La metamorfosis edincr

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    21-Jul-2015

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    891.863 K11m Kafka, Franz, 1883-1924 Metamorfosis [recurso electrnico] / Franz Kafka. -- 1a ed. -- San Jos : Imprenta Nacional, 2012. 1 recurso en lnea (48p.) : pdf ; 587 Kb ISBN 978-9977-58-330-3

    1. Novela checoslovaca. I. Ttulo. 12-43

    DGB/PT 12-26 DGB/PT 07-20

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    -FRANZ KAFKA-

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    CApTuLO I

    Cuando Gregor Samsa se despert una maana despus de un sueo intranquilo, se encontr sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazn y, al levantar un poco la cabeza, vea un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas poda mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridculamente pequeas en comparacin con el resto de su tamao, le vibraban desamparadas ante los ojos.

    Qu me ha ocurrido? , pens.

    No era un sueo. Su habitacin, una autntica habitacin humana, si bien algo pequea, permaneca tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas. Por encima de la mesa, sobre la que se encontraba extendido un muestrario de paos desempaquetados -Samsa era viajante de comercio-, estaba colgado aquel cuadro, que haca poco haba recortado de una revista y haba colocado en un bonito marco dorado. Representaba a una dama ataviada con un sombrero y una boa de piel, que estaba all, sentada muy erguida y levantaba hacia el observador un pesado manguito de piel, en el cual haba desaparecido su antebrazo.

    La mirada de Gregor se dirigi despus hacia la ventana, y el tiempo lluvioso se oan caer gotas de lluvia sobre la chapa del alfeizar de la ventana - le pona muy melanclico.

    Qu pasara -pens- si durmiese un poco ms y olvidase todas las chifladuras?

    Pero esto era algo absolutamente imposible, porque estaba acostumbrado a dormir del lado derecho, pero en su estado actual no poda ponerse de ese lado. Aunque se lanzase con mucha fuerza hacia el lado derecho, una y otra vez se volva a balancear sobre la espalda. Lo intent cien veces, cerraba los ojos para no tener que ver las patas que pataleaban, y slo cejaba en su empeo cuando comenzaba a notar en el costado un dolor leve y sordo que antes nunca haba sentido.

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    Dios mo! , pens. Qu profesin tan dura he elegido! Un da s y otro tambin de viaje. Los esfuerzos profesionales son mucho mayores que en el mismo almacn de la ciudad, y adems se me ha endosado este ajetreo de viajar, el estar al tanto de los empalmes de tren, la comida mala y a deshora, una relacin humana constantemente cambiante, nunca duradera, que jams llega a ser cordial. Que se vaya todo al diablo!

    Sinti sobre el vientre un leve picor, con la espalda se desliz lentamente ms cerca de la cabecera de la cama para poder levantar mejor la cabeza; se encontr con que la parte que le picaba estaba totalmente cubierta por unos pequeos puntos blancos, que no saba a qu se deban, y quiso palpar esa parte con una pata, pero inmediatamente la retir, porque el roce le produca escalofros.

    Se desliz de nuevo a su posicin inicial.

    Esto de levantarse pronto, pens, le hace a uno desvariar. El hombre tiene que dormir. Otros viajantes viven como pachs. Si yo, por ejemplo, a lo largo de la maana vuelvo a la pensin para pasar a limpio los pedidos que he conseguido, estos seores todava estn sentados tomando el desayuno. Eso podra intentar yo con mi jefe, en ese momento ira a parar a la calle. Quin sabe, por lo dems, si no sera lo mejor para m. Si no tuviera que dominarme por mis padres, ya me habra despedido hace tiempo, me habra presentado ante el jefe y le habra dicho mi opinin con toda mi alma. Se habra cado de la mesa! S que es una extraa costumbre la de sentarse sobre la mesa y, desde esa altura, hablar hacia abajo con el empleado que, adems, por culpa de la sordera del jefe, tiene que acercarse mucho. Bueno, la esperanza todava no est perdida del todo; si alguna vez tengo el dinero suficiente para pagar las deudas que mis padres tienen con l -puedo tardar todava entre cinco y seis aos- lo hago con toda seguridad. Entonces habr llegado el gran momento, ahora, por lo pronto, tengo que levantarme porque el tren sale a las cinco, y mir hacia el despertador que haca tictac sobre el armario.

    Dios del cielo! , pens.

    Eran las seis y media y las manecillas seguan tranquilamente hacia delante, ya haba pasado incluso la media, eran ya casi las menos cuarto. Es que no habra sonado el despertador? Desde la cama se vea que estaba correctamente puesto a las cuatro, seguro que tambin haba sonado. S, pero... Era posible seguir durmiendo tan tranquilo con ese ruido que haca temblar los muebles? Bueno, tampoco haba dormido tranquilo, pero quiz tanto ms profundamente.

    Qu iba a hacer ahora? El siguiente tren sala a las siete, para cogerlo tendra que haberse dado una prisa loca, el muestrario todava no estaba empaquetado, y l mismo no se encontraba especialmente espabilado y gil; e incluso si consiguiese coger el tren, no se poda evitar una reprimenda del jefe, porque el mozo de los recados habra esperado en el tren de las cinco y ya haca tiempo que habra dado parte de su descuido. Era un esclavo del jefe, sin agallas ni juicio. Qu pasara si dijese que estaba enfermo? Pero esto sera sumamente desagradable y sospechoso, porque Gregor no haba

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    estado enfermo ni una sola vez durante los cinco aos de servicio. Seguramente aparecera el jefe con el mdico del seguro, hara reproches a sus padres por tener un hijo tan vago y se salvara de todas las objeciones remitindose al mdico del seguro, para el que slo existen hombres totalmente sanos, pero con aversin al trabajo. Y es que en este caso no tendra un poco de razn? Gregor, a excepcin de una modorra realmente superflua despus del largo sueo, se encontraba bastante bien e incluso tena mucha hambre.

    Mientras reflexionaba sobre todo esto con gran rapidez, sin poderse decidir a abandonar la cama -en este mismo instante el despertador daba las siete menos cuarto-, llamaron cautelosamente a la puerta que estaba a la cabecera de su cama.

    -Gregor -dijeron (era la madre)-, son las siete menos cuarto. No ibas a salir de viaje?

    Qu dulce voz! Gregor se asust, al contestar, escuch una voz que, evidentemente, era la suya, pero en la cual, como des de lo profundo, se mezclaba un doloroso e incontenible piar, que en el primer momento dejaba salir las palabras con claridad para, al prolongarse el sonido, destrozarlas de tal forma que no se saba si se haba odo bien. Gregor querra haber contestado detalladamente y explicarlo todo, pero en estas circunstancias se limit a decir:

    -S, s, gracias madre, ya me levanto.

    Probablemente a causa de la puerta de madera no se notaba desde fuera el cambio en la voz de Gregor, porque la madre se tranquiliz con esta respuesta y se march de all. Pero merced a la breve conversacin, los otros miembros de la familia se haban dado cuenta de que Gregor, en contra de todo lo esperado, estaba todava en casa, y ya el padre llamaba suavemente, pero con el puo, a una de las puertas laterales.

    -Gregor, Gregor! -grit-.

    -Qu ocurre? -tras unos instantes insisti de nuevo con voz ms grave-.

    -Gregor, Gregor! -desde la otra puerta lateral se lamentaba en voz baja la hermana.

    -Gregor, no te encuentras bien?, necesitas algo? Gregor contest hacia ambos lados:

    -Ya estoy preparado -y, con una pronunciacin lo ms cuidadosa posible, y haciendo largas pausas entre las palabras, se esforz por despojar a su voz de todo lo que pudiese llamar la atencin. El padre volvi a su desayuno, pero la hermana susurr:

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    -Gregor, abre, te lo suplico -pero Gregor no tena ni la menor intencin de abrir, ms bien elogi la precaucin de cerrar las puertas que haba adquirido durante sus viajes, y esto incluso en casa.

    Al principio tena la intencin de levantarse tranquilamente y, sin ser molestado, vestirse y, sobre todo, desayunar, y despus pensar en todo lo dems, porque en la cama, eso ya lo vea, no llegara con sus cavilaciones a una conclusin sensata. Record que ya en varias ocasiones haba sentido en la cama algn leve dolor, quiz producido por estar mal tumbado, dolor que al levantarse haba resultado ser slo fruto de su imaginacin, y tena curiosidad por ver cmo se iban desvaneciendo paulatinamente sus