Pestalozzi escuela moderna

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    11-Jul-2015

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<ul><li><p>Revista Complutense de Educacin I5SN: 1130-24961998, vol. 9, n.0 1:165-176</p><p>Presencia de Pestalozzi en La Escuela Moderna(1891-1934)</p><p>SOLEDAD MONTES MORENO y MIGUEL BEAS MIRANDAUniversidad de Granada</p><p>Uno de los canales que sirvieron de difusin de la pedagogfa pestaloz-ziana en Espaa fue La Escuela Moderna (1891-1934). Somos conscientesde las limitaciones que supone una comunicacin, por ello pretendemos in-terpretar la resonancia de los artculos que aluden a este gran pedagogo te-niendo en cuenta las caractersticas de la Revista y el contexto en el que sepublican. Con objeto de esclarecer nuestra exposicin dividiremos el traba-jo en tres apartados: en el primero, esbozaremos algunas consideracionessobre La Escuela Moderna; en el segundo, realizaremos un breve anlisisdescriptivo de los artculos de la Revista que hacen referencia a Pestalozzi;por ltimo, nos adentraremos en el campo de la comprensin de aquellos ar-tculos que consideramos ms significativos en cuanto a la manera en la quees interpretado Pestalozzi y su repercusin pedaggica.</p><p>1. Algunas consideraciones sobre La Escuela Moderna</p><p>En abril de 1891, apareci elprimer nmero de La Escuela Moderna ba-jo la direccin de Pedro de Alcntara Garca y a partir de entonces no haycuestin educativa o problema pedaggico de notable inters que no tengaen la misma una tribuna de debate donde pudiese ser expuesto y discutido.Pedro de Alcntara dirige la publicacin hasta su muerte en 1906; a partirde entonces asumen tal tarea primero, Eugenio Bartolom Mingo (hasta1919) y, finalmente, Gerardo Rodrguez Garca hasta 1934. Nosotros hemosconsiderado oportuno desglosar la Revista en tres fases, que coinciden conlas tres direcciones, ya que se pueden observar tendencias y orientaconesque dotan de entidad a cada uno de estos perodos.</p><p>Rodrguez Garca, Gerardo: Don Pedro de Alcntara Garca, en La Escuela Mo-cierna, ni 214.junio, 1909, p. 413.</p><p>165</p></li><li><p>5. Montes Moreno!M. Beas Miranda Presencia de Pestalozzi en Lo Escuela Moderna...</p><p>En cierto sentido, podemos hacer un seguimiento del discurrir pedag-gico espaol, particularmente el referido a la enseanza primaria, a travsde La Escuela Moderna no slo porque se refleja en los distintos artculosde la Revista, sino porque adems, en el nmero de enero de cada ao, sesola hacer una especie de balance y un anlisis de cuanto tuviese algn in-ters para el desenvolvimiento de la instruccin pblica2.La resonancia que tuvo la Revista entre el magisterio, considerado tan-to como consumidor como productor de artculos, fue la causa fundamentalde la importancia que alcanz este rgano de opinin.</p><p>La Escuela Moderna es un bello monumento levantado por el magis-teno espaol, una muestra elocuente de los grandes elementos de culturapedaggica que entre el profesorado germinaban3.</p><p>La periodicidad mensual de las ediciones de laRevista posibilitaban unainformacin sobre temas educativos constante, fluida y actualizada. De es-te modo, el magisterio dispona de un rgano no slo informativo, sno ca-paz de servir de canal de formacin en unas circunstancias donde la mayorparte del magisterio tena un difcil acceso a las corrientes pedaggicas y alas bibliotecas. As pues, el papel desempeado por la Revista en cuanto di-fusora de cultura pedaggica lo podemos catalogar como muy importante.Distinta consideracin nos merece la valoracin que se quisiera hacer de LaEscuela Moderna situndola entre las ms punteras de entonces a nivel in-ternacional con objeto de buscar un refuerzo externo, unajustificacin ex-tranjera que diese el espaldarazo definitivo al quehacer y a la relevancia dela revista4.</p><p>La Escuela Moderna quiso ser, dentro del campo de la prensa profesio-nal, una voz ms, aunque notable y persistente, de las corrientes pedaggi-cas contemporneas y de distintas propuestas y reformas educativas. Y pa-ra ello, aspir a ser rgano y vehculo de difusin de los nuevos principios,</p><p>2 Ibidem, p. 415.Ihidem, p. 414.Es por su importancia la primera publicacin de esta clase de cuantas ven la luz en</p><p>Espaa, y que por la variedad de trabajos que en ella aparecen, por su seriedad, por la distin-guida colaboracin con que cuenta y por el celo y exquisito cuidado que en ella pone su di-rector, puede ponerse al lado de las mejores que se publican en el extranjero. Esta Revisla noslo nos da a conocer los escritos ms excelentes de los pedagogos nacionales y extranjeros,sino cuantas mejoras y novedades introducen en el ramo de su instruccin pblica las nacio-nes ms adelantadas del mundo. Arroyo, Juan Clmaco: Triste homenaje. Necrologay bio-grafa, en La Escuela Moderna, n.3 184, julio 1906, p. 464.</p><p>Revista Complutense de Educacin1998, vol. 9, o,0 1:165-176</p><p>166</p></li><li><p> Montes Moreno M. Beas Miranda Presencia de Pestalozzi en La Escuela Moderna...</p><p>mtodos y tendencias de la Pedagoga moderna. Sus dirigentes quisieronimbuira de un amplio espritu cientfico donde tuviesen cabida las corrien-tes de opinin ms diversas, de manera que la pluralidad pedaggica que-dase garantizada y sirviera de catalizador a las distintas necesidades y pro-puestas educativas.</p></li><li><p>5. Montes Moreno!M. Beas Miranda Presencia de Pestalozzi en La Escuela Moderno...</p><p>tranjeros como las temticas sobre la enseanza que pretenden justificarseen movimientos pedaggicos forneos o bien artculos traducidos directa-mente al castellano y que haban tenido cierta resonancia en otros pases.</p><p>Tras realizar una exhaustiva revisin de los artculos de la Revista6, ob-servamos que aparecen 17 referencias a Pcstalozzi en el ttulo de dichos ar-tculos; de ellos, 13 lo son en un sentido ms o menos estricto. Es signifi-cativo constatar que de stos, 4 corresponden a la primera etapa de la revista(1891-1906: Alcntara) y el resto 9 a la ltima (1920-1934: RodrguezGarca); la presencia de Pestalozzi en el perodo central de la publicacin(1907-1919: Bartolom) queda relegada a un corto poema7 y dos recensio-nes sobre su obra; una dcada despus (1933) volvemos a encontrar refe-rencias bibliogrficas sobre el tema que nos ocupa.</p><p>Once de los artculos en los que su nombre aparece en el ttulo, incidenen uno o varios aspectos de su biografa, de su obra, ideas, principios, sumtodo, sus influencias y repercusiones o su contexto histrico-educativo.Los otros dos, tienen el mismo ttulo: Cartas de Pestalozzi dirigidas a lasmadres8 cuyo autor obviamente fue el mismo Pestalozzi; en ellos se trans-criben textos dirigidos a la funcin educativa de las madres con objeto deaconsejaras y orientarlas. Sigue una metodologa didctica enormementepersuasiva de modo que su sencillez y claridad exposivas les hiciera muyeficaces. Trata de inculcarles a las madres su papel de intermediarias paraconvertir a sus hijos en hijos de Dios; las virtudes que trata de infundir-les son las tradicionales en un contexto religioso y donde el papel de loshombres y de las mujeres estaba perfectamente delimitado: sumisin, hu-mildad, cario, trabajo, piedad, abnegacin...</p><p>No examinaremos el contenido de seis artculos que llevan por ttulo~ 477. junio1931, Pp. 264-269, y n.0 478,julio 1931. Pp. 302-307.</p><p>Transcripcin de los trabajos de Morf: Pestalozzi en Espaa, en Paedagogiumn, Vie-na, 1887. Estos trabajos fueron publicados en Lo Escuela Moderna. n.0 447, diciembre 1928,pp. 561-566; n.0 449, febrero 1929, Pp. 85-89; ni 451. abril 1929, Pp. 184-192; ni 452, ma-yo 1929, Pp. 231-240; n.0 453,junio 1929. Pp. 285-288, y n.0 454,julio 1929, Pp. 306-318.</p><p>Revista Complutense de Educacin1998, vol. 9. ni 1: 165-176</p><p>168</p></li><li><p>Y Montes Moreno! M. Reas Miranda Presencia de Pestalozzi en La Escuela Moderna...</p><p>ron traducidos y publicados en el Boletn de la Institucin Libre de Ense-anza y en 1 928 se reprodujeron por El Museo Pedaggico Nacional. Setrata por tanto de unos artculos cuyo contenido, la penetracin de la peda-goga pestalozziana en Espaa a travs de tres centros educativos que pu-sieron en prctica sus orientaciones educativas, ya ha sido analizado porotros autores como el profesor Bernat Sureda Garca.</p><p>La Escuela Moderna reservaba un espacio denominado Bibliografaen el que se informaba sobre la publicacin de libros de carcter educativoe inclua tambin recensiones bibliogrficas; de ellas, tres aluden a librosque tienen como protagonista la vida y la obra de Pestalozzi bien como au-tor10, bien como objeto de estudiotl o como inspirador de aportaciones pe-daggicas12.</p><p>Aunque est dentro del apartado dedicado a los artculos, Eugenio Gar-ca Barbarin escribi una recensin de carcter laudatorio, de un libro quePuiloche haba publicado en Pars: Pestalozzi et lducation populaire mo-derne3; as pues, debera haberse incluido en el apartado que la revista re-serva para Bibliografa, donde, como ya hemos dicho, se recensan librosque la redaccin y. sobre todo, el director seleccionan como oportunos pa-ra el conocimiento de los lectores de La Escuela Moderna mayoritariamen-te maestros de Primera enseanza.</p><p>Un breve artculo, cuyo autor ignoramos, tiene su fuente primaria en larevista El Consultor del Magisterio y da cuenta de la existencia del Institu-to Pestalozzi-Frebel de Berln fundado en 1871 por una discpuJa de Fre-bel4. Se trata de una Escuela de educacin domstica dirigida a seoritasburguesas y a sus auxiliares con el objetivo de prepararlas en la funcinque entonces se consideraba deban desempear: amas de casa. Describe eledificio donde se enclava el Instituto; su distribucin en un Seminario des-</p><p>Clsicos de la Pedagoga: Pestalozzi. Cmo Gertrudis ensea a sus hijos. Traduci-da por Lorenzo Luzuriaga. Madrid: Cristbal Ruiz, editor, 1912. Recensin hechaen La Es-cuela Moderna, n. 254, octubre 1912, Pp. 798-800.</p><p>Blanco Snchez, Rufino: Vida y obras de Pestalozzi. Madrid: Imprenta de la Revistade Archivos, 1909. Recensin publicada en La Escuela Moderna, ni 232, diciembre 1910,pp. 955-958.</p><p>2 Altamira. Zulueta y Jara: Pestalozzi, en Albacete. Publicaciones de la BibliotecaPestalozzi, del Grupo Excursionista de la Clase de Historia de la Escuela Normal. Albace-te, 1932. Recensin publicada en Lo Escuela Moderna, n.0 497, febrero 1933, p. 94.</p><p>~ Garca Barbarin, Eugenio: Un Jibro sobre Pestalozzi, en Lo Escuela Moderna, ir132, marzo 1902, Pp. 221-222.</p><p>~ Instituto Pestalozzi-Froebel de Berln, en Lo Escuela Moderna, n.~ 141, diciembre1902. p. 400.</p><p>169 Revista Complutense de Educacin1998, voL 9. n.0 1: 165-176</p></li><li><p>5. Montes Moreno! M. Peas Miranda Presencia de Pestatozzi en La Escuela Moderna...</p><p>tinado a la educacin domstica de los nios, una Escuela de cocina, costu-ra y otros menesteres manuales femeninos y un Asilo para jvenes extran-jeras interesadas en estas enseanzas. Segn el comentarista, los resultadospedaggicos y el xito social son tan alentadores que no es posible acogera todas las aspirantes que desean ingresar en el Instituto. Esta demanda seexplica por las ventajosas colocaciones que obtenan quienes pasaban portal institucin.</p><p>En 1927, recordando el centenario de la muerte de Pestalozzi, publicaLa Escuela Moderna un artculo de Juan Llarena5 que trata de contextuali-zar histrica, cultural y pedaggicamente al siglo xviii, siglo prolijo en in-novaciones y renovaciones en el campo de la educacin; se detiene espe-cialmente en Suiza, mostrndola no slo la cuna de insignes intelectuales,sino el marco donde numerosos pedagogos desarrollado sus teoras. La r-pida visin panormica culmina en el que para el autor del artculo es el msgrande: Pestalozzi, considerndolo como el impulsor de la educacin po-pular. Hasta entonces la educacin formal haba sido patrimonio de pe-queas lites vinculadas a la Iglesia, los prncipes o a los poderosos, en ge-neral. El articulo deja claro que slo poda acceder a ella una minora ycuando, excepcionalmente, se extenda a algunos de los que componan lagran masa social marginada, el pueblo, nunca era por derecho ni justicia, si-no por caridad o beneficiencia. En este sentido, Pestalozzi, como educa-dor popular fue uno de los pioneros que defendieron la generalizacin dela cultura entre todos los grupos sociales.</p><p>As pues, La Escuela Moderna, un siglo despus de su muerte, es per-meable a las ideas de este gran pedagogo y sirve de canal difusor de sus con-cepciones y propuestas pedaggicas entre el magisterio espaol; igualmen-te se deduce que su repercusin depende en gran medida de los rectores dela Revista y de su sintona con las ideas pedaggicas del maestro sutzo.</p><p>3. Reflexiones en torno a Ja interpretacin y repercusinde Pestalozzi en Espaa</p><p>El primero de los artculos6, cronolgicamente hablando, de cuantoshacen referencia a Pestalozzi no es original de La Escuela Moderna, sta lo</p><p>~&gt; Llarena lAuna, Juan: La Pedagoga en el siglo de Pestalozzi, en La Escuela Mo-derna. ni 425, febrero 1927, Pp. 67-74.</p><p>6 Castelar, Emilio: Pestalozzi, en La Escuela Moderna,n.0 53, agosto 1895, PP. 86-91.</p><p>170 Revista complutense de Educacin1998, vol. 9, n.0 1:165-176</p></li><li><p>5. Montes Moreno! Al. Reas Miranda Presencia de Pestalozzi en Lo Escueta Moderna...</p><p>reproduce, a peticin de algunos suscriptores, del peridico El Liberal, aligual que lo hacen un gran nmero de publicaciones pedaggicas hispano-americanas. En l, podemos observar claramente un paralelismo entre elpensamiento poltico de Emilio Castelar, su autor, y el pedaggico de Pes-talozzi; los ideales polticos son reforzados por los pedaggicos en aparen-te armona, pese a su desfase temporal.</p><p>Con un lenguaje literario que, como el poltico, estaba preado de ret-rica y muy florido, lo que en su poca se consideraba como modelo de elo-cuencia, Emilio Castelar presenta el paradigma educativo propuesto porPestalozzi encajndolo con sus ideales liberales7. En este sentido, tras re-cordar el levantamiento de los campesinos contra Francia en 1798 para de-fender sus libertades y sus hogares, nos describe a Pestalozzi como un ita-liano de raza; alemn por su lengua, por su cultura y por la ciudad donde sehaba criado, Zurich; republicano por su nacimiento y por sus convicciones;reformador y defensor de la igualdad. Quedando hurfano de padre a unatemprana edad fue educado de pequeo por su madre y una criadas de la ca-sa. Se cas con una rica heredera, a quien arruin con sus obras de caridady beneficiencia. Slo nos habla este artculo de su dedicacin a los nioshurfanos, pobres y desatendidos, mitificando la figura de este personaje:filsofo en accin, poeta de la vida, tribuno de la infancia, hijo divino dela Naturaleza8</p><p>Emilio Castelar describe con crudeza el contexto ttrico, desolador y lassecuelas de la guerra contra Francia; en este marco, el gran pedagogo im-plant y desarroll sus propuestas educativas:</p><p>All, en uno de aquellos edificios, medio destruidos, ahumados, sinpuertas, sin cristales, con manchas todava de sangre, reuni Pestalozzilos nios hambrientos, plidos, enfermizos, llagados, yertos en su desnu-dez de fro y enloquecidos e su desgracia de miedo9.</p><p>Cuanto mayores fuesen las desgracias, ms ostensibles sedan los efec-tos benefactores de sus centros educativos y mayor credibilidad tendra an-te la opinin pblica su ideal claramente regeneracionista de escuela ydespensa.</p><p>17 Matar en ellos los sentimientos de privilegio, las ideas de desigualdad, las tradi-ciones de casta; abrir an...</p></li></ul>