto a la vezcomplementario e interno de la fuerza: Der siegreiche Begriff Kraft, mit demunsere Physiker Gott und die Welt geschaffen haben, bedarf noch einer Ergnzung:es mu ihm ein innerer Wille zugesprochen werden, welchen ich bezeichne alsWillen zur Macht16. La voluntad de poder imprime a la fuerza su direccin. Consti-tuye, como la define Michel Haar, le dploiement non finalis mais toujours orientdes forces17. Por consiguiente, no es nada exterior a la fuerza; no es, pues, unaunidad sustancial y no designa una voluntad idntica, permanente. Es ms bien unapluralidad de instintos, de pulsiones, metidos en una lucha por el predominio.</p><p>La voluntad que es voluntad de poder satisface una mira interna: la mira de lasuperacin. Todo ser, sea dbil o fuerte, trabaja en superarse en permanencia.El dbil, tanto como el fuerte, participa de la voluntad: nadie puede escapar deella, una voluntad que se extingue slo con la muerte. Pero la direccin de la supera-cin no es la misma segn tengamos un querer inmanente a la vida ascendente odescendente. De ah que la voluntad de venganza tenga que estar catalogada comovoluntad de poder, pero bajo la categora de la debilidad, como voluntad de podernihilista; es, en efecto, una voluntad de poder que se expresa en la negacin y ladebilitacin de la vida. Al revs, el querer de la vida ascendente es un querer quetiende a exaltar la vida.</p><p>CAROLINE GILLISUNAMUNO Y NIETZSCHE: UNA OPOSICIN INSUPERABLE</p><p>49</p><p> Ediciones Universidad de Salamanca Cuad. Ct. M. de Unamuno, 46, 2-2008, pp. 45-57</p><p>14. UNAMUNO, Miguel de. Del sentimiento trgico de la vida, cap. VI, en Ensayos, op. cit., tomo II,p. 825. </p><p>15. UNAMUNO, Miguel de. Qu es verdad?, en Ensayos, tomo I, op. cit., p. 812. 16. NIETZSCHE, Friedrich. Der Wille zur Macht, op. cit., 619, p. 421. 17. HAAR, Michel. Nietzsche et la mtaphysique. Pars: Gallimard, 1993, p. 27. </p></li><li><p>Como se ha mostrado, es la voluntad de poder la que valoriza y quien fija losvalores. En su determinacin afirmativa le toca la empresa de inversin delos valores. Ahora bien, esta inversin no se puede limitar a una sustitucinde valores caducos: dicha inversin ha de suponer un trastorno en el elemento delque deriva el valor. Para parafrasear a Thierry Lenain, la empresa de inversin delos valores supone que se invierta el principio mismo de toda valoracin y que sedestruya el principio de una exterioridad y de una anterioridad...</p></li></ul>