Vasiliev Alexander a - Historia Del Imperio Bizantino - Tomo I

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    06-Dec-2015

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Historia del Imperio Romano de Oriente

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Historia del Imperio Bizantino. Tomo I

Alexander A. Vasiliev

Historia del Imperio Bizantino. Tomo I

De Constantino a las Cruzadas (324-1081)

Ttulo original: History of the Byzantine Empire: Vol. 1: Constantine to the CrusadesAlexander A. Vasiliev, 1925

Editor digital: Rafowich

ePub base r1.2

Publicado originalmente en ruso en 1925 y traducido en 1929 a ingls y otros idiomas. Abarca la historia del imperio bizantino desde la fundacin de Constantinopla en 330 hasta las Cruzadas en 1081. Una segunda parte publicada diez aos ms tarde recoge la historia del imperio desde las Cruzadas (ao 1081) hasta su cada en manos de los turcos otomanos el 29 de Mayo de 1453. Desde esta fecha, precisamente, la oscuridad rein para la verdadera historia del antiguo Imperio (y de sus particulares habitantes), el que fue durante los siglos siguientes considerado por occidente un ejemplo de decadencia y corrupcin.

Tomo I

De Constantino a las Cruzadas (324-1081)

Prefacio a la edicin espaola

Una progresin que vale por una constante histrica quiere que los focos culturales se sucedan en el tiempo siguiendo el derrotero del sol. A tenor de esta ley singularmente patentizada en los pueblos costeros, y de modo especial en el Mediterrneo, para el oriental lo occidental es rstico e inexperto, y al revs: a los de ac los del otro, hijos de civilizaciones ms antiguas, se les antojan decadentes y afeminados. Al extremo que, bizantino y bizantinismo son vocablos que en nuestra lengua cotidiana suenan a cosa banal o a excesiva sutileza. Nuestra tradicin de hombres de Occidente, de francos, suele prevenirnos contra todo aquello que haga referencia a Bizancio. Aferrados al cmodo expediente de fechar en 476 la cada del Imperio romano; incluidos por la pluricelular tarea de la formacin de nuestras nacionalidades y de hacer a la Iglesia independiente de la potestad civil, olvidamos con frecuencia que ese Imperio dur todava mil aos, defendindose bravamente de las naciones jvenes que lo acosaban desde los cuatro puntos cardinales. Esa laboriosa gestacin del mundo occidental, y la escisin consiguiente de la Iglesia, desembocaron en las Cruzadas en un movimiento que, si no en la mente de sus promotores, en su desarrollo haba de resultar fatal para el mantenimiento del Imperio de la Nueva Roma. Los socorros de Europa no llegaron a la Constantinopla as puesta en trance de muerte, sino (aunque vanamente, ante el mpetu otomano) a aquellas naciones cortadas en el manto del antiguo Imperio. Esta es una leccin que el historiador no puede olvidar, Y es curioso que, al paso que los propios francos en lucha con los bizantinos acabaron por asimilar la civilizacin oriental, el recuerdo de las Cruzadas siga figurando, en Occidente, entre las determinantes de nuestro desde hacia Bizancio al modo como la cada de Constantinopla, y la consiguiente dispora de los sabios de la ciudad imperial, no vali a difundir la cultura bizantina mas que para reforzar el estudio de los clsicos griegos. Haba sido menester llegar a los Finlay a los Bury, a Krumbacher, a la escuela francesa egregiamente presidida por Schlumberger y sobre todo por Charles Diehl, el gran orientalista recientemente fallecido, para que la civilizacin bizantina adquiriese a nuestros ojos el lugar destacado que le corresponde. Sin embargo, una rama considerable de los estudios bizantinos quedaba por incorporar al acervo occidental: la de la plyade de cronistas e investigadores eslavos, y concretamente los de esa Rusia que se considera, no sin razn, hija y heredera de Bizancio. Ese vaco ha sido colmado con la magnfica obra de Alejandro Vasiliev que hoy tenemos el honor de presentar a los lectores de lengua espaola. Por vez primera se aaden aqu a los frutos de las modernas investigaciones occidentales los resultados conseguidos por la ciencia eslava. Con ello, no slo se renuevan muchos puntos de vista, sino que se ha logrado una visin de conjunto que difcilmente podr ser modificada, salvo en los detalles. Por las manos de Vasiliev, ha pasado cuanto se haya podido escribir acerca de Bizancio; todo ha sido puesto por l a contribucin, todo ponderado y jerarquizado al escribir esta obra, imprescindible pese a su carcter sumario a cuantos se interesan en la historia europea de quince siglos ac.

No se crea, sin embargo, que la universalidad de los conocimientos del autor haga prolijas las argumentaciones y rida la exposicin. Enamorado del tema de sus estudios, el autor ruso traza brillantemente el cuadro de la existencia de Bizancio, incluso con pasin. Lo cual le lleva, tal cual vez, a presentar las cosas de Occidente de una manera que no concuerda con nuestras ideas al respecto. Slo en esos casos y sin que ello encierre la menor censura al autor, nos hemos permitido traer a pie de pgina otros puntos de vista, por si ello ayuda al lector a, tener una visin total del problema.

Tambin hemos credo oportuno acompaar el texto de esta obra ejemplar con un conjunto de ilustraciones, probablemente el ms nutrido que hasta la fecha se haya publicado en Espaa sobre Bizancio; con un ndice onomstico, y con unos cuadros cronolgicos, harto incompletos por desgracia. Con esto y la recomendacin, al lector no especialmente preparado, de dejar para el final la lectura del primer captulo de Vasiliev en el cual se expone con tanta claridad como competencia el estado actual de los estudios bizantinos ponemos punto a esta nota.

Juan Ramn Masoliver

CAPTULO I. BREVE EXAMEN DE LOS TRABAJOS SOBRE HISTORIA BIZANTINA EN OCCIDENTE

Los principios

La verdadera creadora del bizantinsmo cientfico fue la Francia del siglo 14 obras de la literatura clsica griega y romana. La literatura bizantina era casi desconocida en Italia, y no se mostraba gran inters por conocerla. Sin embargo, los continuos viajes que se hacan a Oriente, a fin de buscar manuscritos griegos y estudiar la lengua griega, convirtieron en necesidad, poco a poco, el renunciar a esa actitud sospechada y recelosa hacia la literatura griega medieval. Los primeros estudios sobre los escritores griegos, tanto clsicos como bizantinos, consistieron en traducciones de textos grecos en lengua latina. De todos modos, el inters que en los siglos XIV y XV se manifest por la literatura bizantina, fue slo accidental y qued eclipsado enteramente por la atencin que se dedicaba al mundo clsico.

En el siglo XVI y al comienzo del XVII, cambia la actitud hacia la historia y la literatura de Bizancio, y toda una serie de autores bizantinos, si bien elegidos al azar y de desigual importancia entre s, son editados en Alemania (por ejemplo, por Jernimo Wolf), en los Pases Bajos (por Meursius) y en Italia (aqu por dos griegos: Alemannus y Allatius [Len]).

Papel de Francia en el bizantinismo. La poca de Du Cange

La poca del Renacimiento italiano se interes principalmente por el siglo XVII. Entonces, cuando la literatura francesa, en la brillante poca de Luis XIV, se converta en modelo para toda Europa; entonces, cuando reyes, ministros, obispos y particulares fundaban, en emulacin, bibliotecas y reunan manuscritos; entonces, cuando se colmaba de honor y estima a los sabios distinguidos, entonces fue cuando el estudio de la historia bizantina encontr en Francia un lugar nico.

Luis XIII, predecesor inmediato del Gran Rey, aprendi el griego y tradujo al francs los Preceptos del dicono Agapito al emperador Justiniano. El cardenal Mazarino, gran biblifilo y coleccionador infatigable de manuscritos, cre una magnfica biblioteca, rica en numerosos manuscritos griegos, que despus de la muerte del cardenal pasaron a la Biblioteca Real de Pars, hoy Biblioteca Nacional, y cuyo verdadero fundador haba sido el rey Francisco I en el siglo XVI. Colbert, ilustre ministro de Luis XIV, administr a la vez la Biblioteca Real, consagrando sus cuidados a acrecer los tesoros cientficos de la misma y a adquirir manuscritos en el extranjero. La rica biblioteca particular de Colbert, en la que ste haba reunido un nmero bastante grande de manuscrito griegos, fue comprada por el rey en el siglo XVIII para unirla a la Biblioteca Real. El cardenal De Richelieu haba fundado en Pars una tipografa regia (la tipografa del Louvre), destinada a publicar las obras de los escritores eminentes de una manera digna de ellos. Los caracteres griegos de la Imprenta Real se distinguan por su belleza. En fin, en 1648, y bajo los auspicios de Luis XIV, sali de la tipografa regia el primer volumen de la primera Compilacin de historiadores bizantinos, y sucesivamente aparecieron, hasta 1711, treinta y cuatro volmenes en folio de esa publicacin, cosa notable para la poca y que no ha sido igualada an, ni siquiera en nuestros das. El ao en que se imprimi el primer tomo de esa Compilacin, en Pars, el sabio francs Labb (Labbaeus), public una Llamada (Protrepticon) a los aficionados a la, historia bizantina, sealando el particular inters de la historia del Imperio griego de Oriente tan asombrosa por el nmero de sus acontecimientos, tan atrayente por su multiplicidad, tan notable por la solidez de su monarqua. Labb procuraba persuadir, con todo calor, a los sabios europeos para que buscasen y publicaran los documentos enterrados bajo el polvo de las bibliotecas, prometiendo a todos los colaboradores de esa gran obra la gloria eterna, ms slida que el mrmol y el bronce[1].

A la cabeza de la seleccin cientfica de la Francia del siglo XVII se halla el clebre erudito Du Cange (1610-1688), cuyas diversas y mltiples obras han conservado su vigor e importancia hasta nuestros das. Naci en Amiens, en 1610, y fue enviado por sus padres al colegio de los Jesuitas. Tras haber pasado algunos aos en Orleans y Pars, donde estudi Derecho, volvi a su ciudad natal y all se cas. De su matrimonio tuvo diez hijos. Obligado a dejar Amiens en 1668, a raz de una epidemia de peste, fue a establecerse en Pars, donde ha