Chile contemporáneo Simon Collier

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  1. 1. Captulo 6 CHILE, 1958-c. 1990 Desde 1958 han gobernado Chile cuatro Administraciones (tres elegidas, la cuar- ta y a la vez ms larga impuesta por un golpe militar), profundamente distintas en sus ideologas y sus objetivos polticos, su base social y su poltica econmica. El go- bierno de Jorge Alessandri, elegido en 1958, era conservador y sigui una poltica favorable a la clase empresarial. Reciba su apoyo del sector privado de la economa, de los terratenientes (y del considerable nmero de votos campesinos que stos se- guan controlando), de sectores urbanos pobres a los que todava no hacan caso los partidos marxistas (socialistas y comunistas) y los democristianos, y de la clase me- dia urbana, desilusionada con los radicales, que haban dominado la vida poltica desde el frente popular de 1938 hasta la eleccin de Ibez en 1952, y no atrada to- dava por los democristianos. Alessandri result incapaz de resolver los persistentes y cada vez mayores problemas econmicos y sociales de Chile, y en 1964 fue elegi- do presidente el democristiano Eduardo Frei. El Partido Demcrata Cristiano (PDC) prometa una revolucin en libertad y ofreca la modernizacin econmica unida a la justicia y la reforma sociales y la bs- queda de la armona entre las clases. Aun cuando el PDC gozaba de un apoyo casi sin precedentes entre el electorado y en el Congreso (aunque sin una mayora en el Senado), las contradicciones producidas por los intentos de alcanzar todos los obje- tivos citados, unidas al aumento de los conflictos ideolgicos y de las luchas polti- cas, resultaron demasiado grandes y ni siquiera pudieron resolverlas los tecncratas capacitados que el gobierno introdujo en el aparato del estado. La amenaza de ms reformas y el derrumbamiento electoral de la derecha en 1965 empujaron a los divi- didos partidos de derechas, los liberales y los conservadores, hacia el nuevo e influ- yente Partido Nacional. Al mismo tiempo, el aumento de los conflictos sociales y el desafo que representaba el PDC hicieron que los partidos Socialista y Comunista, que con frecuencia discordaban, reforzasen y ampliasen su frgil alianza; el Frente de Accin Popular (FRAP) formaba el eje de una nueva coalicin de seis par- tidos de la izquierda, la Unidad Popular (UP). El PDC, atrapado entre la derecha y la izquierda, que ahora eran ms fuertes, y debilitado por pequeas pero perjudiciales deserciones de sus propias filas, ofreci una profunda autocrtica en su programa electoral de 1970 y eligi por candidato al radical Radomiro Tomic, que prometi acelerar las reformas que la saliente Administracin del PDC haba puesto parcial-
  2. 2. 256 HISTORIA DE AMRICA LATINA mente en prctica. El Partido Nacional present la candidatura del ex presidente Alessandri con un programa electoral que haca hincapi en la autoridad, la ley y el orden. Aunque no supo evitar algunas indecorosas disputas en pblico, la coalicin UP escogi al senador Salvador Allende para que hiciera frente a su cuarta campaa presidencial con un programa de profundos cambios econmicos, polticos y socia- les. Allende fue elegido con un margen de diferencia muy pequeo respecto de Ales- sandri. Las tareas que aguardaban aAllende eran ms formidables que las que haban tenido que afrontar sus predecesores, a la vez que el apoyo con que contaba era mu- cho menos firme. El gobierno Allende no fue en modo alguno nico en lo que se re- fiere a la incapacidad de resolver los problemas econmicos de Chile, especialmen- te la inflacin. Sin embargo, la polarizacin y los conflictos polticos e ideolgicos alcanzaron niveles de intensidad que ningn sistema poltico constitucional poda superar con fortuna. Las injerencias de los Estados Unidos agravaron los problemas de Allende, y sin duda se cometieron graves errores de liderazgo poltico. La cada de la democracia tuvo lugar el 11 de septiembre de 1973 con un brutal golpe militar. Una junta militar en la que pronto asumi el liderazgo el general Augusto Pino- chet, el ltimo comandante en jefe de las fuerzas armadas en el gobierno de la UP, combinaba el autoritarismo poltico con una economa guiada por los preceptos de la escuela monetarista, una vuelta al gobierno de las fuerzas del mercado despus de un largo perodo de direccin estatal de la economa. Al igual que los experimentos an- teriores, el de ahora se encontr con los obstculos que haban atormentado a los go- biernos precedentes: dependencia excesiva de las ganancias obtenidas de las expor- taciones de cobre, un nivel demasiado alto de endeudamiento exterior, un nivel excesivamente bajo de inversiones nuevas en actividades productivas y un nivel de- masiado bajo de productividad en la agricultura. Es cierto que la economa se recu- per a finales de los aos ochenta, gracias a la cuidadosa gestin macroeconmica y a que los precios internacionales eran favorables. Sin embargo, esta recuperacin debe verse a la luz de dos severas recesiones, y el coste social fue grande. Ni siquie- ra la recuperacin econmica pudo contrarrestar la prdida de apoyo popular y una oposicin cada vez ms movilizada y activa. En un plebiscito celebrado en octubre de 1988 solamente el 43 por ciento del electorado vot a favor de que el presidente Pinochet continuase en el cargo durante otros ocho aos, mientras que el 55 por cien- to vot contra l. CAMBIO SOCIAL E INESTABILIDAD ECONMICA En 1960 Chile tena una poblacin de 7,6 millones de personas; en 1983 la cifra ha- ba subido hasta 11,7 millones y en 1987, hasta 12,5 millones. La mayor parte de este incremento demogrfico la absorbieron las ciudades y la poblacin urbana aument del 68 al 82 por ciento. La poblacin de Santiago se dobl entre 1952 y 1970, ao en que alcanz los 2,8 millones de habitantes; en 1983 superaba ya los 4 millones. La agricultura aportaba el 13,2 por ciento al producto interior bruto (P1B) en 1950; el 10,1 por ciento en 1960; slo el 7,1 por ciento en 1981; y el 8,6 por ciento en 1986. Mientras que el 25,7 por ciento de la poblacin econmicamente activa es- taba empleada en la agricultura en 1967, en 1980 esta cifra haba descendido hasta quedar en un 16,3 por ciento, aunque subi hasta un 20,6 por ciento en 1987 cuando la expansin de la agricultura de exportacin gener ms empleo rural.1 El poder po-
  3. 3. CHILE, 1958-c. 1990 257 ltico de los terratenientes tradicionales descendi notablemente cuando el proceso de reforma agraria, empezado con mucha moderacin bajo Alessandri, se aceler con una nueva ley y la legalizacin de los sindicatos rurales bajo Frei. Se expropia- ron virtualmente todas las grandes haciendas bajo el gobierno de la UP. La lucha de los terratenientes por bloquear la reforma y las crecientes exigencias campesinas de redistribucin de la tierra transformaron un mundo rural generalmente pacfico en un mundo de agudos conflictos de clase y polticos entre 1967 y 1973. Aunque la estructura social de Chile se volvi cada vez ms urbana, el empleo en las modernas empresas manufactureras gener slo una proporcin relativamen- te pequea del empleo total. Las manufacturas, que aportaban el 21,9 por ciento del PIB en 1950, aumentaron su parte hasta el 24,7 por ciento en 1970, pero bajaron has- ta el 20,6 por ciento en 1986; y la proporcin de la poblacin econmicamente acti- va dedicada a la manufacturacin descendi del 18,0 por ciento a mediados de los aos sesenta al 16 por ciento en 1980 y al 13,6 por ciento en 1987. Asimismo, la ma- yora de los trabajadores no estaban empleados en fbricas grandes. Excluyendo el nutrido sector artesanal, en 1978 el 21,2 por ciento de la fuerza laboral del sector ma- nufacturero estaba empleado en industrias pequeas (de 10 a 49 trabajadores); el 30,2 por ciento, en industrias medianas (de 50 a 99 trabajadores); y slo el 48 por ciento en industrias grandes (ms de 100 trabajadores).2 En 1950 la minera daba empleo al 5,1 por ciento de la fuerza laboral y en 1980, al 3 por ciento; el sector de servicios (incluidos los servicios del gobierno), al 23,8 por ciento en 1960 y al 28,1 por ciento en 1980; y el comercio, al 10,5 por ciento en 1960 y al 14,9 por ciento en 1980.3 Se ha sealado con frecuencia el tamao relativamente grande de la clase media chilena; y aunque la expresin clase media es muy imprecisa, no carece de senti- do. Los empleados, por ejemplo, se consideraban a s mismos miembros de la clase media y se distinguan de los trabajadores por sus diferentes cdigos jurdicos, pri- vilegios especiales y ganancias ms elevadas. Este era un grupo numeroso en 1970; representaba el 24 por ciento de la fuerza laboral empleada en la manufacturacin, el 49 por ciento del sector de servicios y el 29 por ciento del sector comercial. Sin em- bargo, una serie mucho ms amplia de ocupaciones entraba en la categora de la cla- se media: pequeos empresarios, grupos profesionales, maestros, tenderos, adminis- tradores, etctera. Algunos grupos eran poderosos y otros, no; algunos formaban parte del sector estatal y otros trabajaban en empresas privadas. Estos sectores de clase media constituan un segmento muy influyente de la sociedad; la lealtad pol- tica de los sectores ms catlicos se inclinaba hacia el PDC y la derecha, mientras que los elementos ms seculares aportaban la base del Partido Radical y eran una im- portante fuente de apoyo para el Partido Socialista. Otros se sintieron atrados por la 1. Las estadsticas chilenas son un campo de minas poltico. El presente captulo se atiene en gran medida al Informe del Banco Mundial, Chile: An Economy in Transition, Washington, D. C , 1980; Mar- icos Mamalakis, The Growth and Structure ofthe Chilean Economy, New Haven, Conn., 1980; y, espe- cialmente, Estudios CIEPLAN. Es difcil construir series debido a los cambios habidos en los mtodos de clculo oficiales y no en menor medida para los incrementos de precios. Asimismo, el organismo de pla- nificacin oficial, ODEPLAN, revisa de vez en cuando sus clculos anteriores. 2. Guillermo Campero y Jos A. Valenzuela, El movimiento sindical chileno en el capitalismo auto- ritari