Pablo Perseguidor y Convertido

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    02-Jul-2015

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Universidad Catlica de Pereira

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<ul><li> 1. P. Behitman A. Cspedes </li></ul><p> 2. En la presentacin que Pablo hace de s mismo como apstol en 1Cor, se sita en la lnea de los apstoles testigos de la resurreccin de Jesucristo. Y despus de todos, como a uno que nace antes de tiempo, tambin se me apareci a m. Porque yo soy el menor de los apstoles, indigno de ser llamado apstol, por haber perseguido a la iglesia de Dios (1Cor 15,8-9) En esta declaracin se advierte la tensin entre su conciencia de ser apstol, plenamente legitimado por haber visto al Seor resucitado, y el recuerdo de su pasado como perseguidor de la Iglesia de Dios. "Persegua sin medida a la Iglesia de Dios, intentando destruirla" (Gl 1,13); Por la celosa adhesin a la fe de los padres (1,14; Flp 3,6). Persiguiendo a Cristo expresaba su activa fidelidad a Dios y a la ley divina. Hechos ve a Pablo como el prototipo del cruel y feroz perseguidor, y tiende a hacer notar el gran contraste entre lo que era Pablo y lo que pas a ser despus. De perseguidor, gracias al acontecimiento de Damasco, se convierte en el gran misionero del cristianismo, y lleva el mensaje a los paganos o gentiles (Act 9,1-22; 22,4-16; 26,9-18). 2 3. Ha aparecido en JerusalnHa aparecido en Jerusaln un nuevo movimiento religiosoun nuevo movimiento religioso 4. Despus de la crucifixin de Jess el Nazareno, un grupo de galileos, que fueron discpulos suyos, estn proclamando que ha vuelto a la vida, porque Dios lo ha resucitado. Afirman adems que es el mesas prometido, que ha trado la salvacin, y algo inaceptable: que es hijo de Dios. Los llamanLos llaman los nazarenos.los nazarenos. 5. El judasmo de la poca era plural. Tena cuatro grandes dogmas: un solo Dios, una Ley, un pueblo de Dios, un mesas. Pero los interpretaban de diversas formas. Cada grupo que tena una interpretacin propia constitua una secta o partido religioso. Haba tres principales: Fariseos, saduceos, esenios. 6. Los NAZARENOSNAZARENOS se presentan como una secta ms, junto a las existentes, pero muy peligrosa, porque dicen que la interpretacin de Jess de Nazaret es la verdadera. * Siguiendo a Jess afirman que hay un solo Dios, que es padre; que Jess ha interpretado correctamente la Ley y le ha dado cumplimiento; que el verdadero Israel, pueblo de Dios, lo forman los seguidores de Jess, y que ste es el Mesas prometido * La acogida de este mensaje fue desigual. Antiguos seguidores de Jess en Galilea y en Jerusaln lo aceptaron, pero los miembros del sanedrn y los fariseos lo rechazan por diversos motivos. 7. Los SANEDRITASSANEDRITAS, integrados en su mayor parte por miembros de la secta de los saduceos, que no aceptan la idea de resurreccin, rechazan y persiguen al movimiento por dos razones: + afirman en la persona de Jess la realidad de la resurreccin, cosa que ellos niegan. + Adems, afirmar esto es lo mismo que decir que Dios le ha dado la razn y que ellos, los sanedritas, han cometido un grave pecado asesinando a un justo. + Por ello persiguen a Pedro y Juan: los sacerdotes, el oficial del templo, los saduceos, indignados de que enseasen al pueblo y anunciasen cumplida en Jess la resurreccin de los muertos, les echaron mano y los metieron en prisin (Hch 4,1-3). 8. Los FARISEOSFARISEOS se oponen un poco ms adelante a un grupo de nazarenos helenistas que radicalizan la postura de los nazarenos, afirmando que Jess resucitado ha desplazado la Ley de Moiss y el templo de Jerusaln. Jess es el Mesas y el nico que trae la salvacin. 9. Quines eran los judosjudos helenistashelenistas ? + Judos que haban nacido y vivido gran parte de su vida en la dispora, en los diversos pases del Imperio romano, y que haban vuelto de nuevo a Jerusaln, donde queran pasar la ltima parte de su vida y ser enterrados en ella. ++ Se les llama helenistas porque no suelen conocer el arameo, lengua popular de Tierra Santa, y solo conocen el griego, la lengua del Imperio romano. ++ En contraposicin judos hebreos son los nacidos y educados en Tierra Santa que conocen las dos lenguas normales del pas, el arameo y el griego. 10. Lo ms importante de ambos grupos era la postura ante la religin: ambos eran intransigentes en la defensa del monotesmo (un solo Dios), pero ante los gentiles los hebreos eran muy negativos y cerrados y los helenistas simpatizantes y abiertos. Haban convivido muchos aos con ellos y saban por experiencia que haba gente mala, ciertamente, pero tambin gente buena, abierta a los valores religiosos judos. 11. Miembros de uno y otro grupo abrazaron la nueva fe. En Hechos de los Apstoles se nos narra un incidente que tuvo lugar en Jerusaln sobre el cuidado que se prestaba a las viudas: Por aquellos das, al multiplicarse los discpulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. Los Doce convocaron la asamblea de los discpulos y dijeron: No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas. Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espritu y de sabidura, y los pondremos al frente de este cargo... Pareci bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, ... a Felipe... los presentaron a los apstoles y, habiendo hecho oracin, les impusieron las manos (Hech 6,1-6). 12. Los discpulos helenistas siguen cumpliendo las leyes del judasmo, igual que los dems judos, pero han captado que estas leyes no tienen eficacia salvadora, pues sta solo la tiene Jess muerto y resucitado, mesas y nico salvador. Colocan as a Jess resucitado en el lugar en que los dems judos colocan la ley: Para los judos de esta poca Dios es el que nos sac de Egipto y nos dio la Ley de vida. En ltima instancia todo se reduce a Dios-Ley. Los nazarenos helenistas afirman por el contrario: Dios es el que resucit a Jess de entre los muertos. Ponen a Jess en el lugar de la Ley. Esto no lo pueden sufrir los judos helenistas y persiguen a sus correligionarios nazarenos. Entre ellos est Saulo. 13. No sabemos si Saulo lleg a conocer a Jess de Nazaret. En 2 Cor 5,16 escribe: Y si conocimos a Cristo segn la carne, ya no lo conocemos as. La frase se puede interpretar en el sentido de que lo conoci fsicamente o en el sentido de que la idea que tena de Jess era puramente humana. 14. Lo cierto es que Saulo estaba en Jerusaln en estos aos y estaba integrado en el grupo de los fariseos helenistas. Y se uni a ellos en esta persecucin. Lo testifica en sus cartas: + Circuncidado el octavo da; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamn; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable. (Flp 3,5-6) + Pues ya estis enterados de mi conducta anterior en el Judasmo, cun encarnizadamente persegua a la Iglesia de Dios y la devastaba, y cmo sobrepasaba en el Judasmo a muchos de mis compatriotas contemporneos, superndoles en el celo por las tradiciones de mis padres. (Gal 1,13-14) Tambin lo narra Lucas en Hechos de los Apstoles: Entretanto Saulo haca estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los meta en la crcel. (Hch 8,3) 15. Por qu persegua a la Iglesia? No por el hecho de que los nazarenos proclamasen a Jess como el mesas. Con no hacerles caso, bastaba. La razn que da ms tarde Pablo es por celo. Celo es el sentimiento que tiene el marido hacia su esposa cuando cree que no le es fiel, pues quiere que le pertenezca slo a l. Y recprocamente los sentimientos de la esposa hacia su esposo. En el Antiguo Testamento Dios se presenta como el esposo del pueblo de Israel, que es su esposa, y tiene celos porque quiere que no d culto a otros dioses, otros esposos, sino slo a l. Los judos que luchan contra la idolatra de Israel comparten el celo de Dios. 16. Este era el sentimiento de Saulo: Crea que los nazarenos daban culto a un hombre, Jess Nazareno, pues lo ponan junto a Dios, desplazando la importancia de la Ley de Moiss. Y, lleno de celo, persigui con saa a los nazarenos helenistas como idlatras. 17. En la muerte de Esteban actu como testigo. Esteban era de los siete helenistas nazarenos que estaban al frente de su comunidad. Predic con valenta ante los otros helenistas que Jess era el Mesas que haba trado la salvacin y relativiz el papel de la Ley mosaica y del templo. Por eso lo persiguen y lo condenan a muerte por lapidacin. Haca falta un testigo cualificado y Saulo se ofreci para serlo: 18. Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus odos y se precipitaron todos a una sobre l; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban haca esta invocacin: Seor Jess, recibe mi espritu. Despus dobl las rodillas y dijo con fuerte voz: Seor, no les tengas en cuenta este pecado. Y diciendo esto, se durmi. Saulo aprobaba su muerte. Aquel da se desat una gran persecucin contra la Iglesia de Jerusaln. Todos, a excepcin de los apstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por l. Entretanto Saulo haca estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los meta en la crcel. (Hch 7,57-8,3) 19. En su celo contra los nazarenos, decide perseguir a los que se encontraban fuera de Tierra, empezando por Damasco, capital de Siria. Pero estos estaban fuera de la jurisdiccin del sanedrn y para ello necesitaba de un permiso especial. Por eso pide cartas acreditativas del sumo sacerdote a los judos de la ciudad para que le ayudaran en la tarea de traer a los nazarenos prisioneros a Jerusaln para ser juzgados all. Lo cuenta l mismo: 20. Yo soy judo, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios, como lo estis todos vosotros el da de hoy. Yo persegu a muerte a este Camino, encadenando y arrojando a la crcel a hombres y mujeres, como puede atestigurmelo el Sumo Sacerdote y todo el Consejo de ancianos.-- De ellos recib tambin cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intencin de traer tambin encadenados a Jerusaln a todos los que all haba, para que fueran castigados. (Hch 22,3-5) 21. P. Behitman Alberto Cspedes behitman.cespedes@ucp.edu.co 21 El autor de Hch quiere hacer a Pablo grande desde el principio, tambin como perseguidor. Pero hay que reconocer que vv. que hablan de su presencia en la lapidacin de Esteban (Hch 7,58b; 8,1a) son interpolacin forzada en el contexto. Y no parece que Saulo, al inicio de los aos 30 fuese un jovencito incapaz de participar activamente en la lapidacin. La persecucin, ya ms tarde, contra la iglesia de Jerusaln (Hch 26,10) no es verosmil, puesto que era una comunidad observante de la ley juda. Pablo dice expresamente que persegua a quienes no se atenan a las tradiciones de los antepasados (Ga 1,14) y jura que las iglesias de Judea no le conocan personalmente (Ga 1,22). Ni hay indicios de que el sumo sacerdote haya tenido atribuciones judiciales sobre las sinagogas de fuera de Judea, como para dar a Pablo autorizacin de apresar a los cristianos de Damasco (Hch 22,5; 26,12). La persecucin y sus alcances 22. P. Behitman Alberto Cspedes behitman.cespedes@ucp.edu.co 22 Pero es innegable que Saulo persigui a la iglesia. El lo afirma claramente en pasajes como Gal 1,13; 1Co 15,9; Flp 3,6. En qu consisti tal persecucin? No se nos informa al respecto, pero podemos pensar en los castigos sinagogales que, posteriormente, Pablo mismo tuvo que soportar: cinco veces recib de los judos cuarenta azotes menos uno, tres veces fui azotado con varas, una vez fui apedreado (2Co 11,24s.). Acerca de Damasco como lugar de la persecucin, repetidamente afirmado por Hch, nos informa indirectamente el mismo Pablo en Gal 1,17. Es, pues, prudente pensar en una actividad persecutoria de proporciones reducidas, quiz circunscrita a alguna sinagoga de Damasco, y siempre por razn de las transgresiones de la ley; la conviccin de que el mesas ya hubiese venido era relativamente frecuente en la poca, y a nadie escandalizaba. (Cf. Palabra y Misin, 5) 23. Doy gracias a aquel que me revisti de fortaleza, a Cristo Jess, Seor nuestro, que me consider digno de confianza al colocarme en el ministerio, a m, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontr misericordia porque obr por ignorancia en mi infidelidad. (1 Tim 1,12-13). Era un perseguidor fantico, que noEra un perseguidor fantico, que no saba lo que haca.saba lo que haca. En Damasco le esperaba laEn Damasco le esperaba la misericordia de Jess:misericordia de Jess: 24. 24 Hechos nos ofrece tres narraciones pormenorizadas (9,1-19; 22,6-21; 26,12-18) del acontecimiento, indicio de su importancia para el autor. Su amplitud choca con la concisin de Pablo, que cuando se refiere a su encuentro con el Seor se limita a decir que el resucitado se le apareci (1Cor 15,8), que l ha visto a Jess nuestro Seor (1Co 9,1), que Dios le revel a su Hijo para que le anunciase entre los gentiles (Ga 1,16), y que l fue alcanzado por Cristo Jess (Flp 3,12). En una serie de pasajes polmicos, Pablo defiende su categora de apstol a capa y espada; pero no lo hace describiendo su encuentro con el Seor en el camino de Damasco; todo parece como si este suceso fuese para l algo tan ntimo y sagrado que no puede ser convertido en objeto de exhibicin. Ahora bien, si cuando lo necesita no lo narra, lo habr narrado alguna vez? En el concilio de Jerusaln llegaron a percibir que El que haba hecho a Pedro apstol de circuncisos haba hecho a Pablo apstol de gentiles (Gal 2,8); no podemos saber en qu trminos se explic Pablo, pero el laconismo de sus cartas sugiere que en la asamblea habra usado trminos parecidos. Qu sabemos sobre la conversin? 25. P. Behitman Alberto Cspedes behitman.cespedes@ucp.edu.co 25 Entonces, cmo sabe tanto el autor de Hch? Muy sencillo: porque ha ledo el AT y conoce las vocaciones profticas. Las tres narraciones de Hch, a pesar de sus muchas variantes y hasta contradicciones, se reducen a este esquema: teofana, cada por tierra, rehabilitacin y palabras de envo (cf. Is 6,1-10; Jr 1,4-10). Es evidente que el autor de Hch no describe, sino que interpreta, y, por cierto, muy atinadamente; as las palabras de envo en Hch 26,17s. estn tomadas de la vocacin de Jeremas (Jr 1) y la del Siervo de Yahvh (Is 42), los dos nicos profetas del AT que fueron enviados a paganos, profetas a los que hace referencia el mismo Pablo al interpretar el acontecimiento (Gal 1,15). Este carcter interpretativo de las narraciones de Hch no excluye que el autor conociese algunas tradiciones como las referentes a la casa de Judas, la calle Recta, una intervencin importante de un tal Ananas, etc. (Hch 9,10-12). Pero entre la inmediatez a que Pablo siempre hace referencia (no lo recib ni aprend de hombre alguno, sino por revelacin de Jesucristo...</p>